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lunes, 30 de enero de 2012
SEXI- ALMUÑECAR
Cerro de Montecristo, en Almuñecar (Granada) donde se emplaza la fenicia Abdera, situada a unos 300 metros al noreste de la actual población, junto y en la orilla derecha del antiguo cauce del Río Grande o de Adra.
La extensión del establecimiento fenicio en el s. VIII-VI a.C., según los datos proporcionados por los sondeos, debió alcanzar unas 3 hectáreas, con una demografía mixta, indígena y oriental, de un millar de habitantes en su apogeo.
La ciudad estaba en un promontorio al estilo de península. Tenían agua dulce y abundante pesca, estaban rodeados de valles fértiles y exportaban madera de pinos y encinas por todo el "Hinterland"
Se encontraron varios materiales:
n Varias urnas de Alabastro con inscripciones jeroglíficas egipcias de Faraones de con inscripciones egipcias de los faraones Osorkon II, Takelot II y Chechonq de la dinastía XIII fechadas entre850 y el 773 a.C., según las cartelas.
n Ajuares cerámicos de barniz rojo dispersos y fragmentados, fechadas con sobre el siglo III a C.
n Un plato fenicio de barniz rojo.
n Numerosas monedas de bronce, de las que se han establecidos verios grupos,con epigrafía púnica, con epigrafía neopúnica y latina ,representándose en ellas la cabeza de Melkart o Hércules, atunes, delfines, símbolos astrales, proa de nave y la leyenda SKS.
n Cerámicas de barniz rojo, como oinochoai piriformes, jarros de boca de setas, platos y lucernas,
n Otras especies cerámicas comunes, kotylai protocorintias.
n Huevos de avestruz decorados o pintados, frecuentes en Cartago y numerosos en las necrópolis de Puig des Molins y Villaricos.
n Pendientes globulares de oro análogos a los de Trayamar fechados en la segunda mitad del s. VII a.C.
n Un colgante anular de plata con escarabeo basculante.
n Un estuche porta-amuleto o «mezuzot» de plata de la tumba idéntico al del Castillo de Doña Blanca y al de la tumba de Yadamilk de Cartago fechables en la primera mitad del s. VII a.C.
n amuletos y adornos personales.
El topónimo de la ciudad se transcribe como Ex o Eks por los griegos, Sex o SKS por los púnicos y Sexi o Firmun Iulium Sexitanum por los romanos.
Hecateo de Mileto, quien a principios del s. V a.C., citó y situó algunas ciudades de Iberia entre las que se halla «Sixos, ciudad de los mastienos». Conocidas por los griegos focenses y samios las costas meridionales ibéricas, éstos crearon el mito de que el reino de Tartessos se extendía hasta Mastia, situada en Cartagena y, en consecuencia, las ciudades fenicias de la costa andaluza pertenecerían a los mastienos.
Hacia el 200 a.C. Ateneo de Naucratis, tomando la cita de Difilo de Sínope en el s. IV a.C. y refiriéndose a las salazones de pescado, afirma que «las de Iberia, llamadas sexitanas, son las más finas y suaves».
Quizás sea el geógrafo griego Estrabón, quien hacia el cambio de era nos proporcionó los datos más interesantes sobre los fenicios en Almuñécar, al referirse a la fundación de Cádiz.. Estrabón sitúa a Sex al oriente de Malaca, denominándola «ciudad de los exitanos», de la cual las salazones hispanas reciben su nombre.
El uso del ocre en los enterramientos era una práctica griega, pero se trata más bien de un rito muy generalizado desde el epipaleolítico hasta la iberización.
La cronología de Laurita quedaría definida dentro de los tres primeros cuartos del s. VII a.C.
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agricultura,
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huevos de avestruz,
lucernas,
Sexi
viernes, 6 de enero de 2012
EL COMERCIO FENICIO
Los fenicios no tuvieron recursos naturales ni se
dedicaron demasiado a la agricultura, sino que estuvieron mas orientados a la
industria, sobre todo textil: los tejidos de lana y tela teñidos de púrpura
gozaron de mucho prestigio en todo el mundo mediterráneo. Para lograr el color
púrpura tan deseado, usaban la tinta de un molusco llamado murex.
Además de comerciantes, los fenicios fueron grandes
industriales. Explotaron tres principales industrias: la de los metales, la del
vidrio y la del teñido.
El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la
industria más importante de Fenicia. Este animal segrega un líquido amarillento
que al contacto con el aire y la luz adquiere un color violáceo. Los fenicios
lo emplearon para teñir sus telas y adquirieron gran habilidad para realizar
este trabajo. Mediante procedimientos hoy desconocidos, consiguieron obtener
distintos tonos de color: rosa, lila y violeta sombrío. Éste fue el famoso
color púrpura, empleado en las más ricas telas, que se vendían a nobles y
reyes.
Los fenicios fueron excelentes artesanos de la industria
del vidrio. También se destacaron en la producción de armas, adornos y obras de
arte en hierro y bronce, incluso de estatuas y bustos de ídolos de las
diferentes religiones que profesaban los pueblos con los cuales comerciaban;
productos suntuosos de joyería, utensilios, vasos y vajilla confeccionados en
vidrio, oro, plata y bronce. Pero sin dudas, donde se han destacado mas
notoriamente, ha sido en la industria náutica, que fue posible por ser grandes
navegantes o a raíz de ello. Las naves fenicias fueron de estilizadas líneas,
veloces y técnicas, dotadas de un gran espolón de proa que actuaba como ariete
y servía para abrir grandes vías de agua y echar a pique las naves enemigas. En
el área de construcciones de naves marítimas, incidieron con el birreme, una
especie de galera a la que consiguieron aumentar el número de remeros montando
una hilera sobre otra. Luego construyeron naves más ágiles que hacían uso del
viento.
Sin embargo, las ciudades fenicias, en el segundo milenio
aJC., destacaron en el comercio. Consiguieron crear una estructura comercial
propia para compensar la diferencia entre sus recursos naturales y los de sus
vecinos. Como comerciantes y mercaderes, fueron los fenicios activos y
prósperos. Excelentes navegantes y audaces exploradores, su importante marina
iba a buscar los metales útiles como el estaño, cobre y oro en los lugares mas
apartados, de gran consumo en la corte del faraón y en Ninive y Babilonia.
Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo,
el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil
de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
Los fenicios, en los talleres de Tiro, produjeron armas de
bronce y de hierro, joyas de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios
variados de bronce o de cobre. En la fabricación del vidrio superaron a los
egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado
líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de
distintos colores. Pero el desarrollo de la industria de los metales y del
vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que
artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio,
imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en
Egipto y en Mesopotamia. El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la
industria más importante de Fenicia. Extraían la materia colorante de un
caracol marino, el múrex. Los fenicios lo emplearon para teñir sus telas y
adquirieron gran habilidad para realizarlo. Mediante procedimientos hoy
desconocidos, consiguieron obtener el famoso color púrpura, empleado en las más
ricas telas, que se vendían a nobles y reyes. El principal aporte fenicio fue
el desarrollo de la navegación, ya que fueron expertos constructores náuticos,
considerados los mejores de su tiempo. Empleando maderas muy resistentes de los
montes Líbano, (encino, ciprés, pino y sobretodo cedro), lograron crear una
poderosa flota mercante y guerrera, envidia de todo el Mediterráneo. Sus barcos
fueron muy requeridos por reinos del Mediterráneo, que, como Egipto y pueblos
del Egeo, con los que competía, reconocieron la mayor calidad de las naves
fenicias y encargaron la construcción de importantes cantidades.
Los moluscos en general y sus conchas en particular han
estado ligados a la existencia humana hasta donde tenemos constancia de ella:
su utilización ha estado relacionada desde siempre con todos los aspectos de la
vida cotidiana del ser humano, desde los más primarios hasta los más
espirituales.
Tridacna squamosa
E
s un molusco bivalvo de la familia Tridacnidae. Esta especie
de almejas habita el mar Rojo y los océanos Pacífico e Índico. Se encuentra en
los arrecifes coralinos y atolones, donde viven incrustados en la masa
coralífera.
Esta concha de
bivalvo (Tridacna squamosa) se usaba como contenedor de productos cosméticos.
El umbo fue tallado en forma de cabeza de mujer y su forma natural aprovechada
para dar forma a la tela que cubre la cabeza. Está esculpida con esfinges y
flores de loto en un estilo similar a los diseños textiles representados en
relieves asirios. Otras grabados se han perdido o apenas se distinguen. Hoy se
conocen unos noventa ejemplares de tridacnas parecidos. Como dato curioso, en
el túmulo H de la nécropolis de los Alcores fueron localizadas conchas con este
tipo de grabados, pero sobre Unio sinuatus, que se encuentra en los ríos de
Europa Occidental, lo que indicaría una fabricación en la Península Ibérica por
los fenicios.
Aparte del uso puramente
alimenticio, que es sin duda el más extendido en el espacio (se ha dado en
todos los rincones del planeta) y en el tiempo (hay constancia de él en
múltiples yacimientos prehistóricos y actualmente todavía proporciona una parte
sustancial de la dieta en muchos lugares), las conchas se han utilizado también
como herramientas (por sus filos cortantes al romperse, sobre todo los
bivalvos) para cortar materiales o raspar pieles.
Otros usos menos prosaicos incluyen la utilización de las
tridacnas (moluscos que viven en el mar Rojo) como intrumentos musicales
(algunos grandes gasterópodos, soplados al modo de trompetas) y sobre todo en
la ornamentación personal y en la decoración. Su uso para confeccionar adornos
(sobre todo femeninos) es muy antiguo y se han encontrado conchas perforadas
para confeccionar collares y abalorios en muchos yacimientos. Incluso se habla
de una nueva especialidad, la arqueomalacología, que proporcionaría
interesantes datos sobre las condiciones físicas de dichos yacimientos y sobre
la gente que los habitaba.
Las
figuras de toros son bien conocidas en la toréutica y la eboraria fenicias.
Los buques fenicios, solían hacer la ruta de la costa sur
de España, bordeando la costa y llegando hasta Portugal. Actualmente, los
pescadores de Nazaré y Aveiro, en el Algarve portugués, dicen ser descendientes
de los fenicios y puede haber algo de cierto en ello, ya que sus barcos tienen
proas muy altas y están pintados con símbolos místicos, de forma similar a los
buques de comercio fenicios.
Lo cierto es que ya antes del reinado de Salomón, los fenicios habían atravesado las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) y se aventuraban en el Atlántico, recorriendo las costas del África Occidental y llegando hasta las actuales Gambia y Senegal, y comerciando con las Islas Canarias, Madeira y las Azores. Posteriormente, hacia el S.VI a.C., el almirante cartaginés Hanno, llegó hasta el Cabo de Buena Esperanza, lo dobló, y se introdujo en el Mar Rojo. O eso se cree.
Lo cierto es que ya antes del reinado de Salomón, los fenicios habían atravesado las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) y se aventuraban en el Atlántico, recorriendo las costas del África Occidental y llegando hasta las actuales Gambia y Senegal, y comerciando con las Islas Canarias, Madeira y las Azores. Posteriormente, hacia el S.VI a.C., el almirante cartaginés Hanno, llegó hasta el Cabo de Buena Esperanza, lo dobló, y se introdujo en el Mar Rojo. O eso se cree.
Si bien existen pruebas no del todo contrastadas, parece
casi demostrado que los fenicios también arribaron a las costas de Gran Bretaña
y que se aventuraron por el Báltico, de forma esporádica y nunca estableciendo
una ruta comercial. Existen teorías que indican que llegaron a Brasil y la
costa sur de los Estados Unidos, si bien se trata, como decimos, de teorías que
ya trataremos en otra ocasión.
Las colonias fenicias exceptuando Cartago, eran puramente factorías y asentamientos comerciales ubicados en lugares que disponían de elementos materiales que interesaban a la metrópoli. Por ejemplo, Chipre fue colonizada por la riqueza de sus yacimientos de cobre y por la abundancia de madera; Cilicia por su madera; Thasos, por sus minas de oro; Salamis y Cithera, por su púrpura; Sardinia y la costa sur de España, por sus abundantes metales; el Norte de África, por la fertilidad de sus campos (riqueza agrícola) y por el comercio interior (que proporcionaba marfil, maderas, especias, pieles…).
Las colonias fenicias exceptuando Cartago, eran puramente factorías y asentamientos comerciales ubicados en lugares que disponían de elementos materiales que interesaban a la metrópoli. Por ejemplo, Chipre fue colonizada por la riqueza de sus yacimientos de cobre y por la abundancia de madera; Cilicia por su madera; Thasos, por sus minas de oro; Salamis y Cithera, por su púrpura; Sardinia y la costa sur de España, por sus abundantes metales; el Norte de África, por la fertilidad de sus campos (riqueza agrícola) y por el comercio interior (que proporcionaba marfil, maderas, especias, pieles…).
En cuanto a los metales vemos que fabricaban
platos de bronce realizados con la
técnica de batido a torno y, después, decorados con motivos repujados y
grabados, organizados a base de dos frisos de animales en torno a un motivo
circular central, separados por tres simples cenefas formadas por líneas de ZZ
Trueque
de numerosos productos:
Además de productos suntuosos (joyería, artesanía
fina, plata), los fenicios comerciaban con cereales, vinos, aceites etc. por
medio del trueque. Entre los años 680-652 Giges, rey de Lidia acuñó moneda por
primera vez. Los fenicios adoptaron la moneda a partir del año 450 a. de C.
fecha de la primera emisión de moneda fenicia, realizada en Sidón, que había
heredado la hegemonía de Tiro. Las obras artesanales fenicias tenían cierta
falta de originalidad ya que imitaban estilos para infiltrarse en otros
mercados. La púrpura era una mercancía exclusiva fenicia, muy apreciada en la
Antigüedad, hecha con tejidos teñidos con el jugo del murex, un molusco de las
costas del Líbano. Como comerciantes no gozaron de fama de honrados y
terminaron tratando con esclavos.
Las mercaderías más importantes que comerciaban eran:
De España plata, hierro, plomo, estaño y lapis
especularis que les servía par hacer y fabricar espejos, que obtenían de las
minas interiores de la meseta.
De Sicilia
comerciaban con cereales.
Los bordados del Kashmir, las alfombras de Babilonia o
las perlas de Golfo Pérsico, se vendieron a precios que únicamente podían pagar
las más ricas naciones, seguramente en oro y plata así como en las manufacturas
que interesaban a los fenicios: las cerámicas del Ática, los utensilios
metálicos de Corinto, los candelabros y espejos de Etruria
El marfil, muy preciado en la antigüedad lo conseguían tanto de los elefantes de
Africa como los de la India.
Del continente africano además del marfil también
comerciaban con los huevos de avestruz que les sirvieron para negociar con los
indígenas para crear las urnas cinerarias,
según muestran los hallazgos, oro para crear adornos y fabricar joyas,
papiro, vasos y tinajas procedentes de Egipto.
El coral de Malta, las telas de Persia y de India, el
oro de África; la plata, el plomo y el hierro de España; el trigo, el algodón y
el lino de Egipto; los granos, los vinos y los aceites de Palestina; los
esclavos, los caballos y las vasijas de Armenia; las drogas, las esencias y las
lanas de Arabia, y tantas otras cosas que fueron el objeto de su especulación
comercial y la base de sus expediciones marítimas y terrestres, tan renombradas
e importantes que han valido a Fenicia el dictado de la Inglaterra de la
antigüedad; pero que empezaron a decaer cuando se debilitó su liga colonial por
la dominación de los persas y que desaparecieron cuando Alejandro deshizo esta
liga con la destrucción de Tiro.
La muselina, tela fina parecida al algodón era
importada hacia occidente desde el Valle del Indo. De Arabia
acarreaban perfumes, otras clases de telas e incienso.
De Fenicia obtenían maderas de cedros del Líbano,
tintes, como el murex extraído de un molusco parecido a la cañaílla, tejidos y
cerámicas.
Toda esa riqueza material, iba a para a la metrópoli
y retornaba a las colonias manufacturado en las más diversas formas: tejidos de
lino, lana, algodón e incluso seda; diferentes variedades de alfarería, vidrios
y ánforas, armas y utensilios de metal; joyas, perfumes y vinos… Este fue el inicio
de las que habrían de convertirse en las poderosas rutas comerciales que
explotaron con enorme éxito.
A la par del comercio marítimo, los fenicios
realizaron también un activo intercambio por tierra con los países del Asia
occidental. Las caravanas fenicias, valiéndose de los camellos, a los que se
llamaba "naves del desierto", cruzaban las arenas como los barcos el
mar, y desde Arabia a Mesopotamia repartían por todo el Cercano Oriente los
variados productos de la industria fenicia.
Los gobernadores locales vendían sus prisioneros de
guerra como esclavos a los fenicios, pero a veces éstos conseguían la preciada
mercadería humana sin pagarla: atraían a los naturales del país exhibiendo en
la playa hermosas armas, tejidos, joyas y perfumes y, si la ocasión se
presentaba, raptaban a los niños y mujeres.
Para sus transacciones utilizaban el trueque. Esto se
debió sobre todo a que los pueblos con los que comerciaban no conocían la
moneda. Según referencias del historiador griego Herodoto, los fenicios solían
practicar el trueque mudo. ¿En qué consistía? Era una manera original de
negociar sin tener contacto directo con los compradores. Los fenicios se
acercaban a una costa, dejaban sus productos en la playa y regresaban a sus
naves.
Los habitantes del lugar se aproximaban para observar
las mercaderías, ponían junto a ellas el valor que consideraban justo, ya sea
en mercancías o en metales preciosos, y se retiraban. Los fenicios entonces se
dirigían nuevamente a la playa, y si el precio les parecía adecuado, lo tomaban
y dejaban la mercadería. Si el precio no los convencía, volvían a sus barcos a
esperar otra oferta. Las relaciones comerciales de los fenicios fueron de tal
magnitud que podría afirmarse que todo el mundo antiguo comerció con ellos.
Los metales fueron trabajados con maestría, y los
talleres de Tiro produjeron abundantemente armas de bronce y de hierro, joyas
de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios variados de bronce o de cobre.
En la fabricación del vidrio superaron a los
egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado
líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de
distintos colores.
Pero el desarrollo de la industria de los metales y
del vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que
artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio,
imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en,
Egipto y en Mesopotamia.
En las colonias fenicias del sur de España encontraron grandes minas de plata, fuente de riqueza y expansión fenicia. Diodoros, escritor clásico anota: ” los fenicios allegaron grandes riquezas en el comercio de la plata. Gracias a este comercio que realizaron durante mucho tiempo, crecieron hasta el punto de poder fundar colonias en Sicilia e islas cercanas, en Africa y Cerdeña y en Iberia”. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
He aquí una breve lista de los artículos que comerciaban los fenicios por todo el Mediterráneo y tierras que colonizaban.
-- Murex
-- Garum
-- Vidrio
-- Lapis Specularis
-- Marfiles Fenicios
-- Azafrán
-- Metalurgia y mineria
-- Sal
-- Huevos de Avestruz
-- Cerámica
-- Aceite
-- Vino
-- Orfebrería
-- Madera de Cedro
-- Fragancias de Jericó
-- Jabon de Alepo
-- Perfumes Fenicios
En las colonias fenicias del sur de España encontraron grandes minas de plata, fuente de riqueza y expansión fenicia. Diodoros, escritor clásico anota: ” los fenicios allegaron grandes riquezas en el comercio de la plata. Gracias a este comercio que realizaron durante mucho tiempo, crecieron hasta el punto de poder fundar colonias en Sicilia e islas cercanas, en Africa y Cerdeña y en Iberia”. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
He aquí una breve lista de los artículos que comerciaban los fenicios por todo el Mediterráneo y tierras que colonizaban.
-- Murex
-- Garum
-- Vidrio
-- Lapis Specularis
-- Marfiles Fenicios
-- Azafrán
-- Metalurgia y mineria
-- Sal
-- Huevos de Avestruz
-- Cerámica
-- Aceite
-- Vino
-- Orfebrería
-- Madera de Cedro
-- Fragancias de Jericó
-- Jabon de Alepo
-- Perfumes Fenicios
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plata,
plomo,
Tridacna squamosa,
vasos de alabastro,
yacimientos
EL CORTIJO DE MONTAÑEZ
Necrópolis fenicia situada en la Vega de Málaga en el
Valle del Guadalhorce, a unos escaso kilómetros de la necrópolis del Cerro del
Villar, en la que se han encontrado varias urnas o vasos de alabastro de carácter egipcio, de los que solo se
conserva uno en la actualidad. Tienen su paralelismo en las necrópolis de
Trayamar, Almuñecar y Lagos.
Cronológicamente vemos que se
trata de un cementerio del siglo VIII al VI a de C.
La existencia de una tumba de cámara fenicia en la vega del
Guadalhorce (cf. Almagro Gorbea 1782: 251) precisaría de una confirmación más
rigurosa, para no dar lugar a algunas afirmaciones un tanto temerarias, como
las que aseguran la presencia en la zona de una necrópolis de tumbas de cámara
al estilo de la de Trayamar.
Entre los
hallazgos más importantes cabe destacar
cinco ánforas, un pithos de cuatro asas, dos ánforas en forma de alabastrón,
una urna globular con engobe rojo y pintada, una urna de tipi
"Cruz del Negro", un jarro de boca de seta, dos jarros de boca
trilobulada y una lucerna de dos mechas.
Se han descubierto a unos setecientos pasos
del mar unas vasijas grandes con restos humanos calcinados, que se presentaban
agrupadas cada una con otras dos más pequeñas, de distancia en distancia,
formando una especie de cementerio.
En cualquier caso, se trata de un conjunto bastante
heterogéneo de cerámicas, cuyas pastas y tratamiento son análogas a las de las
cerámicas fenicias del Cerro del Villar. Tanto las arcillas como el tipo de
desgrasante y las formas apuntan, por otra parte, a la producción
característica del Guadalhorce en un momento avanzado de la época fenicia.
Las
cerámicas del Cortijo de Montañez corresponden a múltiples formas, todas ellas
pertenecientes al grupo de la cerámica fenicia. Difieren de ésta en algunos
detalles y ofrecen unas morfologias poco comunes que, en algún caso, reflejan
relaciones con el hinterland tartésico. La mayor parte de 10s paralelos
cronológicos se inscribe a finales del siglo VI1 y en el siglo VI. En lo que
concierne al aspecto "provincial" de los hallazgos, hay que advertir
que apenas se conocen formas enteras de ánforas del siglo VI, por lo que cabe la posibilidad que las
formas normales parezcan tipos poco comunes.
De acuerdo con los paralelos mencionados de
Trayamar, Cruz del Negro, Huelva y Rachgoun, todos los recipientes de gran
tamaño pudieron haber servido de contenedores cinerarios, si bien, y a
excepción del jarro y la lucerna, estos apenas proporcionan indicios acerca del
contenido y ajuares funerarios de estas sepulturas. Por lo demás, resulta
imposible verificar entre estos materiales la noticia de Rodríguez de Berlanga,
según la cual las sepulturas de Montañez estuvieron formadas por dos
recipientes apoyados sobre un ánfora cineraria central.
En líneas generales, puede decirse que, tanto algunas formas
como el pithos, como el tratamiento de superficie -engobe rojo muy
compacto y decoración de líneas pintadas de calidad- que caracteriza a estas
cerámicas, son idénticos a los que encontramos en la cerámica de finales del
siglo VII y principios del VI en el asentamiento fenicio del Cerro del Villar.
En cuanto a la cronología, todos los materiales
apuntan al siglo VI para la datación del conjunto de cerámicas del Cortijo de
Montañez. El jarro de boca de seta y la lucerna constituyen claros elementos
del ajuar funerario de las necrópolis fenicias. En cuanto al jarro y a las
ánforas n. 8 y 9, si bien recuerdan formas arcaicas del siglo VIII,
corresponden claramente a tipos de finales del siglo Vi1 y principios del Vi, una
época que se caracteriza en la morfología de la cerámica fenicia por la
reaparición de formas arcaicas. La lucerna confirmaría esta cronología, ya que,
en la necrópolis Jardín, la lucerna todavía constituye un elemento del ajuar
funerario en el siglo VI a.C.
lunes, 2 de enero de 2012
LAS CHORRERAS
Veamos
aquí la necrópolis de las Chorreras donde verdaderamente se ve que hubo un
asentamiento de carácter fenicio o de época a la cual podríamos llamar semito-orientlizante o simplemente
orientalizante, donde las mayoría de sus características se suelen corresponder
con las del Mediterráneo Oriental.
El yacimiento de Las Chorreras situado unos
800 m al este de Morro de Mezquitilla. se localiza en un cerro conectado
directamente con el mar, definido en su lado meridional por dos elevaciones
separadas por una vaguada con dirección NE-SO .
Se llegaron a diferenciar dos sectores urbanos fenicios en la zona
meridional de los dos promontorios, y
que pusieron de relieve la constancia de un yacimiento fenicio de época
arcaica, de corta duración y una sola fase de ocupación.
Se excavaron varias tumbas en las que vemos que parte del ajuar
desapareció en las remociones del terreno. Se extrajeron con máximo cuidado los
restos que se encontraban al interior una vasija (cenizas, carbones, huesos,
joyería, etc.), a fin de verificar el contenido. No se pudo sacar de una sola
pieza, debido a las roturas sufridas,
Se trataba de un centro urbano fenicio, con un
periodo relativamente corto de vida, al parecer entre 750-700 a.C. de
considerable extensión, siendo uno de
los más grandes del siglo VIII a.C., con calles y
casas de dimensiones variables, pudiendo alcanzar las 3 hectáreas de
superficie.
Cabe destacar estacamos dos nuevos sectores
urbanos del asentamiento, En el sector norte, se han documentado edificios de
grandes dimensiones, unos 300 m al norte de los restos constructivos en la zona
meridional de la colina. También reseñamos la construcción de una vivienda que
se levantaba en pendiente, adaptándose al declive del terreno, subdividida en 6
o 7 habitaciones de tendencia rectangular e individualizadas.
El edificio, que debió alcanzar los 200 metros
cuadrados, se articulaba en torno a un patio central al aire libre y tenía
acceso en recodo mediante escalera con peldaños independientes en su lado
sureste.
Se han
encontrado varias casas, donde las viviendas se erigen de forma escalonada, en
terrazas. Este conjunto urbano queda definido por una gran calle, desarrollada
en la misma vaguada.
Las Chorreras sería uno de los mayores centros
urbanos fenicios occidentales del siglo VIII a.C
Los sondeos realizados en la vaguada y promontorios que la rodean han ofrecido
información relevante, confirmando que las dimensiones del hábitat fenicio
fueron más grande de lo mantenido hasta entonces.
Sería un nicho-cámara orientado al este, de
tendencia circular irregular y unos 45-50 cm de anchura, cuyas dimensiones
fueron determinadas por el tamaño del ánfora que funcionó como receptáculo de
los restos incinerados. Si bien se ha producido la pérdida física de gran parte
del enterramiento, por lo conservado estimamos que pudo tratarse de un pozo
simple, del que sólo se ha mantenido una pequeña cámara lateral de planta más o
menos circular, destinada a alojar la urna cineraria.
Este tipo de enterramiento es característico de
las tumbas fenicias arcaicas (siglos VIII-VII
a.C.) en la costa andaluza mediterránea.
LOS HALLAZGOS
El material recuperado de la tumba se
relaciona con un ánfora centro-mediterránea que sirvió como contenedor de las
cenizas y huesos de los individuos enterrados (un reducido número de fragmentos
de huesos quemados), y los restos del ajuar consistentes en un oinochoe de boca
trilobulada, una anilla de oro, un colgante de oro y una cuenta de collar,
también de oro. Como se dijo, parte del ajuar desapareció por las remociones de
tierra.
La cerámica
Ya con las
primeras oleadas de colonizadores debió surgir la necesidad de una producción
alfarera local que fuera reponiendo la pérdida de la vajilla originaria de la
metrópoli (por rotura o amortización) en los requerimientos cotidianos y, en
tal sentido, el artesano alfarero sería uno de los miembros especialistas del
colectivo expedicionario.
La
consideración que hacemos de esta localización como centro industrial, en este
caso productor de cerámica o alfar fenicio, viene apoyada en el hallazgo
superficial de un prisma de 11,8 cm de largo, 5 de ancho y 6,2 de alto y ciertos restos pasados de cocción,
ubicados sobre la vaguada que discurre 200 m al este de Las Chorreras, próximo
a la costa actual, encajonado entre dos colinas a 64,9 y 64,4 m.s.n.m.,
separadas unos 200 m.
El ánfora centro-mediterránea
Casi completa, faltándole parte del borde y
del hombro, ofrece perfi l ovoide y base redondeada. Su altura es de 46,5
cm Fue elaborada en torno lento y toma
en la superficie un fi no baño arcilloso entre rojo y marrón-rojizo. Por la
dureza de la pasta se coció a una temperatura elevada, sobre 900º C, no
continua, pues se observa una banda interior más negra que muestra como la
cocción se produjo en condiciones reductoras. En los bordes, más rojizos, el
proceso se realizó en un ambiente oxidante, siendo la fase de hierro estable en
hematites, en contraposición a la magnetita, que es la fase rica en hierro que
da el color negruzco del centro. El material desgrasante es de origen
volcánico. considerando una cronología desde la segunda mitad y último tercio
del siglo VIII a.C. hasta el siglo VII
a.C. Estas ánforas tienen su paralelo en el Castillo de
Diña Blanca y en Cádiz y en San Imbenia (Alghero, Cerdeña).
Oinochoes
de boca trilobulada
Las jarras de boca trilobulada, distintivas de
la cerámica con barniz rojo, son frecuentes en Oriente y los ámbitos
centro-occidentales del Mediterráneo durante el siglo VIII
a.C., con poca diferencia cronológica entre los modelos
orientales y occidentales. Las formas más antiguas son de la primera mitad del
siglo VIII a.C. y manifiestan un cuerpo globular
de paredes finas, cuello troncocónico con boca desarrollada y típica moldura o
baquetón.
Como sucede en Toscanos19
y Trayamar20, en los ambientes
occidentales del siglo VII a.C., la jarra
adopta un cuerpo ovoide y menos diferenciado del cuello, con boca más estrecha.
Lucernas
En
esta necrópolis se han encontrado también lucernas con una
pasta color crema, depurada y blanda, desgrasante muy fino y puntos de mica,. típicas del mundo fenicio, del mismo
estilo que las encontradas en el
yacimiento orientalizante, de carácter semita, de La Fonteta en Guardamar del
Segura (Alicante).
Otras clases de cerámica:
Se encontraron varios bordes de platos de
diferentes clases de pastas depuradas y finas de color crema
anaranjado con la superficie externa de engobe rojo.
También fueron hallados bordes de páteras con pasta fina y
con engobe rojo.
Diferentes clases de bordes de botellas, copas y cuencos de la misma pasta que las
anteriores formas citadas, aparecieron por varias tumbas de la Necrópolis de
las Chorreras. Aparecieron también varios fragmentos de cuencos y vasijas, todos ellos con la mima clase de cerámica.
Las joyas
Se ha encontrado una anilla circular de Oro,
una cuent de cillar, un colgante globula, varios pendientes globulares de
plata.
Con respecto al colgante de Las Chorreras, los
de Trayamar son modelos más sencillos y evolucionados, de la segunda mitad del
siglo VII a.C.
Prototipos orientales los encontramos en la
necrópolis de Akhziv, al sur de Tiro, importante enclave portuario.
Huesos
Se han encontrado en varias tumbas multitud de
huesos y varias piezas dentales.
La mayoría de los huesos encontrados están
fragmentados y presentan haber sido triturados. Los restos óseos estudiados
corresponden a una mujer con edad mínima de 17 años y a un feto a término o
recién nacido.
Los edificios estudiados en
los distintos sectores de Las Chorreras demuestran que este centro urbano no se
levantó de forma provisional, y que no existía una aparente intención de
abandonarlo tan pronto, pues la solidez de los muros, la dificultad
constructiva y la inversión realizada informan de lo contrario.
Todo parece indicar que durante la segunda
mitad del siglo VIII a.C. el asentamiento
estaba creciendo hacia el norte, hasta la zona más elevada, aprovechando las
laderas de la vaguada, la cual se utilizaría como vía natural de comunicación.
En definitiva, la ciudad debió ser más grande
de lo que en principio se estimó. Realmente fue de considerable extensión, con
una intensa actividad constructiva, y curiosamente, eso ocurrió durante un
período corto de tiempo,unos 75 o 100 años, aproximadamente, abandonándose
entre finales del VIII a.C. e inicios del VII
a.C.
El hábitat, de aparente anarquía o ausencia de
organización urbanística, se presenta con una relativa parcelación y trazados
viales,
Con el tiempo, el mestizaje
entre las formaciones sociales indígena y fenicia, permitiría que se
entroncaran los antepasados en sus lazos familiares y, por ello, las normas de
respeto a sus difuntos vincularían y obligarían a unos y a otros del mismo
modo.
Lo que en principio fue una
necesidad, en el siglo VII a.C. se convierte en una costumbre singular y característica
de las comunidades fenicias del litoral andaluz, desarrollando pequeños
cementerios familiares y no grandes necrópolis comunitarias como ocurrirá
posteriormente, a partir del siglo VI a.C., en
Jardín.
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