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martes, 7 de marzo de 2017
CERRO DE LA BIENVENIDA
HINTERLAND TARTESICO EN LA MANCHA
LA BIENVENIDA
Los datos
que conducen a incluir La Bienvenida dentro del hinterland tartésico, no resultan sorprendentes si se tiene en cuenta la riqueza
metalífera de la zona donde se encuentra el yacimiento y la importancia que el
comercio de ciertos metales, entre ellos el plomo y la plata, cobró en las
estructuras del complejo tartésico. Ahora bien, si no es sorprendente la
identificación de estos rasgos de filiación cultural y cronológica tan
concretos, sí es importantísimo disponer de datos estratificados en un área geográfica
con gran vacío de conocimientos para esteperíodo, si se exceptúa el hallazgo
puntual y descontextualizado de algunos ejemplares de las llamadas
"estelas de guerrero del Bronce Final" (en Alamillo, Chillón, Aldea
del Rey).
La
Bienvenida, por tanto, constituye un hito muy significativo a la hora valorar
la extensión del fenómeno tartésico y las claves de la dinámica histórica de la
zona en que se encuentra ubicado nuestro yacimiento. Aquella nebulosa, y casi
mítica Tartessos, que nos describen las fuentes antiguas, poco a poco ha pasado
de ser "leyenda y mito de la España antigua", para convertirse,
gracias a la Arqueología, en un complejo cultural del máximo interés, tangible
en su conocimiento a través de la correcta interpretación de sus manifestaciones
materiales, económicas y también sociales.
Las
relaciones culturales con la mitad oriental de Badajoz y la Baja Andalucíase
prolongaron hasta bien entrado el siglo VI a.C. La comunicación de La
Bienvenida con aquellos ambientes se efectuó, sin duda, a través de la llamada
en época romana "vía de la Plata"- camino S-N que unía los
territorios antes citados con el NW peninsular.
La Bienvenida en la antigüedad
estuvo ligada indudablemente con la explotación de las minas de cinabrio y
plata.
El yacimiento ha podido ser
identificado con un importante centro minero citado por las fuentes clásicas
con el nombre de Sisapo. Se encuadra dentro de la zona denominada como la
Oretania prerromana.
Esta ciudad tuvo una extensión
aproximada de 10 Ha. y estaba rodeada por una muralla de más de 3 metros de
ancho con unas 28 torres. En el interior del recinto se han encontrado restos
de viviendas de varios momentos culturales desde el siglo VII a.C. hasta el
siglo IV d.C. Hay una fase antigua correspondiente a los siglos VIII y VI a.C.
donde los materiales son cerámicas hechas a mano entre las que destacan una
cazuela con decoración bruñida interna y cerámicas con decoración pintada en
rojo pertenecientes a cultura tartésica.
Desde mediados del siglo VI a.
C. aparecen cerámicas típicamente ibéricas hechas a torno pintadas en tonos
rojos y anaranjados.
Se encuentran también fragmentos de cerámica ática de figuras
rojas. Existe cerámica de fabricación
local típica de la cultura Tartésica y posible influencia fenicia, con
presencia de cerámica griega importada. Aparece
cerámica pintada ibérica del tipo Valdepeñas, por la clase y técnica del decorado
En tiempos de los famosos reyes de Tartessos, había
gentes que llegaron a Sisapo buscando las minas de plata y cinabrio. Aquí se fueron sucediendo las culturas tartésica, íbera
y romana denominada en este caso como ‘SISAPONE’. Se localiza en uno de los
tres domos volcánicos que conforman el paisaje de Los Castillejos.
Descubierto a mediados del siglo XX, los trabajos de
excavación sistemática se vienen realizando desde 1980, sacando a la luz los
restos de un núcleo antiguo que funciona casi ininterrumpidamente entre fines
del siglo VIII o inicios del VII antes
de Cristo y el siglo V después de Cristo.
Tradicionalmente,
esta ciudad se había identificado equivocadamente con la cercana Almadén
(Ciudad Real), población conocida por su producción de cinabrio, al que los
romanos llamaban minio y que identificaban con Sisapo en las fuentes
literarias.
La
mención de dos Sisapos que hace Estrabon, el antiguo y el nuevo, o en latín,
Sisapo Vetus y Sisapo Nova, plantea la existencia de dos poblaciones con el
mismo nombre. A.M.
Cantó propone el yacimiento romano de
Cerro de las Monas (emplazado al sur del término municipal de Almadén, a
escasos kilómetros del ya mencionado yacimiento de cinabrio) como posible
ubicación de Sisapo Nova, de forma que el yacimiento de La Bienvenida, por su
mayor antigüedad, se correspondería con Sisapo Vetus.
A esto
se añade la propuesta de identificación de Sisapo por P.Sillières en Cerro de
las Monas, anterior a los descubrimientos epigráficos de 1982 en la Bienvenida
que la identificaban como Sisapo, siendo a falta de nuevas referencias una de
las hipótesis más plausibles.
Es importante también la producción y
explotación del azafrán, con el que comerciaban a través de las vías de comunicación que poseían, con
los fenicios, griegos y cartagineses.
martes, 14 de febrero de 2012
EL ALFABETO
Los mercaderes Fenicios fueron quienes inventaron el alfabeto y lo difundieron y fueron los encargados de introducirlo por todo el Mediterráneo y en todos los viajes y colonizaciones que hacían. Se esctribe de derecha a izquierda como el árabe. Consta de 22 letras y era reservado para los escribas. Es un sistema consonántico, es decir, que carece de vocales.
Su simplicidad permitió la difusión del conocimiento y la cultura.
Fue el pueblo fenicio el primero en modificar la escritura jeroglífica.
No se conoce bien su origen, pero existió en el milenio anterior al nacimiento de Jesucristo e influyó en todas las lenguas ribereñas del Mar Mediterráneo.
Según ciertas leyendas, entre los siglos IX y VIII antes de Cristo, el hijo del rey Agenor de Fenicia, Cadmo, personaje entre histórico y legendario dotado de gran inteligencia, suponen que fue quien introdujo el alfabeto en Grecia, con el objeto de difundir la cultura y el progreso.
Los hablantes de cananeo de la península del Sinaí ya utilizaban el alfabeto protosinaítico al menos desde el 1850 a. C. En Canaán se han hallado inscripciones esporádicas muy breves en protosinaítico que datan de la Edad del Bronce, pero la escritura no se generalizó hasta la aparición de los reinos semíticos de los siglos XIII y XII a. C. La inscripción más antigua conocida que se considera escrita en alfabeto fenicio es el epitafio de Ahiram, inscrito en el sarcófago del rey Ahiram alrededor del 1200 a. C.
Por convención, se habla de escritura «protocananea» hasta mediados del siglo XI a. C., fecha en que hay constancia por primera vez de inscripciones en puntas de flecha realizadas en bronce; y de escritura «fenicia» sólo a partir del 1050 a. C
El alfabeto fenicio fue adoptado por los griegos para crear su alfabeto, y éste, a su vez, fue usado por los romanos para crear el propio, que es la base del actual alfabeto latino.
En el alfabeto fenicio, cada signo representa un sonido.
Del alfabeto fenicio han derivado seis ramas diferentes:
n Escritura hebreo-samaritana
n Escritura aramea primitiva (Del cual derivan otros que dieron origen al árabe, el armenio, el georgiano
n Rama central, de la cual se desprende el griego, el latín y el etrusco. El ruso derivó del griego. (Alrededor del año 500 a.C. el griego se comenzó a escribir de izquierda a derecha).
n Ibérico, Turdestano y Bástulo-Fenicio.
n Rama septentrional: alfabetos rúnicos.
n Rama Hindohomerita: derivaron el sánscrito, el magadhi y el devanagari.
Aunque otras teorías, citan el alfabeto original nombrándolo como semítico septentrional, y del que han derivado cuatro ramas: la escritura semítica meridional, la cananea, la aramea y la griega, alrededor del año 1000 antes de Cristo.
Los fenicios escribían en papiro, en pergamino o en tablillas de arcilla. Estos materiales no perduran en el tiempo y por esta razón casi no se han conservado testimonios históricos de la escritura fenicia, aunque se cree que debieron existir muchísimos ejemplos de ella debido a la intensa actividad de sus comerciantes
Los hombres a quienes hace 3.500 años se les ocurrió la idea de crear un alfabeto se entendían entre sí en una lengua semítica, probablemente de origen fenicio.
Fue entonces cuando nació la A, esa letra “que se pronuncia con los labios muy abiertos y los dientes separados aproximadamente un centímetro […], y con la lengua rozando la punta de los dientes inferiores”. (Cfr. Diccionario de uso del español, Moliner.)
Lo curioso es que la A se creó como consonante: los inventores de la escritura alfabética pensaron en los sonidos de su propia lengua, pero crearon signos para las consonantes, no para las vocales.
Cada letra de ese primer alfabeto era la inicial de un objeto ligado a la vida cotidiana. Y para que fuera fácil retener y distinguir la letra, se le daba incluso la forma del objeto. De ese modo, la A fue llamada álef, palabra que en fenicio significa "buey". Y, de hecho, la A tenía en su forma más primitiva un aspecto muy parecido a una cabeza de bovino. Las letras fenicias se popularizaron rápidamente y mercaderes de muchos países que comerciaban con los fenicios adecuaron el alfabeto a sus propias lenguas. Así los griegos la llamaron alfa, y al hacerlo, le dieron también un nuevo valor sonoro, vocálico esta vez. La D se encuentra en el alfabeto latino por casualidad. Los romanos adoptaron su sistema de escritura de los etruscos, quienes desconocían esa letra. Se cree que un anónimo escriba etrusco la tomó de la escritura griega que se utilizaba en el sur de Italia. La letra M procede de un antiguo jeroglífico egipcio que consistía en una línea ondulada semejante a la que suelen dibujar los niños cuando representan una ola del mar. Cuando los fenicios crearon su sistema de escritura, tomaron ese signo y lo llamaron men, palabra que significa "agua".
La letra N aparece por primera vez en la escritura egipcia, donde se llamaba nahasch, que significaba "serpiente". La R tiene su origen en la escritura jeroglífica egipcia, donde era una cabeza humana vista de perfil. Los fenicios la llamaron res, palabra que quiere decir "cabeza". En un ideograma de la escritura egipcia que mostraba unos lotos (plantas acuáticas con flores) emergiendo de un lago, se encuentra el origen de la letra S. Los fenicios, más tarde, lo simplificaron, dándole una forma semejante a la W, y lo llamaron samek. Y los griegos sigma. La última vocal del alfabeto es uno de los signos que más tardíamente han adquirido autonomía. El hecho, en cierta forma, está relacionado con su origen, que comparte con la V y la Y.
Tanto la U, como la Y y la V proceden de un mismo signo de la escritura hierática egipcia que representaba una maza. Cuando crearon su alfabeto, los fenicios llamaron a esta letra vau, y le dieron una aspecto parecido al que tiene la Y actual.
El origen de la letra Z se encuentra en la escritura jeroglífica egipcia, donde se representaba mediante el dibujo de un carro, según algunos, o el de una hoz, según otros. Los fenicios la llamaron zain, "arma" y le dieron una forma semejante a nuestra I mayúscula actual. Para los griegos era una letra doble, ya que expresaba el sonido de la unión de delta y sigma. Los romanos sólo la usaban para transcribir algunas palabras griegas, pero dejaron de emplearla a fines del siglo IV a.C. Tres siglos más tarde fue nuevamente introducida en el alfabeto romano, junto con la Y, para transcribir palabras griegas como Zeus o Zodíaco y se la ubicó en el último lugar del abecedario. Así llegó a nosotros.
En español ha ido ganando terreno a la C, sobre todo a la Ç (cedilla = zetilla, pequeña zeta), a la que hizo desaparecer. El castellano antiguo diferenciaba entre Z y Ç —la primera era sonora y la segunda no—, pero hacia el siglo XIII se empezaron a confundir ambos sonidos y en 1726 la Real Academia resolvió suprimir la Ç y sustituirla en todos los casos por la Z.
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domingo, 12 de febrero de 2012
EL VIDRIO
Muchos autores de la antigüedad escribieron acerca del vidrio. Plinio el Viejo (23-79 d.C.), por ejemplo, narró en su Historia Natural que el descubrimiento de ese material tuvo lugar en Siria, cuando unos mercaderes de natrón, probablemente en ruta hacia Egipto, preparaban su comida al lado del Río Belus, en Fenicia. Al no encontrar piedras para colocar sus ollas, pusieron trozos del natrón que llevaban como carga, y a la mañana siguiente vieron cómo las piedras se habían fundido y su reacción con la arena había producido un material duro y brillante, vítreo, similar a una piedra artificial. Tal fue, en síntesis, el origen del vidrio.
Los primeros objetos de vidrio que se fabricaron fueron cuentas de collar o abalorios, pero las vasijas huecas no aparecieron hasta el 1500 a.C. Es probable que fueran artesanos asiáticos los que establecieron la manufactura del vidrio en Egipto, de donde proceden las primeras vasijas producidas durante el reinado de Tutmosis III (1504-1450 a.C.). La fabricación del vidrio floreció en Egipto y Mesopotamia hasta el 1200 a.C. y posteriormente cesó casi por completo durante varios siglos.
Egipto produjo un vidrio claro, que contenía sílice pura; lo coloreaban de azul y verde. Además de vasos hacían figurillas, amuletos y cuentas, así como piezas vítreas para incrustaciones en muebles. En el siglo IX a.C. Siria y Mesopotamia fueron centros productores de vidrio, y la industria se difundió por toda la región del Mediterráneo.
Durante la época helenística Egipto se convirtió, gracias al vidrio manufacturado en Alejandría, en el principal proveedor de objetos de vidrio de las cortes reales. Sin embargo, fue en las costas fenicias donde se desarrolló el importante descubrimiento del vidrio soplado en el siglo I a.C. Durante la época romana la manufactura del vidrio se extendió por el Imperio, desde Roma hasta Alemania.
Antes del descubrimiento del vidrio soplado se utilizaban diferentes métodos para moldear y ornamentar los objetos de vidrio coloreado, tanto translúcidos como opacos. Algunos recipientes eran tallados en bloques macizos de cristal.
Otros se realizaban fundiendo el vidrio con métodos parecidos a los de la cerámica y la metalurgia, y utilizando moldes para hacer incrustaciones, estatuillas y vasijas tales como jarras y cuencos. Se elaboraban tiras de vidrio que luego se fundían juntas en un molde y producían vidrio en listones. Se realizaban diseños de gran complejidad mediante la técnica del mosaico, en la que se fundían los elementos en secciones transversales que, una vez fundidos, podían cortarse en láminas. Las superficies resultantes de esos cortes se fundían juntas en un molde para producir vasijas o placas. Se hacían vasos con bandas de oro que presentaban franjas irregulares de vidrios multicolores y con pan de oro incrustado en una franja translúcida.
La mayor parte de las piezas anteriores a los romanos se realizaban con la técnica de moldeado sobre un núcleo, que consistía en fijar a una varilla de metal una mezcla de arcilla y estiércol con la forma que deseaba darse al interior de la vasija. Ese núcleo se sumergía en pasta vítrea o se envolvía con hilos de esa misma pasta, que se recalentaba y pulía sobre una piedra plana para darle forma. La posibilidad de dirigir el hilo de pasta vítrea en varias direcciones sobre el núcleo permitía realizar filigranas decorativas con hilos de uno o varios colores.
A continuación se añadían las asas, la base y el cuello, y se enfriaba la pieza. Por último se retiraba la varilla de metal y se extraía el material que conformaba el núcleo. Esta técnica se usaba sólo para hacer vasijas pequeñas, tales como tarros para cosméticos o frascos, como puede apreciarse en los objetos egipcios típicos de las XVIII y XIX dinastías. Los objetos realizados a partir del siglo VI a.C. con este método de envolver un núcleo, tenían formas que se inspiraban en la cerámica griega.
Estrabón (58 a.C.-25 d.C.), por su parte, en su Geografía describe con admiración un sarcófago de vidrio, y asegura que en un punto localizado entre Tolemaida y Tiro se extraía la arena apropiada para el vidrio. El griego Heródoto (484-410 a.C.), considerado como el “Padre de la Historia”, relata la manera en que los etíopes embalsamaban a sus muertos para colocarlos en sarcófagos de vidrio. Eliano, escritor griego del siglo III, narra las condiciones en que Jerges, el hijo de Darío, descubrió el cuerpo de un jefe asirio en un ataúd de vidrio. Salomón, en sus Proverbios, condenó al que miraba el vino a través de un vaso de vidrio, y también en el Antiguo Testamento se encuentra mencionado el vidrio en la Historia de Job: “No se compara el oro y el cristal, ni se cambia por vasija de oro fino. Corales y cristal no merecen ni mención, la sabiduría vale más que las perlas”.
Del perfeccionamiento en los trabajos de alfarería se derivó el gusto por decorar los ladrillos y confeccionar artesanías de composición vítrea (conocida como faienza egipcia), cuya técnica fue desarrollada en Egipto. El vidrio surgió posteriormente como resultado de las experiencias adquiridas con el procesamiento de los metales, ya que para esos menesteres se requerían, al igual que con el vidrio, la construcción de hornos capaces de alcanzar altas temperaturas y la experimentación con fórmulas minerales. Las capas de vidrio que cubrían las joyas, amuletos de composición vítrea, vasos de cerámica y ladrillos, son las manifestaciones más antiguas que existen sobre el aprovechamiento del vidrio.
La mayoría de los investigadores asegura que el vidrio tuvo su origen en Mesopotamia, apoyándose para el caso en los vestigios encontrados en sitios como Tell al Rimah y Aqar Quf, que fueron elaborados, aproximadamente, 3500 años antes de Cristo. No obstante, en el presente capítulo sostengo que los primeros trabajos de vidrio se hicieron en Egipto, considerando la existencia de unas cuentas de esteatita, mineral compuesto de filosilicato, que pertenecen a la civilización predinástica Badarian, situada cronológicamente entre los 5500 y los 3500 años antes de nuestra era. Guy Brunton, su descubridor, sugiere que probablemente fueron fabricadas en el lugar en que se encontraron, ya que en zonas específicas del Vale del Nilo existía la materia prima necesaria para su elaboración.
La mayoría de los investigadores asegura que el vidrio tuvo su origen en Mesopotamia, apoyándose para el caso en los vestigios encontrados en sitios como Tell al Rimah y Aqar Quf, que fueron elaborados, aproximadamente, 3500 años antes de Cristo. No obstante, en el presente capítulo sostengo que los primeros trabajos de vidrio se hicieron en Egipto, considerando la existencia de unas cuentas de esteatita, mineral compuesto de filosilicato, que pertenecen a la civilización predinástica Badarian, situada cronológicamente entre los 5500 y los 3500 años antes de nuestra era. Guy Brunton, su descubridor, sugiere que probablemente fueron fabricadas en el lugar en que se encontraron, ya que en zonas específicas del Vale del Nilo existía la materia prima necesaria para su elaboración.
Los principales yacimientos provechosos para la elaboración del vidrio se localizan en los desiertos occidental, oriental y área meridional de la primera catarata del Nilo, al sur de Nubia y Sudán. Otros filones existen en Aswan, al sur de Egipto, y algunos más en Guadi Gulán y en la Costa del Mar Rojo (ver mapa, pág. 16). Como podemos observar, de toda la zona de la media luna fértil, es Egipto el que cuenta con los más grandes yacimientos geológicos de materia prima para la elaboración del vidrio, sobre todo de arena, que por su alto contenido de calcio es muy apreciada en esos procedimientos.
Con el vidrio ya podían fabricar toda clase de recipientes y vasijas para poner tanto los perfumes como los líquidos para que no fueran tan aparatosos como las antiguas ánforas.
Los fenicios competían con los egipcios e incluso llegaron a superarlos en perfección y fama y por más que no fueran los habitantes de Tiro y Sidón los inventores de esta industria como se creyó de antiguo, puede adjudicárseles la invención del vidrio transparente e incoloro gracias al empleo de las arenas finas que les suministraba su famoso río Belo.
Fabricaron los fenicios, como sus maestros los egipcios, collares, piedras falsas, anforitas y alabastrones de vidrio, ya incoloros ya coloreados con adornos en zigzag o con zonas lineales de color diferente y de todas estas producciones se hallan muestras en las múltiples localidades en donde se extendió el comercio o la colonización fenicia como Chipre, Ibiza, Ampurias y otros lugares de España.
Los fenicios difundieron el vidrio por las costas del Atlántico y Mediterráneo, y en tiempos del imperio romano existían grandes centros de producción en Fenicia y Alejandría. Con las técnicas del vidrio soplado era posible fabricar piezas de gran valor artístico.
El Lapis especularis es otra de las piedras que se asemejan al vidrio o es cristalina donde se ven reflejados los objetos que se sitúan delante, los fenicios la comercializaban con los celtíberos d la tierra de los olcades que eran ricas en este mineral.
Otro material parecido lo podemos encontrar en la cerámica de Fayenza, en Egipto, que es una cerámica que parece vidrio y con ella se hacían los famosos alabastrones.
La calcita parece cristal opaco y desde antiguo se ha usado para crear cristales mágicos. Los hay con tonalidades rosa, verde o azul. Aparte de su uso en ceremonias y rituales, los fenicios pronto descubrieron otras ventajas si se conseguía en tallas delgadas en forma de lentes.
La calcita parece cristal opaco y desde antiguo se ha usado para crear cristales mágicos. Los hay con tonalidades rosa, verde o azul. Aparte de su uso en ceremonias y rituales, los fenicios pronto descubrieron otras ventajas si se conseguía en tallas delgadas en forma de lentes.
jueves, 9 de febrero de 2012
LOS NABATEOS
Algunos historiadores dicen que los orígenes de los nabateos vienen de nabayot de Génesis 25:13; 28:9; 36:3: Nebayot, primogénito de Ismael que, según la genealogía bíblica fue padre de los árabes.
Por el contrario otros relacionan los nabateos con los descendientes de los edomitas y con los pueblos mencionados en 1 Crónicas 1:29 e Isaías 60:7, que vivían en Sela de Edom, llamada por los griegos Petra A 80 km. del Mar Muerto.
La tierra que llegó a ser Jordania forma parte de la ricamente histórica región Creciente fértil. Su historia comenzó alrededor de 2000 A.C., cuando amoritas semíticos se establecieron alrededor del río Jordán en el área llamada Canaán.
Las crónicas asirias del siglo VII a. C. hacen referencia a los Na-ba-aatu, tribus de ascendencia aramea que vivían en torno a la depresión de Sirhan, al sudeste de la Transjordania.
Se conoce poco la historia temprana de los nabateos. Hasta el s VI a.C. fue una de las tribus árabes nómadas del noroeste de Arabia, que no debe ser confundida con la bíblica Nebaiot.* La mayor parte de las veces estaban en conflicto con sus vecinos los sirios y los fenicios. En el s VI a C , o poco después, empujaron a los edomitas hacia el sur de Palestina, no se sabe si por medios militares o pacíficos, y tomaron el país de Edom y también el de Moab, ocupando así toda la tierra entre el Golfo de Aqaba y Transjordania del sur.
Su época de mayor esplendor abarca del siglo IV a. C. al I d. C.
Eran buenos comerciantes de carácter nómada que viajaban por el todo el desierto de Arabia hasta que en un momento dado decidían quedarse en un ambiente sedentario, ya fuera por guerras tomando a las ciudades o por posesiones directas, pero su espíritu seguía siendo de carácter nómada y mercader.
Los nabateos conocían la escritura que la plasmaban en papiros y en las paredes de arenisca de las casas o monumentos de las ciudades ya en el año 312 a.C. Sin embargo, el contenido de los documentos conservados sólo aporta información muy concreta sobre la religión, la organización social y la onomástica nabatea.
En el siglo IV a. de C., su ciudad, Petra, abarca más de diez kilómetros cuadrados.
Los nabateos son conocidos por su técnica de cerámica de alta calidad.
Strabon nos habla de la riqueza de la región y nos dice que los nabateos eran ricos porque tenían oro plata, que tenían grandes rebaños de vacas y cabras, vivían de hierbas silvestres y de la carne y la leche de sus animales, tenían también grandes edificios y campos fértiles.
Fueron un pueblo que asimiló muy pronto la cultura helenística, adquiriendo sus dioses, sus mitos y hasta su propia lengua.
Los Nabateos nunca dejaron de serlo, pero si estaban muy helenizados y solían hablar las dos lenguas el Nabateo y el Griego.
Diodoro Sículo ofrece la primera descripción de los nabateos en esta etapa de su historia. Desprovistos de una clara entidad política y territorial, eran recalcitrantemente nómadas, hasta el punto de condenar a muerte a los que se oponían a ese modo de vida. Vivian de hierbas silvestres y de la carne y la leche de sus rebaños. Acumulaban el agua en cisternas excavadas en la arena, impermeabilizadas con estuco y disimuladas para que nadie supiera dónde se encontraban. Su conocimiento del terreno les permitió sobrevivir.
A pesar de su sencillo estilo de vida, los nabateos se enriquecieron con el comercio de productos de lujo, como el incienso, la mirra y las especias, que importaban desde la Arabia Félix (el actual Yemen) hacia el Mediterráneo.
En esas rutas caravaneras, Petra, el núcleo que Antigono quiso asaltar a finales del siglo IV a.C, era el nudo principal de comunicaciones y en cada etapa de ese viaje las tasas que cobraban los nabateos eran muy elevadas.´
Otra muestra del nivel de sofisticación que alcanzó este pueblo es que ya en el año 312 a.C, conocían la escritura: Diodoro afirma que los nabateos, tras la campaña de Ateneo, presentaron sus quejas a Antigono en una carta escrita en "caracteres siriacos", o sea, en arameo, la lingua franca en el Próximo Oriente en esa época. En efecto, los nabateos se servian de una forma de arameo, con vocabulario y formas gramaticales del árabe, e idearon su propio sistema de escritura, antecesor del árabe actual, que el estudioso alemán Eduard Beer logró descifrar en 1840.
La importancia que los nabateos otorgaban a la escritura se observa en la existencia del culto a al-Kutba, dios de la escritura y la adivinación. Otro dios del panteón nabateo era Dushara "señor de al-Sharah" (un monte al este de Petra), que se convirtió en la divinidad tutelar de la dinastía real. A él estaba dedicado el principal templo de la ciudad, el "palacio de la hija del faraón". Al-Uz-za, identificada con la Afrodita griega y la Isis egipcia, era otra diosa popular; su templo en Petra, llamado por los romanos Afrodiseion, se cree que corresponde al templo de los Leones Alados, estudiado en la década de 1970. Al-Uzza formaba una triada con Allath, diosa de la guerra, y manat, diosa del destino.
Durante la época helenística, los nabateos mantuvieron una relativa independencia frente a los Estados vecinos. Libraron una dura pugna con lo Ptolomeos de Egipto por el dominio de las rutas del Mediterraneo y el mar Rojo.
Tmbién eran marineros o navegantes ya que los piratas nabateos del mar atacaban las naves egipcias , provocando la respuesta del soberano de Alejandria. Es probable que ambos estados solicitaran la mediación extranjera para resolver sus diferencias; ello justifiaria la presencia en Petra y Alejandria, en 129 a.C., del embajador de la ciudad jonia de Priene, Mosquión. Al mismo tiempo, el constante contacto con el reino ptolemaico hizo que los nabateos de Petra imitaran la arquitectura helenística e introdujeran el culto a Isis.
A pesar de estar situada en medio del desierto, y gracias al ingenio de sus habitantes, la mayor riqueza en la antigüedad de Petra (Jordania), fue el agua. No es que abundase, pero gracias al ingenio de sus habitantes, los nabateos, recogían hasta la última gota, pues este pueblo destacó por su ingeniería hidráulica.
Excavaron canales en la roca que dirigían el agua de lluvia hasta cisternas, que podían alcanzar gran tamaño y capacidad. Para mantener la pureza del agua, se filtraba y decantaba por medio de estanques, y se evitaba la evaporación cubriendo las bocas de las cisternas con losas.
Excavaron canales en la roca que dirigían el agua de lluvia hasta cisternas, que podían alcanzar gran tamaño y capacidad. Para mantener la pureza del agua, se filtraba y decantaba por medio de estanques, y se evitaba la evaporación cubriendo las bocas de las cisternas con losas.
Utilizaban también el agua de dos manantiales que manaban dentro de la ciudad y otros tres situados en la periferia, para ello construyeron canalizaciones que acababan en grandes estanques situados en el interior de la ciudad, salvando los accidentes del terreno mediante acueductos y tuberías de presión.
Habitualmente se limpiaba la red de abastecimiento de agua para evitar atascos.
Gracias a ser tan ingeniosos, Petra tenía la condición de “ciudad Caravanera”, pues el tortuoso relieve del sitio, con obstáculos, desniveles rocosos y grandes pendientes, era un lugar infranqueable, y era refugio seguro para sus habitantes y para las caravanas que llegaban hasta allí, pues encontraban todo lo necesario para reponerse de los largos viajes; agua, comida...
Además también podían proveerse de lo necesario para el viaje, y donde poder repostar los dromedarios, hombres y alimentos.
martes, 7 de febrero de 2012
BAESSIPO
Las colonias de los siglos IX y VIII a.C. establecieron un reducido territorio que fue ocupado con asentamientos rurales de pequeño tamaño.
Normalmente los fenicios ocupan localidades o enclaves costeros, a los que mezclándose con sus habitantes, imponen o traen sus costumbres orientales de cananea y sus divinidades o dioses, creándose así un mestizaje de población.
Barbate Baesippo era el nombre de una población citada por Plinio, Ptolomeo y Pomponio Mela, así como en el Itinerario de Antonino y el Anónimo de Rávena. Debe identificarse con Vejer de la Frontera, como lugar más importante de la desembocadura del río Barbate, del que dependería un puerto (Portus Baesippo) situado en el actual Barbate.
Históricamente, se atribuyen a los fenicios las primeras explotaciones de nuestros recursos de forma organizada. Fueron ellos los que implantaron en nuestras costas el sistema de la almadraba, introduciendo al antiguo Barbate en el llamado circuito del Estrecho. Los cartagineses, parientes de sus antecesores fenicios, tomaron el relevo y a partir de entonces, allá por el siglo V a. C., los griegos de Atenas comienzan a mencionar el garum procedente del litoral gaditano. Se trataba de una especie de salsa elaborada a partir de atún, morena y caballa.
La antigua Baesippo se identifica con la actual Vejer de la Frontera, que en la Antigüedad e incluso hasta el siglo XX estuvo abierta al litoral por un “caño” o estrecho brazo de mar. Excavaciones arqueológicas de urgencia efectuadas en el casco histórico de Vejer, en concreto en el Convento de las Concepcionistas mostraron la larga e ininterrumpida ocupación humana del promontorio sobre el que se asienta la ciudad desde comienzos de la Edad del Hierro, en el Periodo Orientalizante.
Su territorio ha sido objeto de prospecciones arqueológicas superficiales en los años 80 en el actual término de Barbate y sobre todo en 1999 y 2000 encuadradas en un proyecto de investigación en el área de Vejer, cuyos resultados ofrecen un valorable análisis del poblamiento en el periodo que nos ocupa, calificado inicialmente como ibero-púnico y posteriormente por Ferrer como bastulo-púnico, de manera más ajustada a las noticias transmitidas por las fuentes clásicas.
Este etnónimo se interpreta como consecuencia del mestizaje de las poblaciones de origen fenicio colonial y las poblaciones autóctonas que habitaban el litoral meridional que empleaban la lengua y la escrtitura fenicias y mantenían rasgos fenicio-púnicos.
Los resultados de las prospecciones permiten considerar por su tamaño e importancia, como núcleos menores de población dependientes de Baessipo, a los asentamientos litoral y prelitoral de Benitos del Lomo y Cerro Patría, ocupados respectivamente desde los siglos V y IV a.C. en adelante. Resulta imposible con los datos publicados adscribir todos los asentamientos a alguno de los tipos de asentamiento rural propuestos: así sucede con San Ambrosio, o Cerro del Bujar, mientras que otros como La Carrasca II, Cañada de la Breña o Manzanete Alto, todos ellos con restos anfóricos datables desde el siglo IV a.C. en adelante, y alguno como La Carrasca más antiguo aún. Situados en el entorno de la antigua ensenada del Río Barbate que formaría un puerto natural, han sido relacionados con actividades plurifuncionales que incluirían la agricultura.
Igual sucede con asentamientos como Cabeza del Cañar o El Piojo, situados en el entorno de la laguna de La Janda, hoy desecada. Asentamientos situados en el litoral, como el ya mencionado de Benitos del Lomo o Cabo Trafalgar II, datable desde la segunda mitad del siglo III a.C. podrían estar relacionados con el aprovechamiento de los recursos marinos.
Un grupo de asentamientos de extensión inferior a las 0,5 hectáreas datables entre los siglos V y III a.C. por el material anfórico superficial ha sido puesto en relación con actividades de producción agrícola y podría encuadrarse dentro de nuestro tipo de granjas o lugares de producción primaria: son Laderas de Patría IV, La Mina II, Loma de Zúllar, Cerros de la Plata, Cerrillo del Águila, Casa Altamira I y II y Paterna. Finalmente, datables en los siglos III-II a.C. tenemos dos atalayas fortificadas: Cortijo de Óscar y Sierra de la Atalaya que vienen a demostrar la existencia de esta tipología específica de asentamientos que posiblemente podría registrarse en los territorios de otras ciudades fenicio-púnicas de la Península Ibérica.
Del litoral inmediato al Estrecho de Gibraltar, tanto del lado Atlántico como del Mediterráneo, apenas contamos con datos. Aunque sabemos que existieron ciudades como Mellaria, Tingentera, Carteia o Barbesula, donde está documentado poblamiento fenicio, no conocemos por ahora datos de la ocupación rural fenicio-púnica.
Quizás los trabajos en curso del área de Carteia puedan ofrecernos información al respecto en un futuro próximo del poblamiento feno-púnico en Barbate.
Seguramente en cualquier fecha posterior al siglo X a.d.C., en la que ya están en las inmediaciones de Cádiz (Doña Blanca). Ningún yacimiento arqueológico ha mostrado hasta ahora de forma clara la presencia de los fenicios en esta zona, no obstante han aparecido restos de ánforas en las inmediaciones del río, vía supuesta de introducción y extracción de mercancías.
Es posible que la ocupación púnica o indígena-púnica se haya efectuado de forma análoga a Bolonia, es decir, haya existido un asentamiento en algún lugar alto próximo a la ensenada barbateña previo a la llegada de los romanos.
Lo cierto es que el nombre de Baessipo, con el cual se conoció a Barbate en la antigüedad, es anterior a Roma (es muy probable que tenga un origen celta).
Lo pone de manifiesto Plinio el Viejo, allá por el siglo I d.C., diciendo que era un puerto y una ciudad estipendaria, esto es, que pagaba tributo por su resistencia a la ocupación romana. O quizá nombre fenicio de los Sidonios ya que fundaban ciudades acabadas en “ipo”
Fue aquí donde los fenicios instalaron almadrabas, para pescar el atún, que era muy preciado por los habitantes de la época y que normalmente pasaba en bancos a través del estrecho desde el Atlántico para entrar en el Mediterráneo.
Y está claro que como todas las ciudades costeras, en Barbate o Baessipo había una factoría o fábrica de salazones, aunque no se han hallado vestigios, pero es de suponer, en la que mantenían salado el pescado que capturaban, fabricaban garum (Salsa que comerciaban por todo el Mediterráneo, ya que era uno de los principales componentes culinarios de la época) con las viceras del pescado y conseguían el murex de los caracoles.
Se puede decir que era una de las ciudades típicas marineras o de costa, donde su actividad sería, pues, como todas las demás ciudades costeras de tamaño considerable al llamarse, Portus Baesippo, como antes hemos apuntado, y que podría tratarse de una base donde las naves partirían hacia las islas Casitérides para tarer el estaño tan abundante allí en la época y tan necesitado por los fenicios, además de que poseía una almadraba, y estaba rodeada de amplias vegas y valles fértiles, que era donde los fenicios hacían sus enclaves y tenían su propio “hinterland” en el que comerciaban con productos traídos de oriente, como el vidrio, los marfiles y la cerámica y productos autóctonos como las legumbres, hortalizas, frutales y salazones. Y de ambos lados con el vino y con el aceite.
Entendida como una fundación de los fenicios de Sidón podemos ver que los navegantes del mar aquí podrían ser tanto sidonios o fenicios como filisteos o asirios, es decir todos cananeos procedentes de la Tierra de Canaán que se mezclaron como antes hemos apuntado con los pobladores autóctonos o indígenas y trayendo sus propios dioses.
Atendiendo a lo anteriormente expuesto vemos que las divinidades que aquí se veneraban eran tanto de unos, como de otros, así Astarté, diosa de la fertilidad, del amor y de la guerra, propia de Sidón, como también lo era Eshmun que era el dios de la sanación de enfermos. Tendrían también a Jehová, como dios de los hebreos, ya que también los judíos eran expedicionarios en las barcazas y viajes y podrían tener también como divinidades a los dioses filisteos como Baal y Dagon a los cuales se les rendía también culto. Así que cada pueblo, raza, subraza o etnia tenía sus propios dioses además de adorar también a los dioses de los primitivos indígenas.
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lunes, 30 de enero de 2012
TARTESSOS
Según datos ciertos del Antiguo Testamento, era Tarschisch ya en la época del rey Salomón (1000 a. de J. e.) un riquísimo emporio y el objeto de las navegaciones fenicias.
Hacia el año 2500 a. de J. C. ya poseía la España del Sur una industria floreciente . Ya entonces se extraían la plata y el cobre de Sierra Morena, como lo demuestran las herramientas mineras de piedra y cuerno de ciervo que se han encontrado en distintos puntos. Esta riqueza en cobre dio lugar a una importante industria metalúrgica. Por aquellos tiempos forjáronse en España las más antiguas armas de metal: el hacha de combate de cobre, la alabarda, que resulta de la sustitución de la hoja de piedra por la hoja de cobre, y el puñal triangular de cobre, que no es otra cosa sino la hoja del hacha convertida en arma independiente. Aquellos hombres descubrieron también el arte de endurecer el cobre, transformándolo en bronce por adición de estaño. Pero los prehistóricos habitantes de Andalucía no se limitaron a la industria de los metales. Otras técnicas florecieron también en el suelo andaluz, nacidas asimismo de los productos de la tierra. En la Andalucía prehistórica encontramos ya el arte de tejer el esparto, planta flexible y muy duradera con que aún hoy se fabrican en la España del Sur multitud de objetos. La industria textil tuvo por consecuencia la alfarería.
La Península Ibérica se hizo famosa por sus metales y sus artículos de metal. Parece que ya entonces, en el milenio tercero antes de Jesucristo, los navegantes y mercaderes orientales se habían abierto camino hacia España e iban a este país a recoger la plata y el estaño a cambio de los productos del arte industrial de Oriente. En efecto, en Creta se han encontrado puñales hispánicos de cobre y de plata del milenio tercero; y en Troya II (hacia 2400 a. de J. C.) se han descubierto vasos de plata que pasan por españoles. Este cambio de mercaderías debió de hacerse por mar. Esta hipótesis está apoyada por el hecho de que los vasos campaniformes de España se encuentran también en Cerdeña y Sicilia, y, en cambio, faltan en Italia, en Grecia y en el África del Norte. Los agentes de este tráfico ultramarino entre España y el Oriente no debieron de ser los pretartesios, sino los mercaderes orientales, pues se conocen productos cretenses (barras de cobre) hasta en Cerdeña; pero, en cambio, no hay nada que pruebe que los pretartesios navegasen por el Mediterráneo. Además, hay que tener en cuenta que los más necesitados de materias primas eran, sin duda, los orientales.
La mítica ciudad de Tartessos aparece en las fuentes escritas como un reino histórico y una cultura determinada desarrollada por las tribus indígenas en contacto con los fenicios, los griegos y los demás pueblos de Mar. Se trataría pues de una ciudad estado, como las propias ciudades fenicias, que habiendo sido fundada por ellos, hizo que los habitantes peninsulares adquiriesen una cultura orientalizante. Después de los mercaderes cretenses o carios vinieron a Tartessos los tirios, quizá a partir de 1200 a. de J. C., cuando la potencia de Creta se hubo arruinado; de igual manera que los focenses más tarde sucedieron a los tirios. Con los viajes de los fenicios, Tartessos sale de las sombras prehistóricas y penetra en la claridad de la tradición histórica.
Las relaciones con los cultísimos comerciantes orientales aumentaron la riqueza de Tartessos y, sobre todo, tuvieron una influencia decisiva en el desarrollo de su cultura. Los productos de la industria oriental, que los tartesios adquirían a cambio de sus metales, les dieron a conocer artes nuevas, que ellos imitaron luego; y los artesanos y técnicos que venían en los barcos extranjeros les enseñaron también nuevas labores y oficios.
Era una ciudad monarquía como las del resto de los fenicios en el Mediterráneo, con sede en una ciudad desde la que se controlaba todo el territorio. Los fenicios propiciaron que toda la concentración del poder fuera sobre un rey, ya que de esa manera les resultaba más fácil establecer intercambios comerciales.
No es seguro que existiera una ciudad llamada Tartessos, dado que aún no se ha encontrado su ubicación. Aunque están perfectamente documentados otros poblados a lo largo del valle del Guadalquivir, territorio de expansión de la Civilización de Tartessos. Su capital quizá fuera Turta o *Tarta, en algún lugar de los alrededores del gran delta del Guadalquivir.
Sobre el origen y el final de Tartessos se han levantado notables polémicas y aventurado atractivas hipótesis. Andalucía en la Historia ofrece a sus lectores como Tema Central, bajo la coordinación de Jesús Maeso de la Torre cuatro estudios sobre los comienzos, la trayectoria y el final del mítico reino de Argantonio.
Para hablar de Tartessos tendríamos que decir que eran los mismos íberos que habían asimilado la cultura de los pueblos del Mar, adaptándose a sus costumbres, a su forma de vivir, a su economía y a su religión, ya que es posible un mestizaje o una mezcolanza de razas compuesta por indígenas, cananeos (judíos), fenicios, pueblos orientales y griegos.
El historiador Hecateo nos cuenta que tenían un imperio que llegaba en esta época hasta el cabo Nao.
Los tartessos, parece ser que tenían buenas relaciones con los habitantes peninsulares, y todas sus artes florecieron en el sur de La Turdetania, como nos dice Strabon, a los cuales les enseñaron las artes de la orfebrería, de la metalurgia y de la alfarería, de los grabados, de la escultura así como las tareas de agricultura.
Según nos cuentan las fuentes históricas, los tartessos tenían cerca un lago llamado el lago Ligur en el que estaban dispuestos varios puertos y era ahí donde atracaban los barcos y desembarcaban todas las naves cargando y descargando mercancías como los minerales, a las bases, pesca, ya que fueron los fenicios los introductores en la Península Ibérica de las almadrabas para pescar atún y otras especies como los boquerones y demás, o incluso esclavos.
Se cree que utilizaban el tráfico fluvial para transportar minerales de los yacimiento próximos a la ciudad de Tartessos, donde poder desarrollar las intensas actividades de beneficio metalúrgico de múltiples materias primas, así como los trabajos de orfebrería.
Argantonio es el único rey del que se tienen referencias históricas. Se sabe que fue el último rey de Tartessos. Vivió 120 años según Heródoto, aunque algunos historiadores piensan que puedan referirse a varios reyes conocidos por el mismo nombre. También dice Heródoto que su reinado duró 80 años, desde el 630 a. C. al 550 a. C. Propició el comercio con los griegos foceos durante 40 años, que crearon varias colonias costeras durante su reinado.
Ya que eran un pueblo sometido a los fenicios es normal que se de una cultura orientalizante como la que allí y en oriente se daba, y desde la caída de Tiro, en 700 a. de J. C., el mercado de Tartessos quedó abierto para una nueva potencia marítima. Siguiendo las huellas de los fenicios, navegaron los griegos hacia el Occidente remoto. Los primeros en lanzarse a alta mar fueron los focenses, cuyas naves de cincuenta remos vinieron a ser las sucesoras de aquellas naves de Tarsis que los tirios tripulaban. Naturalmente, los jonios, colonizadores del mar occidental, tenían hacía tiempo noticia de los viajes fenicios a Tartessos y de las riquezas que atesoraba esta ciudad. Este conocimiento fue aumentando cuanto más lejos penetraron ellos mismos en la dirección del Oeste remoto.
Según las fuentes Tartessos existía ya en el segundo milenio y era visitada por los marinos orientales, que veían en ella un gran mercado de la plata y del estaño; poseía una antiquísima cultura, cuya antigüedad era estimada en seis mil años; tanto los viajes tartesios al norte en busca del estaño como la industria metalúrgica tartesia coinciden con la actividad desarrollada por los agentes prehistóricos de la cultura metalúrgica andaluza en el tercer milenio, y la extensión del imperio tartesio coincide también con la primitiva zona de aquella cultura.
A partir del siglo VIII a. de C. en Tarsis existían asentamientos fenicios no fijos para el comercio. Había grandes necrópolis en contacto con las factorías, que demuestran una continuidad de asentamientos antiguos. En los profetas Isaías y Ezequiel se afirma que Tarsis ya es importante en la red internacional del comercio con Tiro. En el Libro de los Reyes y en Ezequiel, aparece Tarsis como exportador de metales.
En Isaías, Tarsis es también un país agrícola. Las fuentes sobre Tarsis son en su mayoría de segunda mano. Todas las indicaciones del Antiguo Testamento sobre Tarsis son de gran importancia, pues apenas poseemos datos relacionados con los fenicios.
Las noticias sobre Tarsis en Isaías, Ezequiel y,Asarhaddón se refieren al período más importante de Tarsis con relación al Próximo Oriente.
Tarschisch bíblico o Tartessos se hallaba en el Occidente remoto, en el camino del África occidental, tenía que estar situada en la comarca del estrecho de Gibraltar. Y, en efecto, puede demostrarse que así era. Los metales, sobre todo la plata, de que habla jeremías, lO, 9, Y el estaño, aluden a España, cuya riqueza en metales es antiquísima. España proporcionaba al mundo antiguo la plata y le vendía el estaño. En 1º de Reyes, lO, 21 leemos: «Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro... no de plata; ésta en tiempo de Salomón no era de estima». Y en el versículo 27: «Y puso el rey en Jerusalem plata como piedras». Todo lo cual indica que hubo por entonces en Jerusalem grandes entradas de metal argentino.
Las naves fueron construidas y tripuladas por los tirios, bajo el rey Hiram; las naves de Tarsis que pertenecían a Salomón fueron, sin duda, construidas para este rey, y -puesto que los judíos no eran navegantes- tripuladas también por los tirios.
El gran tamaño de las naves demuestra que Tarschisch se hallaba en remota región. Confírmalo 1º de los Reyes, 10,22, al decir que las «naves de Tarsis», pertenecientes a Hiram y a Salomón, volvían a los tres años cargadas de oro, plata, marfil, simios y pavos. Estas mercancías demuestran que Tarschisch se hallaba en el camino del África Occidental, pues el marfil y los simios son productos africanos que venían, según todas las apariencias, de las costas occidentales de África, como el oro venía de la «Costa de oro», de Ufas (hoy Ife ). El texto de Salmos, 72, 10, demuestra que Tarschisch estaba en la dependencia de Tiro y le pagaba tributo; también que estaba situada «en las islas», en el Mediterráneo o más allá todavía.
Por tano, si no fueron los fenicios quienes fundaron tartessos, y fueron otros pueblos del mar, si que podemos decir que fueron los fenicios los que llevaron a Tartessos la cultura orientalizante producida en el Sur de la Península ibérica.
Sobre su fundación. Son varias leyendas mitológicas que nos dan las fuentes históricas y quienes nos hablan de ella, pero solo se traducen en verdaderas historias o novelas de monstruos y gigantes o simplemente unos mitos.
martes, 24 de enero de 2012
EL MUREX - LA PURPURA
El costo elevado de la verdadera púrpura hacía que se destinara casi exclusivamente a las telas de las clases dirigentes, nobles y sacerdotes.
Es fascinante descubrir que el propio múrex fenicio del Melkarth, estuvo vinculado al propio Herkules:
Cuenta la leyenda que el dios fenicio Melkarth, paseaba a orillas del mar con su perro cuando observó que el animal al oler los moluscos que encontraba a su paso teñía su nariz de rojo intenso.Pensó, entonces en regalarle a su amada una túnica de ese color. La confección y exportación de la púrpura, una tintura color rojo-violáceo profundo (a diferenciar absolutamente del violeta), que los fenicios confeccionaban a partir del Murex. Entonces los fenicios comenzaron a desarrollar un nuevo tinte, utilizando las secreciones de diferentes especies de moluscos como el Murex trunculus y el Purpura haesmastoma para los tonos carmesí ó el Murex brandaris para los violetas oscuros. Estas conchas se encontraban fácilmente a orillas del Mediterráneo pero sólo los fenicios tenían el secreto de la púrpura. En otras regiones otro género de este molusco – el Murex trunculus – proporcionaba una tintura color violeta o amatista. Durante mucho tiempo conservaron el monopolio de su fabricación y comercialización, así como también los secretos del teñido, que con lo años fue aprendido por bizantinos, griegos y romanos. La fibra natural más utilizada por el pueblo egipcio para sus prendas era el lino. Tal vez la dificultad que presenta esta fibra para teñirse fue una de las causas del uso limitado del color en su vestimenta : azul, rojo amarillo y en menor grado el verde y el café.
Antiguamente el color púrpura lo usaba solamente la gente poderosa o importante, como los sacerdotes , los emperadores y los reyes y era muy preciada porque era muy difícil de obtener.
Es fascinante descubrir que el propio múrex fenicio del Melkarth, estuvo vinculado al propio Herkules:
Cuenta la leyenda que el dios fenicio Melkarth, paseaba a orillas del mar con su perro cuando observó que el animal al oler los moluscos que encontraba a su paso teñía su nariz de rojo intenso.Pensó, entonces en regalarle a su amada una túnica de ese color. La confección y exportación de la púrpura, una tintura color rojo-violáceo profundo (a diferenciar absolutamente del violeta), que los fenicios confeccionaban a partir del Murex. Entonces los fenicios comenzaron a desarrollar un nuevo tinte, utilizando las secreciones de diferentes especies de moluscos como el Murex trunculus y el Purpura haesmastoma para los tonos carmesí ó el Murex brandaris para los violetas oscuros. Estas conchas se encontraban fácilmente a orillas del Mediterráneo pero sólo los fenicios tenían el secreto de la púrpura. En otras regiones otro género de este molusco – el Murex trunculus – proporcionaba una tintura color violeta o amatista. Durante mucho tiempo conservaron el monopolio de su fabricación y comercialización, así como también los secretos del teñido, que con lo años fue aprendido por bizantinos, griegos y romanos. La fibra natural más utilizada por el pueblo egipcio para sus prendas era el lino. Tal vez la dificultad que presenta esta fibra para teñirse fue una de las causas del uso limitado del color en su vestimenta : azul, rojo amarillo y en menor grado el verde y el café.
Antiguamente el color púrpura lo usaba solamente la gente poderosa o importante, como los sacerdotes , los emperadores y los reyes y era muy preciada porque era muy difícil de obtener.
La púrpura de Tiro, también conocida como púrpura real o púrpura imperial, es un colorante o tinte, cuyo tono es una mezcla entre rojo y morado, usado por los antiguos fenicios en la ciudad de Tiro. Recientemente el descubrimiento arqueológico de un número considerable de conchas de Murex en Creta sugiere que los minoicos pudieron haber sido los pioneros en la extracción del púrpura imperial siglos antes que los tirios. Dataciones realizadas a partir de objetos de cerámica sugieren que el tinte pudo haber sido producido durante el periodo Minoico Medio entre los siglos XX y XVIII a. C.
El tinte que no se decoloraba era un artículo comercial de lujo, muy preciado por las gentes de la época, quienes lo usaban para teñir túnicas ceremoniales. Se piensa que la intensidad del tinte púrpura aumentaba, en lugar de disminuir, con el paso del tiempo. El principal componente químico del colorante tirio fue descubierto en 1909 por Paul Friedländer, siendo el 6,6′-dibromoíndigo, una sustancia que había sido sintetizada previamente en 1903. No obstante, ésta nunca ha sido sintetizada comercialmente. Quizás el nombre provenga de la pesca de las conchas de múrex, sobre las rocas donde viven los moluscos: “Casi todos viven en la zona intermareal, entre rocas y corales.”
Este “porphyra” se aplica también a todo aquello que tenga que ver con el caracolillo múrex, ya sea al tinte, a los vestidos de este color, a los pescadores de este molusco, o incluso a los que comercian con él. "La púrpura para los tintes valía su peso en plata en Colofón" en Asia Menor. El color púrpura se extraía de las glándulas de un caracol, el Murex brandaris, y se necesitaban...¡12.000 caracoles para obtener 1,4 gramos del producto! por lo que su uso se limitaba únicamente a los artículos de lujo. El tinte consiste en una mucosidad o secreción de la glándula hipobranquial de un caracol de mar carnívoro de tamaño medio, el gastrópodo marino Murex brandaris, una especie de la familia Muricidae, del género Murex.”
Es el moco o secreción del Múrex el que permite teñir la ropa púnica de color purpúreo. Esta sustancia es segregada como el calamar lanza su tinta de color negro, es decir como una reacción ante una situación de peligro. En la naturaleza los caracoles usan la secreción como parte de su comportamiento depredador, pero el caracol también segrega esta sustancia cuando se siente amenazado o es atacado físicamente. Algunas otras especies de la familia Muricidae (por ejemplo, el Purpura patula del Océano Atlántico occidental) también pueden producir una sustancia similar que se convierte en un duradero tinte púrpura si se expone a la luz del sol. Los fenicios también hacían un tinte entre púrpura e índigo, llamado azul real o azul de Jacinto, el cual era fabricado a partir de una especie muy parecida de caracol de mar, llamada Murex trunculus, comúnmente conocido como cañadilla.
Datos arqueológicos de Tiro indican que los caracoles eran reunidos en grandes tinajas para que se descompusieran. Esto producía un hedor insoportable, el cual de hecho era mencionado por los antiguos autores. El proceso, y el método antiguo para la producción en masa de los dos tintes múrex aún no ha sido reconstruido ; se cree que este color de un tono "sangre coagulada negruzca", el cual era más preciado que cualquier otro, se conseguía bañando dos veces las prendas, una vez en el colorante índigo del H. trunculus y otra en el tinte rojo-púrpura del M. brandaris.
Los fenicios púnicos usaron dos caracolillas: la Murex Brandaris para producir tinte púrpura rojizo y la Murex Trunculus para generar el tinte “azul real o de jacinto”. Este murex trunculus es el conocido como “cañailla” o cañadilla, en las costas de Ispania “los caracoles eran reunidos en grandes tinajas para que se descompusieran. Esto producía un horrible hedor, el cual de hecho era mencionado por los antiguos autores. Se conoce poco acerca de los siguientes pasos del proceso, y el método antiguo para la producción en masa de los dos tintes murex aún no ha sido reconstruido exitosamente; se cree que este color de un tono "sangre coagulada negrusca", el cual era más preciado que cualquier otro, se conseguía bañando dos veces las prendas, una vez en el colorante índigo del H. trunculus y otra en el tinte rojo-púrpura”. De tal modo que “la púrpura púnica” es “el sucio e impuro color granate del caracol de mar”. Y este sucio color impuro llamado “púrpura” es paralelo al otro color rojizo del cinabrio que era el Kinnabaris (cananita) como “piel sucia del macho cabrío”.
El
múrex era tan preciado como el ocre ya que servía para tanto para hacer pinturas como para teñir las prendas de vestir.
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viernes, 6 de enero de 2012
LA NAVEGACION FENICIA
No cabe duda de que los fenicios fueron los mejores navegantes de la antigüedad
, los cuales llegaron a disponer de la tecnología naval mas avanzada de sus
contemporáneos. Los autores clásicos reconocían esta superioridad , como
escribió Pomponio Mela.Este autor del siglo I y natural de la Betica , dijo de
ellos:
“........ellos inventaron las letras y otras obras de la literatura y de las
artes, como recorrer los mares con sus naves,combatir sus escuadras y gobernar
a los pueblos ,así como el despotismo y la guerra...”.
Este pueblo de marineros ,que vivían de cara al mar, supieron desarrollar técnicas de navegación hasta entonces desconocidas, gracias a los conocimientos náuticos heredados de los Pueblos del Mar .A partir de la invasión de estos pueblos enigmáticos y su posterior fusión con los habitantes del Líbano, los fenicios consiguieron pasar de una navegación casi exclusivamente de cabotaje, hacia una navegación de altura .Ello fue posible al conseguir construir los barcos de quilla, ya empleados por Creta, lo que fue fundamental para que pudieran llevar a cabo sus empresas comerciales por todo el Mediterráneo .Estas empresas comerciales constituyeron la actividad principal de las ciudades fenicias de la antigüedad, consiguiendo abrir y controlar mercados en todos los puntos del Mediterráneo Ello permitió que durante un largo periodo de tiempo, en torno a tres siglos, ejercieron un férreo monopolio comercial y mercantil, de todo del Mediterráneo .
Para lograr estos objetivos, los fenicios fueron expertos constructores náuticos, considerados los mejores de su tiempo, por otros pueblos del Mediterráneo, con los que competía, como eran egipcios y pueblos del Egeo .Empleando maderas muy resistentes, procedentes de la riqueza forestal de la que hacían gala, como era el encino, ciprés, pino y sobretodo cedros, lograron crear una poderosa flota mercante y guerrera, envidia de todo el Mediterráneo. Esta materia prima forestal, existía casi exclusivamente en los montes del Líbano ,mientras que por el contrario era deficitaria en las costas de Asia y África .Era tanta la fama de estos constructores navales, que pronto otros pueblos recurrieron a ellos para que les construyeran las unidades navales de sus flotas, pudiendo afirmar que los fenicios se convirtieron en exportadores de barcos .En este sentido , el Faraón Sakhure , en el año 2600 a. c , hizo un encargo a los fenicios de unos cuarenta barcos construidos en madera de cedro.
Hacia el 2000 a .c, los ingenieros fenicios eran capaces de construir magnificas naves mercantes con gran capacidad de carga y naves de guerra de enorme tamaño y de superior efectividad bélica que las que construían griegos y egipcios .Sus innovaciones técnicas en el complejo espectro de la ingeniería naval fueron muchos y novedosos, como el calafateado de estopa recubiertos de brea de los cascos , planchas de metal, velas de lino, timones ,sistemas alternativos de propulsión, como eran las filas de remeros, y los espolones de proa .Además construyeron y emplearon planchas de madera de ciprés, mástiles de cedro, remos de encinas y cubierta hecha de boj .
Las naves de guerra fenicias entre sus funciones se encontraba la de escoltar a las naves mercantes, las cuales iban cargadas de preciadas mercancías .Estas naves eran de estilizadas líneas y muy aerodinámicas, lo que le confería a la embarcación mayor velocidad.
Los ingenieros fenicios lograron desarrollar diferentes modelos de embarcaciones en función de la actividad a la que estaba destinada , así existan navíos mercantes ,destinados ,como es lógico, al comercio, de forma mas bien redondeada o rechoncha, y las naves de guerra , mucho mas aerodinámicas, de casco ligeramente afilado, con forma de huso ,mas rápidos y de mayor maniobrabilidad.
El barco mercante fenicio por excelencia era el Gaulos ( bañera), nombre dado por los griegos y era una nave de forma redonda y robusta con una eslora de entre 25- 30 m ,7 m de manga y 1,5 mts de calado aproximadamente ,desplazando fácilmente una capacidad de carga superior a las 100 toneladas .Esta embarcación estaba calafateada con estopa recubierta de brea negra por completo ,lo que llevo a Homero a definirlas como “naves negras” .En el centro de la embarcación se alzaba un solo mástil o palo maestro, generalmente de cedro ,con una verga que sostenía una vela de forma rectangular confeccionada en lino y sustentada por una docena de brioles (cuerdas ).Esta vela era fácil de orientar para captar y aprovechar el viento, gracias a unas brazas o cabos amarrados al extremo de la verga .Este sistema de velamen , no fue sino una ingeniosa adaptación de las velas que empleaban los egipcios en sus desplazamientos por el Nilo .Este sistema consistía en reducir la altura del mástil , lo que otorgaba mayor estabilidad a la nave , a la vez que le daba movilidad a la verga . La nave en cuestión, era fácilmente gobernable gracias a sendos timones de madera, a modo de remos, situados uno a proa y otro a popa, a la altura de los costados, junto a un bauprés ubicado asimismo en proa con una vela de pequeño tamaño .A lo mas alto del mástil se accedía por medio de una escalera de gato realizada en cuerda y asida a lo largo del mástil. Otra nave ideada para el transporte de mercancías eran los Hippoi, designada así por los griegos por poseer un mascaron de proa, denominado pateco, que representa la cabeza de un caballo. Estas embarcaciones, que se desplazaba por medio de un sistema mixto de vela y remo, eran de un tamaño mas reducido que el Gaulos .Al igual que este, contaba con un solo mástil central ,con vela de lino rectangular .Ambos navíos contaban con un ancla hecha de piedra y madera y que servia, como es lógico, para fondear la embarcación .Como hemos dicho, a demás de disponer de propulsión a vela ,contaba con series de remos que se empleaban para desplazar la embarcación en caso de falta de viento o simplemente para maniobrar en los puertos.
Estas naves debían contar con una tripulación en torno a la veintena de tripulantes, incluido el piloto y el capitán o armador.
Las naves de guerra fenicias eran de las mejores de la antigüedad y a diferencia de los Gaulos y los Hippoi, estos navíos de guerra poseían un casco alargado y aerodinámico de proa recta, a modo de huso, poseyendo lógicamente una mayor velocidad .Estos barcos poseían un puente superior o castillo de popa ,elevado, que se protegía con escudos y que servia para el resguardo y protección de los tripulantes, así como para guardar los aparejos .Arrancando del centro del casco se elevaba un único mástil central, que sustentaba una vela rectangular, la cual en caso de batalla se recogía para facilitar las maniobras de la tripulación .En ese momento el papel de los remeros jugaba un papel fundamental dependiendo de ellos la propulsión de la nave .Los remeros fenicios, a diferencia de otros ejércitos del momento, no solían ser esclavos ya que en la batalla necesitaban hombres en los que confiaran para el buen gobierno de la embarcación .Los remeros solían ser originarios de las ciudades de Arwad y Sidon.
Los cascos de los navíos de guerra fenicios, estaban acabados en un poderoso espolón alargado y rematados en punta que se recubría de bronce (innovación técnica del año 800 a . c) ,con el que embestían a las naves enemigas en el combate abriéndoles grandes vías de agua .Existían dos modelos de barcos de guerra fenicios los birremes y los trirremes, según se colocaran los remos en dos o tres ordenes en puentes superpuestos .En el siglo VIII a . c los fenicios ya construían trirremes , siendo los primeros en construir este tipo de naves, haciendo gala de su magnifica industria naval .La forma de hacerlo fue simple ,a los birremes les añadieron una nueva fila de remos que sobresalía mediante un saliente situado en la parte superior del casco . Los griegos y romanos empleaban quinquerremes, aunque lo mas lógico es pensar que estos navíos no contaran con cinco filas de remos, sino que mas bien, cada remo tuviera asignado cinco remeros.
Los fenicios también fueron pioneros en la construcción de naves en serie, ya que solían almacenar en sus arsenales las diversas piezas de que se componían, para en caso de necesidad, proceder a su ensamblaje de forma rápida y disponer así de una numerosa flota, ya fuera de guerra, ya fuera comercial .Desgraciadamente carecemos de ejemplos de naves fenicias, ya que muy pocas han llegado hasta nuestros días y las que lo han hecho dejan mucho que desear en cuanto al campo de la conservación .Como ejemplo, podemos mencionar el relativamente reciente (1988) descubrimiento de dos naves fenicias en Mazarron (España).La primera de ellas estaba completa tan solo en un 40 %, y puede tratarse de una embarcación del año 2600 a . c , de unos 8 m de eslora por 2 m de manga, que se hundió irremediablemente y donde ha permanecido soterrada unos 2500 a .c sometida a unas ideales condiciones de conservación . La segunda embarcación apareció en las proximidades de la anterior, bajo la arena a unos dos metros de profundidad, en posición de navegación y completa en un 90% de la totalidad del navío .Esta nueva embarcación, datada también en torno al 2600 a. c, sorprendió aun mas, al ser descubierta con parte de la carga que portaba en su interior. El estado en que se ha hallado este pecio ,convierte el hallazgo en un descubrimiento único .
Pero los fenicios no solo eran extraordinarios ingenieros navales, sino que además conocían técnicas de navegación, en muchos casos pioneras, de las que solo ellos tenían conocimientos y que se preocupaban de mantener en secreto al igual que sus rutas.
Los fenicios desconocían la brújula, lo que les obligaba a navegar de día, bordeando la costa, sin perder de vista el litoral, en breves etapas al principio, atracando de noche en puntos de la costa, practicando una navegación de cabotaje. Inicialmente, estos marinos fenicios se guiaban y orientaban siguiendo los accidentes orográficos costeros, como eran penínsulas, estuarios, cabos o simples salientes costeros que recortaban las costas mediterráneas. Esta navegación de cabotaje, la practicaron los fenicios hasta el siglo XI a. c, siendo a partir de esta fecha cuando los fenicios deciden adentrarse en aguas lejanas, como Creta, Sicilia, Cerdeña, llegando hasta la misma Península Ibérica. Las escalas nocturnas tenían lugar en atracaderos costeros, separados unos de otros, por un día de navegación. Con el transcurrir del tiempo se extendió su funcionalidad, convirtiéndose en puntos de comercio con la población indígena y como lugares de almacenaje de sus mercancías.
Sus singladuras, aunque como se ha dicho, solían hacerlas de día, para orientarse mejor, en ocasiones, también navegaban de noche, orientándose entonces por las estrellas, siguiendo la constelación de la osa mayor o estrella fenicia, como se conocía en la antigüedad, o empleando tablas de distancia que habían elaborado al efecto. Los fenicios eran perfectos conocedores de la astronomía y aplicaron dichos conocimientos astronómicos a la navegación. Según Plinio estos conocimientos fueron heredados de los caldeos .A través de la observación nocturna del cielo, conocieron la posición de las estrellas en el, consolidando su conocimiento astral .Todo ello ponía a disposición de estos intrépidos marineros la posibilidad de embarcarse en largas etapas, regresando sin problemas al punto de origen, salvo problemas derivados del estado del mar .Para autores , como Luzon Nogue, la orientación a través de las estrellas fue fundamental para que las naves fenicias pudieran recalar en las costas mas occidentales del Mediterráneo, creándose rutas, tanto de ida como de vuelta, a lo largo de las cuales y a partir del siglo VIII a . c ,se establecerían las numerosas colonias griegas y fenicias.
Pero también pusieron en practica su ingenio a la hora de navegar de noche por un mar inhóspito , como deja constancia el historiador griego Arato ( 315 a . c ), el cual afirma que los marinos fenicios empleaban en sus navegaciones nocturnas , unas ánforas horadadas que colocaban colgadas en la proa de sus naves y que servían para iluminar el recorrido .En este sentido los navegantes cananeos ganaban una batalla a sus rivales griegos , ya que mientras que con este sistema innovador los fenicios podían avanzar de noche , los griegos continuaban empleando la navegación de cabotaje.
También eran perfectos conocedores del régimen de vientos, de los accidentes orográficos costeros, del régimen de las corrientes marinas, sabiendo en que momento eran mas propicias y como aprovecharlas.
.Esta expansión marítima y comercial fue posible gracias a una evolución tecnológica de sus embarcaciones. Cuando se carecía de visibilidad, como eran los casos de niebla o cuando se perdía la orientación en el mar, empleaban un ingenioso sistema de palomas amaestradas.
Todas estas técnicas de orientación náutica no son excluyentes, es decir, es muy probable que todas ellas fueran contemporáneas en su empleo, y se utilizaran indistintamente, según las necesidades y los objetivos de cada momento.
Por otro lado, las naves comerciales fenicias poseían una velocidad de entre dos y tres nudos, pudiéndose navegar en un día en torno a las 50 millas náuticas .Según cálculos estimados, un trayecto entre las costas libanesas y las columnas de Hércules podría durar unos dos meses. En este sentido hay que tener en cuenta que las empresas náuticas comerciales fenicias tenían lugar en los meses más benignos del año, aprovechando el buen tiempo de la primavera y el verano, por ello se realizaban entre los meses de marzo y octubre .Estas campañas comerciales se inauguraban con una ceremonia de tipo religioso, encomendando a los dioses el éxito del proyecto y solicitando su bendición .Las naves de guerra, en cambio, se mantenían activas todo el año, con el fin de proteger las costas y los puertos así como para hacer frente a la piratería.
Se ha atribuido a los fenicios ser autores de la difusión de innumerables historias sobre monstruos marinos y personajes míticos y fantásticos, con el único propósito de infundir temor a sus rivales y disuadir a otros pueblos a emprender expediciones marítimas y mantener en secreto sus rutas.
Era tal su espíritu emprendedor y el dominio que tenían de los mares, que en el año 600 a.C., marinos fenicios llevaron a cabo la circunnavegación del continente africano por encargo del faraón Necao II. Estos intrépidos marinos partieron del Mar Rojo y regresaron por el estrecho de Gibraltar invirtiendo en la expedición en torno a tres años, realizando tan solo dos escalas en época invernal. También fueron capaces de llegar al norte de Europa bordeando la Península Ibérica (viaje de Himilcon).Los nautas fenicios consiguieron llegar al extremo occidental del Mediterráneo a comienzos del I milenio a . c ,adelantándose en esta empresa a sus rivales los griegos , los cuales debieron esperar al año 635 a . c , fecha en la que Coleo de Samos llego a entablar relaciones con el Reino de Tartessos .Para lograr la exitosa hazaña de su expansión mediterránea, los fenicios contaron con notables puntos de partida, como eran los puertos de Biblos o Al-Mina, pero sobre todo de Tiro y Sidon , auténticos protagonistas en esta conquista del Mediterráneo.
Contamos con numerosas representaciones icnográficas donde se nos describe estas naves fenicias en diversas monedas (siglo IV a.C.), relieves, terracotas, anillos, o pintados sobre cerámica.
De la audacia y pericia marinera de los fenicios deja constancia Herodoto, que cuenta como los navegantes fenicios consiguieron circundar el continente africano por encargo del faraón saita Necao(609-594 a.C. ) , mucho antes que los marinos portugueses. Según Herodoto en su Historia IV 42, 2 – 43, 1 , el rey egipcio encargo la empresa a unos navegantes fenicios que partiendo del mar Eritreo y navegando por el mar del sur , consiguieron circunvalar Africa .Estos intrépidos aventureros , atracaban al final del otoño en un lugar de la costa de libia trabajando la tierra hasta que esta daba su fruto y una vez aprovisionados , levaban anclas y proseguían su ruta arribando a Egipto al tercer año de travesía .Sin duda , una historia apasionante.
Este pueblo de marineros ,que vivían de cara al mar, supieron desarrollar técnicas de navegación hasta entonces desconocidas, gracias a los conocimientos náuticos heredados de los Pueblos del Mar .A partir de la invasión de estos pueblos enigmáticos y su posterior fusión con los habitantes del Líbano, los fenicios consiguieron pasar de una navegación casi exclusivamente de cabotaje, hacia una navegación de altura .Ello fue posible al conseguir construir los barcos de quilla, ya empleados por Creta, lo que fue fundamental para que pudieran llevar a cabo sus empresas comerciales por todo el Mediterráneo .Estas empresas comerciales constituyeron la actividad principal de las ciudades fenicias de la antigüedad, consiguiendo abrir y controlar mercados en todos los puntos del Mediterráneo Ello permitió que durante un largo periodo de tiempo, en torno a tres siglos, ejercieron un férreo monopolio comercial y mercantil, de todo del Mediterráneo .
Para lograr estos objetivos, los fenicios fueron expertos constructores náuticos, considerados los mejores de su tiempo, por otros pueblos del Mediterráneo, con los que competía, como eran egipcios y pueblos del Egeo .Empleando maderas muy resistentes, procedentes de la riqueza forestal de la que hacían gala, como era el encino, ciprés, pino y sobretodo cedros, lograron crear una poderosa flota mercante y guerrera, envidia de todo el Mediterráneo. Esta materia prima forestal, existía casi exclusivamente en los montes del Líbano ,mientras que por el contrario era deficitaria en las costas de Asia y África .Era tanta la fama de estos constructores navales, que pronto otros pueblos recurrieron a ellos para que les construyeran las unidades navales de sus flotas, pudiendo afirmar que los fenicios se convirtieron en exportadores de barcos .En este sentido , el Faraón Sakhure , en el año 2600 a. c , hizo un encargo a los fenicios de unos cuarenta barcos construidos en madera de cedro.
Hacia el 2000 a .c, los ingenieros fenicios eran capaces de construir magnificas naves mercantes con gran capacidad de carga y naves de guerra de enorme tamaño y de superior efectividad bélica que las que construían griegos y egipcios .Sus innovaciones técnicas en el complejo espectro de la ingeniería naval fueron muchos y novedosos, como el calafateado de estopa recubiertos de brea de los cascos , planchas de metal, velas de lino, timones ,sistemas alternativos de propulsión, como eran las filas de remeros, y los espolones de proa .Además construyeron y emplearon planchas de madera de ciprés, mástiles de cedro, remos de encinas y cubierta hecha de boj .
Las naves de guerra fenicias entre sus funciones se encontraba la de escoltar a las naves mercantes, las cuales iban cargadas de preciadas mercancías .Estas naves eran de estilizadas líneas y muy aerodinámicas, lo que le confería a la embarcación mayor velocidad.
Los ingenieros fenicios lograron desarrollar diferentes modelos de embarcaciones en función de la actividad a la que estaba destinada , así existan navíos mercantes ,destinados ,como es lógico, al comercio, de forma mas bien redondeada o rechoncha, y las naves de guerra , mucho mas aerodinámicas, de casco ligeramente afilado, con forma de huso ,mas rápidos y de mayor maniobrabilidad.
El barco mercante fenicio por excelencia era el Gaulos ( bañera), nombre dado por los griegos y era una nave de forma redonda y robusta con una eslora de entre 25- 30 m ,7 m de manga y 1,5 mts de calado aproximadamente ,desplazando fácilmente una capacidad de carga superior a las 100 toneladas .Esta embarcación estaba calafateada con estopa recubierta de brea negra por completo ,lo que llevo a Homero a definirlas como “naves negras” .En el centro de la embarcación se alzaba un solo mástil o palo maestro, generalmente de cedro ,con una verga que sostenía una vela de forma rectangular confeccionada en lino y sustentada por una docena de brioles (cuerdas ).Esta vela era fácil de orientar para captar y aprovechar el viento, gracias a unas brazas o cabos amarrados al extremo de la verga .Este sistema de velamen , no fue sino una ingeniosa adaptación de las velas que empleaban los egipcios en sus desplazamientos por el Nilo .Este sistema consistía en reducir la altura del mástil , lo que otorgaba mayor estabilidad a la nave , a la vez que le daba movilidad a la verga . La nave en cuestión, era fácilmente gobernable gracias a sendos timones de madera, a modo de remos, situados uno a proa y otro a popa, a la altura de los costados, junto a un bauprés ubicado asimismo en proa con una vela de pequeño tamaño .A lo mas alto del mástil se accedía por medio de una escalera de gato realizada en cuerda y asida a lo largo del mástil. Otra nave ideada para el transporte de mercancías eran los Hippoi, designada así por los griegos por poseer un mascaron de proa, denominado pateco, que representa la cabeza de un caballo. Estas embarcaciones, que se desplazaba por medio de un sistema mixto de vela y remo, eran de un tamaño mas reducido que el Gaulos .Al igual que este, contaba con un solo mástil central ,con vela de lino rectangular .Ambos navíos contaban con un ancla hecha de piedra y madera y que servia, como es lógico, para fondear la embarcación .Como hemos dicho, a demás de disponer de propulsión a vela ,contaba con series de remos que se empleaban para desplazar la embarcación en caso de falta de viento o simplemente para maniobrar en los puertos.
Estas naves debían contar con una tripulación en torno a la veintena de tripulantes, incluido el piloto y el capitán o armador.
Las naves de guerra fenicias eran de las mejores de la antigüedad y a diferencia de los Gaulos y los Hippoi, estos navíos de guerra poseían un casco alargado y aerodinámico de proa recta, a modo de huso, poseyendo lógicamente una mayor velocidad .Estos barcos poseían un puente superior o castillo de popa ,elevado, que se protegía con escudos y que servia para el resguardo y protección de los tripulantes, así como para guardar los aparejos .Arrancando del centro del casco se elevaba un único mástil central, que sustentaba una vela rectangular, la cual en caso de batalla se recogía para facilitar las maniobras de la tripulación .En ese momento el papel de los remeros jugaba un papel fundamental dependiendo de ellos la propulsión de la nave .Los remeros fenicios, a diferencia de otros ejércitos del momento, no solían ser esclavos ya que en la batalla necesitaban hombres en los que confiaran para el buen gobierno de la embarcación .Los remeros solían ser originarios de las ciudades de Arwad y Sidon.
Los cascos de los navíos de guerra fenicios, estaban acabados en un poderoso espolón alargado y rematados en punta que se recubría de bronce (innovación técnica del año 800 a . c) ,con el que embestían a las naves enemigas en el combate abriéndoles grandes vías de agua .Existían dos modelos de barcos de guerra fenicios los birremes y los trirremes, según se colocaran los remos en dos o tres ordenes en puentes superpuestos .En el siglo VIII a . c los fenicios ya construían trirremes , siendo los primeros en construir este tipo de naves, haciendo gala de su magnifica industria naval .La forma de hacerlo fue simple ,a los birremes les añadieron una nueva fila de remos que sobresalía mediante un saliente situado en la parte superior del casco . Los griegos y romanos empleaban quinquerremes, aunque lo mas lógico es pensar que estos navíos no contaran con cinco filas de remos, sino que mas bien, cada remo tuviera asignado cinco remeros.
Los fenicios también fueron pioneros en la construcción de naves en serie, ya que solían almacenar en sus arsenales las diversas piezas de que se componían, para en caso de necesidad, proceder a su ensamblaje de forma rápida y disponer así de una numerosa flota, ya fuera de guerra, ya fuera comercial .Desgraciadamente carecemos de ejemplos de naves fenicias, ya que muy pocas han llegado hasta nuestros días y las que lo han hecho dejan mucho que desear en cuanto al campo de la conservación .Como ejemplo, podemos mencionar el relativamente reciente (1988) descubrimiento de dos naves fenicias en Mazarron (España).La primera de ellas estaba completa tan solo en un 40 %, y puede tratarse de una embarcación del año 2600 a . c , de unos 8 m de eslora por 2 m de manga, que se hundió irremediablemente y donde ha permanecido soterrada unos 2500 a .c sometida a unas ideales condiciones de conservación . La segunda embarcación apareció en las proximidades de la anterior, bajo la arena a unos dos metros de profundidad, en posición de navegación y completa en un 90% de la totalidad del navío .Esta nueva embarcación, datada también en torno al 2600 a. c, sorprendió aun mas, al ser descubierta con parte de la carga que portaba en su interior. El estado en que se ha hallado este pecio ,convierte el hallazgo en un descubrimiento único .
Pero los fenicios no solo eran extraordinarios ingenieros navales, sino que además conocían técnicas de navegación, en muchos casos pioneras, de las que solo ellos tenían conocimientos y que se preocupaban de mantener en secreto al igual que sus rutas.
Los fenicios desconocían la brújula, lo que les obligaba a navegar de día, bordeando la costa, sin perder de vista el litoral, en breves etapas al principio, atracando de noche en puntos de la costa, practicando una navegación de cabotaje. Inicialmente, estos marinos fenicios se guiaban y orientaban siguiendo los accidentes orográficos costeros, como eran penínsulas, estuarios, cabos o simples salientes costeros que recortaban las costas mediterráneas. Esta navegación de cabotaje, la practicaron los fenicios hasta el siglo XI a. c, siendo a partir de esta fecha cuando los fenicios deciden adentrarse en aguas lejanas, como Creta, Sicilia, Cerdeña, llegando hasta la misma Península Ibérica. Las escalas nocturnas tenían lugar en atracaderos costeros, separados unos de otros, por un día de navegación. Con el transcurrir del tiempo se extendió su funcionalidad, convirtiéndose en puntos de comercio con la población indígena y como lugares de almacenaje de sus mercancías.
Sus singladuras, aunque como se ha dicho, solían hacerlas de día, para orientarse mejor, en ocasiones, también navegaban de noche, orientándose entonces por las estrellas, siguiendo la constelación de la osa mayor o estrella fenicia, como se conocía en la antigüedad, o empleando tablas de distancia que habían elaborado al efecto. Los fenicios eran perfectos conocedores de la astronomía y aplicaron dichos conocimientos astronómicos a la navegación. Según Plinio estos conocimientos fueron heredados de los caldeos .A través de la observación nocturna del cielo, conocieron la posición de las estrellas en el, consolidando su conocimiento astral .Todo ello ponía a disposición de estos intrépidos marineros la posibilidad de embarcarse en largas etapas, regresando sin problemas al punto de origen, salvo problemas derivados del estado del mar .Para autores , como Luzon Nogue, la orientación a través de las estrellas fue fundamental para que las naves fenicias pudieran recalar en las costas mas occidentales del Mediterráneo, creándose rutas, tanto de ida como de vuelta, a lo largo de las cuales y a partir del siglo VIII a . c ,se establecerían las numerosas colonias griegas y fenicias.
Pero también pusieron en practica su ingenio a la hora de navegar de noche por un mar inhóspito , como deja constancia el historiador griego Arato ( 315 a . c ), el cual afirma que los marinos fenicios empleaban en sus navegaciones nocturnas , unas ánforas horadadas que colocaban colgadas en la proa de sus naves y que servían para iluminar el recorrido .En este sentido los navegantes cananeos ganaban una batalla a sus rivales griegos , ya que mientras que con este sistema innovador los fenicios podían avanzar de noche , los griegos continuaban empleando la navegación de cabotaje.
También eran perfectos conocedores del régimen de vientos, de los accidentes orográficos costeros, del régimen de las corrientes marinas, sabiendo en que momento eran mas propicias y como aprovecharlas.
.Esta expansión marítima y comercial fue posible gracias a una evolución tecnológica de sus embarcaciones. Cuando se carecía de visibilidad, como eran los casos de niebla o cuando se perdía la orientación en el mar, empleaban un ingenioso sistema de palomas amaestradas.
Todas estas técnicas de orientación náutica no son excluyentes, es decir, es muy probable que todas ellas fueran contemporáneas en su empleo, y se utilizaran indistintamente, según las necesidades y los objetivos de cada momento.
Por otro lado, las naves comerciales fenicias poseían una velocidad de entre dos y tres nudos, pudiéndose navegar en un día en torno a las 50 millas náuticas .Según cálculos estimados, un trayecto entre las costas libanesas y las columnas de Hércules podría durar unos dos meses. En este sentido hay que tener en cuenta que las empresas náuticas comerciales fenicias tenían lugar en los meses más benignos del año, aprovechando el buen tiempo de la primavera y el verano, por ello se realizaban entre los meses de marzo y octubre .Estas campañas comerciales se inauguraban con una ceremonia de tipo religioso, encomendando a los dioses el éxito del proyecto y solicitando su bendición .Las naves de guerra, en cambio, se mantenían activas todo el año, con el fin de proteger las costas y los puertos así como para hacer frente a la piratería.
Se ha atribuido a los fenicios ser autores de la difusión de innumerables historias sobre monstruos marinos y personajes míticos y fantásticos, con el único propósito de infundir temor a sus rivales y disuadir a otros pueblos a emprender expediciones marítimas y mantener en secreto sus rutas.
Era tal su espíritu emprendedor y el dominio que tenían de los mares, que en el año 600 a.C., marinos fenicios llevaron a cabo la circunnavegación del continente africano por encargo del faraón Necao II. Estos intrépidos marinos partieron del Mar Rojo y regresaron por el estrecho de Gibraltar invirtiendo en la expedición en torno a tres años, realizando tan solo dos escalas en época invernal. También fueron capaces de llegar al norte de Europa bordeando la Península Ibérica (viaje de Himilcon).Los nautas fenicios consiguieron llegar al extremo occidental del Mediterráneo a comienzos del I milenio a . c ,adelantándose en esta empresa a sus rivales los griegos , los cuales debieron esperar al año 635 a . c , fecha en la que Coleo de Samos llego a entablar relaciones con el Reino de Tartessos .Para lograr la exitosa hazaña de su expansión mediterránea, los fenicios contaron con notables puntos de partida, como eran los puertos de Biblos o Al-Mina, pero sobre todo de Tiro y Sidon , auténticos protagonistas en esta conquista del Mediterráneo.
Contamos con numerosas representaciones icnográficas donde se nos describe estas naves fenicias en diversas monedas (siglo IV a.C.), relieves, terracotas, anillos, o pintados sobre cerámica.
De la audacia y pericia marinera de los fenicios deja constancia Herodoto, que cuenta como los navegantes fenicios consiguieron circundar el continente africano por encargo del faraón saita Necao(609-594 a.C. ) , mucho antes que los marinos portugueses. Según Herodoto en su Historia IV 42, 2 – 43, 1 , el rey egipcio encargo la empresa a unos navegantes fenicios que partiendo del mar Eritreo y navegando por el mar del sur , consiguieron circunvalar Africa .Estos intrépidos aventureros , atracaban al final del otoño en un lugar de la costa de libia trabajando la tierra hasta que esta daba su fruto y una vez aprovisionados , levaban anclas y proseguían su ruta arribando a Egipto al tercer año de travesía .Sin duda , una historia apasionante.
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