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viernes, 6 de enero de 2012

EL COMERCIO FENICIO

Los fenicios no tuvieron recursos naturales ni se dedicaron demasiado a la agricultura, sino que estuvieron mas orientados a la industria, sobre todo textil: los tejidos de lana y tela teñidos de púrpura gozaron de mucho prestigio en todo el mundo mediterráneo. Para lograr el color púrpura tan deseado, usaban la tinta de un molusco llamado murex.
Además de comerciantes, los fenicios fueron grandes industriales. Explotaron tres principales industrias: la de los metales, la del vidrio y la del teñido.
El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la industria más importante de Fenicia. Este animal segrega un líquido amarillento que al contacto con el aire y la luz adquiere un color violáceo. Los fenicios lo emplearon para teñir sus telas y adquirieron gran habilidad para realizar este trabajo. Mediante procedimientos hoy desconocidos, consiguieron obtener distintos tonos de color: rosa, lila y violeta sombrío. Éste fue el famoso color púrpura, empleado en las más ricas telas, que se vendían a nobles y reyes.
Los fenicios fueron excelentes artesanos de la industria del vidrio. También se destacaron en la producción de armas, adornos y obras de arte en hierro y bronce, incluso de estatuas y bustos de ídolos de las diferentes religiones que profesaban los pueblos con los cuales comerciaban; productos suntuosos de joyería, utensilios, vasos y vajilla confeccionados en vidrio, oro, plata y bronce. Pero sin dudas, donde se han destacado mas notoriamente, ha sido en la industria náutica, que fue posible por ser grandes navegantes o a raíz de ello. Las naves fenicias fueron de estilizadas líneas, veloces y técnicas, dotadas de un gran espolón de proa que actuaba como ariete y servía para abrir grandes vías de agua y echar a pique las naves enemigas. En el área de construcciones de naves marítimas, incidieron con el birreme, una especie de galera a la que consiguieron aumentar el número de remeros montando una hilera sobre otra. Luego construyeron naves más ágiles que hacían uso del viento.
Sin embargo, las ciudades fenicias, en el segundo milenio aJC., destacaron en el comercio. Consiguieron crear una estructura comercial propia para compensar la diferencia entre sus recursos naturales y los de sus vecinos. Como comerciantes y mercaderes, fueron los fenicios activos y prósperos. Excelentes navegantes y audaces exploradores, su importante marina iba a buscar los metales útiles como el estaño, cobre y oro en los lugares mas apartados, de gran consumo en la corte del faraón y en Ninive y Babilonia. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
Los fenicios, en los talleres de Tiro, produjeron armas de bronce y de hierro, joyas de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios variados de bronce o de cobre. En la fabricación del vidrio superaron a los egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de distintos colores. Pero el desarrollo de la industria de los metales y del vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio, imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en Egipto y en Mesopotamia. El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la industria más importante de Fenicia. Extraían la materia colorante de un caracol marino, el múrex. Los fenicios lo emplearon para teñir sus telas y adquirieron gran habilidad para realizarlo. Mediante procedimientos hoy desconocidos, consiguieron obtener el famoso color púrpura, empleado en las más ricas telas, que se vendían a nobles y reyes. El principal aporte fenicio fue el desarrollo de la navegación, ya que fueron expertos constructores náuticos, considerados los mejores de su tiempo. Empleando maderas muy resistentes de los montes Líbano, (encino, ciprés, pino y sobretodo cedro), lograron crear una poderosa flota mercante y guerrera, envidia de todo el Mediterráneo. Sus barcos fueron muy requeridos por reinos del Mediterráneo, que, como Egipto y pueblos del Egeo, con los que competía, reconocieron la mayor calidad de las naves fenicias y encargaron la construcción de importantes cantidades.
Los moluscos en general y sus conchas en particular han estado ligados a la existencia humana hasta donde tenemos constancia de ella: su utilización ha estado relacionada desde siempre con todos los aspectos de la vida cotidiana del ser humano, desde los más primarios hasta los más espirituales.


Tridacna squamosa
E s un molusco bivalvo de la familia Tridacnidae. Esta especie de almejas habita el mar Rojo y los océanos Pacífico e Índico. Se encuentra en los arrecifes coralinos y atolones, donde viven incrustados en la masa coralífera.
Esta concha de bivalvo (Tridacna squamosa) se usaba como contenedor de productos cosméticos. El umbo fue tallado en forma de cabeza de mujer y su forma natural aprovechada para dar forma a la tela que cubre la cabeza. Está esculpida con esfinges y flores de loto en un estilo similar a los diseños textiles representados en relieves asirios. Otras grabados se han perdido o apenas se distinguen. Hoy se conocen unos noventa ejemplares de tridacnas parecidos. Como dato curioso, en el túmulo H de la nécropolis de los Alcores fueron localizadas conchas con este tipo de grabados, pero sobre Unio sinuatus, que se encuentra en los ríos de Europa Occidental, lo que indicaría una fabricación en la Península Ibérica por los fenicios.
Aparte del uso puramente alimenticio, que es sin duda el más extendido en el espacio (se ha dado en todos los rincones del planeta) y en el tiempo (hay constancia de él en múltiples yacimientos prehistóricos y actualmente todavía proporciona una parte sustancial de la dieta en muchos lugares), las conchas se han utilizado también como herramientas (por sus filos cortantes al romperse, sobre todo los bivalvos) para cortar materiales o raspar pieles.
Otros usos menos prosaicos incluyen la utilización de las tridacnas (moluscos que viven en el mar Rojo) como intrumentos musicales (algunos grandes gasterópodos, soplados al modo de trompetas) y sobre todo en la ornamentación personal y en la decoración. Su uso para confeccionar adornos (sobre todo femeninos) es muy antiguo y se han encontrado conchas perforadas para confeccionar collares y abalorios en muchos yacimientos. Incluso se habla de una nueva especialidad, la arqueomalacología, que proporcionaría interesantes datos sobre las condiciones físicas de dichos yacimientos y sobre la gente que los habitaba.
Las figuras de toros son bien conocidas en la toréutica y la eboraria fenicias.
Los buques fenicios, solían hacer la ruta de la costa sur de España, bordeando la costa y llegando hasta Portugal. Actualmente, los pescadores de Nazaré y Aveiro, en el Algarve portugués, dicen ser descendientes de los fenicios y puede haber algo de cierto en ello, ya que sus barcos tienen proas muy altas y están pintados con símbolos místicos, de forma similar a los buques de comercio fenicios.
Lo cierto es que ya antes del reinado de Salomón, los fenicios habían atravesado las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) y se aventuraban en el Atlántico, recorriendo las costas del África Occidental y llegando hasta las actuales Gambia y Senegal, y comerciando con las Islas Canarias, Madeira y las Azores. Posteriormente, hacia el S.VI a.C., el almirante cartaginés Hanno, llegó hasta el Cabo de Buena Esperanza, lo dobló, y se introdujo en el Mar Rojo. O eso se cree.
Si bien existen pruebas no del todo contrastadas, parece casi demostrado que los fenicios también arribaron a las costas de Gran Bretaña y que se aventuraron por el Báltico, de forma esporádica y nunca estableciendo una ruta comercial. Existen teorías que indican que llegaron a Brasil y la costa sur de los Estados Unidos, si bien se trata, como decimos, de teorías que ya trataremos en otra ocasión.
Las colonias fenicias exceptuando Cartago, eran puramente factorías y asentamientos comerciales ubicados en lugares que disponían de elementos materiales que interesaban a la metrópoli. Por ejemplo, Chipre fue colonizada por la riqueza de sus yacimientos de cobre y por la abundancia de madera; Cilicia por su madera; Thasos, por sus minas de oro; Salamis y Cithera, por su púrpura; Sardinia y la costa sur de España, por sus abundantes metales; el Norte de África, por la fertilidad de sus campos (riqueza agrícola) y por el comercio interior (que proporcionaba marfil, maderas, especias, pieles…).
En cuanto a los metales vemos que fabricaban platos  de bronce realizados con la técnica de batido a torno y, después, decorados con motivos repujados y grabados, organizados a base de dos frisos de animales en torno a un motivo circular central, separados por tres simples cenefas formadas por líneas de ZZ
Trueque de numerosos productos:
Además de productos suntuosos (joyería, artesanía fina, plata), los fenicios comerciaban con cereales, vinos, aceites etc. por medio del trueque. Entre los años 680-652 Giges, rey de Lidia acuñó moneda por primera vez. Los fenicios adoptaron la moneda a partir del año 450 a. de C. fecha de la primera emisión de moneda fenicia, realizada en Sidón, que había heredado la hegemonía de Tiro. Las obras artesanales fenicias tenían cierta falta de originalidad ya que imitaban estilos para infiltrarse en otros mercados. La púrpura era una mercancía exclusiva fenicia, muy apreciada en la Antigüedad, hecha con tejidos teñidos con el jugo del murex, un molusco de las costas del Líbano. Como comerciantes no gozaron de fama de honrados y terminaron tratando con esclavos.
Las mercaderías más importantes que comerciaban eran:
De España plata, hierro, plomo, estaño y lapis especularis que les servía par hacer y fabricar espejos, que obtenían de las minas interiores de la meseta.
De Sicilia  comerciaban con cereales.
Los bordados del Kashmir, las alfombras de Babilonia o las perlas de Golfo Pérsico, se vendieron a precios que únicamente podían pagar las más ricas naciones, seguramente en oro y plata así como en las manufacturas que interesaban a los fenicios: las cerámicas del Ática, los utensilios metálicos de Corinto, los candelabros y espejos de Etruria
El marfil, muy preciado en la antigüedad   lo conseguían tanto de los elefantes de Africa como  los de la India.
Del continente africano además del marfil también comerciaban con los huevos de avestruz que les sirvieron para negociar con los indígenas para crear las urnas cinerarias,  según muestran los hallazgos, oro para crear adornos y fabricar joyas, papiro, vasos y tinajas procedentes de Egipto. 
El coral de Malta, las telas de Persia y de India, el oro de África; la plata, el plomo y el hierro de España; el trigo, el algodón y el lino de Egipto; los granos, los vinos y los aceites de Palestina; los esclavos, los caballos y las vasijas de Armenia; las drogas, las esencias y las lanas de Arabia, y tantas otras cosas que fueron el objeto de su especulación comercial y la base de sus expediciones marítimas y terrestres, tan renombradas e importantes que han valido a Fenicia el dictado de la Inglaterra de la antigüedad; pero que empezaron a decaer cuando se debilitó su liga colonial por la dominación de los persas y que desaparecieron cuando Alejandro deshizo esta liga con la destrucción de Tiro.
La muselina, tela fina parecida al algodón era importada hacia occidente desde el Valle del Indo. De Arabia acarreaban perfumes, otras clases de telas e incienso.
De Fenicia obtenían maderas de cedros del Líbano, tintes, como el murex extraído de un molusco parecido a la cañaílla, tejidos y cerámicas.
Toda esa riqueza material, iba a para a la metrópoli y retornaba a las colonias manufacturado en las más diversas formas: tejidos de lino, lana, algodón e incluso seda; diferentes variedades de alfarería, vidrios y ánforas, armas y utensilios de metal; joyas, perfumes y vinos… Este fue el inicio de las que habrían de convertirse en las poderosas rutas comerciales que explotaron con enorme éxito.
A la par del comercio marítimo, los fenicios realizaron también un activo intercambio por tierra con los países del Asia occidental. Las caravanas fenicias, valiéndose de los camellos, a los que se llamaba "naves del desierto", cruzaban las arenas como los barcos el mar, y desde Arabia a Mesopotamia repartían por todo el Cercano Oriente los variados productos de la industria fenicia.
Los gobernadores locales vendían sus prisioneros de guerra como esclavos a los fenicios, pero a veces éstos conseguían la preciada mercadería humana sin pagarla: atraían a los naturales del país exhibiendo en la playa hermosas armas, tejidos, joyas y perfumes y, si la ocasión se presentaba, raptaban a los niños y mujeres.
Para sus transacciones utilizaban el trueque. Esto se debió sobre todo a que los pueblos con los que comerciaban no conocían la moneda. Según referencias del historiador griego Herodoto, los fenicios solían practicar el trueque mudo. ¿En qué consistía? Era una manera original de negociar sin tener contacto directo con los compradores. Los fenicios se acercaban a una costa, dejaban sus productos en la playa y regresaban a sus naves.
Los habitantes del lugar se aproximaban para observar las mercaderías, ponían junto a ellas el valor que consideraban justo, ya sea en mercancías o en metales preciosos, y se retiraban. Los fenicios entonces se dirigían nuevamente a la playa, y si el precio les parecía adecuado, lo tomaban y dejaban la mercadería. Si el precio no los convencía, volvían a sus barcos a esperar otra oferta. Las relaciones comerciales de los fenicios fueron de tal magnitud que podría afirmarse que todo el mundo antiguo comerció con ellos.

Los metales fueron trabajados con maestría, y los talleres de Tiro produjeron abundantemente armas de bronce y de hierro, joyas de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios variados de bronce o de cobre.
En la fabricación del vidrio superaron a los egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de distintos colores.
Pero el desarrollo de la industria de los metales y del vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio, imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en, Egipto y en Mesopotamia.
En las colonias fenicias del sur de España encontraron grandes minas de plata, fuente de riqueza y expansión fenicia. Diodoros, escritor clásico anota: ” los fenicios allegaron grandes riquezas en el comercio de la plata. Gracias a este comercio que realizaron durante mucho tiempo, crecieron hasta el punto de poder fundar colonias en Sicilia e islas cercanas, en Africa y Cerdeña y en Iberia”. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
He aquí una breve lista de los  artículos que comerciaban los fenicios por todo el Mediterráneo y tierras que colonizaban.
-- Murex
-- Garum
-- Vidrio
-- Lapis Specularis
-- Marfiles Fenicios
-- Azafrán
-- Metalurgia y mineria
-- Sal
-- Huevos de Avestruz
-- Cerámica 
-- Aceite
-- Vino
-- Orfebrería
-- Madera de Cedro
-- Fragancias de Jericó
-- Jabon de Alepo
-- Perfumes Fenicios

martes, 20 de diciembre de 2011

PIEZAS METALICAS DEL COMERCIO FENICIO

En el yacimiento ilicitano de En La Alcudia  se han encontrado  una cincuentena de piezas,  unas de cobre y otras de bronce, Son unas plaquetas rectangulares, delgadas, que representan ser hachas y aparecen como una especie anómala en el contexto de las piezas, útiles y armas a la vez, características del Bronce Final.
Aparecen  cuatro nuevos ejemplares en el depósito de Ca'n Mariano Gallet, en Sant Francesc Xavier en la isla de Formentera que son consideradas  como un tipo especial de hachas  cortantes   utilizadas en las tareas de deforestación.
 En La Peña Negra de Crevillente aparecen otros hallazgos de similares características a las halladas en la Alcudia. características, al igual que las encontradas en un navío hundido en la Ría de Huelva.
Se han encontrado varias piezas que serían o corresponden a  auténticos lingotes de metal, fundidos en cobre, bronce o plomo en nuestros poblados protohistóricos y destinados con entera seguridad a los agentes fenicios que concurren a nuestras tierras alicantinas meridionales desde mediados del siglo VIII a. C.
Los hallazgos de este tipo de lingotes se reducen, a la provincia de Alicante y a la isla de Formentera, por lo que debemos deducir una originalidad de estas tierras alicantinas en la producción de un tipo específico y particular de lingote, fundido en un sencillo molde de capacidad más o menos estandarizada.
Los ejemplares de Formentera estaban acompañados por hachas de talón con doble anilla de tipo hispano-y su cronología se  sitúa hacia los siglos VIII-VIL
Las piezas del Museo de Novelda presentan problemas de procedencia, aunque allí se indica que proceden de El Tabaiá, concretamente de unas tumbas. Son las piezas con mayor corrosión, por lo que el grosor de su filo está desvirtuado por las concreciones.
En La Peña Negra, estos lingotes aparecen sobre todo en la fase orientalizante o Peña Negra II, existiendo un ejemplar posiblemente de la fase precedente del Bronce Final. Su cronología queda establecida por el contexto arqueológico entre el 700 y el 550 a. C.

Las últimas excavaciones realizadas en la Sierra de Crevillente han sacado a la luz los restos de lo que fue una imponente actividad metalúrgica por parte de las gentes de Peña Negra I: más de un centenar de fragmentos de moldes de arenisca y, sobre todo, terracota, ilustrándonos sobre los útiles y armas que fundían y que nos emplazan ante una tipología netamente atlántico-continental. Los restos pertenecen a la actividad realizada ¡por una única vivienda! y resultan más que suficientes como botón de muestra de la importancia de semejante dedicación en el poblado de los siglos IX y VIII a. C. Esta floración de objetos de metal es seguro que debió reclamar la atención de los agentes  comerciales que ya por estas fechas se habían establecido en las costas peninsulares. Y pronto debió iniciarse un positivo contacto para ambas partes. El reciente registro de Peña Negra muestra la aparición ya en los estratos básales de fíbulas de codo, seguidas inmediatamente de las de doble resorte, cuentas de collar de fayenza azul claro o de pasta vitrea azul marino con incrustaciones de ojos, así como numerosas pulseras de marfil y algunas cerámicas a torno que hallamos tanto en el poblado como en la necrópolis correspondiente.
La presencia de importantes depósitos de armas y útiles en las costas atlánticas al final de la Edad del Bronce (los denominados «acobillos») que muestran una extraordinaria floración de la producción metalúrgica, debió de ser la fuente de riqueza —junto con el estaño de las Casitérides—cuyo acceso determinó la fundación de Cádiz en 1104 a. C, según nos transmiten las fuentes (Veleyo Patérculo). Resulta altamente revelador que esta fecha dada por los autores antiguos para el establecimiento de los fenicios de Cádiz (a la par que Lixus, en la costa atlántica africana) venga a coincidir con la del inicio de toda esa reactivación metalúrgica de los finisterres europeos que conocemos bajo el apelativo de «Bronce Atlántico».
En Samieira (Pontevedra), en  San Juan de Lagoa en Lugo (120) o en Vilar de Mouros, en Portugal, se han encontrado  un número de piezas superior al centenar.
La presencia, por otra parte, de lingotes de plomo en Peña Negra nos conduce ante la problemática del empleo de este metal en la protohistoria peninsular, que, si bien en el posterior mundo ibérico
se empleará como materia escriptoria, para fabricar glandes de honda o braseros, en el campo de la metalurgia hubo de tener una aplicación inmediata.
De hecho, aunque el plomo tuvo un desarrollo metalúrgico paralelo y asociado al de la plata, beneficiando esta última a partir de la galena argentífera.
En estos finisterres europeos parece ser que la presencia de plomo en el bronce tomó carta de naturaleza en un momento en que los minerales estanníferos se estaban volviendo escasos. Y así,excepto para el bronce destinado a la fabricación de las espadas de hoja larga cuya dureza debía mantenerse por encima de todo y de calderos cuyo martillado no era viable con una fuerte proporción de plomo, la totalidad del utillaje y armamento se elaborará con la adición de plomo, acrecentándose este elemento en proporción inversa al estaño.
Los bronces de plomo, con una casi total ausencia de estaño, se presentan también, en el norte de Italia, en las épocas de las terramaras y villanoviana, y seguramente la composición de las primitivas «aes rudi» romanas, con un contenido en plomo del orden del 25%, sería una herencia de los tiempos itálicos protohistóricos.

Así como el estaño, por su grado de fusión más bajo, permite fundir la colada de bronce a una temperatura inferior —1.084° C para el cobre, 900° C para un bronce con 20% de estaño—, la adición de plomo aumenta la fluidez del caldo.
Ahora bien, análisis de estas piezas del NO hispánico indican que la adición de plomo para la fabricación de hachas de talón y doble anilla se realizó aquí no a expensas del estaño —significando una salida a un fenómeno de escasez de este metal—, sino a expensas de una reducción del elemento base que es el cobre, .como fruto de un deterioro en las relaciones con el mundo tartéssico, proveedor de recursos cupríferos a las gentes del norte del Duero, llevándolas a proteger los escasos recursos de su minería local.
 En resumidas cuentas podemos decir que los lingotes son de plomo, bronce, cobre y estaño en iguales porcentajes, tanto de composición como de contenido y en ellos hay presencia de partículas de hierro.
En realidad, el aspecto y las propiedades físicas del estaño y del plomo son muy similares: semejante maleabilidad, peso y color. A los ojos, pues, de los comerciantes antiguos pudieron pasar perfectamente desapercibidas unas diferencias únicamente perceptibles en un proceso de fundición y en los diferentes índices de dureza de los productos elaborados..
El Galio se asocia a los altos contenidos de plomo, no existiendo cuando se presentan bajos índices de aquellos.
El estaño aparece de una forma más aleatoria, con valores inferiores al 1% o bien ya con un porcentaje significativo (6%) para la colada resultante.
Los ínfimos contenidos de Sn en los lingotes de bronce podrían indicar un proceso final de refundición reiterativa a partir de piezas que en origen tendrían un porcentaje mayor de estaño. No ocurre así con aquellos lingotes que muestran un 6% de estaño, en los que éste parece ser un elemento intencionadamente añadido en la aleación, complementándose en un caso con algo de plomo.

LOS HINTERLAND FENICIOS

EL HINTERLAND DE MAZARRON

EL HINTERLAND DE VINARRAGELL

 HINTERLAND TARTESICO EN LA MANCHA

 SEXI Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL RIO GUADALHORCE

EL HINTERLAND DE LA FONTETA

 EL HINTERLAND DE ANDALUCIA

  EL  HINTERLAND DE HUEVA

EL HINTERLAND DE GADIR

ALHONOZ Y SU HINTERLAND 

EL HINTERLAND DE EXTREMADURA

CASTULO Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL CERRO DE ALCORCON

EL HINTERLAND DE MASTIA

AKRA LEUKA Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND  DE SUKRO – CULLERA

EL HINTERLAND DE  AMPURIAS

HINTERLAND DE ALLONIS