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miércoles, 8 de febrero de 2012

ORIPPO

 Ciudad antigua citada por Ptolomeo que se encontraba  en la depresión  del Guadalquivir, en la provincia de Sevilla, cerca de Huelva o la antigua Onoba, ciudad fundada por los fenicios.
    Esta población estaría más o menos situada en lo que hoy conocemos como Dos Hermanas en la provincia de Sevilla, situada en terrenos del antiguo cortijo de Tixe.
   Debio ser un enclave sidonio, por la composición de su nombre ya que los fenicios de Sidon fundaban ciudades o fundaciones con la palabra “ipo “ como sufijo. A parte de haberla fundada o no los cananeos, las fuentes antiguas nos dicen que se trataba de una ciudad turdetana.
   Los autores clásicos nos dicen que estaba situada en la Vía Augusta que iba de Roma a Cádiz.
    Los romanos heredaron de los tartesios, a través de fenicios, griegos o cartagineses, algunas vías comerciales o militares, que les valían tanto para la economía como para la guerra.
    Esta vía apunta desde el Sur a la insignificante Orippo, y no a Hispalis, mientras desde Carmona tampoco va derecha a Hispalis, sino que hace un esguince para entrar en ella. Trozos de esta vía se hallan aún sepultados en el campo.
    Se puede suponer que los romanos heredarían un camino tartésico concebido en función de otros núcleos de población distintos de los romanos, e incluso en función de una geografía distinta del Guadalquivir.
Hay una torre, que se llama la “Torre de los Herberos “ que se cree que es de carácter fenicio, ya que está muy deteriorada y la función principal de esta torre era militar y servía de vigilancia sobre cuantas naves se le acercaban por un lado u otro del río Guadalquivir, ya que estaba situada en el extremo de la parte oriental del lóbulo del meandro que el río allí formaba (meandro de la Merlina, desaparecido como consecuencia de una corta efectuada en 1795). Por esa misma situación en tal punto estratégico, parece ser que también pudo utilizarse como faro para los barcos que navegaban por el río Guadalquivir, pues en particular también en esa zona el cauce del río tenía unos peligrosos bajos de arena donde las naves podían varar.
   Según nos cuenta Strabon, esta y otras  muchas ciudades estaban en territorio de Tartessos  pero eran poblados fenicios o de carácter semita o cananeo.
   Ya era conocida por los cartagineses, y desde ahí, Anibal enviaba tropas a Africa.
   De la Orippo fenicia no se han encontrado muchos hallazgos, que digamos,  pero no podemos negar ni afirmar que la hayan fundado los habitantes de Sidón. Pero si queremos encuadrar a Orippo en un marco fenicio tenemos que ver las características que como ella tenían las otras ciudades colonizadas por los cananeos.
  La economía de la ciudad se sustentaría con el mismo comercio fenicio y con la producción agrícola, que vendían o trocaban con los tartessos  o indígenas ya que fue un territorio en el interior pero parece ser que tenían un puerto fluvial, ya fuera de las marismas o de un ramal del Guadalquivir. Recordemos que en aquélla época aún no se había producido la retirada de costas por las aguas, y la mayoría de los ríos y las marismas eran totalmente navegables, de ahí que fuese una ciudad portuaria, de la cual por no haber encontrado restos, no podemos afirmar que tuviera una factoría de salazones. Conocían el murex, el vidrio y todo lo que traían los comerciantes del Mediterráneo, pero no por ello podemos decir que producían los tintes en los tejidos.
  Se sabe que conocían el trigo  y los cereales por la impresión de espigas en sus monedas.
 En cuanto a la agricultura, por tradición de todas las colonias fenicias, tenían un sistema intensivo, ya que lo hacían en terrazas escalonadas y como todas las ciudades de la turdetania, conocían el aceite que se cree que fue traído por los fenicios.
   Los célebres canales tartésicos mencionados por Estrabón (3,2,5), de en remontar seguramente a la época Bárquida, ya que los cartagineses, puesto que eran de origen cananeo, tenían una agricultura muy avanzada, y estos canales servirían, además para regar la tierra. «La serie de canales, escribe el geógrafo griego, que han sido abiertos por todas partes, ayudan al tráfico y a las relaciones, tanto entre ellos mismos como entre los forasteros».
Los habitantes de este poblado podrían haber llegado tanto por tierra como navegando y que se encuentra en las marismas del Guadalquivir y en el arroyo de San Juan que en aquella época debería ser caudaloso.
   De origen fenicio, los cartagineses introdujeron en  esta región el trillo de ruedas (plostellun punicum).
   Al realizar unas obras apareció una construcción antigua bajo tierra,  a unos  doscientos metros de la Torre de los Herberos labrada con ladrillos de carácter fenicio, que correspondería a un horno que tanto su suelo como sus paredes estaban cubiertos de restos de cobre fundido. El monumento tiene cuatro metros de diámetro por tres de altura y se entra por una abertura que se ha forzado en uno de sus extremos, y la luz en su interior penetra por veinte perforaciones de quince centímetros de ancho por veinte de profundidad. Llama la atención el eje central que sostiene la bóveda. En un ángulo orientado hacia el lado de poniente mirando hacia el río Guadalquivir, se encuentra la puerta. Se trata pues de un horno de fundición de origen semita o cananeo.
 Se ha hallado una moneda con un rostro humano coronado de una venda, a la manera que antiguamente lo usaban los sacerdotes, y en la misma  cara va impreso un racimo de uvas, señal de que ya conocían el vino.  En la otra cara de la moneda podemos ver un toro con una luna nueva encima con una inscripción que dice ORIPPO.
Tanto los fenicios como los romanos representaban siempre lo que el país producía ( la abundancia de viñas y los toros sueltos que los tenían como ganadería).
  En el antiguo asentamiento prerromano de Orippo también se han encontrado varios vestigios de los campesinos, además de las fundiciones, tabernas y tumbas correspondientes a la época fenicia, pese a no haber encontrado nada de valor, que vienen siendo objeto de destrucción, ya sea por los furtivos,  por los domingueros,  o por las obras realizadas en y cerca del yacimiento antiguo, que como se sabe corresponde a la época fenicia.
    Podrían vivir aquí dos o tres etnias, la tartessa, la fenicia o incluso la población griega e incluso los mismos indígenas turdetanos.
 A parte que la fundasen los sidonios, y no teniendo las propias divinidades de Sidon, tenían Baal, Tanit y Melkart (dios en origen de carácter agrario) que constituían la tríada máxima del culto feno-púnico en Hispania.
   Algunos hallazgos en varios poblados como por ejemplo Cástulo, donde se encontrón monedas, confirman la presencia de una importante población semita o de feno-púnicos  en las ciudades.
    El elemento colonial fenicio a partir del 800 a.C. parece determinante en el esplendor de la cultura tartessa, sin que se conozca de momento su interrelación con el poder local.
Se encontró un grupo escultórico acéfalo realizado en piedra arenisca que debió estar estucado y policromado. Es una talla de origen probablemente indígena que muestra el proceso romanizador de la zona. Apareció también un capitel jónico de las mismas características que la talla.
  Por hacer un resumen, entendiento que este se aun asentamiento semita o cananeo, vemos que en Orippo, en tiempos de los fenicios ya conocían la vid, los hornos de fundiciones y la ganadería bovina.

miércoles, 1 de febrero de 2012

TINGIS

Es posible que los fenicios llegasen a Tánger (antes llamado Tin-yá, Tinjá, Tinga, Tingia, Tingis, Tangeri o Tanyah…) sobre el año 1.450 a.C. Y, como eran gente viajada y avispados comerciantes, buscaron un asentamiento y tallaron sobre la roca, en la cumbre del monte Marshan (hoy en medio de la ciudad) sus tumbas y, desde ellas, suponemos, se dispusieron, a su muerte, a contemplar el infinito. Al este les quedaba Fenicia; enfrente, Tarifa y la inmensidad de la costa española; y, al oeste… lo desconocido, el fin del mundo. Lo que quedase a su espalda parece que no les importó demasiado.
Probablemente, miles de años antes de que llegasen los fenicios ya se asomaban  los propios aborígenes.
Desde antaño, Tánger ocupó una ubicación estratégica, debido a su dominio sobre el estrecho de Gibraltar.
Si se se confía a mitología berberisca y griega, el gigante habría fundado la ciudad de Tánger Antée, hilos de Poséidon y de Gaïa y debería su nombre a Tingis (o Tinga), mujer del fundador. Antée encontraba su fuerza al contacto de la tierra, Hércules lo obstruyó manteniéndolo en el aire. La tumba de Antée sería una colina próxima Tánger, el Charf. A pesar del hecho de que los musulmanes estén poco idolâtres sobre tales supersticiones, su posición geográfica excepcional, y estratégica, hizo durante mucho tiempo de Tánger un lugar de codicia donde se sucedieron varias civilizaciones y culturas.
Hecateo de Mileto, cuando Tánger aparece con el nombre de Thinjé, y, más tarde, en el periplo del almirante cartaginés Hannon, ya en los siglos V y IV a. de C.
Cartago fundó un campamento en Tingis entre los años 475 y 450 a. de C. y, después de la caída de Cartago, en el año 146 a. de C., Tánger se convierte en capital de un principado mauritano independiente, y se va asociando progresivamente a la órbita del mundo romano, llegando a ser colonia romana con Augusto, en el año 38 a. de C.. En este período, los romanos instalan en el trono a Juba I y Juba II, los reyes norteafricanos más célebres.
Zarpando de Tiro y de Sidón, los fenicios empezaron a surcar la mar interior utilizando la técnica del cabotaje. El reducido tamaño de la franja costera septentrional sirio-libanesa impulsó a los fenicios a buscar fortuna mas allá de sus fronteras.
Estos hábiles comerciantes y emprendedores establecían colonias o factorías a lo largo de las costas mediterráneas y mantenían relaciones estables con los autóctonos.
 Los vestigios fenicios más antiguos de Tánger pueden ser datados aproximadamente hacia 1450 AC. No son más que los restos de una pequeña factoría mantenida por unos pocos y cuya misión consistía en realizar intercambios comerciales con la población autóctona.
   Después de los primeros exploradores, vino la segunda oleada formada por familias fenicias decididas a establecerse. Estas colonias habrían traído con ellas su acervo cultural y religioso. 
   Sus necrópolis constituyen los restos arqueológicos más importantes. Hoy en día, podemos admirar restos de tumbas de estilo libio-fenicio en la meseta del Marshan. Es por lo demás, un lugar desde donde se disfruta de una vista inmejorable sobre el estrecho y de la costa española. Con toda probabilidad, este lugar estaba situado cerca de una aldea preexistente. 
     Las principales colonias fenicias de la época fueron establecidas en Lixus (1.150 AC) y Gades , la actual Cádiz (1.110 AC). Cartago fue fundada en 814 AC.
    Fenicia pasó a ser ocupada por los Asirios a partir de principios del siglo VII AC. Sidón fue destruida en el 676 AC después de una revuelta contra la tutela de Nínive. Tiro resistirá aún durante un cierto tiempo gracias a sus relaciones con Egipto. En el Mediterráneo occidental, Cartago es la heredera de Tiro que finalmente acabó destruida en el 332 AC por Alejandro Magno.
Hacia 530 AC, los cartagineses reemplazaron a los fenicios en Africa del Norte. Cartago controlaba todo el litoral africano mediante colonias dispuestas cada 40 Km aproximadamente desde el golfo de Gabés hasta Tánger ( Estas escalas tenían como misión facilitar el cabotaje de las embarcaciones púnicas, y la distancia corresponde a la que podía recorrer un buque mercante en un día).
      La fundación de la pequeña colonia cartaginesa de Tánger está fechada entre los años 475-450 AC. Asimismo también es de esta época el paso del sufeta Hannon durante su famoso y mítico periplo que lo condujo hasta las islas Purpurarires en el golfo de Guinea frente a las costas del actual Camerún. Como el resto de colonias cartaginesas, Tingis no tenia mayor importancia que como escala hacia el valle del Guadalquivir (Tartesos), región rica en minerales muy preciados por los cartagineses: plata, estaño, hierro, oro y plomo. Gracias a este comercio, Cartago se había convertido en la ciudad más opulenta del Mediterráneo occidental. No obstante, se realizaron intercambios comerciales con la élite local, intercambios que se basaban básicamente en objetos de lujo: armas, joyas, cerámica, telas preciosas y vidriería. Por su parte, Cartago obtenía de Africa oro, marfil, pieles y esclavos. Asimismo cazaba en el Atlas elefantes salvajes que adiestraba para el combate con la ayuda de domadores procedentes de la India.
     Desde el siglo IV a.C. aparece como factoría comercial cartaginesa, acuñando moneda con la leyenda púnica TNG’. Es citada en dos fuentes helenísticas (Pseudo-Escílax, 112 y Periplo de Hannón, 2) como Thymiateria y Thymiaterion, una corrupción de los cuales puede ser el "Tingentera" que aparece en los manuscritos del citado geógrafo Pomponio Mela (Chorogr. 2, 5, 96) como su ciudad natal, aludiendo a una migración norteafricana en época púnica hacia la zona ibérica del mismo Estrecho (probablemente Tarifa, o bien Algeciras
El recorrido geográfico de la obra de Mela comienza y termina precisamente en el lado africano del Estrecho, sobre el cual acumula un cierto número de noticias, algunas procedentes de la observación directa, otras escuchadas de la gente de la zona. Parece especialmente significativo que en ambos pasajes traiga a colación sendas tradiciones que perduran localmente en su época referidas a sus orígenes míticos. Sorprendentemente, Anteo es presentado por Mela como fundador de la vieja ciudad de Tingi (1.26),15 y a continuación, de forma también insospechada, señala que se conservaba en la ciudad su gigantesco escudo de piel de elefante al que los habitantes de la ciudad tenían gran veneración.
Se trataba de un escudo de tipo africano (parma),17 lo cual ponía de relieve la filiación étnica del gigante, cuyo origen líbico es sistemáticamente resaltado por las fuentes (De Cristofaro, 2003: 329). Aparentemente, la «reliquia» no encontraría encaje en la confrontación mítica si seguimos la suposición frecuentemente esgrimida de que con dicho mito se pretendían ensalzar la disciplina deportiva de la lucha, sin embargo sabemos por algunas de las referencias de época clásica que el combate era imaginado con el uso de armas, así Heracles golpeaba al adversario con la maza antes de alzarlo y quebrarle las costillas, con lo que cabe la utilización del escudo por parte de Anteo como sistema de protección.
Se observa gracias a la noticia de Mela la existencia de una segunda tradición local relativa a la fundación de la ciudad, difícilmente conciliable con el mito clásico sobre el que se sustenta la primera atribución tingitana que nos reporta Plutarco. La que recoge el autor hispano, seguido en este asunto por Plinio, no parece deberse a una mera equivocación, pues la creencia se concilia con la veneración que recibe en la ciudad el escudo del gigante. Parece lógico pensar que en Tingi la figura de Anteo se beneficia de una cierta polisemia que no es nueva respecto a esta figura mítica.
Después de una presencia fenicia, que subsiste dos pequeños necrópolis, la ciudad se fundó realmente a IVe siglo antes del J.C., por el Cartaginés quiénes hicieron un contador (Tingi). En 146 antes del J.C. a la caída de Cartago, la ciudad está vinculada a Mauritánia y pasa a ser una colonia romana (Tingis) vinculada a la provincia de España.
Entre ellos parece evidente en Tingi la adopción del mito griego, la incorporación de algunos elementos de un Melqart Arquégeta y la potenciación de la figura de Anteo despojado en parte de su perfil de antihéroe indígena.

miércoles, 25 de enero de 2012

ACRE

En el Norte de Israel, en la costa mediterránea, se encuentra una ciudad mágica, de rica textura y diversidad cultural, que tiene una historia antigua. Pocas ciudades tienen una historia tan diversa de Acre.
Es una ciudad importante que ha sufrido muchas vicisitudes y diversas autoridades, pero a lo largo de la historia de los asentamientos judíos nunca cesó su actividad.
Es una de las ciudades más antiguas del mundo y se cree que fue fundada hacia el año 1500 A.C además de ser uno de los puertos más antiguos del mundo. Era una ciudad rodeada de murallas, es decir una fortificación cananea que tenía relaciones comerciales con Ugarit, además de ser sus aliados.
Puerto natural que protege de los vientos y las tormentas de hecho la principal ciudad portuaria de Israel desde hace miles de años, y con ella muchos gobernantes que trajo innumerables historias.
Abrahan visitó Acre en su camino hacia Canaan o la Tierra Prometida, que Dios le había señalado.
 En el año 700 a C. esta  potente y resistente fortaleza cayo en poder de los asirios.
Tutmosis III, al cual pagaba tributo. Mencionada en el libro de los Jueces de la Biblia, se consideraba uno de los enemigos mas peligrosos de Egipto, hace más de 3500 años.
 Sobre el año 2300 AC  el rey de Egipto, Pepi  realiza su primera campaña militar y  llega al valle de Acre y se convirtió en una fortaleza egipcia en la costa de Canaán.
En el año 332 a. C. pasó a formar parte del imperio de Alejandro Magno.
El rey de Egipto Ptolomeo II Filadelfo conquistó la ciudad (siglo III a. C.); desde entonces se llamó Ptolemaïs.
Actualmente pertenece al estado de Israel encontrándose al Noreste en la Región de Galilea en el extremo norte de la bahia de Haifa que es una pequeña bahía situada a lo largo de la costa mediterránea de Israel. Alimentada por el río Kishon, las ciudades de Haifa y Acre definen sus límites meridional y septentrional respectivamente, mientras que su zona central queda definida por formaciones de dunas y el suburbio de Krayot. El escarpe del Monte Carmelo se erige desde Haifa hacia el sur, mientras que al norte de la bahía se yerguen las montañas de la Galilea occidental.
Históricamente, fue un eslabón estratégico de la costa del Creciente Fértil.en el que se libraron varias batallas.
Una antigua leyenda hebrea dice que el mar inundó el mundo y cuando llegó a la costa de Acre se detuvo en seco, como está escrito en el libro de Job (38:11) "hasta aquí llegarás, pero no más." En la leyenda , las palabras hebreas "Ad po" [Hasta ahora] se convierten en "Ad ko", y, por tanto, Akko [Acre].
Desde la época de Alejandro Magno (333-332 aC), el estado de Acre fue el estado de las ciudades fenicias. Su relación con el gobierno griego tuvo vínculos directos de Tiro y Sidón. Acre se introdujo y se estableció el uso de monedas.
 Era un centro fenicio tan poderoso que  se enfrentó, resistió y sobrevivió,  los ataques de las tribus de Israel y tal como lo atestigua el  mismo Libro de los Jueces, la tribu de Asher nunca la pudo conquistar .
Fundó una asociación con Sidón y Tiro en contra del rey  asirio Salmansar V.
Durante el periodo persa se construyó un dique para poder embarcar y partir a la  la conquista de Egipto.
En la época helenística la ciudad pasó a llamarse Tolemaida aunque también los griegos  la llamaban Ake, que en griego significa "medicina", ya que  en el mito de Heracles encontró un remedio para sus lesiones. En este periodo helenístico se construyen acueductos y otras obras de gran envergadura, además de acuñar monedas de oro y plata con las que comerciaban griegos y fenicios.
Alejandro Magno acabaría por establecer en Acre una colonia de comerciantes y mercaderes griegos, y la ciudad pasó a ser una colonia helenística en tierras fenicias.
Tras varias batallas con sus vecinos los egipcios, Acre pasó a ser una colonia bajo el imperio  de los faraones.
Acre, Akka o Akko (nombres antiguos) está situada al Norte de Israel y al Sur del Líbano; forma parte de las ciudades portuarias más importantes de la antigua región de Fenicia o Canaán.
La ciudad está conectada con la historia de los Judíos en Israel donde muchos hebreos allí se establecieron.
La Ciudadela fue una gran roca llamada la ciudad de los esclavos, es posible que aquí se traficase o estuvieran las gentes que capturaban en sus colonizaciones y conquistas.
Parece ser que el nombre de dicha ciudad, según los sufijos antiguos y los idiomas semitas, deriva de la bahía en que está enclavada.
Las fuentes griegas dice que era como una fuente de arena para la fabricación de vidrio.
Su actividad  primordial y más importante según los historiadores, Acre fue el lugar donde se descubrió el arte de fabricar vidrio. No se sabe con seguridad de que dicha afirmación sea correcta aunque lo que si es cierto es que en la antigua Acre se fabricaba un vidrio muy fino y preciado por los fenicios y por todas las gentes de aquella época, el cual transportaban, para comerciar, con sus barcos por toda la cuenca Mediterránea.
 En Acre se descubrieron varias ánforas procedentes de ciudades del Mar Egeo de carácter helenístico y púnico procedentes del Norte de Africa.
Fueron los habitantes de Acre quienes inventaron el famoso reloj de arena, conocido hasta nuestros tiempos.
 Según las fuentes antiguas se ha comprobado que Acre transportaba trigo y grano a Egipto.
Este enclave cananeo alcanzó su máximo esplendor en los siglos XIV y XIII a C. ya que tenía relaciones comerciales con Chipre, el Egeo y todo el Mediterráneo.
La mayoría de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en  Israel, están expuestos a fragmentos de vasijas de vidrio y objetos de varias clases de vidrio.

viernes, 6 de enero de 2012

EL COMERCIO FENICIO

Los fenicios no tuvieron recursos naturales ni se dedicaron demasiado a la agricultura, sino que estuvieron mas orientados a la industria, sobre todo textil: los tejidos de lana y tela teñidos de púrpura gozaron de mucho prestigio en todo el mundo mediterráneo. Para lograr el color púrpura tan deseado, usaban la tinta de un molusco llamado murex.
Además de comerciantes, los fenicios fueron grandes industriales. Explotaron tres principales industrias: la de los metales, la del vidrio y la del teñido.
El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la industria más importante de Fenicia. Este animal segrega un líquido amarillento que al contacto con el aire y la luz adquiere un color violáceo. Los fenicios lo emplearon para teñir sus telas y adquirieron gran habilidad para realizar este trabajo. Mediante procedimientos hoy desconocidos, consiguieron obtener distintos tonos de color: rosa, lila y violeta sombrío. Éste fue el famoso color púrpura, empleado en las más ricas telas, que se vendían a nobles y reyes.
Los fenicios fueron excelentes artesanos de la industria del vidrio. También se destacaron en la producción de armas, adornos y obras de arte en hierro y bronce, incluso de estatuas y bustos de ídolos de las diferentes religiones que profesaban los pueblos con los cuales comerciaban; productos suntuosos de joyería, utensilios, vasos y vajilla confeccionados en vidrio, oro, plata y bronce. Pero sin dudas, donde se han destacado mas notoriamente, ha sido en la industria náutica, que fue posible por ser grandes navegantes o a raíz de ello. Las naves fenicias fueron de estilizadas líneas, veloces y técnicas, dotadas de un gran espolón de proa que actuaba como ariete y servía para abrir grandes vías de agua y echar a pique las naves enemigas. En el área de construcciones de naves marítimas, incidieron con el birreme, una especie de galera a la que consiguieron aumentar el número de remeros montando una hilera sobre otra. Luego construyeron naves más ágiles que hacían uso del viento.
Sin embargo, las ciudades fenicias, en el segundo milenio aJC., destacaron en el comercio. Consiguieron crear una estructura comercial propia para compensar la diferencia entre sus recursos naturales y los de sus vecinos. Como comerciantes y mercaderes, fueron los fenicios activos y prósperos. Excelentes navegantes y audaces exploradores, su importante marina iba a buscar los metales útiles como el estaño, cobre y oro en los lugares mas apartados, de gran consumo en la corte del faraón y en Ninive y Babilonia. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
Los fenicios, en los talleres de Tiro, produjeron armas de bronce y de hierro, joyas de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios variados de bronce o de cobre. En la fabricación del vidrio superaron a los egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de distintos colores. Pero el desarrollo de la industria de los metales y del vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio, imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en Egipto y en Mesopotamia. El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la industria más importante de Fenicia. Extraían la materia colorante de un caracol marino, el múrex. Los fenicios lo emplearon para teñir sus telas y adquirieron gran habilidad para realizarlo. Mediante procedimientos hoy desconocidos, consiguieron obtener el famoso color púrpura, empleado en las más ricas telas, que se vendían a nobles y reyes. El principal aporte fenicio fue el desarrollo de la navegación, ya que fueron expertos constructores náuticos, considerados los mejores de su tiempo. Empleando maderas muy resistentes de los montes Líbano, (encino, ciprés, pino y sobretodo cedro), lograron crear una poderosa flota mercante y guerrera, envidia de todo el Mediterráneo. Sus barcos fueron muy requeridos por reinos del Mediterráneo, que, como Egipto y pueblos del Egeo, con los que competía, reconocieron la mayor calidad de las naves fenicias y encargaron la construcción de importantes cantidades.
Los moluscos en general y sus conchas en particular han estado ligados a la existencia humana hasta donde tenemos constancia de ella: su utilización ha estado relacionada desde siempre con todos los aspectos de la vida cotidiana del ser humano, desde los más primarios hasta los más espirituales.


Tridacna squamosa
E s un molusco bivalvo de la familia Tridacnidae. Esta especie de almejas habita el mar Rojo y los océanos Pacífico e Índico. Se encuentra en los arrecifes coralinos y atolones, donde viven incrustados en la masa coralífera.
Esta concha de bivalvo (Tridacna squamosa) se usaba como contenedor de productos cosméticos. El umbo fue tallado en forma de cabeza de mujer y su forma natural aprovechada para dar forma a la tela que cubre la cabeza. Está esculpida con esfinges y flores de loto en un estilo similar a los diseños textiles representados en relieves asirios. Otras grabados se han perdido o apenas se distinguen. Hoy se conocen unos noventa ejemplares de tridacnas parecidos. Como dato curioso, en el túmulo H de la nécropolis de los Alcores fueron localizadas conchas con este tipo de grabados, pero sobre Unio sinuatus, que se encuentra en los ríos de Europa Occidental, lo que indicaría una fabricación en la Península Ibérica por los fenicios.
Aparte del uso puramente alimenticio, que es sin duda el más extendido en el espacio (se ha dado en todos los rincones del planeta) y en el tiempo (hay constancia de él en múltiples yacimientos prehistóricos y actualmente todavía proporciona una parte sustancial de la dieta en muchos lugares), las conchas se han utilizado también como herramientas (por sus filos cortantes al romperse, sobre todo los bivalvos) para cortar materiales o raspar pieles.
Otros usos menos prosaicos incluyen la utilización de las tridacnas (moluscos que viven en el mar Rojo) como intrumentos musicales (algunos grandes gasterópodos, soplados al modo de trompetas) y sobre todo en la ornamentación personal y en la decoración. Su uso para confeccionar adornos (sobre todo femeninos) es muy antiguo y se han encontrado conchas perforadas para confeccionar collares y abalorios en muchos yacimientos. Incluso se habla de una nueva especialidad, la arqueomalacología, que proporcionaría interesantes datos sobre las condiciones físicas de dichos yacimientos y sobre la gente que los habitaba.
Las figuras de toros son bien conocidas en la toréutica y la eboraria fenicias.
Los buques fenicios, solían hacer la ruta de la costa sur de España, bordeando la costa y llegando hasta Portugal. Actualmente, los pescadores de Nazaré y Aveiro, en el Algarve portugués, dicen ser descendientes de los fenicios y puede haber algo de cierto en ello, ya que sus barcos tienen proas muy altas y están pintados con símbolos místicos, de forma similar a los buques de comercio fenicios.
Lo cierto es que ya antes del reinado de Salomón, los fenicios habían atravesado las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) y se aventuraban en el Atlántico, recorriendo las costas del África Occidental y llegando hasta las actuales Gambia y Senegal, y comerciando con las Islas Canarias, Madeira y las Azores. Posteriormente, hacia el S.VI a.C., el almirante cartaginés Hanno, llegó hasta el Cabo de Buena Esperanza, lo dobló, y se introdujo en el Mar Rojo. O eso se cree.
Si bien existen pruebas no del todo contrastadas, parece casi demostrado que los fenicios también arribaron a las costas de Gran Bretaña y que se aventuraron por el Báltico, de forma esporádica y nunca estableciendo una ruta comercial. Existen teorías que indican que llegaron a Brasil y la costa sur de los Estados Unidos, si bien se trata, como decimos, de teorías que ya trataremos en otra ocasión.
Las colonias fenicias exceptuando Cartago, eran puramente factorías y asentamientos comerciales ubicados en lugares que disponían de elementos materiales que interesaban a la metrópoli. Por ejemplo, Chipre fue colonizada por la riqueza de sus yacimientos de cobre y por la abundancia de madera; Cilicia por su madera; Thasos, por sus minas de oro; Salamis y Cithera, por su púrpura; Sardinia y la costa sur de España, por sus abundantes metales; el Norte de África, por la fertilidad de sus campos (riqueza agrícola) y por el comercio interior (que proporcionaba marfil, maderas, especias, pieles…).
En cuanto a los metales vemos que fabricaban platos  de bronce realizados con la técnica de batido a torno y, después, decorados con motivos repujados y grabados, organizados a base de dos frisos de animales en torno a un motivo circular central, separados por tres simples cenefas formadas por líneas de ZZ
Trueque de numerosos productos:
Además de productos suntuosos (joyería, artesanía fina, plata), los fenicios comerciaban con cereales, vinos, aceites etc. por medio del trueque. Entre los años 680-652 Giges, rey de Lidia acuñó moneda por primera vez. Los fenicios adoptaron la moneda a partir del año 450 a. de C. fecha de la primera emisión de moneda fenicia, realizada en Sidón, que había heredado la hegemonía de Tiro. Las obras artesanales fenicias tenían cierta falta de originalidad ya que imitaban estilos para infiltrarse en otros mercados. La púrpura era una mercancía exclusiva fenicia, muy apreciada en la Antigüedad, hecha con tejidos teñidos con el jugo del murex, un molusco de las costas del Líbano. Como comerciantes no gozaron de fama de honrados y terminaron tratando con esclavos.
Las mercaderías más importantes que comerciaban eran:
De España plata, hierro, plomo, estaño y lapis especularis que les servía par hacer y fabricar espejos, que obtenían de las minas interiores de la meseta.
De Sicilia  comerciaban con cereales.
Los bordados del Kashmir, las alfombras de Babilonia o las perlas de Golfo Pérsico, se vendieron a precios que únicamente podían pagar las más ricas naciones, seguramente en oro y plata así como en las manufacturas que interesaban a los fenicios: las cerámicas del Ática, los utensilios metálicos de Corinto, los candelabros y espejos de Etruria
El marfil, muy preciado en la antigüedad   lo conseguían tanto de los elefantes de Africa como  los de la India.
Del continente africano además del marfil también comerciaban con los huevos de avestruz que les sirvieron para negociar con los indígenas para crear las urnas cinerarias,  según muestran los hallazgos, oro para crear adornos y fabricar joyas, papiro, vasos y tinajas procedentes de Egipto. 
El coral de Malta, las telas de Persia y de India, el oro de África; la plata, el plomo y el hierro de España; el trigo, el algodón y el lino de Egipto; los granos, los vinos y los aceites de Palestina; los esclavos, los caballos y las vasijas de Armenia; las drogas, las esencias y las lanas de Arabia, y tantas otras cosas que fueron el objeto de su especulación comercial y la base de sus expediciones marítimas y terrestres, tan renombradas e importantes que han valido a Fenicia el dictado de la Inglaterra de la antigüedad; pero que empezaron a decaer cuando se debilitó su liga colonial por la dominación de los persas y que desaparecieron cuando Alejandro deshizo esta liga con la destrucción de Tiro.
La muselina, tela fina parecida al algodón era importada hacia occidente desde el Valle del Indo. De Arabia acarreaban perfumes, otras clases de telas e incienso.
De Fenicia obtenían maderas de cedros del Líbano, tintes, como el murex extraído de un molusco parecido a la cañaílla, tejidos y cerámicas.
Toda esa riqueza material, iba a para a la metrópoli y retornaba a las colonias manufacturado en las más diversas formas: tejidos de lino, lana, algodón e incluso seda; diferentes variedades de alfarería, vidrios y ánforas, armas y utensilios de metal; joyas, perfumes y vinos… Este fue el inicio de las que habrían de convertirse en las poderosas rutas comerciales que explotaron con enorme éxito.
A la par del comercio marítimo, los fenicios realizaron también un activo intercambio por tierra con los países del Asia occidental. Las caravanas fenicias, valiéndose de los camellos, a los que se llamaba "naves del desierto", cruzaban las arenas como los barcos el mar, y desde Arabia a Mesopotamia repartían por todo el Cercano Oriente los variados productos de la industria fenicia.
Los gobernadores locales vendían sus prisioneros de guerra como esclavos a los fenicios, pero a veces éstos conseguían la preciada mercadería humana sin pagarla: atraían a los naturales del país exhibiendo en la playa hermosas armas, tejidos, joyas y perfumes y, si la ocasión se presentaba, raptaban a los niños y mujeres.
Para sus transacciones utilizaban el trueque. Esto se debió sobre todo a que los pueblos con los que comerciaban no conocían la moneda. Según referencias del historiador griego Herodoto, los fenicios solían practicar el trueque mudo. ¿En qué consistía? Era una manera original de negociar sin tener contacto directo con los compradores. Los fenicios se acercaban a una costa, dejaban sus productos en la playa y regresaban a sus naves.
Los habitantes del lugar se aproximaban para observar las mercaderías, ponían junto a ellas el valor que consideraban justo, ya sea en mercancías o en metales preciosos, y se retiraban. Los fenicios entonces se dirigían nuevamente a la playa, y si el precio les parecía adecuado, lo tomaban y dejaban la mercadería. Si el precio no los convencía, volvían a sus barcos a esperar otra oferta. Las relaciones comerciales de los fenicios fueron de tal magnitud que podría afirmarse que todo el mundo antiguo comerció con ellos.

Los metales fueron trabajados con maestría, y los talleres de Tiro produjeron abundantemente armas de bronce y de hierro, joyas de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios variados de bronce o de cobre.
En la fabricación del vidrio superaron a los egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de distintos colores.
Pero el desarrollo de la industria de los metales y del vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio, imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en, Egipto y en Mesopotamia.
En las colonias fenicias del sur de España encontraron grandes minas de plata, fuente de riqueza y expansión fenicia. Diodoros, escritor clásico anota: ” los fenicios allegaron grandes riquezas en el comercio de la plata. Gracias a este comercio que realizaron durante mucho tiempo, crecieron hasta el punto de poder fundar colonias en Sicilia e islas cercanas, en Africa y Cerdeña y en Iberia”. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
He aquí una breve lista de los  artículos que comerciaban los fenicios por todo el Mediterráneo y tierras que colonizaban.
-- Murex
-- Garum
-- Vidrio
-- Lapis Specularis
-- Marfiles Fenicios
-- Azafrán
-- Metalurgia y mineria
-- Sal
-- Huevos de Avestruz
-- Cerámica 
-- Aceite
-- Vino
-- Orfebrería
-- Madera de Cedro
-- Fragancias de Jericó
-- Jabon de Alepo
-- Perfumes Fenicios

LA REBANADILLA

Las nuevas aportaciones a través de la arqueología de gestión, nos dibujan un panorama diferente al hasta ahora conocido para el momento de colonización fenicia en la Bahía de Málaga. El hallazgo y el estudio de nuevos yacimientos vinculados a este proceso que entronca directamente con el Bronce Final y su continuidad hasta época romana. Es el caso del yacimiento fenicio de la Rebanadilla y la necrópolis asociada de Cortijo de San Isidro, localizados en la obra del aeropuerto de Málaga, en la margen derecha del Guadalhorce cerca de su desembocadura, que nos indica la llegada de gentes del Mediterráneo Oriental y Central en momentos tempranos, y la consolidación posterior de Malaka como ciudad fortificada fenicia a través de las investigaciones realizadas en las excavaciones del Museo Picasso y Cister
A lo que se sabía, los restos arqueológicos de la Rebanadilla aportan antigüedad, pero no sólo eso. La complejidad de los restos más antiguos, de muchas procedencias, nos habla no sólo de un mundo mediterráneo que empieza en su conjunto a interrelacionarse con una fuerza sorprendente, desde Grecia y Siria Palestina hasta el Atlántico, pasando por Cerdeña, sino también de que probablemente hay que ampliar el concepto de los fenicios como protagonistas y colonizadores para integrar en el proceso a otros grupos de su zona de origen, incluso quizás con la participación de habitantes de otras zonas intermedias en el proceso colonizador. 

En las obras de ampliación del aeropuerto de Málaga, en el yacimiento de la Rebanadilla, en el margen derecho del Guadalhorce, se excavó una parte de un amplio conjunto de restos fenicios, que ya hoy en día están literalmente bajo tierra. Tienen una doble importancia. A escala más general, son claves porque muestran restos fenicios de, como mínimo, el siglo IX a. C., con una continuidad de varios siglos. Lo importante es su antigüedad, que apunta a algo que ya algunos venimos defendiendo desde hace años: que probablemente tienen razón las fuentes literarias que hablan de la fundación de Cádiz y otros asentamientos para los siglos XII-XI a. C.
Este yacimiento, que ocupa 3,4 hectáreas en las proximidades del río Guadalhorce, en su margen derecha, ha revelado nuevos datos sobre los fundadores de la Malaka fenicia. La fase más antigua corresponde con una serie de estructuras de grandes dimensiones relacionadas con la producción de metales, principalmente bronce. En ella se han encontrado elementos relacionados con este tipo de manufacturas, como las escorias y perlas de fundición, elementos residuales del tratamiento del mineral durante el proceso de transformación en metal, un molde para la fabricación de pequeños lingotes de bronce y objetos elaborados como puntas de flechas o anzuelos, así como las toberas de los hornos de fundición.

La segunda fase corresponde con un poblado fenicio caracterizado por la construcción de los diferentes edificios de planta rectangular mediante adobe secados al sol. Las habitaciones tienen las paredes y los suelos revestidos por un enlucido de color amarillo En algunos casos se han localizado contrafuertes y bancos corridos apoyados en los muros. "En esta fase se han documentado cerámicas provenientes de lugares diferentes del Mediterráneo, como Grecia o Cerdeña, que hablan de las abundantes relaciones comerciales que se tenían con el resto de los pueblos del Mediterráneo", señala el equipo de arqueólogos de Aena en su estudio. En un tercer momento se construye un nuevo asentamiento mediante habitaciones rectangulares, con muros con zócalos de piedra y suelos realizados mediante conchas de bivalvos. Por último, en una cuarta fase, aparecen cabañas dispersas, dependientes seguramente de otros centros urbanos.

Con los fenicios, en todo caso, viene el saber concentrado de más de dos mil años de evoluciones de las sociedades urbanas del Próximo Oriente y Egipto y, entre otras cosas, la escritura, nuevas tecnologías y formas de explotación agrícola. Se pasa de la prehistoria a la historia en el sur de la Península Ibérica, en esta misma y podríamos decir que también en la propia Europa Occidental. A lo que sabíamos, los restos arqueológicos de la Rebanadilla aportan antigüedad, pero no sólo eso. La complejidad de los restos más antiguos, de muchas procedencias, nos habla no sólo de un mundo mediterráneo que empieza en su conjunto a interrelacionarse con una fuerza sorprendente, desde Grecia y Siria Palestina hasta el Atlántico, pasando por Cerdeña, sino también de que probablemente hay que ampliar el concepto de los fenicios como protagonistas y colonizadores para integrar en el proceso a otros grupos de su zona de origen, incluso quizás con la participación de habitantes de otras zonas intermedias en el proceso colonizador.
El panorama gana complejidad y, a la vez, Málaga refuerza su centralidad en el juego: no hay una ciudad como Cádiz, o un espacio como el posterior Castillo de Doña Blanca enfrente de Cádiz, pero sigue teniendo la mayor concentración de colonias fenicias del Mediterráneo occidental, una concentración que ya por sí misma sirve para sepultar la idea de que la colonización fenicia habría tenido un papel substancialmente ligado al comercio de los metales.
El yacimiento ayuda también a resituar el problema del Cerro del Villar, un poco más abajo, en la desembocadura del mismo río Guadalhorce, que durante años fue objeto de especulaciones sobre si se trataría o no de una primera Málaga que luego se trasladaría al lugar de la actual, alrededor de la Alcazaba-Gibralfaro. Los últimos descubrimientos en la propia ciudad han contribuido mucho a dejar de lado esta idea. No estoy seguro, sin embargo, de que se piense suficientemente bien el problema. Hace también años que se ha defendido con poco éxito que sería bueno pensar en la ciudad de Málaga a la manera de lo que conocemos de otras ciudades fenicias cartaginesas: un ámbito con un punto fortificado central, y diversas poblaciones menores ocupando puntos estratégicos y desarrollando actividades productivas, como la fundición de bronce constatada en la Rebanadilla. En este sentido, se entiende bien que en la bahía del río más importante de la vertiente mediterránea andaluza se desplegaran la Rebanadilla, Cerro del Villar y otros asentamientos similares, manteniéndose, quizás desde muy al principio, el núcleo defensivo de la Malaca de Alcazaba-Gibralfaro y sus zonas aledañas. ¿Se puede entender que el yacimiento de la Rebanadilla, excavado sólo parcialmente, un yacimiento que fascinó a los asistentes del VII Congreso de estudios fenicios y púnicos celebrado en Túnez, sepultado ya, no pueda seguir dando frutos para la comprensión de fenómenos tan ricos? Yace enterrado, por suerte, al parecer, no destruido, en los terrenos del aeropuerto de Málaga.

LOS HINTERLAND FENICIOS

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