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martes, 31 de enero de 2012
LIXUS
En la costa noroccidental de Marruecos, hay una loma que se adentra en el océano y el territorio donde se asienta la llamada al-´Arâ´is (jardín de las flores) desemboca del río Lucus…
Los restos arqueológicos de la ciudad de Lixus se hallan junto al río Lucus, sobre unas colinas situadas a unos 3,5 Km. al este de Larache. “Según la tradición, hacia el año 1.100 a.C., los fenicios fundan tres ciudades en Occidente: Gades (en la península ibérica, actual Cádiz), Utica (en Túnez) y Liks, Lixos o Likus, en la margen derecha del río Lucus y a unos cuatro kilómetros del mar, en una colina conocida actualmente en la zona con el topónimo de Shemmish. El yacimiento, en el que conviven vestigios fenicios, romanos, griegos y musulmanes, se extiende sobre una colina a las afueras de la ciudad costera de Larache (norte de Marruecos), cuyos habitantes se han levantado contra este proyecto. Solo se conoce una ínfima parte del yacimiento debido a unas obras de construcción.
En la parte del yacimiento que ya se ha sacado a la luz, la forma de la antigua ciudad se revela en vestigios medio ocultos por la maleza: cubas para la salazón de pescados, arcos de acueductos, plantas de viviendas o templos, caminos.
En cuanto a los descubrimientos, se encontraron inscripciones en lengua púnica, algunos edificios monumentales, ciertas tumbas y las fábricas de salazón comunes por todo el Mediterráneo. Varias fragmentos de cerámica fenicia de engobe rojo, un cazo de bronce de origen chipriota.
Las cerámicas, a mano y a torno (engobe rojo, cerámicas grises, claras, pintadas y ánforas de transporte), indican estrechas relaciones con el litoral andaluz ya que desde el puerto de Lixus salían hacia el Mediterráneo, además de alimentos, pieles de animales, madera de tuya, elefantes, para los ejércitos, marfil, plumas y huevos de avestruz, materias con las que la sociedad de cultura orientalizante fabricaba objetos de lujo como los que se encuentran habitualmente en las tumbas importantes. Hay vajilla de bronce de Chipre, exponente de un nivel económico destacado.
Como otros muchos centros fenicios de Occidente, Lixus experimentó una crisis a finales del siglo VI a.C. debido, en parte, a la reorganización del poblamiento colonial después de la caída de Tiro (Líbano) (538 a.C.), metrópolis de donde eran originarios sus fundadores.
Tras la primera época colonial y hasta el siglo IV a.C. tiene lugar una fase cultural que denominamos púnica (de phoeniké, fenicio en griego) para designar la continuidad de la tradición fenicia en Occidente, con datos arqueológicos todavía escasos en Lixus, pese a los vestigios aportados por las últimas actuaciones ; destacan algunas tumbas de la necrópolis de Raqqada, al noroeste de Lixus.
El púnico era la lengua oficial y como tal consta en las monedas de la ciudad, acuñadas en bronce, en cuyos reversos aparecen, entre otros motivos, racimos de uva, espigas y atunes, como exponente de los recursos del lugar, además del emblemático altar.
Los anversos con cabeza masculina tocada con un gorro cónico son los más comunes.
Algunas estelas epigráficas contienen, sin embargo, textos inscritos en púnico y en libio, que refuerzan la tesis de la pluralidad étnica propia de Lixus.
A esta ciudad fenicia, y más tarde romana, hacen mención las fuentes clásicas: el periplo de Scylax de Caria, del s.VI a.C., se refiere a ella como ciudad fenicia. En la “Historia Natural”, Plinio el Viejo, s.I d.C., sitúa en Lixus el Jardín de las Hespérides, con sus árboles cargados de manzanas de oro. Por otra parte, el Periplo de Hannón, s.V a.C., narra una expedición cartaginesa en la que las naves atravesaron el Mediterráneo de Este a Oeste, pasaron Gibraltar, siguieron la costa africana del actual Marruecos y penetraron en el golfo de Guinea. En él se hace referencia a los lixitas, habitantes de Lixus.
El geógrafo conocido como Pseudo-Scylax (s. VI a.C.) califica Lixos de ciudad fenicia y habla de otra ciudad autóctona en la orilla opuesta del río. El famoso explorador cartaginés Hannón (s. V o s. IV a.C.) señala en su Periplo que, habiendo encontrado lixitas nómadas con sus rebaños en las orillas del río Lixos, los tomó como intérpretes porque hablaban el púnico y la lengua local. Estrabón (final del s. I a.C.) dice que el comercio del litoral atlántico del norte de la antigua Mauritania estaba centralizado en Lixus. Pero el testimonio más importante y más detallado es el de Plinio el Viejo (murió en el 79 d.C.) quien alude a una isla en la desembocadura del río en la que había un altar o templo dedicado a Hércules -eqivalente al dios fenicio Melqart- supuestamente construido en el s. XII a.C., anterior, por tanto, al de Gadir (Cádiz). Con un cierto escepticismo relata después las leyendas de los Trabajos de Hércules contra el gigante Anteo, cuyo palacio sitúa en Lixus, así como la expedición del héroe al Jardín de las Hespérides para coger las manzanas de oro, vigiladas por un dragón que el antiguo naturalista romano ve reflejado en los meandros del río, previos a su desembocadura en el Océano.
Dice Plinio el Viejo en su descripción de Lixo en su Historia Natural, que el comienzo de la tierra se llama las Mauritanias, reinos hasta el emperador Gayo, el hijo de Germánico; por la crueldad de aquél fueron divididas en dos provincias. Los griegos dan el nombre de Ampelusia al cabo más lejano del Océano. Más allá de las Columnas de Hércules han desaparecido las poblaciones de Lisa y Cotas, ahora está Tánger, fundada en otro tiempo por Anteo; después el emperador Claudio, al hacerla colonia, la llamó Julia Traducía. Dista de Belo, población de la Bética, treinta mil pasos por la ruta más corta. A veinticinco mil pasos de ella en la costa del Océano está la colonia de Augusto Julia Constancia Zulil, separada del poder de los reyes y obligada a pasarse a la jurisdicción de la Bética. A treinta y dos mil pasos de ella está Lixo, convertida en colonia por el emperador Claudio. Los antiguos hablaron de ella con muchísimas leyendas: allí estaba el palacio de Anteo y tuvo lugar su lucha con Hércules, también estaban los Jardines de las Hespérides. Por lo demás, desde el mar se extiende un estuario con un curso muy sinuoso, que ahora se cree que eran las serpientes que estaban a modo de guardia. Encierra dentro de él una isla, que es la única que no inundan las mareas, a pesar de que el espacio circundante es un poco más elevado que ella. También queda allí un altar de Hércules, y, excepto unos acebuches, nada de aquél aurífero bosque del que hablaban.
Por supuesto que no se extrañarían tanto de las tremendas patrañas griegas publicadas acerca de estos lugares y del río Lixo quienes pensaran que nuestros autores, y no hace mucho, han transmitido algunas cosas no menos prodigiosas: que esta ciudad era muy poderosa e incluso mayor que Cartago Magna; que, además, estaba situada frente a ella y a una distancia casi inmensa de Tánger, y otras cosas que Cornelio Nepote se creyó enseguida.
A cuarenta mil pasos de Lixo en el interior está otra colonia de Augusto, Baba, llamada Julia Campestre…
Pero si la tradición literaria sitúa el nacimiento de Lixus en el siglo XII a.C., los hallazgos arqueológicos no permiten ir más allá del s.VIII a.C. Sabemos que, a partir del s. III a.C. Lixus conoce una prosperidad urbana importante, que se extiende a lo largo de varios siglos. En el 42 d.C., bajo el reinado del emperador Claudio, Lixus se convierte en ciudad romana, siendo la época en la que se construyen varios monumentos públicos y casas privadas ricamente decoradas. (del prólogo de “Larache a través de los textos”).
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ACINIPO
El yacimiento arqueológico de Acinipo, se ubica en el término municipal de Ronda, a 20 kilómetros de Ronda.en una gran mesa caliza de origen terciario, con una altitud media de 999 mts. sobre el nivel del mar. Su prominencia en la Depresión de Ronda le confirió un claro valor estratégico, factor este que fue tenido en cuenta en época preromana y romana a la hora de emplazar el núcleo poblacional. Acinipo es uno de los asentamientos cuyo nombre aparece por primera vez en un texto clásico como el de Ptolomeo y Plinio. Este yacimiento ha sido objeto de atención por muchos investigadores; las primeras noticias aparecen ya en, el siglo XVI con Lorenzo de Padilla, siendo Fariña del Corral, en 1650, quién identificó el teatro como de época romana. Aunque la mayoría de los restos visibles son romanos, no podemos olvidar los importantes restos prehistóricos de la ciudad. Los hallazgos más antiguos se remontan al Neolítico, teniendo continuidad en la Edad del Cobre y la del Bronce. Va a ser en la fase prehistórica y con el impacto colonizador fenicio cuando Acinipo tenga un auge importante, que se verá rematado en época romana, precedida de la fase ibérica.. La factores que intervinieron en la ubicación de Acinipo, en el espacio actual son múltiples. De una parte su prominencia en la depresión, como uno de los puntos más altos de ésta, le confirieron un claro valor estratégico y de dominio visual del territorio circundante. De otra, el enclave romano de Acinipo se encuentra en una zona de fácil comunicación con otras áreas de la provincia romana. Los accesos al Valle del Guadalquivir, a la costa gaditana y al rosario de depresiones del surco intrabético, son bien perceptibles, lo que le permitió fáciles contactos y relaciones comerciales con otras áreas, según se desprende de los hallazgos numismáticos (Acinipo gozó de la potestad de acuñar monedas). Otro factor que influyó en la ubicación de este núcleo fue la disponibilidad de tierras potencialmente fértiles para uso agrícola. Por otro lado, el municipio de Acinipo, se benefició, de recursos existentes en su espacio natural próximo, tales como mármol, piedra para la construcción, mineral de hierro y arcilla deexcelente calidad para la producción alfarera.
Dado el espacio excavado, la fase romana es la más importante. No obstante, existen estructuras asignables a la fase prehistórica reciente, como las cabañas circulares con porche empedrado. Según una enciclopedia española, fueron los mercaderes fenicios que se establecieron allí procedentes de Sidón (ciudad del actual Líbano) quienes le dieron este nombre, que se deriva de las palabras en griego y en latín para uva. De hecho, se han encontrado monedas antiguas con la inscripción “Acinipo” y con espigas de trigo por una cara y un racimo de uvas por la otra, lo que denota la importancia de la producción agrícola y vinícola. Cierta obra señala que gracias a “su emplazamiento, [...] Acinipo se convierte en ciudad, llegando a ser municipio, con poderes para acuñar monedas y, más tarde, sus vecinos [pasan] a tener los mismos derechos que cualquier ciudadano de la imperial Roma”
La factores que intervinieron en la ubicación de Acinipo, en el espacio actual son múltiples. De una parte su prominencia en la depresión, como uno de los puntos más altos de ésta, le confirieron un claro valor estratégico y de dominio visual del territorio circundante. De otra, el enclave romano de Acinipo se encuentra en una zona de fácil comunicación con otras áreas de la provincia romana. Los accesos al Valle del Guadalquivir, a la costa gaditana y al rosario de depresiones del surco intrabético, son bien perceptibles, lo que le permitió fáciles contactos y relaciones comerciales con otras áreas, según se desprende de los hallazgos numismáticos (Acinipo gozó de la potestad de acuñar monedas).
Su prominencia en la Depresión de Ronda le confirió un claro valor estratégico, factor este que fue tenido en cuenta en época preromana y romana a la hora de emplazar el núcleo poblacional. Acinipo es uno de los asentamientos cuyo nombre aparece por primera vez en un texto clásico como el de Ptolomeo y Plinio. Este yacimiento ha sido objeto de atención por muchos investigadores; las primeras noticias aparecen ya en, el siglo XVI con Lorenzo de Padilla, siendo Fariña del Corral, en 1650, quién identificó el teatro como de época romana. Aunque la mayoría de los restos visibles son romanos, no podemos olvidar los importantes restos prehistóricos de la ciudad. Los hallazgos más antiguos se remontan al Neolítico, teniendo continuidad en la Edad del Cobre y la del Bronce. Va a ser en la fase prehistórica y con el impacto colonizador fenicio cuando Acinipo tenga un auge importante, que se verá rematado en época romana, precedida de la fase ibérica.. Aunque en el entorno de la ciudad se han encontrado restos prehistóricos que se remontan al Neolítico entre los que destacan las pinturas rupestres de la Cueva de la Pileta, los orígenes de Ronda son celtas quienes en el siglo VI a. C. la llamaron Arunda. Posteriormente los fenicios se instalaron en una aldea cercana que llamaron Acinipo. Arunda, tras ser conquistada por los griegos, pasó a denominarse Runda. Los contactos de la producción en cerámica gris con las formas de la vajilla fenicia quedan demostrados por el descubrimiento de un quemaperfumes -pieza raramente realizada con fuego reductor-, el cuenco tipo 12 de Caro y un plato de ala, de clara tipología fenicia, cuyo paralelo formal más cercano se han encontrado en el Cerro del Alarcón
La evidencia más destacable es la presencia de cerámica gris en el asentamiento de Acinipo desde los niveles más antiguos, fechados en la primera mitad del siglo VIII a.C. en datación arqueográfica convencional. De esta manera, el material cerámico gris pertenece a una fase muy antigua, que contradice la casi unánime hipótesis de los investigadores que propone la aparición de esta clase cerámica
sólo desde el siglo VII a.C. Los principales defensores de esta hipótesis son González Prats (1983) y García Alfonso (2007), los cuales reconocen en los ejemplares del siglo VII la directa participación de los fenicios –en las piezas mejor realizadas- y los primeros intentos de imitación indígena –para los vasos peor producidos-.
Otro tema relacionado con la directa intervención fenicia en la fabricación de la cerámica gris es la substitución de la producción a mano por la torneada, hipótesis que tampoco concuerda con lo observado en Acinipo, donde todos los datos apuntan a una larga convivencia de los dos sistemas de fabricación, a mano y a torno, además de la falta de una regla estricta para realizar un tipo cerámico con un sistema u otro, habiéndose documentados –en el mismo nivel- vasos de las mismas formas fabricados indiferentemente con las dos técnicas. Asimismo, se observa durante toda la secuencia estratigráfica de Acinipo una aplastante presencia de vasos abiertos respecto a las formas cerradas y a los soportes. Esta mayor presencia es constante en todos los niveles encontrados, mientras los hallazgos de formas cerradas se concentran únicamente en el nivel 11, relacionados con las viviendas de habitaciones aglutinadas rectangulares y cabañas circulares más modenas. Este dato confirma el comienzo de una producción más tardía de las formas cerradas, ya que para éstas se continuó utilizando el modelado a mano que respondía perfectamente a las necesidades de los indígenas.
Otros elementos a subrayar son la cuidada depuración de la pasta y la buena calidad del acabado superficial de todas estas vasijas de cerámicas grises, ya desde sus niveles iniciales.
Se ha observado, además, la presencia de tipos híbridos: formas propias del repertorio cerámico de las poblaciones autóctonas reproducidas fielmente con la técnica gris torneada y formas fenicias reproducidas en gris a torno –como los diversos platos originariamente hechos en barniz rojo, los quemaperfumes y el cuenco tipo 12 de Caro-; las mismas formas se realizan indistintamente también en cerámica pintada torneada y se mezclan con tipos indígenas decorados con motivos típicamente orientales. Es evidente, por lo tanto, la gran variedad de la producción orientalizante que no sigue los esquemas rígidos propuestos, mayoritariamente, por la arqueología protohistórica peninsular y los
arqueólogos. Además, los vasos híbridos nos están indicando que los indígenas no sólamente se han apropiado de los aspectos funcionales de estos elementos, sino que para ellos estos constituían una respuesta a los cambios en curso en sus sociedades, del mismo modo que otra amplia serie de costumbres y tecnologías fenicias.
Desde el punto de vista tecnológico, la cerámica gris es modelada a torno y cocida a fuego reductor, en hornos de alta temperatura, tipo bicameral. No obstante, estos son los resultados a que han llegado
diferentes investigadores que se han basado sobre todo en observaciones ópticas, mientras muy pocos son los análisis técnicos de laboratorio realizados sobre la cerámica. Son excepción los análisis petrográficos realizados por González Prats y Pina Gosalbez en Peña Negra (1983); Lorrio en la necrópolis de Medellín (1989) o López Palomo sobre el asentamiento de Ategua (2005). El escaso número de hornos identificados, bien en los yacimientos indígenas, bien en los enclaves fenicios, dificultan en última instancia la cuestión sobre el origen de la cerámica gris. Los pocos hornos encontrados testimonian la producción de las cerámicas oxidantes y de las reductoras – evidenciando que lo único que cambiaba era el procedimiento con la clara intención de obtener un efecto u otro -, pero no son anteriores al siglo VII a.C
domingo, 29 de enero de 2012
MALAKA
La ciudad fue fundada por los fenicios, quienes construyeron un poblado cerca del cerro donde hoy se encuentra la Alcazaba.
Malaka fue el nombre originario de la actual ciudad de Málaga, en el sur de España. Este asentamiento fenicio, fundado en el siglo VIIi a d C en el entorno del Cerro Gibralfaro, fue bautizado con el nombre Mlk, que según algunos autores, significa factoría. Para otros, es el nombre de una deidad fenicia.
La ciudad tenía su propia ceca (de la voz fenicia sikka) y acuñaba moneda. Como ya sabemos, la base económica de Malaka estaba constituida por la obtención de la púrpura, el trabajo del metal (con la orfebrería incluida) y, sobre todo, las salazones de pescado y, a este respecto, se han encontrado redes de pesca bastante tupidas, lo que nos hace pensar en la captura del boquerón.
La ciudad primitiva la conocemos por fuentes como Estrabón o Pompilio. El primero de ellos habla de Mainake y Malaka, de la que dice que era una ciudad semita, de planta irregular, a diferencia de Mainake, que se encontraba mucho más al este, y cuyas casas seguían un trazado totalmente ortogonal. Por todo lo expuesto y por la numismática pensamos que Malaka coincide con Málaga, mientras que Mainake se corresponde con el yacimiento fenicio de Toscanos. Malaka para algunos significa emporio, lugar de trabajo, factoría o incluso “aderezo con sal”, lo que implica que las salazones de pescado constituían el pilar fundamental de la economía de la ciudad, que llegó a alcanzar 6 o 7 hectáreas. Ubicada en la bahía de Málaga, Malaka se extiende a los pies de la colina donde se emplazan las fortalezas medievales de la Alcazaba y Gibralfaro, próximo al cauce del río Guadalmedina.
Si pensáramos que la ciudad de Malaka se había fundado únicamente con los habitantes del Cerro del Villar, sería fenopúnica. Pero hoy sabemos que la ciudad ya existía en el S. VII. Los materiales más antiguos que teníamos con anterioridad a las últimas excavaciones y que hacían referencia a un pasado anterior a la época romana, procedían del derribo de la Alcazaba y el Teatro Romano. El carácter costero y la clara vocación marinera de los asentamientos fenicio-púnicos malagueños, algunos de ellos importantes centros portuarios, va más allá de su valoración como meras escalas en la navegación del Estrecho, aunque hayan desempeñado, y lo seguirán haciendo, un papel destacado en una de las principales vías comerciales del Mediterráneo occidental, aquella que conducía a Gadir como principal emporio en el comercio con Tartessos y, en la época que nos ocupa, a la ruta del Atlántico, igualmente capitalizada por la ciudad fenicia.
El área estaría posiblemente ocupada por cabañas distribuidas de manera dispersa, de las que se excavó un fondo en la plaza de San Pablo, rodeado de silos. La cabaña estaría construida con adobes y elementos orgánicos vegetales, presentaba planta oval y en su interior conservaba restos de combustión, restos faunísticos, elementos metalúrgicos de fundición de cobre y abundante cerámica a mano, fundamentalmente de cocina (85, 5%) con importaciones fenicias a torno (14,5%) consistentes en ánforas, pla tos y cuencos de barniz rojo, pithoi, urnas, lucernas y ampollas. Tras la conquista de los territorios fenicios por Nabucodonosor II, Malaka pasa a ser dominada por los cartagineses sobre el 573 a. C. Los romanos conquistaron la ciudad en el año 218 a. C. tras las Guerras Púnicas, y la llamaron Malaca.
Entre el ajuar de la necrópolis ha aparecido gran cantidad de cerámica griega (de importación) y, entre todo ese volumen de materiales se ha encontrado un conjunto de cuatro pendientes de oro. Lo que esto nos indica es que Malaka debía contar con talleres metalúrgicos de importancia, algunos de los cuales estaban dedicados a los trabajos de orfebrería. La presencia de cerámicas y otros objetos de distintos puntos del Mediterráneo en las excavaciones urbanas de Málaga pueden contribuir al conocimiento de las relaciones comerciales de la antigua Malaka a partir del siglo VI a.C., que continúan mostrando la presencia de objetos griegos y etruscos ya conocida en el siglo VII a.C. en los asentamientos coloniales de Toscanos y el Cerro del Villar. En el primer conjunto que se data por sus excavadores en el segundo tercio del siglo VI a.C., las cerámicas griegas son el 8,8% del total. Están presentes las ánforas samias, lesbias, clazomenias, ánforas “à la brosse”, jonias indeterminadas, así como ánforas del continente corintias tipo A y SOS áticas. Las ánforas de la Grecia del Este son un 12% del conjunto, mientras que las ánforas áticas y corintias suponen un 23% del conjunto.
Por lo que respecta a los contenidos, el 60% de las ánforas estaban destinadas al transporte de aceite y el 40% al de vino. Entre la cerámica fina destacan las copas para beber de producción samia, que sumadas a otros fragmentos de vasos jonios como aryballos, cuencos, hidrias o jarritos y a las ánforas, otorgan un 54,34% de importaciones jonias sobre el total del conjunto. Otras producciones presentes son las áticas, con fragmentos de oinochoes, lekánides y copas de figuras negras, así como algunos fragmentos de producción massaliota. Por su parte, el conjunto del sector del teatro, correspondiente a la fase Málaga IB de las excavaciones de Gran Aymerich, comprende un periodo situado entre el último tercio del siglo VI a.C. y el primer cuarto del V y presenta diferencias acusadas respecto del horizonte de importaciones precedente. En primer lugar destaca el predominio de las producciones áticas, tanto en ánforas como en cerámicas finas, entre las quese encuentran copas de bandas, de barniz negro y de figuras negras..
EL SANTUARIO DE NOCTILUCA
La más impresionante de todas las salas, a la que se llega pasando por una serie de galerías laberínticas, es el Santuario de Noctiluca, sala en la que se encuentra un “betilo” o formación rocosa en la que la imaginación nos hace ver un perfil tosco femenino con una especie de tocado atravesado por una oquedad redonda, que simbolizaría a la Luna. Al pie de este misterioso rostro se encuentra otra formación de menor tamaño, con una curiosa forma de media luna, que nos hace recordar la media luna a los pies de la Virgen María Inmaculada, o la antigua barca de Isis. Una serie de pilas o vasos comunicantes rodea el conjunto en forma descendente, haciendo caer el agua que se infiltra sobre todo en época de lluvias, desde la pila superior hasta la inferior. En estas pilas se encontraron restos de cenizas pertenecientes a animales sacrificados, que sitúan la utilización del complejo ritual en el Neolítico.
Rufo Fiesto Avieno dice en su “Ora Marítima” : “... bajo el dominio de los tartesios existe allí, frente a la ciudad (Mainake o Málaga) una isla, consagrada antes por los habitantes a Noctiluca” . Noctiluca era esa diosa lunar de la fecundidad, la vida y la muerte del Neolítico, anterior al parecer incluso a los tartesios, que entre los fenicios fue representada en forma de betilo en la Tierra, y por las distintas fases de la Luna en los Cielos. El culto a esta divinidad, bajo estos mismos elementos, fue representado también en las monedas fenicias de Malaka (Málaga), todo lo cual confirma a la llamada Cueva del Tesoro como el antiguo Santuario de esta antiquísima y misteriosa divinidad.
Rufo Fiesto Avieno dice en su “Ora Marítima” : “... bajo el dominio de los tartesios existe allí, frente a la ciudad (Mainake o Málaga) una isla, consagrada antes por los habitantes a Noctiluca” . Noctiluca era esa diosa lunar de la fecundidad, la vida y la muerte del Neolítico, anterior al parecer incluso a los tartesios, que entre los fenicios fue representada en forma de betilo en la Tierra, y por las distintas fases de la Luna en los Cielos. El culto a esta divinidad, bajo estos mismos elementos, fue representado también en las monedas fenicias de Malaka (Málaga), todo lo cual confirma a la llamada Cueva del Tesoro como el antiguo Santuario de esta antiquísima y misteriosa divinidad.
Es posible que además de Noctiluca y Astarté tuvieran una divinidad, como Shmun, a la cual rendían culto en Malaka ya que viene representado en unas monedas en las que aparecería como un joven imberbe tocado con un sombrero cilíndrico. Esta imagen se da también en Beirut, Tiro y Sidón donde esta divinidad se situaba en la cumbre del panteón.
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HERNA
La ciudad antigua de Herna citada en los textos de Avieno, según algunos historiadores modernos correspondería a la Peña Negra en la Sierra de Crevillente, según las últimas investigaciones realizadas últimamente en dicho yacimiento.
Algunos historiadores nos dicen que la ciudad de Herna en vez de corresponder a Peña Negra en Crevillente (Alicante) y cerca de Guardamar del Segura y de Illici, como sabemos, viene situada en el yacimiento que actualmente conocemos como la Fonteta en Guardamar del Segura en Alicante.
Sea cual fuere su enclave o la situación, la ciudad de Herna, sabemos que ya existía en tiempos de los fenicios y antes que llegasen los romanos.
La pronta presencia fenicia de los fenicios en Peña Negra llevaría, en el paso del siglo VIII al VII, a la instalación de una pequeña factoría exótica dedicada a la elaboracion de cerámicas, principalmente en los sectores 7 y 8 de la gran ciudad orientalizante que, en 1983, se identificó con la Herna de la Ora Maritima, un floreciente centro de mercado en donde confluían variadas rutas comerciales y encrucijada de gentes y productos variopintos.
El foco metalúrgico de tipología atlántica de Peña Negra I actuó de reclamo directo para la llegada -si es que no se desarrolló como respuesta a su presencia- de gentes orientales que se beneficiaron de la producción metalúrgica de la Sierra de Crevillente, a un tiro de piedra de la desembocadura del Segura.
La civilización que llamamos Ibérica no pudo surgir de la nada en un tiempo breve, hubo de haber una larga etapa de contactos en un periodo largo. En la primera etapa de contactos, el motor del cambio cultural fue la influencia fenicia. Desde Agadir ( Cádiz ) hasta Villaricos, con algún otro punto de contacto en Los Saladares ( Orihuela ), La Peña Negra ( Crevillent ) o Vinarragell ( Borriana ) a partir del siglo VIII, sino es antes en Andalucía, hay presencia fenicia que acarrea multitud de objetos que van poco a poco a las gentes del Bronce Final de Andalucía a nuevas tecnologías y a modelos diferentes para multitud de utensilios.
Con la presencia de los dos centros orientalizantes, tartesizantes, de Los Saladares y la Peña Negra, que acaban en el siglo IV en poblados ibéricos, han tenido mucho papel en la iberización de lo que hoy llamamos Murcia y Alicante. En las costas alicantinas los yacimientos ibéricos que encontramos, no presentan objetos anteriores al siglo V a.c.
La Illeta dels Banyets se trata de un emporion, un lugar de intercambio de productos que se llevaba a cabo protegido por la presencia de los dioses. Lugares semejantes han sido postulados a lo largo y ancho del Mediterráneo, y nada impide suponer que éste fuera el papel desempeñado por el yacimiento de El Campello, ya que la evidencia es paladina.
La intensidad de la impronta tartésica se empezó a comprobar hace algunos años en los yacimientos dela Peña Negra de y otros. Las cerámicas con decoración bruñida, los vasos carenados y demás signos materiales del Bronce final tartésico se hacen comunes en los yacimientos que, seguidos de una etapa orientalizante, constituyen la base estructural de la plena cultura ibérica.
La investigación arqueológica ha venido, una vez más, a confirmar aspectos de la realidad cultural que sugerían las fuentes literarias. En la problemática "Ora Marítima" de Avieno se sitúa el límite de los tartesios en las inmediaciones de la desembocadura del río Sicano (el Júcar), por donde se hallaba una ciudad limítrofe, Herna, que ha de identificarse con alguno de los centros de la zona alicantina.
La investigación arqueológica ha venido, una vez más, a confirmar aspectos de la realidad cultural que sugerían las fuentes literarias. En la problemática "Ora Marítima" de Avieno se sitúa el límite de los tartesios en las inmediaciones de la desembocadura del río Sicano (el Júcar), por donde se hallaba una ciudad limítrofe, Herna, que ha de identificarse con alguno de los centros de la zona alicantina.
Con estos precedentes, lo que suele entenderse por culturas ibéricas clásicas, se manifiestan ya con plenitud desde fechas que la investigación más reciente ha ido remontando a tiempos más antiguos de lo que hasta no hace mucho se pensaba. Ya en el siglo VI a. C., rasgos principales de la cultura ibérica aparecen perfectamente definidos, y sus centros más activos estarán en condiciones de ofrecer muy pronto algunas de las más vigorosas creaciones de toda la historia de la cultura ibérica, entre ellas su mejor escultura.
En Peña negra aparece un tipo de platillos de ala horizontal rectilínea y carena externa correspondiente a la Fase II de PN.
La etapa orientalizante de esta población de Herna o PN, se data cronológicamente desde el siglo 675 a C. Al 536 a C, de la cual han aparecido varios tipos de ánforas de elaboración local en un número considerable.
Un plato de borde reentrante de pasta gris, que ha sido hallado en una de las excavaciónes, también se fecha en la fase Peña Negra I, no obstante es un plato muy abundante en todos los yacimientos del Bronce Final y en la gran mayoría de las factorías fenicias de la Península Ibérica.
De la fase I de Peña Negra se recogió una vasija de cuerpo troncocónico con carena en el tercio superior, generalmente redondeada y con un corto borde recto o vertical marcado.
En la necrópolis asociada a Peña Negra, “Les moreres” se encontró un vaso con el fondo ligeramente cóncavo.
En Peña Negra parecieron también vasos de borde ligeramente exvasado.
Se encuentra un fragmento de un vaso de dos mamelones perforados ligeramente en la carena.
Varios fragmentos como el anteriormente citado proceden de viviendas angulares, que en algunos casos se superponen a otras de planta circular, o de un vertedero asociado a las primeras, con abundantes restos metalúgicos.
Según los hallazgos, la habitación del poblado se fecha en torno a la segunda mitad del siglo VIII a C.
De estas fechas es también un horno metalúrgico aquí encontrado, que algunos investigadores o arqueólogos nos dicen que es de época más tardía, a la primera datación del poblado.
Aparecen cuencos en cerámica gris de borde reentrante, propios de las necrópolis fenicias de la época, donde es de una forma bien difundida y con larga perduración.
Existe también un tipo de urnas de cerámica gris a torno y con un largo cuello vertical con hombro marcado.
En la necrópolis de les “Moreres” aparecen urnas de incineración de cuello cilíndrico.
De carácter orientalizante son dos fíbulas de codo y de doble resorte, un tipo que se viene fechando entre los siglos XI y IX a. C. y se encuentra un paralelismo con las de Ronda la Vieja en Málaga, es decir, la antigua fundación fenicia de Acinipo.
Fragmentos correspondientes a grandes ollas o recipientes a torno, con el borde saliente, con la pasta color anaranjado, cuarzo, cal y dióxido de hierro como material desgrasante, llevan en el exterior un engobe amarillento, y podemos decir que son parte de la cerámica procedente de Cartago. Estos recipientes presentan una orejeta con perforación vertical, sobre una característica carena, y se describen como vasos cortados con asas y orejetas.
Los ejemplares de este tipo datados en la segunda mitad del siglo VI a C. constituían los precedentes para las urnas de orejetas ibéricas, los cuales copiarán los indígenas en cada uno de sus poblados o talleres.
González Prats cuando analiza la metalurgia de Peña Negra y otros aspectos de la cultura material, señala la existencia de relaciones comerciales y culturales entre la Meseta Norte y el Sureste por el borde oriental de ambas mesetas aprovechando una antigua ruta ganadera, en la que los pastores conducían sus rebaños.
La cerámica más característica del mundo fenico y de todos los cananeos, como es la vajilla de engobe y barniz rojo, nos viene muy bien representada en el yacimiento crevillentino.
lunes, 23 de enero de 2012
LOS FILISTEOS
Uno de los pueblos más famosos que vivieron en Canaán eran los filisteos, o Palashtu. Los filisteos eran famosos sobre todo por ser enemigos de los israelitas, sin embargo, fueron mucho más que esto.
Los propios filisteos no eran originalmente de Canaán. Parece que han venido de algún lugar al oeste de Canaán, posiblemente Kaphtor (Creta), que se menciona como el hogar tradicional de primera de los filisteos. Desastres en Creta obligaron a los filisteos y otros grupos de gente a abandonar su antigua patria e ir por el mar en busca de tierras nuevas. Estos pueblos juntos fueron conocidos como los Pueblos del Mar, y son ellos los que destruyeron varias ciudades de Cananea en el norte, incluyendo Alashiya en Quitim (Chipre) y Ugarit en el norte de Canaán. Comenzaron a moverse hacia el sur a Egipto, donde los filisteos se conocen como tratar de establecer colonias en el norte. Sin embargo, los Pueblos del Mar fueron expulsados de Egipto y derrotado por el faraón Ramsés III.
Los propios filisteos no eran originalmente de Canaán. Parece que han venido de algún lugar al oeste de Canaán, posiblemente Kaphtor (Creta), que se menciona como el hogar tradicional de primera de los filisteos. Desastres en Creta obligaron a los filisteos y otros grupos de gente a abandonar su antigua patria e ir por el mar en busca de tierras nuevas. Estos pueblos juntos fueron conocidos como los Pueblos del Mar, y son ellos los que destruyeron varias ciudades de Cananea en el norte, incluyendo Alashiya en Quitim (Chipre) y Ugarit en el norte de Canaán. Comenzaron a moverse hacia el sur a Egipto, donde los filisteos se conocen como tratar de establecer colonias en el norte. Sin embargo, los Pueblos del Mar fueron expulsados de Egipto y derrotado por el faraón Ramsés III.
Los Pueblos del Mar continuaron la búsqueda de su hogar en otra parte. El sherden terminó en Chipre y, finalmente, en Cerdeña. El Teres terminó en la ciudad de Anatolia Tarusha, como se le llamaba por los hititas, y conocido por los griegos en Troya. También pueden ser los antepasados de los etruscos. El Lukka se convirtió en el licios. El shekelesh se convirtió en el Sikils de Sicilia, se convirtió en el ekwesh los griegos Ahhiyawa.
Los filisteos, sin embargo, se establecieron en el sur de Canaán. El área que se conoce como Pelest fue confinado en el sur por el desierto, en el oeste por el mar, en el norte por el río Yarqon, pero sin frontera fija en el este. Era la tierra de Gaza, y había cinco ciudades que los filisteos saquearon y conquistaron: Gaza, Ashkelon, Ashdod, Ecrón y Gat. Estas áreas estaban protegidos por un ejército fuerte, que los filisteos poseían. Los filisteos eran temidos por su habilidad en la guerra, y su amor de la batalla está bien documentado. Sus tierras incluían las áreas de desierto, pero también de llanuras fértiles y bosques, donde la agricultura y la tala de maderas podrían ser utilizados para el comercio.
El arte Filisteo consistía en gran parte de la cerámica, que era de color negro y rojo. Sus edificios eran a menudo grandes y construidos alrededor de un salón con una chimenea circular. Tenían los mercados, templos, fortalezas y grandes edificios rodeados de murallas de la ciudad enorme. Les gustaba la bebida y las fiestas grandes, y disfrutó de canciones y de entretenimiento. Ellos fueron una de las culturas más avanzadas, especialmente en términos de guerra. Podemos ver que masacraron y comieron perros y cerdos.
Filisteos hablaban un idioma que era una mezcla de dialectos locales cananeos y algunas de sus palabras, como por ejemplo la palabra "seren" capitán, que corresponde a la griega 'tyrannos. Algunos de sus nombres también son antiguas palabras filisteo. Por ejemplo, no es Goliat, que corresponde a la Kollaides griego.

Los filisteos eran adoradores de Dagon, que era su dios principal, y que tenían un pacto con él. En Ecrón, Baal-Zebul era el dios principal. Una diosa llamada Piytna era una antigua diosa filisteo también adoraban aquí, y ella pudo haber sido identificado con Pidray, hija de Baal. Los filisteos no tenían rey, pero sus cinco ciudades-estado eran gobernadas por un señor (llamado seren), y estos cinco señores (serenim) se reunían en un consejo para discutir asuntos políticos.
Los filisteos fueron finalmente conquistados por el imperio asirio, y más tarde los imperios babilónico y persa. Por la época del Imperio de Macedonia y el Imperio Romano, los filisteos no eran de su propio grupo de personas, pero ahora se mezclaron con los israelitas.
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| Un templo filisteo |
viernes, 6 de enero de 2012
EL COMERCIO FENICIO
Los fenicios no tuvieron recursos naturales ni se
dedicaron demasiado a la agricultura, sino que estuvieron mas orientados a la
industria, sobre todo textil: los tejidos de lana y tela teñidos de púrpura
gozaron de mucho prestigio en todo el mundo mediterráneo. Para lograr el color
púrpura tan deseado, usaban la tinta de un molusco llamado murex.
Además de comerciantes, los fenicios fueron grandes
industriales. Explotaron tres principales industrias: la de los metales, la del
vidrio y la del teñido.
El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la
industria más importante de Fenicia. Este animal segrega un líquido amarillento
que al contacto con el aire y la luz adquiere un color violáceo. Los fenicios
lo emplearon para teñir sus telas y adquirieron gran habilidad para realizar
este trabajo. Mediante procedimientos hoy desconocidos, consiguieron obtener
distintos tonos de color: rosa, lila y violeta sombrío. Éste fue el famoso
color púrpura, empleado en las más ricas telas, que se vendían a nobles y
reyes.
Los fenicios fueron excelentes artesanos de la industria
del vidrio. También se destacaron en la producción de armas, adornos y obras de
arte en hierro y bronce, incluso de estatuas y bustos de ídolos de las
diferentes religiones que profesaban los pueblos con los cuales comerciaban;
productos suntuosos de joyería, utensilios, vasos y vajilla confeccionados en
vidrio, oro, plata y bronce. Pero sin dudas, donde se han destacado mas
notoriamente, ha sido en la industria náutica, que fue posible por ser grandes
navegantes o a raíz de ello. Las naves fenicias fueron de estilizadas líneas,
veloces y técnicas, dotadas de un gran espolón de proa que actuaba como ariete
y servía para abrir grandes vías de agua y echar a pique las naves enemigas. En
el área de construcciones de naves marítimas, incidieron con el birreme, una
especie de galera a la que consiguieron aumentar el número de remeros montando
una hilera sobre otra. Luego construyeron naves más ágiles que hacían uso del
viento.
Sin embargo, las ciudades fenicias, en el segundo milenio
aJC., destacaron en el comercio. Consiguieron crear una estructura comercial
propia para compensar la diferencia entre sus recursos naturales y los de sus
vecinos. Como comerciantes y mercaderes, fueron los fenicios activos y
prósperos. Excelentes navegantes y audaces exploradores, su importante marina
iba a buscar los metales útiles como el estaño, cobre y oro en los lugares mas
apartados, de gran consumo en la corte del faraón y en Ninive y Babilonia.
Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo,
el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil
de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
Los fenicios, en los talleres de Tiro, produjeron armas de
bronce y de hierro, joyas de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios
variados de bronce o de cobre. En la fabricación del vidrio superaron a los
egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado
líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de
distintos colores. Pero el desarrollo de la industria de los metales y del
vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que
artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio,
imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en
Egipto y en Mesopotamia. El teñido de los tejidos de lana fue, quizá, la
industria más importante de Fenicia. Extraían la materia colorante de un
caracol marino, el múrex. Los fenicios lo emplearon para teñir sus telas y
adquirieron gran habilidad para realizarlo. Mediante procedimientos hoy
desconocidos, consiguieron obtener el famoso color púrpura, empleado en las más
ricas telas, que se vendían a nobles y reyes. El principal aporte fenicio fue
el desarrollo de la navegación, ya que fueron expertos constructores náuticos,
considerados los mejores de su tiempo. Empleando maderas muy resistentes de los
montes Líbano, (encino, ciprés, pino y sobretodo cedro), lograron crear una
poderosa flota mercante y guerrera, envidia de todo el Mediterráneo. Sus barcos
fueron muy requeridos por reinos del Mediterráneo, que, como Egipto y pueblos
del Egeo, con los que competía, reconocieron la mayor calidad de las naves
fenicias y encargaron la construcción de importantes cantidades.
Los moluscos en general y sus conchas en particular han
estado ligados a la existencia humana hasta donde tenemos constancia de ella:
su utilización ha estado relacionada desde siempre con todos los aspectos de la
vida cotidiana del ser humano, desde los más primarios hasta los más
espirituales.
Tridacna squamosa
E
s un molusco bivalvo de la familia Tridacnidae. Esta especie
de almejas habita el mar Rojo y los océanos Pacífico e Índico. Se encuentra en
los arrecifes coralinos y atolones, donde viven incrustados en la masa
coralífera.
Esta concha de
bivalvo (Tridacna squamosa) se usaba como contenedor de productos cosméticos.
El umbo fue tallado en forma de cabeza de mujer y su forma natural aprovechada
para dar forma a la tela que cubre la cabeza. Está esculpida con esfinges y
flores de loto en un estilo similar a los diseños textiles representados en
relieves asirios. Otras grabados se han perdido o apenas se distinguen. Hoy se
conocen unos noventa ejemplares de tridacnas parecidos. Como dato curioso, en
el túmulo H de la nécropolis de los Alcores fueron localizadas conchas con este
tipo de grabados, pero sobre Unio sinuatus, que se encuentra en los ríos de
Europa Occidental, lo que indicaría una fabricación en la Península Ibérica por
los fenicios.
Aparte del uso puramente
alimenticio, que es sin duda el más extendido en el espacio (se ha dado en
todos los rincones del planeta) y en el tiempo (hay constancia de él en
múltiples yacimientos prehistóricos y actualmente todavía proporciona una parte
sustancial de la dieta en muchos lugares), las conchas se han utilizado también
como herramientas (por sus filos cortantes al romperse, sobre todo los
bivalvos) para cortar materiales o raspar pieles.
Otros usos menos prosaicos incluyen la utilización de las
tridacnas (moluscos que viven en el mar Rojo) como intrumentos musicales
(algunos grandes gasterópodos, soplados al modo de trompetas) y sobre todo en
la ornamentación personal y en la decoración. Su uso para confeccionar adornos
(sobre todo femeninos) es muy antiguo y se han encontrado conchas perforadas
para confeccionar collares y abalorios en muchos yacimientos. Incluso se habla
de una nueva especialidad, la arqueomalacología, que proporcionaría
interesantes datos sobre las condiciones físicas de dichos yacimientos y sobre
la gente que los habitaba.
Las
figuras de toros son bien conocidas en la toréutica y la eboraria fenicias.
Los buques fenicios, solían hacer la ruta de la costa sur
de España, bordeando la costa y llegando hasta Portugal. Actualmente, los
pescadores de Nazaré y Aveiro, en el Algarve portugués, dicen ser descendientes
de los fenicios y puede haber algo de cierto en ello, ya que sus barcos tienen
proas muy altas y están pintados con símbolos místicos, de forma similar a los
buques de comercio fenicios.
Lo cierto es que ya antes del reinado de Salomón, los fenicios habían atravesado las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) y se aventuraban en el Atlántico, recorriendo las costas del África Occidental y llegando hasta las actuales Gambia y Senegal, y comerciando con las Islas Canarias, Madeira y las Azores. Posteriormente, hacia el S.VI a.C., el almirante cartaginés Hanno, llegó hasta el Cabo de Buena Esperanza, lo dobló, y se introdujo en el Mar Rojo. O eso se cree.
Lo cierto es que ya antes del reinado de Salomón, los fenicios habían atravesado las Columnas de Hércules (el Estrecho de Gibraltar) y se aventuraban en el Atlántico, recorriendo las costas del África Occidental y llegando hasta las actuales Gambia y Senegal, y comerciando con las Islas Canarias, Madeira y las Azores. Posteriormente, hacia el S.VI a.C., el almirante cartaginés Hanno, llegó hasta el Cabo de Buena Esperanza, lo dobló, y se introdujo en el Mar Rojo. O eso se cree.
Si bien existen pruebas no del todo contrastadas, parece
casi demostrado que los fenicios también arribaron a las costas de Gran Bretaña
y que se aventuraron por el Báltico, de forma esporádica y nunca estableciendo
una ruta comercial. Existen teorías que indican que llegaron a Brasil y la
costa sur de los Estados Unidos, si bien se trata, como decimos, de teorías que
ya trataremos en otra ocasión.
Las colonias fenicias exceptuando Cartago, eran puramente factorías y asentamientos comerciales ubicados en lugares que disponían de elementos materiales que interesaban a la metrópoli. Por ejemplo, Chipre fue colonizada por la riqueza de sus yacimientos de cobre y por la abundancia de madera; Cilicia por su madera; Thasos, por sus minas de oro; Salamis y Cithera, por su púrpura; Sardinia y la costa sur de España, por sus abundantes metales; el Norte de África, por la fertilidad de sus campos (riqueza agrícola) y por el comercio interior (que proporcionaba marfil, maderas, especias, pieles…).
Las colonias fenicias exceptuando Cartago, eran puramente factorías y asentamientos comerciales ubicados en lugares que disponían de elementos materiales que interesaban a la metrópoli. Por ejemplo, Chipre fue colonizada por la riqueza de sus yacimientos de cobre y por la abundancia de madera; Cilicia por su madera; Thasos, por sus minas de oro; Salamis y Cithera, por su púrpura; Sardinia y la costa sur de España, por sus abundantes metales; el Norte de África, por la fertilidad de sus campos (riqueza agrícola) y por el comercio interior (que proporcionaba marfil, maderas, especias, pieles…).
En cuanto a los metales vemos que fabricaban
platos de bronce realizados con la
técnica de batido a torno y, después, decorados con motivos repujados y
grabados, organizados a base de dos frisos de animales en torno a un motivo
circular central, separados por tres simples cenefas formadas por líneas de ZZ
Trueque
de numerosos productos:
Además de productos suntuosos (joyería, artesanía
fina, plata), los fenicios comerciaban con cereales, vinos, aceites etc. por
medio del trueque. Entre los años 680-652 Giges, rey de Lidia acuñó moneda por
primera vez. Los fenicios adoptaron la moneda a partir del año 450 a. de C.
fecha de la primera emisión de moneda fenicia, realizada en Sidón, que había
heredado la hegemonía de Tiro. Las obras artesanales fenicias tenían cierta
falta de originalidad ya que imitaban estilos para infiltrarse en otros
mercados. La púrpura era una mercancía exclusiva fenicia, muy apreciada en la
Antigüedad, hecha con tejidos teñidos con el jugo del murex, un molusco de las
costas del Líbano. Como comerciantes no gozaron de fama de honrados y
terminaron tratando con esclavos.
Las mercaderías más importantes que comerciaban eran:
De España plata, hierro, plomo, estaño y lapis
especularis que les servía par hacer y fabricar espejos, que obtenían de las
minas interiores de la meseta.
De Sicilia
comerciaban con cereales.
Los bordados del Kashmir, las alfombras de Babilonia o
las perlas de Golfo Pérsico, se vendieron a precios que únicamente podían pagar
las más ricas naciones, seguramente en oro y plata así como en las manufacturas
que interesaban a los fenicios: las cerámicas del Ática, los utensilios
metálicos de Corinto, los candelabros y espejos de Etruria
El marfil, muy preciado en la antigüedad lo conseguían tanto de los elefantes de
Africa como los de la India.
Del continente africano además del marfil también
comerciaban con los huevos de avestruz que les sirvieron para negociar con los
indígenas para crear las urnas cinerarias,
según muestran los hallazgos, oro para crear adornos y fabricar joyas,
papiro, vasos y tinajas procedentes de Egipto.
El coral de Malta, las telas de Persia y de India, el
oro de África; la plata, el plomo y el hierro de España; el trigo, el algodón y
el lino de Egipto; los granos, los vinos y los aceites de Palestina; los
esclavos, los caballos y las vasijas de Armenia; las drogas, las esencias y las
lanas de Arabia, y tantas otras cosas que fueron el objeto de su especulación
comercial y la base de sus expediciones marítimas y terrestres, tan renombradas
e importantes que han valido a Fenicia el dictado de la Inglaterra de la
antigüedad; pero que empezaron a decaer cuando se debilitó su liga colonial por
la dominación de los persas y que desaparecieron cuando Alejandro deshizo esta
liga con la destrucción de Tiro.
La muselina, tela fina parecida al algodón era
importada hacia occidente desde el Valle del Indo. De Arabia
acarreaban perfumes, otras clases de telas e incienso.
De Fenicia obtenían maderas de cedros del Líbano,
tintes, como el murex extraído de un molusco parecido a la cañaílla, tejidos y
cerámicas.
Toda esa riqueza material, iba a para a la metrópoli
y retornaba a las colonias manufacturado en las más diversas formas: tejidos de
lino, lana, algodón e incluso seda; diferentes variedades de alfarería, vidrios
y ánforas, armas y utensilios de metal; joyas, perfumes y vinos… Este fue el inicio
de las que habrían de convertirse en las poderosas rutas comerciales que
explotaron con enorme éxito.
A la par del comercio marítimo, los fenicios
realizaron también un activo intercambio por tierra con los países del Asia
occidental. Las caravanas fenicias, valiéndose de los camellos, a los que se
llamaba "naves del desierto", cruzaban las arenas como los barcos el
mar, y desde Arabia a Mesopotamia repartían por todo el Cercano Oriente los
variados productos de la industria fenicia.
Los gobernadores locales vendían sus prisioneros de
guerra como esclavos a los fenicios, pero a veces éstos conseguían la preciada
mercadería humana sin pagarla: atraían a los naturales del país exhibiendo en
la playa hermosas armas, tejidos, joyas y perfumes y, si la ocasión se
presentaba, raptaban a los niños y mujeres.
Para sus transacciones utilizaban el trueque. Esto se
debió sobre todo a que los pueblos con los que comerciaban no conocían la
moneda. Según referencias del historiador griego Herodoto, los fenicios solían
practicar el trueque mudo. ¿En qué consistía? Era una manera original de
negociar sin tener contacto directo con los compradores. Los fenicios se
acercaban a una costa, dejaban sus productos en la playa y regresaban a sus
naves.
Los habitantes del lugar se aproximaban para observar
las mercaderías, ponían junto a ellas el valor que consideraban justo, ya sea
en mercancías o en metales preciosos, y se retiraban. Los fenicios entonces se
dirigían nuevamente a la playa, y si el precio les parecía adecuado, lo tomaban
y dejaban la mercadería. Si el precio no los convencía, volvían a sus barcos a
esperar otra oferta. Las relaciones comerciales de los fenicios fueron de tal
magnitud que podría afirmarse que todo el mundo antiguo comerció con ellos.
Los metales fueron trabajados con maestría, y los
talleres de Tiro produjeron abundantemente armas de bronce y de hierro, joyas
de plata y de oro, vasos, adornos y utensilios variados de bronce o de cobre.
En la fabricación del vidrio superaron a los
egipcios, obteniendo vidrio transparente. Mientras se hallaba todavía en estado
líquido, lo mezclaban con óxidos metálicos, para lograr combinaciones de
distintos colores.
Pero el desarrollo de la industria de los metales y
del vidrio no logró engendrar un arte fenicio original. Comerciantes antes que
artistas, sólo se preocuparon de poder ofrecer a sus clientes, a bajo precio,
imitaciones de estatuitas, joyas, vasos y adornos de toda especie usados en,
Egipto y en Mesopotamia.
En las colonias fenicias del sur de España encontraron grandes minas de plata, fuente de riqueza y expansión fenicia. Diodoros, escritor clásico anota: ” los fenicios allegaron grandes riquezas en el comercio de la plata. Gracias a este comercio que realizaron durante mucho tiempo, crecieron hasta el punto de poder fundar colonias en Sicilia e islas cercanas, en Africa y Cerdeña y en Iberia”. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
He aquí una breve lista de los artículos que comerciaban los fenicios por todo el Mediterráneo y tierras que colonizaban.
-- Murex
-- Garum
-- Vidrio
-- Lapis Specularis
-- Marfiles Fenicios
-- Azafrán
-- Metalurgia y mineria
-- Sal
-- Huevos de Avestruz
-- Cerámica
-- Aceite
-- Vino
-- Orfebrería
-- Madera de Cedro
-- Fragancias de Jericó
-- Jabon de Alepo
-- Perfumes Fenicios
En las colonias fenicias del sur de España encontraron grandes minas de plata, fuente de riqueza y expansión fenicia. Diodoros, escritor clásico anota: ” los fenicios allegaron grandes riquezas en el comercio de la plata. Gracias a este comercio que realizaron durante mucho tiempo, crecieron hasta el punto de poder fundar colonias en Sicilia e islas cercanas, en Africa y Cerdeña y en Iberia”. Vendían en Grecia, en Italia, en todas las costas bañadas por el Mediterráneo, el incienso y la mirra de Arabia, las piedras preciosas, las especias y marfil de la India, la seda de China, los esclavos y caballos del Cáucaso.
He aquí una breve lista de los artículos que comerciaban los fenicios por todo el Mediterráneo y tierras que colonizaban.
-- Murex
-- Garum
-- Vidrio
-- Lapis Specularis
-- Marfiles Fenicios
-- Azafrán
-- Metalurgia y mineria
-- Sal
-- Huevos de Avestruz
-- Cerámica
-- Aceite
-- Vino
-- Orfebrería
-- Madera de Cedro
-- Fragancias de Jericó
-- Jabon de Alepo
-- Perfumes Fenicios
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plata,
plomo,
Tridacna squamosa,
vasos de alabastro,
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martes, 20 de diciembre de 2011
CERRO DE ALARCON
Se trata
de un cerro elevado, situado en el margen derecho del río Vélez al noroeste de
Toscanos. En época fenicia quedaba en el fondo occidental de la antigua bahía
en la que desembocaba el río.
El
yacimiento fenicio arcaico se fecha entre la primera mitad del s. VII a.n.e. y
comienzos del VI. Además de algunas construcciones es significativa la muralla
que recorre todo el cerro. En un primer momento se realiza mediante mampostería
y adobe, mientras que la cerca posterior se construye con pizarra.
Los hallazgos del Cerro de Alarcón concuerdan, en gran
parte, con los de l s yacimientos cercanos a la costa, situados en las
desembocaduras de los ríos. El número de los hallazgos es, en comparación con
Toscanos y, particularmente, con Morro de Mezquitilla, bastante
reducido, sobre todo porque el periodo de ocupación tan solo abarca aproximadamente un siglo, desde el
siglo VII hasta entrado el siglo VI.
Entre las formas cerámicas, la mas frecuente es el ánfora de
tipo 1, con casi la misma frecuencia aparecen cuencos, las ollas representan
tan solo un tercio de estos y, aún mas raros, son los platos;
siguen los pithoi, las ánforas de cuello, jarritas, botellas y jarras, en
cantidades parecidas. Las ánforas de los tipos 2 y 3 son muy
raras y, por ultimo, el contingente de trípodes y lucernas
resulta mínimo.
Hallazgos
CERÁMICA
En la técnica de la cerámica gris se fabricaban, salvo
contadas excepciones, cuencos y fuentes y podemos suponer que se utilizaban
como vajilla de mesa. En el Cerro de Alarcón, probablemente sustituía, en
parte, a la cerámica roja.
cupos platos y cuencos representaban, por 10 demás. la
vajilla de mesa de mejor calidad. Pues, en este yacimiento, la cerámica gris
supera a la roja en un tercio, partiendo del número de fragmentos de bordes de
platos y cuencos. La estadística de hallazgos. que se basa en la cantidad total
de fragmentos, da una imagen completamente falsa en cuanto al porcentaje de
cerámica gris, que solo alcanza el 3,8 %. Esto se debe en parte, a
las formas de los vasos, pues la cantidad de fragmentos de grandes vasos
cerrados, por ejemplo, influye claramente en la estadística.
Otra causa es que la cerámica gris. normalmente. se rompe
en grandes fragmentos, sobre todo en comparación con la cerámica roja. Por lo tanto, partiendo del número de
bordes, la cerámica de paredes tosca es la más frecuente (35 %), seguida por la cerámica gris (25%).
la roja abarca en toda la variedad de formas el 21 % y, por último,
la policroma el 19 %. El
repertorio de formas de la cerámica gris se limita. fundamentalmente, a dos
grupos principales. a saber, cuencos con y
sin carena. Dentro de estos dos grupos hay una serie de variantes y entre
éstas, hay, a su vez, formas que adoptan elementos del otro grupo, haciendo
aparecer. de esta manera, ejemplares de transición.
Pithos
Denominamos pithos a una vasija para provisiones con dos o
cuatro asas dobles de sección circular, que arrancan del borde y llegan
justo hasta donde comienza la panza.
Ánforas
Las características principales de las ánforas de cuello son
las siguientes: un cuello más largo, subdividido por una arista o un escalón,
asas dobles de sección circular que van desde el centro del cuello hasta el
hombro, además, un borde de la boca que se extiende hacia el exterior y un hombro
fuertemente convexo.
El tipo 2 de ánforas aparece, tanto la cerámica roja ,
como en cerámica policroma ." Sus características son un cuerpo oval o en
forma de saco: un hombro carenado, ligeramente ascendente, y una boca sencilla
de forma cilíndrica. Aparecen también otras clases de ánforas con sus correspondientes tapaderas
fabricadas con distintos tipos de cerámica.
Cuencos y
vasos
La cantidad relativamente pequeña de cuencos de cerámica
roja se debe, probablemente, a un aumento de los mismos entre la cerámica gris.
En efecto, pues dominan también los cuencos con carena, tan característicos de
la cerámica roja y que no se fabricaban en cerámica gris; estos cuencos
presentan, encima de la carena. paredes prácticamente verticales con un borde
simple también existe la forma con pared ligeramente curvada hacia fuera y un
borde engrosado hacia el exterior.
Aparecen también varios cuencos
son carena o borde diferenciado, cuencos sin carena, cuencos con borde entrante
y cuencos con borde curvado hacia el exterior, en posición horizontal.
Aparecen también diferentes
clases de vasos de diferentes tamaños, botellas y varias formas con diferentes
calidades de pasta.
Platos y Jarras
Las platos de Alarcón concuerdan. en lo que se refiere a
su forma general, con aquellos de Toscanos. Tienden, sin embargo, a tener el
borde mas ancho y los diámetros mayores.
Jarras de
boca trilobulada
Un ejemplar prácticamente completo, con superficie sin
tratamiento y: probablemente, dos fragmentos con engobe rojo
representan las jarras de boca trilobulada procedentes de Alarcón. Los dos
fragmentos proceden de la parte del vaso, donde el cuello y la panza quedan
separados por un nervio.
No lleva el engobe rojo corriente. sino que presenta el
color de la pasta. sin que la superficie haya sido alisada o refinada de alguna
manera. Sus formas achatadas, es decir, el corto cuello, la generosa panza,
diferenciada claramente del cuello y las bastas asas dobles de sección circular
que se abren ampliamente, no permiten asignarla con facilidad a la serie
evolutiva de este tipo de jarra.
Jarras de boca de seta
Cinco fragmentos de cerámica roja podrían proceder de
jarras de boca de seta, pero poco se puede decir de ellas debido a la gran
fragmentación con que se han encontrado. Hay otros fragmentos de jarros de
diferentes formas y de difstintas clases de cerámica, así nos aparecen Jarras
de cuello cónico.
Fragmentos
de huevo de avestruz
Se encontraron tres fragmentos de huevo de avestruz, los
cuales dos son simples cáscaras de huevo quizá restos de la fabricación de
recipientes; con, restos de pintura ocre en la cara interior, la cual se
utilizaba para preparar cosméticos, quizá también como medicina o como elemento
del culto funerario"
También se encontró
cerámica griega de carácter variado tanto en las formas como en las pastas.
domingo, 18 de diciembre de 2011
CERAMICA FENICIA
Cerámica Fenicia
Según las
investigaciones y hallazgos vemos que en cuanto a la alfarería existen tres
tipos de cerámicas fenicias: policromas, grises y barnices rojos, estos últimos
también conocidos como barnices rojos fenicios y barnices rojos ibéricos:
·
Cerámicas policromas:
presentan decoración con bandas anchas y estrechas y colores rojos, negros y
ocres. En época púnica la decoración quedará reducida a bandas estrechas
·
Barnices rojos:
presentan superficies cubiertas con un barniz o engobe rojo
Dentro de
los modelos hay diversas tipologías:
·
Jarros de boca de seta:
presentan un cuerpo globular con el borde exvasado al exterior, a veces
acanalado, con una sola asa, simple o doble, de sección circular. Solo se
conocen ejemplares de engobe rojo. Su cronología abarca desde al siglo VIII
hasta principios del VI a.C. Son la "tarjeta de visita" de los
fenicios y para Negueruela su finalidad sería contener bálsamos o perfumes. La
mayoría proceden de necrópolis.
·
Jarros piriformes:
presentan un cuerpo de tendencia troncocónica que se une al cuello mediante una
moldura o leve carena; el cuello termina en una boca trilobulada, presentando
un asa que arranca desde la boca al cuerpo del vaso y que puede ser simple o
doble (geminada). Su cronología va desde el siglo VIII hasta el siglo V a.C.;
en un primer momento (siglos VIII-VII) los jarros se decoran con engobe rojo,
en el siglo VI desaparece el engobe rojo y aparecen pintados (polícromos),
continuando en el siglo V sin decoración alguna. Este tipo de jarros no solo se
fabricará en cerámica, sino también en metal y en pasta vítrea. Suelen aparecer
en ambientes funerarios y su contenido es desconocido, tal vez líquidos como
agua o vino. Existen numerosas variedades.
·
Ungüentarios:
contenían bálsamos, aceites o perfumes. A veces se denominan ampollas. Los
típicamente fenicios son del siglo VIII al VI, normalmente sin engobe y se
asemejan a los jarros de boca de seta; los más antiguos con el cuerpo
hemiesférico o alargado con el diámetro máximo en la zona central, base anular
plana y estrangulamiento en el cuello. Desde el siglo VI el cuerpo es de clara
tendencia ojival, con boca de borde muy saliente y fondo redondeado. Desde el
siglo IV cambia la forma y nos encontramos con los ungüentarios
fusiformes, de base y boca estrecha y cuerpo ancho (en forma de huso),
todos de pequeño tamaño, y desde el siglo II a.C. ungüentarios
helenísticos muy estilizados.
·
Lucernas: consisten en un plato al
que se dobla su borde a fin de conseguir una o dos mechas en forma de pico. Las
más antiguas tienen un solo mechero y están cubiertas de barniz rojo y desde el
siglo V a.C. sufren modificaciones desapareciendo el engobe y reduciéndose el
tamaño del recipiente. Se encuentran en ambientes domésticos y funerarios.
Desde el siglo IV las más características son las griegas de barniz negro.
·
Trípodes: presentan un fondo curvo,
tres pies cortos de sección cuadrangular y borde de sección triangular que se
separa del cuerpo por una acanaladura. Su cronología va desde el siglo VIII al
V a.C., pudiendo presentar engobe rojo o superficies sin tratar.
·
Thymiaterion: o
quemaperfumes; están compuestos por dos platos o cuencos superpuestos unidos
por un tronco cilíndrico hueco y a veces presentan tapadera. Existen tanto en
cerámica como en metal, algunos de estos últimos muy estilizados como el de la necrópolis
de La Joya, que presenta un gran pie con trípode y está decorado con
capillos y flores de loto. El cuenco de la base es de igual tamaño que el
superior hasta que, desde el siglo V a.C., este disminuye sus dimensiones
llegando a ser sensiblemente más pequeño que el superior. Suelen hallarse en
las necrópolis.
·
Ánforas: son de tamaño
considerable y servían para el transporte de mercancías (vino, aceite,
cereales, almendras, etc.) y también como urnas funerarias. Existen gran
variedad de tipos, entre los que destacan las llamadas ánforas de saco
fechadas entre los siglos VIII y VI a.C. y que presentan cuerpos piriformes o
de tendencia globular con una carena muy alta y marcada, cerca de la cual nacen
las asas, circulares y a veces geminadas (con acanaladura en el centro del
asa); sus bordes tienen sección triangular y los fondos son curvos o cóncavos.
Las ánforas más modernas presentan un estrechamiento del cuerpo bajo la carena,
mientras que los ejemplars más antiguos presentan un borde recto. A veces puden
presentar una tapa, existiendo modelos con engobe rojo, polícromas o sin
decorar. Necesitaban de un soporte o peana para mantenerse en pie. Su tipología
se ha sistematizado por varios autores como Negueruela, Mañá, Cintas, etc.
·
Pithoi: grandes recipientes para
almacenar (no transportar) y que pueden presentar hasta cuatro asas, lisas o
geminadas, y pueden presentar decoración a bandas. Presentan una base plana,
cuerpo ovoide o esférico, cuello en forma de cono y bordes engrosados al
exterior. Su cronología va desde el siglo VIII hasta el siglo III a.C.
·
Vasos "Cruz del Negro": con
cuerpo globular o esférico, cuello cilíndrico o troncocónico que en su parte
central presenta un baquetón o arista, dos asas que ocupan la unión entre el
cuello y el cuerpo y bordes aplanados; presentan un pequeño pie anular. Se
documentan desde el siglo VIII a.C. y desde el VI sufren algunas
modificaciones, desapareciendo el cuerpo esférico y tomando forma bicónica y
desapareciendo el píe de la base. La decoración es de líneas, círculos y
bandas. Reciben su nombre de una necrópolis indígena de la zona de Los Alcores
en Carmona (Sevilla) donde fueron encontrados, pero están difundidos tanto por
hábitats fenicios como indígenas.
·
Platos: presentan gran diversidad de
formas, tanto con engobe rojo como pintadas o grises monócromas; entre los
siglos VIII y VI a.C. predominan los platos con engobe rojo, aunque conviven
con los pintados y los grises, y desde entonces tenderán a incrementar el tamaño
del pocillo central (quizás servía para recoger el líquido), hasta llegar a
convertirse en los llamados "platos de pescado" que perdurarán hasta
el siglo II a.C. Los cuerpos presentan tendencia esférica y son más o menos
anchos y profundos y tienen bordes exvasados, rectos, curvos o engrosados, y
fondos que pueden ser planos o curvos, con o sin pie. Schubart se fijó en la
evolución de estos tomando como referencia Toscanos e hizo una sistematización
de los mismos: los ejemplares con borde entre 3 y 3,5 cm. eran más antiguos,
llegando los más recientes hasta los 5,5 cm., es decir, al pasar el tiempo el
tamaño de la boca va aumentando y en época púnica quedan transformados en un
gran borde con un pozo central.
·
Cuencos: también llamados
escudillas, muestran una enorme variedad, tanto con engobe rojo, pintados,
grises o sin tratamiento. Presentan cuerpos carenados o de tendencia
semiesférica, sin asas, con diversas formas de bordes y tamaños más o menos
grandes. En un primer momento predominan los cuencos con engobe rojo y los
grises, desapareciendo los engobes en el siglo VI a.C. Los pintados evolucionan
desde motivos polícromos de líneas y bandas anchas, hasta fnas líneas
monócromas.
Existen
otras formas como los vasos globulares, como el de la necrópolis de Montañez
relacionada con el cortijo de Toscanos y que aparece en el catálogo del Museo
Loringiano.
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