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lunes, 30 de enero de 2012

SEXI- ALMUÑECAR


Cerro de Montecristo, en Almuñecar (Granada) donde se emplaza la fenicia Abdera, situada a unos 300 metros al noreste de la actual población, junto y en la orilla derecha del antiguo cauce del Río Grande o de Adra.
La extensión del establecimiento fenicio en el s. VIII-VI a.C., según los datos proporcionados por los sondeos, debió alcanzar unas 3 hectáreas, con una demografía mixta, indígena y oriental, de un millar de habitantes en su apogeo.
La ciudad estaba en un promontorio al estilo de península. Tenían agua dulce y abundante pesca, estaban rodeados de valles fértiles y exportaban madera de  pinos y encinas por todo el "Hinterland"
  Se encontraron varios materiales:
n     Varias urnas de Alabastro con inscripciones jeroglíficas egipcias de Faraones de con inscripciones egipcias  de los faraones Osorkon II, Takelot II y Chechonq de la dinastía XIII fechadas entre850 y el 773 a.C., según las cartelas.
n     Ajuares cerámicos de barniz rojo dispersos y fragmentados, fechadas con sobre el siglo III a C.
n     Un plato fenicio de barniz rojo.
n     Numerosas monedas de bronce, de las que se han establecidos verios grupos,con epigrafía púnica, con epigrafía neopúnica y latina ,representándose en ellas la cabeza de Melkart o Hércules, atunes, delfines, símbolos astrales, proa de nave y la leyenda SKS.
n     Cerámicas de barniz rojo, como oinochoai piriformes, jarros de boca de setas, platos y lucernas,
n     Otras especies cerámicas comunes, kotylai protocorintias.
n     Huevos de avestruz decorados o pintados, frecuentes en Cartago y numerosos en las necrópolis de Puig des Molins y Villaricos.
n     Pendientes globulares de oro análogos a los de Trayamar fechados en la segunda mitad del s. VII a.C.
n     Un colgante anular de plata con escarabeo basculante.
n      Un estuche porta-amuleto o «mezuzot» de plata de la tumba idéntico al del Castillo de Doña Blanca y al de la tumba de Yadamilk de Cartago fechables en la primera mitad del s. VII a.C.
n     amuletos y adornos personales.
El topónimo de la ciudad se transcribe como Ex o Eks por los griegos, Sex o SKS por los púnicos y Sexi o Firmun Iulium Sexitanum por los romanos.
Hecateo de Mileto, quien a principios del s. V a.C., citó y situó algunas ciudades de Iberia entre las que se halla «Sixos, ciudad de los mastienos». Conocidas por los griegos focenses y samios las costas meridionales ibéricas, éstos crearon el mito de que el reino de Tartessos se extendía hasta Mastia, situada en Cartagena y, en consecuencia, las ciudades fenicias de la costa andaluza pertenecerían a los mastienos.
Hacia el 200 a.C. Ateneo de Naucratis, tomando la cita de Difilo de Sínope en el s. IV a.C. y refiriéndose a las salazones de pescado, afirma que «las de Iberia, llamadas sexitanas, son las más finas y suaves».
Quizás sea el geógrafo griego Estrabón, quien hacia el cambio de era nos proporcionó los datos más interesantes sobre los fenicios en Almuñécar, al referirse a la fundación de Cádiz.. Estrabón sitúa a Sex al oriente de Malaca, denominándola «ciudad de los exitanos», de la cual las salazones hispanas reciben su nombre.
El uso del ocre en los enterramientos era una práctica griega, pero se trata más bien de un rito muy generalizado desde el epipaleolítico hasta la iberización.
La cronología de Laurita quedaría definida dentro de los tres primeros cuartos del s. VII a.C.

viernes, 6 de enero de 2012

EL COMERCIO FENICIO

Los fenicios no tuvieron recursos naturales ni se dedicaron demasiado a la agricultura, sino que estuvieron mas orientados a la industria, sobre todo textil: los tejidos de lana y tela teñidos de púrpura gozaron de mucho prestigio en todo el mundo mediterráneo. Para lograr el color púrpura tan deseado, usaban la tinta de un molusco llamado murex.
Además de comerciantes, los fenicios fueron grandes industriales. Explotaron tres principales industrias: la de los metales, la del vidrio y la del teñido.
El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la industria más importante de Fenicia. Este animal segrega un líquido amarillento que al contacto con el aire y la luz adquiere un color violáceo. Los fenicios lo emplearon para teñir sus telas y adquirieron gran habilidad para realizar este trabajo. Mediante procedimientos hoy desconocidos, consiguieron obtener distintos tonos de color: rosa, lila y violeta sombrío. Éste fue el famoso color púrpura, empleado en las más ricas telas, que se vendían a nobles y reyes.
Los fenicios fueron excelentes artesanos de la industria del vidrio. También se destacaron en la producción de armas, adornos y obras de arte en hierro y bronce, incluso de estatuas y bustos de ídolos de las diferentes religiones que profesaban los pueblos con los cuales comerciaban; productos suntuosos de joyería, utensilios, vasos y vajilla confeccionados en vidrio, oro, plata y bronce. Pero sin dudas, donde se han destacado mas notoriamente, ha sido en la industria náutica, que fue posible por ser grandes navegantes o a raíz de ello. Las naves fenicias fueron de estilizadas líneas, veloces y técnicas, dotadas de un gran espolón de proa que actuaba como ariete y servía para abrir grandes vías de agua y echar a pique las naves enemigas. En el área de construcciones de naves marítimas, incidieron con el birreme, una especie de galera a la que consiguieron aumentar el número de remeros montando una hilera sobre otra. Luego construyeron naves más ágiles que hacían uso del viento.
Sin embargo, las ciudades fenicias, en el segundo milenio aJC., destacaron en el comercio. Consiguieron crear una estructura comercial propia para compensar la diferencia entre sus recursos naturales y los de sus vecinos. Como comerciantes y mercaderes, fueron los fenicios activos y prósperos. Excelentes navegantes y audaces exploradores, su importante marina iba a buscar los metales útiles como el estaño, cobre y oro en los lugares mas apartados, de gran consumo en la corte del faraón y en Ninive y Babilonia. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
Los fenicios, en los talleres de Tiro, produjeron armas de bronce y de hierro, joyas de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios variados de bronce o de cobre. En la fabricación del vidrio superaron a los egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de distintos colores. Pero el desarrollo de la industria de los metales y del vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio, imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en Egipto y en Mesopotamia. El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la industria más importante de Fenicia. Extraían la materia colorante de un caracol marino, el múrex. Los fenicios lo emplearon para teñir sus telas y adquirieron gran habilidad para realizarlo. Mediante procedimientos hoy desconocidos, consiguieron obtener el famoso color púrpura, empleado en las más ricas telas, que se vendían a nobles y reyes. El principal aporte fenicio fue el desarrollo de la navegación, ya que fueron expertos constructores náuticos, considerados los mejores de su tiempo. Empleando maderas muy resistentes de los montes Líbano, (encino, ciprés, pino y sobretodo cedro), lograron crear una poderosa flota mercante y guerrera, envidia de todo el Mediterráneo. Sus barcos fueron muy requeridos por reinos del Mediterráneo, que, como Egipto y pueblos del Egeo, con los que competía, reconocieron la mayor calidad de las naves fenicias y encargaron la construcción de importantes cantidades.
Los moluscos en general y sus conchas en particular han estado ligados a la existencia humana hasta donde tenemos constancia de ella: su utilización ha estado relacionada desde siempre con todos los aspectos de la vida cotidiana del ser humano, desde los más primarios hasta los más espirituales.


Tridacna squamosa
E s un molusco bivalvo de la familia Tridacnidae. Esta especie de almejas habita el mar Rojo y los océanos Pacífico e Índico. Se encuentra en los arrecifes coralinos y atolones, donde viven incrustados en la masa coralífera.
Esta concha de bivalvo (Tridacna squamosa) se usaba como contenedor de productos cosméticos. El umbo fue tallado en forma de cabeza de mujer y su forma natural aprovechada para dar forma a la tela que cubre la cabeza. Está esculpida con esfinges y flores de loto en un estilo similar a los diseños textiles representados en relieves asirios. Otras grabados se han perdido o apenas se distinguen. Hoy se conocen unos noventa ejemplares de tridacnas parecidos. Como dato curioso, en el túmulo H de la nécropolis de los Alcores fueron localizadas conchas con este tipo de grabados, pero sobre Unio sinuatus, que se encuentra en los ríos de Europa Occidental, lo que indicaría una fabricación en la Península Ibérica por los fenicios.
Aparte del uso puramente alimenticio, que es sin duda el más extendido en el espacio (se ha dado en todos los rincones del planeta) y en el tiempo (hay constancia de él en múltiples yacimientos prehistóricos y actualmente todavía proporciona una parte sustancial de la dieta en muchos lugares), las conchas se han utilizado también como herramientas (por sus filos cortantes al romperse, sobre todo los bivalvos) para cortar materiales o raspar pieles.
Otros usos menos prosaicos incluyen la utilización de las tridacnas (moluscos que viven en el mar Rojo) como intrumentos musicales (algunos grandes gasterópodos, soplados al modo de trompetas) y sobre todo en la ornamentación personal y en la decoración. Su uso para confeccionar adornos (sobre todo femeninos) es muy antiguo y se han encontrado conchas perforadas para confeccionar collares y abalorios en muchos yacimientos. Incluso se habla de una nueva especialidad, la arqueomalacología, que proporcionaría interesantes datos sobre las condiciones físicas de dichos yacimientos y sobre la gente que los habitaba.
Las figuras de toros son bien conocidas en la toréutica y la eboraria fenicias.
Los buques fenicios, solían hacer la ruta de la costa sur de España, bordeando la costa y llegando hasta Portugal. Actualmente, los pescadores de Nazaré y Aveiro, en el Algarve portugués, dicen ser descendientes de los fenicios y puede haber algo de cierto en ello, ya que sus barcos tienen proas muy altas y están pintados con símbolos místicos, de forma similar a los buques de comercio fenicios.
Lo cierto es que ya antes del reinado de Salomón, los fenicios habían atravesado las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) y se aventuraban en el Atlántico, recorriendo las costas del África Occidental y llegando hasta las actuales Gambia y Senegal, y comerciando con las Islas Canarias, Madeira y las Azores. Posteriormente, hacia el S.VI a.C., el almirante cartaginés Hanno, llegó hasta el Cabo de Buena Esperanza, lo dobló, y se introdujo en el Mar Rojo. O eso se cree.
Si bien existen pruebas no del todo contrastadas, parece casi demostrado que los fenicios también arribaron a las costas de Gran Bretaña y que se aventuraron por el Báltico, de forma esporádica y nunca estableciendo una ruta comercial. Existen teorías que indican que llegaron a Brasil y la costa sur de los Estados Unidos, si bien se trata, como decimos, de teorías que ya trataremos en otra ocasión.
Las colonias fenicias exceptuando Cartago, eran puramente factorías y asentamientos comerciales ubicados en lugares que disponían de elementos materiales que interesaban a la metrópoli. Por ejemplo, Chipre fue colonizada por la riqueza de sus yacimientos de cobre y por la abundancia de madera; Cilicia por su madera; Thasos, por sus minas de oro; Salamis y Cithera, por su púrpura; Sardinia y la costa sur de España, por sus abundantes metales; el Norte de África, por la fertilidad de sus campos (riqueza agrícola) y por el comercio interior (que proporcionaba marfil, maderas, especias, pieles…).
En cuanto a los metales vemos que fabricaban platos  de bronce realizados con la técnica de batido a torno y, después, decorados con motivos repujados y grabados, organizados a base de dos frisos de animales en torno a un motivo circular central, separados por tres simples cenefas formadas por líneas de ZZ
Trueque de numerosos productos:
Además de productos suntuosos (joyería, artesanía fina, plata), los fenicios comerciaban con cereales, vinos, aceites etc. por medio del trueque. Entre los años 680-652 Giges, rey de Lidia acuñó moneda por primera vez. Los fenicios adoptaron la moneda a partir del año 450 a. de C. fecha de la primera emisión de moneda fenicia, realizada en Sidón, que había heredado la hegemonía de Tiro. Las obras artesanales fenicias tenían cierta falta de originalidad ya que imitaban estilos para infiltrarse en otros mercados. La púrpura era una mercancía exclusiva fenicia, muy apreciada en la Antigüedad, hecha con tejidos teñidos con el jugo del murex, un molusco de las costas del Líbano. Como comerciantes no gozaron de fama de honrados y terminaron tratando con esclavos.
Las mercaderías más importantes que comerciaban eran:
De España plata, hierro, plomo, estaño y lapis especularis que les servía par hacer y fabricar espejos, que obtenían de las minas interiores de la meseta.
De Sicilia  comerciaban con cereales.
Los bordados del Kashmir, las alfombras de Babilonia o las perlas de Golfo Pérsico, se vendieron a precios que únicamente podían pagar las más ricas naciones, seguramente en oro y plata así como en las manufacturas que interesaban a los fenicios: las cerámicas del Ática, los utensilios metálicos de Corinto, los candelabros y espejos de Etruria
El marfil, muy preciado en la antigüedad   lo conseguían tanto de los elefantes de Africa como  los de la India.
Del continente africano además del marfil también comerciaban con los huevos de avestruz que les sirvieron para negociar con los indígenas para crear las urnas cinerarias,  según muestran los hallazgos, oro para crear adornos y fabricar joyas, papiro, vasos y tinajas procedentes de Egipto. 
El coral de Malta, las telas de Persia y de India, el oro de África; la plata, el plomo y el hierro de España; el trigo, el algodón y el lino de Egipto; los granos, los vinos y los aceites de Palestina; los esclavos, los caballos y las vasijas de Armenia; las drogas, las esencias y las lanas de Arabia, y tantas otras cosas que fueron el objeto de su especulación comercial y la base de sus expediciones marítimas y terrestres, tan renombradas e importantes que han valido a Fenicia el dictado de la Inglaterra de la antigüedad; pero que empezaron a decaer cuando se debilitó su liga colonial por la dominación de los persas y que desaparecieron cuando Alejandro deshizo esta liga con la destrucción de Tiro.
La muselina, tela fina parecida al algodón era importada hacia occidente desde el Valle del Indo. De Arabia acarreaban perfumes, otras clases de telas e incienso.
De Fenicia obtenían maderas de cedros del Líbano, tintes, como el murex extraído de un molusco parecido a la cañaílla, tejidos y cerámicas.
Toda esa riqueza material, iba a para a la metrópoli y retornaba a las colonias manufacturado en las más diversas formas: tejidos de lino, lana, algodón e incluso seda; diferentes variedades de alfarería, vidrios y ánforas, armas y utensilios de metal; joyas, perfumes y vinos… Este fue el inicio de las que habrían de convertirse en las poderosas rutas comerciales que explotaron con enorme éxito.
A la par del comercio marítimo, los fenicios realizaron también un activo intercambio por tierra con los países del Asia occidental. Las caravanas fenicias, valiéndose de los camellos, a los que se llamaba "naves del desierto", cruzaban las arenas como los barcos el mar, y desde Arabia a Mesopotamia repartían por todo el Cercano Oriente los variados productos de la industria fenicia.
Los gobernadores locales vendían sus prisioneros de guerra como esclavos a los fenicios, pero a veces éstos conseguían la preciada mercadería humana sin pagarla: atraían a los naturales del país exhibiendo en la playa hermosas armas, tejidos, joyas y perfumes y, si la ocasión se presentaba, raptaban a los niños y mujeres.
Para sus transacciones utilizaban el trueque. Esto se debió sobre todo a que los pueblos con los que comerciaban no conocían la moneda. Según referencias del historiador griego Herodoto, los fenicios solían practicar el trueque mudo. ¿En qué consistía? Era una manera original de negociar sin tener contacto directo con los compradores. Los fenicios se acercaban a una costa, dejaban sus productos en la playa y regresaban a sus naves.
Los habitantes del lugar se aproximaban para observar las mercaderías, ponían junto a ellas el valor que consideraban justo, ya sea en mercancías o en metales preciosos, y se retiraban. Los fenicios entonces se dirigían nuevamente a la playa, y si el precio les parecía adecuado, lo tomaban y dejaban la mercadería. Si el precio no los convencía, volvían a sus barcos a esperar otra oferta. Las relaciones comerciales de los fenicios fueron de tal magnitud que podría afirmarse que todo el mundo antiguo comerció con ellos.

Los metales fueron trabajados con maestría, y los talleres de Tiro produjeron abundantemente armas de bronce y de hierro, joyas de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios variados de bronce o de cobre.
En la fabricación del vidrio superaron a los egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de distintos colores.
Pero el desarrollo de la industria de los metales y del vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio, imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en, Egipto y en Mesopotamia.
En las colonias fenicias del sur de España encontraron grandes minas de plata, fuente de riqueza y expansión fenicia. Diodoros, escritor clásico anota: ” los fenicios allegaron grandes riquezas en el comercio de la plata. Gracias a este comercio que realizaron durante mucho tiempo, crecieron hasta el punto de poder fundar colonias en Sicilia e islas cercanas, en Africa y Cerdeña y en Iberia”. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
He aquí una breve lista de los  artículos que comerciaban los fenicios por todo el Mediterráneo y tierras que colonizaban.
-- Murex
-- Garum
-- Vidrio
-- Lapis Specularis
-- Marfiles Fenicios
-- Azafrán
-- Metalurgia y mineria
-- Sal
-- Huevos de Avestruz
-- Cerámica 
-- Aceite
-- Vino
-- Orfebrería
-- Madera de Cedro
-- Fragancias de Jericó
-- Jabon de Alepo
-- Perfumes Fenicios

EL CORTIJO DE MONTAÑEZ

Necrópolis fenicia situada en la Vega de Málaga en el Valle del Guadalhorce, a unos escaso kilómetros de la necrópolis del Cerro del Villar, en la que se han encontrado varias urnas  o vasos de alabastro de carácter egipcio, de los que solo se conserva uno en la actualidad. Tienen su paralelismo en las necrópolis de Trayamar, Almuñecar y Lagos.
Cronológicamente vemos que se trata de un cementerio del siglo VIII al VI a de C.
La existencia de una tumba de cámara fenicia en la vega del Guadalhorce (cf. Almagro Gorbea 1782: 251) precisaría de una confirmación más rigurosa, para no dar lugar a algunas afirmaciones un tanto temerarias, como las que aseguran la presencia en la zona de una necrópolis de tumbas de cámara al estilo de la de Trayamar.
 
Entre los hallazgos más importantes cabe  destacar cinco ánforas, un pithos de cuatro asas, dos ánforas en forma de alabastrón, una urna globular con engobe rojo y pintada, una urna de tipi "Cruz del Negro", un jarro de boca de seta, dos jarros de boca trilobulada y una lucerna de dos mechas.
Se han descubierto a unos setecientos pasos del mar unas vasijas grandes con restos humanos calcinados, que se presentaban agrupadas cada una con otras dos más pequeñas, de distancia en distancia, formando una especie de cementerio.
En cualquier caso, se trata de un conjunto bastante heterogéneo de cerámicas, cuyas pastas y tratamiento son análogas a las de las cerámicas fenicias del Cerro del Villar. Tanto las arcillas como el tipo de desgrasante y las formas apuntan, por otra parte, a la producción característica del Guadalhorce en un momento avanzado de la época fenicia.
Las cerámicas del Cortijo de Montañez corresponden a múltiples formas, todas ellas pertenecientes al grupo de la cerámica fenicia. Difieren de ésta en algunos detalles y ofrecen unas morfologias poco comunes que, en algún caso, reflejan relaciones con el hinterland tartésico. La mayor parte de 10s paralelos cronológicos se inscribe a finales del siglo VI1 y en el siglo VI. En lo que concierne al aspecto "provincial" de los hallazgos, hay que advertir que apenas se conocen formas enteras de ánforas del siglo VI, por lo que cabe la posibilidad que las formas normales parezcan tipos poco comunes.


De acuerdo con los paralelos mencionados de Trayamar, Cruz del Negro, Huelva y Rachgoun, todos los recipientes de gran tamaño pudieron haber servido de contenedores cinerarios, si bien, y a excepción del jarro y la lucerna, estos apenas proporcionan indicios acerca del contenido y ajuares funerarios de estas sepulturas. Por lo demás, resulta imposible verificar entre estos materiales la noticia de Rodríguez de Berlanga, según la cual las sepulturas de Montañez estuvieron formadas por dos recipientes apoyados sobre un ánfora cineraria central.
En líneas generales, puede decirse que, tanto algunas formas como el pithos, como el tratamiento de superficie -engobe rojo muy compacto y decoración de líneas pintadas de calidad- que caracteriza a estas cerámicas, son idénticos a los que encontramos en la cerámica de finales del siglo VII y principios del VI en el asentamiento fenicio del Cerro del Villar.
En cuanto a la cronología, todos los materiales apuntan al siglo VI para la datación del conjunto de cerámicas del Cortijo de Montañez. El jarro de boca de seta y la lucerna constituyen claros elementos del ajuar funerario de las necrópolis fenicias. En cuanto al jarro y a las ánforas n. 8 y 9, si bien recuerdan formas arcaicas del siglo VIII, corresponden claramente a tipos de finales del siglo Vi1 y principios del Vi, una época que se caracteriza en la morfología de la cerámica fenicia por la reaparición de formas arcaicas. La lucerna confirmaría esta cronología, ya que, en la necrópolis Jardín, la lucerna todavía constituye un elemento del ajuar funerario en el siglo VI a.C.

lunes, 2 de enero de 2012

LAS CHORRERAS

Veamos aquí la necrópolis de las Chorreras donde verdaderamente se ve que hubo un asentamiento  de carácter fenicio o  de época a la cual podríamos llamar  semito-orientlizante o simplemente orientalizante, donde las mayoría de sus características se suelen corresponder con las del Mediterráneo Oriental.
El yacimiento de Las Chorreras situado unos 800 m al este de Morro de Mezquitilla. se localiza en un cerro conectado directamente con el mar, definido en su lado meridional por dos elevaciones separadas por una vaguada con dirección NE-SO .
 Se llegaron a diferenciar dos sectores urbanos fenicios en la zona meridional de los dos promontorios,  y que pusieron de relieve la constancia de un yacimiento fenicio de época arcaica, de corta duración y una sola fase de ocupación.
 Se excavaron varias tumbas en las que vemos que parte del ajuar desapareció en las remociones del terreno. Se extrajeron con máximo cuidado los restos que se encontraban al interior una vasija (cenizas, carbones, huesos, joyería, etc.), a fin de verificar el contenido. No se pudo sacar de una sola pieza, debido a las roturas sufridas,
Se trataba de un centro urbano fenicio, con un periodo relativamente corto de vida, al parecer entre 750-700 a.C. de considerable extensión,  siendo uno de los más grandes del siglo VIII a.C., con calles y casas de dimensiones variables, pudiendo alcanzar las 3 hectáreas de superficie.
Cabe destacar estacamos dos nuevos sectores urbanos del asentamiento, En el sector norte, se han documentado edificios de grandes dimensiones, unos 300 m al norte de los restos constructivos en la zona meridional de la colina. También reseñamos la construcción de una vivienda que se levantaba en pendiente, adaptándose al declive del terreno, subdividida en 6 o 7 habitaciones de tendencia rectangular e individualizadas.
El edificio, que debió alcanzar los 200 metros cuadrados, se articulaba en torno a un patio central al aire libre y tenía acceso en recodo mediante escalera con peldaños independientes en su lado sureste.
 Se han encontrado varias casas, donde las viviendas se erigen de forma escalonada, en terrazas. Este conjunto urbano queda definido por una gran calle, desarrollada en la misma vaguada.
Las Chorreras sería uno de los mayores centros urbanos fenicios occidentales del siglo VIII a.C Los sondeos realizados en la vaguada y promontorios que la rodean han ofrecido información relevante, confirmando que las dimensiones del hábitat fenicio fueron más grande de lo mantenido hasta entonces.

Sería un nicho-cámara orientado al este, de tendencia circular irregular y unos 45-50 cm de anchura, cuyas dimensiones fueron determinadas por el tamaño del ánfora que funcionó como receptáculo de los restos incinerados. Si bien se ha producido la pérdida física de gran parte del enterramiento, por lo conservado estimamos que pudo tratarse de un pozo simple, del que sólo se ha mantenido una pequeña cámara lateral de planta más o menos circular, destinada a alojar la urna cineraria.

Este tipo de enterramiento es característico de las tumbas fenicias arcaicas (siglos VIII-VII a.C.) en la costa andaluza mediterránea.

LOS HALLAZGOS

El material recuperado de la tumba se relaciona con un ánfora centro-mediterránea que sirvió como contenedor de las cenizas y huesos de los individuos enterrados (un reducido número de fragmentos de huesos quemados), y los restos del ajuar consistentes en un oinochoe de boca trilobulada, una anilla de oro, un colgante de oro y una cuenta de collar, también de oro. Como se dijo, parte del ajuar desapareció por las remociones de tierra.

La cerámica

Ya con las primeras oleadas de colonizadores debió surgir la necesidad de una producción alfarera local que fuera reponiendo la pérdida de la vajilla originaria de la metrópoli (por rotura o amortización) en los requerimientos cotidianos y, en tal sentido, el artesano alfarero sería uno de los miembros especialistas del colectivo expedicionario.
La consideración que hacemos de esta localización como centro industrial, en este caso productor de cerámica o alfar fenicio, viene apoyada en el hallazgo superficial de un prisma de 11,8 cm de largo, 5 de ancho y 6,2 de alto  y ciertos restos pasados de cocción, ubicados sobre la vaguada que discurre 200 m al este de Las Chorreras, próximo a la costa actual, encajonado entre dos colinas a 64,9 y 64,4 m.s.n.m., separadas unos 200 m.
El ánfora centro-mediterránea

Casi completa, faltándole parte del borde y del hombro, ofrece perfi l ovoide y base redondeada. Su altura es de 46,5 cm  Fue elaborada en torno lento y toma en la superficie un fi no baño arcilloso entre rojo y marrón-rojizo. Por la dureza de la pasta se coció a una temperatura elevada, sobre 900º C, no continua, pues se observa una banda interior más negra que muestra como la cocción se produjo en condiciones reductoras. En los bordes, más rojizos, el proceso se realizó en un ambiente oxidante, siendo la fase de hierro estable en hematites, en contraposición a la magnetita, que es la fase rica en hierro que da el color negruzco del centro. El material desgrasante es de origen volcánico. considerando una cronología desde la segunda mitad y último tercio del siglo VIII a.C. hasta el siglo VII a.C. Estas ánforas tienen su paralelo en el Castillo de Diña Blanca y en Cádiz y en San Imbenia (Alghero, Cerdeña).

Oinochoes de boca trilobulada

Las jarras de boca trilobulada, distintivas de la cerámica con barniz rojo, son frecuentes en Oriente y los ámbitos centro-occidentales del Mediterráneo durante el siglo VIII a.C., con poca diferencia cronológica entre los modelos orientales y occidentales. Las formas más antiguas son de la primera mitad del siglo VIII a.C. y manifiestan un cuerpo globular de paredes finas, cuello troncocónico con boca desarrollada y típica moldura o baquetón.
Como sucede en Toscanos19 y Trayamar20, en los ambientes occidentales del siglo VII a.C., la jarra adopta un cuerpo ovoide y menos diferenciado del cuello, con boca más estrecha.

Lucernas

 En esta necrópolis se han encontrado también lucernas con una pasta color crema, depurada y blanda, desgrasante muy fino y puntos de mica,. típicas del mundo fenicio, del mismo estilo que  las encontradas en el yacimiento orientalizante, de carácter semita, de La Fonteta en Guardamar del Segura (Alicante).
 
Otras clases de cerámica:

Se encontraron varios bordes de platos de diferentes clases de pastas  depuradas y finas de color crema anaranjado con la superficie externa de engobe rojo.
También fueron hallados bordes de páteras con pasta fina y con engobe rojo.
Diferentes clases de bordes de botellas, copas  y cuencos de la misma pasta que las anteriores formas citadas, aparecieron por varias tumbas de la Necrópolis de las Chorreras. Aparecieron también varios fragmentos  de cuencos y vasijas, todos ellos con la mima clase de cerámica.

Las joyas

Se ha encontrado una anilla circular de Oro, una cuent de cillar, un colgante globula, varios pendientes globulares de plata.
Con respecto al colgante de Las Chorreras, los de Trayamar son modelos más sencillos y evolucionados, de la segunda mitad del siglo VII a.C.
Prototipos orientales los encontramos en la necrópolis de Akhziv, al sur de Tiro, importante enclave portuario.
 
Huesos

Se han encontrado en varias tumbas multitud de huesos y varias piezas dentales.
La mayoría de los huesos encontrados están fragmentados y presentan haber sido triturados. Los restos óseos estudiados corresponden a una mujer con edad mínima de 17 años y a un feto a término o recién nacido.
Los edificios estudiados en los distintos sectores de Las Chorreras demuestran que este centro urbano no se levantó de forma provisional, y que no existía una aparente intención de abandonarlo tan pronto, pues la solidez de los muros, la dificultad constructiva y la inversión realizada informan de lo contrario.
Todo parece indicar que durante la segunda mitad del siglo VIII a.C. el asentamiento estaba creciendo hacia el norte, hasta la zona más elevada, aprovechando las laderas de la vaguada, la cual se utilizaría como vía natural de comunicación.
En definitiva, la ciudad debió ser más grande de lo que en principio se estimó. Realmente fue de considerable extensión, con una intensa actividad constructiva, y curiosamente, eso ocurrió durante un período corto de tiempo,unos 75 o 100 años, aproximadamente, abandonándose entre finales del VIII a.C. e inicios del VII a.C.
El hábitat, de aparente anarquía o ausencia de organización urbanística, se presenta con una relativa parcelación y trazados viales,
Con el tiempo, el mestizaje entre las formaciones sociales indígena y fenicia, permitiría que se entroncaran los antepasados en sus lazos familiares y, por ello, las normas de respeto a sus difuntos vincularían y obligarían a unos y a otros del mismo modo.
Lo que en principio fue una necesidad, en el siglo VII a.C. se convierte en una costumbre singular y característica de las comunidades fenicias del litoral andaluz, desarrollando pequeños cementerios familiares y no grandes necrópolis comunitarias como ocurrirá posteriormente, a partir del siglo VI a.C., en Jardín.

LOS HINTERLAND FENICIOS

EL HINTERLAND DE MAZARRON

EL HINTERLAND DE VINARRAGELL

 HINTERLAND TARTESICO EN LA MANCHA

 SEXI Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL RIO GUADALHORCE

EL HINTERLAND DE LA FONTETA

 EL HINTERLAND DE ANDALUCIA

  EL  HINTERLAND DE HUEVA

EL HINTERLAND DE GADIR

ALHONOZ Y SU HINTERLAND 

EL HINTERLAND DE EXTREMADURA

CASTULO Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL CERRO DE ALCORCON

EL HINTERLAND DE MASTIA

AKRA LEUKA Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND  DE SUKRO – CULLERA

EL HINTERLAND DE  AMPURIAS

HINTERLAND DE ALLONIS