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viernes, 23 de marzo de 2012

La Dama de Elche

Los fenicios comenzaron a llegar alrededor de 1,000-900 ac, su primera gran colonia fue Gades (Cádiz moderno). Siglos más tardes, llegaron los griegos y establecieron su principal colonia en Emporiae (hoy conocido como Ampurias) en 575 ac. Un proceso similar de la difusión cultural ocurrió en Iberia como en Sicilia, es decir que los íberos locales comenzaron a adoptar los estilos artísticos de los griegos y fenicios. El ejemplo más evidente de este proceso es una serie de famosas esculturas del Sudeste de España, como la Dama de Elche.
Una de las obras claves de representación fenicio-cananea en la Contestanía puede ser la Dama de Elche la cual podría representar a  la diosa fenicia Astarté, cuyas joyas y amuletos son de carácter semita y de estilo orientlizante perteneciente a la antigua colonia de Illice.
 Esta escultura ibérica se caracteriza por la influencia recibida del entorno fenicio aunque adaptada a las necesidades propias de los indígenas de la Península.
Los esquemas decorativos de la Dama de Elche pertenecen al mundo oriental del Mediterráneo", señala, lo que le permite concluir que "como ese repertorio fue objeto de una relectura, de una integración en un estilo propio de la zona, debía de haber una escuela local de artesanos escultores" en el momento de creación de la Dama, en el IV o V siglo a. C.
Fechada en el siglo VI a. C., al parecer la estatua es una representación de la diosa Tanit — la Astarté fenicia — protectora de la fecundidad, del hombre y de los animales. Con todo, la escultura acusa una influencia griega en ciertos elementos, como la distribución del ropaje sobre el cuerpo y la ejecución del rostro, de gran realismo y encanto hierático. Sin embargo, lo que más sorprende de la Dama de Elche es su enigmático rostro, de bellas y delicadas facciones.
Los últimos estudios apuntan a que la estatua pudo ser obra de los llamados escultores nesióticos, es decir, de aquellos que iban de isla en isla y de país en país trabajando de modo itinerante en función de la demanda de sus servicios.
La complejidad del tocado ya habla de un pueblo dado al adorno al menos en circunstancias especiales y con tiempo de sobra ya que ese tocado debe llevar horas montarlo.

Con el nombre de arracadas se distinguen los pendientes completos, y más especialmente los de grandes dimensiones. Los llevaron de este tipo y de forma circular muchos pueblos antiguos como los egipcios, asirios, fenicios, etruscos, celtas e iberos. De estos últimos, son buena prueba algunas estatuas como la famosa de la Dama de Elche y quizás tuvieran el mismo destino muchas de las placas en forma de disco de bronce repujado halladas en sepulturas celtíberas. De labor fenicia con reminiscencias asirias son las magníficas arracadas de oro halladas en el Tesoro de Aliseda.
Algunas culturas utilizan los pendientes como amuleto protector, para impedir que los malos espíritus se introduzcan en el cuerpo a través de los oídos.

El tema representa  a una mujer ricamente vestida con una doble túnica sobre la que lleva un manto que le cubre la cabeza y los brazos y que presenta pliegues en zig-zag en sus bordes asimétricos. Luce tres hileras de collares abigarrados, uno con lengüetas, el del centro es de anforillas (según los expertos para contener perfumes). En la cabeza lleva un tocado muy complicado, compuesto por un velo sujeto sobre una peineta adornado con diademas, posiblemente de oro, y por dos enormes discos o rodetes a los lados del rostro, junto a los que cuelgan dos aparatosas arracadas formadas también por multitud de anforillas.
El rostro presenta una gran serenidad y belleza muy sencilla, con los ojos algo oblicuos, una nariz recta, pómulos ligeramente marcados y una boca de labios bien diseñados, con restos de policromía. Tiene un ligero aire melancólico.
La composición es muy sencilla, cerrada, poco estudiada; la figura está hecha para ser vista de frente. Se estructura en un eje vertical. Predominan las líneas rectas, aunque las curvas en rodetes y collares compensan y dan mayor veracidad. Aparece estática, algo rígida, con hombros demasiado anchos y cuello corto. El artista ha tallado con especial cuidado los adornos y joyas, prestando gran atención a los detalles para mostrarnos la posición social superior de la dama.
La función de la escultura es probable que sea funeraria: posiblemente era una urna cineraria ya que en la espalda tiene un hueco para meter las cenizas del muerto ( igual que la Dama de Baza). No sabemos quién es esta dama: podría ser una sacerdotisa o bien una señora de la aristocracia difunta o más probablemente una diosa-madre que acompaña al fallecido al otro mundo.
El estilo es  una obra del arte Ibérico perteneciente a la segunda mitad del siglo V ó al IV a.C ( existe poca precisión a la hora de datar la escultura porque se ha hallado sola) . Presenta similitudes con las esculturas griegas de comienzos del siglo V a.C , aún con ciertos rasgos de arcaísmo ( la frontalidad, la rigidez, los ojos oblicuos ,etc) pero hay ya búsqueda de belleza idealizada y serenidad. Sin embargo el escultor no se limitó a copiar sino que interpretó los modelos orientales con gran originalidad.
De escultor y  autor desconocido, sin duda un indígena que tenía conocimiento de obras de arte griegas. La dama de Elche es una muestra extraordinaria de la escultura ibérica porque en ella se ve muy bien la síntesis cultural que los pueblos ibéricos, establecidos en el litoral levantino y sur de la península durante la segunda Edad del Hierro, realizaron debido al contacto comercial con los pueblos colonizadores mediterráneos, especialmente fenicios y griegos. La influencia fenicia aparece claramente en las joyas que porta la dama (en el Museo Arqueológico Nacional hay piezas de orfebreria fenicia-tartésica muy semejantes, como las piezas de oro del tesoro de la Aliseda, realizadas en filigrana y granulado).
De acuerdo con William H.Swatos el autor de "La enciclopedia de la religión y la sociedad", la Dama de Elche, podría tener una estrecha relación con Tanit, la diosa y patrona de Cartago, a la que rendían culto los íberos púnicos. Tanit fue una diosa fenicia que representaba a la luna y a sus fases, el culto a esta diosa se extendió por toda la zona mediterránea, de Malta a Gades en tiempos del imperio helenístico.
Una de las hipótesis barajadas era que se tratara de una mujer con un elevado estatus social, con total probabilidad una reina, simplemente por el hecho de que se decidiera inmortalizar su imagen en una escultura y además se hiciera de un modo presuntamente idealizado conforme a los cánones de belleza de los antiguos griegos, ya que el autor de la escultura pudo haber sido algún griego o algún artista local formado en Grecia.

También existe la posibilidad de que se tratase de un regalo de boda para alguna dama noble. En este caso podría haberse representado a la misma novia o a alguna diosa ibérica de la fertilidad. Si este supuesto fuese cierto, el hueco que se encuentra en la parte trasera de la estatua serviría simplemente para que se sostuviera sobre alguna viga o columna.
Según Langlotz, los rasgos de la dama recuerdan a los de las esculturas del templo de la diosa Hera en Seliunte. Esto, unido a las riquezas de la vestimenta ha inducido a pensar en la posibilidad de que la dama fuese una vestal o sacerdotisa que probablemente sirviese a la diosa Tanit.
En la celebración de muchos rituales religiosos que provienen tanto del paganismo, como de la época ibérica se consideraba que la participación de mujeres era impura, por este motivo era frecuente que algún adolescente de rasgos finos representara el papel de una diosa. Aunque en este caso se ha especulado sobre si el busto representaba a alguna versión ibérica del dios Apolo. No obstante no existe fundamentación suficiente para justificar que se tratara de un varón.
De todas estas teorías, la que más fuerza cobra es que la escultura tuvo fines funerarios, que fue una urna de enterramiento. Tanto la estructura hueca, como los rasgos faciales relajados así lo indican, ya que la abertura que se encuentra en la parte trasera de la figura servía para colocar los restos mortales y los rasgos relajados indican que fue esculpida a partir de un molde realizado sobre el cuerpo de la fallecida, este molde serviría como modelo al artista ya que la muerte de la dama debió producirse antes que la talla de la escultura. Todo parece indicar que la dama era una joven de alta posición social que falleció a una edad aproximada de unos veinticinco años. Si se observa el rostro, no es que carezca de expresión, sino que representa la tristeza y el luto.
La Dama de Elche, fechada en el siglo VI a.C., se consideraba la obra cumbre del arte ibérico. Ambas son una versión de la diosa Tanit, equivalente a la Astarté fenicia, versión semita de la Ishtar babilónica, diosa protec-tora de la fecundidad, de los animales, del hombre y de la vida en sus más variados aspectos. Traída a Occidente por los fenicios, fue muy venerada entre iberos y turdetanos, como lo indican otras estatuillas de diosas, entre las que destaca la Dama de la Galera (Granada), del siglo VII a.C A esta protecto-ra de la fecundidad se la representó varias veces alada en la cerámica de Elche, sola o acompañada de caballos, de diversos animales o de motivos vegetales, como Astarté en el Oriente.
La Dama de Elche acusa influencia griega en diversos elementos: los rodetes para recoger el cabello también han sido encontrados en algunas terracotas áticas del siglo VI a.C.; la distribución del ropaje sobre el cuerpo recuerda los mantos de terracota de Rodas, hallados en Baleares, y la ejecución del rostro está realizada al estilo griego, con un gran realismo y encanto hierático. Todos los amuletos que lleva sobre el pecho son de origen fenicio y aparecen ya en los collares de la Aliseda (Cáceres), obra de artistas indígenas que trabajaban hacia el 600 a.C., y que se repiten en la Dama de Baza y en otros exvotos de piedra y bronce. Precisamente esta mezcla de elementos de diversa procedencia es una característica básica del arte ibero.

 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

FENICIOS Y GRIEGOS EN LA CONTESTANIA

La presencia del mundo comercial griego en las tierras del norte del País Valenciano es mínima, si lo comparamos con la relativa abundancia en la distribución de elementos fenicios. El comercio griego se basa en unos productos completamente de lujo. frente a los fenicios que son productos de subsistencia. Esta estructuración comercial tendrá un cambio con el paso del siglo VI al V, cambio que coincide con una serie de factores politicos y sociolégicos de   explicacion en el estado actual dc la cuestién arqueolégica. Es el caso de los desórdenes <politico·religiosos» como parce se detecta en ciertos yacimientos. Pozo Moro Chinchilla), Corral de Saus (Moixent) y L'Alcudia (Elx). Es un fenómeno que se encuentra en todo el territorio peninsular. Por ulltimo, queda por dilucidar el hecho de Ia distribucion de productos de manufacturación itálica de procedencia etrusca. Los grandes problemas que rodea la presencia de estas producciones es la comercializacion del producto si los imponan directamente los propios etruscos o si provienen por via de otros intermediarios». La llegada de los fenicios en la Península Ibérica supone hablar de un amplio debate sobre la fecha exacta en la que este fenómeno se produjo. Según las fuentes escritas, fue Gadir (la actual Cádiz) la primera colonia fenicia en la Península, fundada hacia el año 1100 a.n.e. Sin embargo, la Arqueología no nos confirma tanta antigüedad, pues los restos más antiguos encontrados en la Bahía de Cádiz datan del siglo VIII a.n.e. Sea como fuere, la presencia fenicia en la Península fue muy importante. Aunque limitada a determinadas ciudades y factorías en la costa, sus aportaciones a la vida cotidiana de los nativos fueron numerosas y destacadas. Fue el caso del uso del alfabeto o de la moneda. En esta última cuestión, la trascendencia en la economía fue de primera magnitud. Y es que del tradicional trueque (o intercambio de bienes) se pasa a comerciar con el valor del dinero de por medio.El principal problema son las fechas literarias y las de las excavaciones.
a) Las fuentes literarias.Tres tradiciones literarias:Las de carácter oriental,que son los textos bíblicos,la narración egipcia del viaje de Ounamón. Las estelas de los emperadores asirios y la inscripción de la estela de Nora(Cerdeña),las obras atribuidas a Homero y los autores antiguos griegos y romanos.
Los fenicios estaban en condiciones de emprender navegaciones de cierta envergadura por lo menos desde el siglo X a.C. según en las “naves de Tarsis” realizaban viajes de tres años,confirmada por el Viaje de Ounamón. La estela de Nora, su inscripción es datada del siglo IX a.C. y se encuentran restos en Chipre del s.VIII a.C.Homero también evoca estas navegaciones fenicias en la Odisea y la Iliada en la que los marineros fenicios frecuentan los puertos griegos.Las tradiciones clásicas proporcionan fechas de la fundación de algunos enclaves fenicios en el Mediterráneo Occidental,en Gadir,Lixus y Utica.Según Veleyo Patérculo la fundación de Gadir la data del 1100 a.C..La de Utica sería en el 1101 a.C.La fundación de Cartago sería fechada según Timeo en el 814 a.C.
Meandro de Efeso cita la fundación de Auza en África en el s.IX a.C. y que Tucídides habla de una presencia fenicia en Sicilia anterior a la llegada de los griegos en el s.VIII a.C.
b) Los documentos arqueológicos.En Chipre los objetos más antiguos se remontan al s.XI a.C.En Malta la tumba más antigua es de la segunda mitad del s.VIII.En el Norte de África,los materiales más antiguos descubiertos en Cartago no van más allá del siglo VIII.Utica tampoco proporciona en conjunto fechas anteriores.Algunas cerámicas parecen sugerir fechas de inicios del s.VIII. En Lixus en la costa atlántica de Marruecos,los estratos más antiguos se sitúan en el s.V.Algunos procedentes de la necrópolis de la región de Tánger podrían indicar una fecha del s.VIII.En Sicilia los restos son de finales del s.VIII,aunque hay materiales aislados del s.IX.En la Península Ibérica no más allá del s.VIII a.C.Según J.M. Blázquez hay un conocimiento de estas regiones por parte de los fenicios a partir del s.XI.Las excavaciones arqueológicas difícilmente pueden zanjar ese problema.
c) Las fases de la expansión fenicia. La tesis sostenida por los partidarios de las fechas tradicionales literarias establece fases inicial de contactos de carácter esporádico,cuyos vestigios materiales son difícilmente identificables. El período estaría compendio entre el s.XI y comienzos del VIII a.C.Esta primera fase de expansión fenicia vendría medida según los textos bíblicos,como de los datos que proporciona Homero que el carácter comercial fue el motivo de la expansión fenicia.
      En Heródoto encontramos la primera referencia a este comercio ultramarino.G.Brunnens ha desarrollado una hipótesis,según la cual el Próximo Oriente habrían conocido un sistema de organización del comercio internacional,caracterizado por el establecimiento de representaciones permanentes en aquellos territorios con los que se mantenían regularmente relaciones de este tipo.Serían análogas a los “Karu” asirios y babilonios,y corresponderían al escaso número de pequeñas factorías necesarias para el buen funcionamiento y desarrollo del comercio fenicio.
    Establecimientos de este tipo habrían dejado un rastro arqueológico muy difícil de localizar.Los productos con los que habitualmente comercian los fenicios eran importaciones de materias primas,metales sobre todo y objetos exóticos o de lujo.
        En Ezequiel en la Biblia cita que Tiro comerciaba con plata,hierro,estaño y plomo procedentes de Tarsis;esclavos y objetos de bronce de Javán; colmillos de marfil y ébano procedentes de las islas; malaquita, púrpura, recamados, lino, coral, rubíes de Edom; trigo,perfumes, miel, aceite y bálsamos de Judá e Israel; vinos y lanas de Siria; corderos, carneros y machos cabrios de Arabia; vestidos preciosos, mantos de jacinto recamado, tapices, aromas ,piedras preciosas y oro de otros lugares de Asia.
     El interés por los metales se refleja también en el Diodoro de Sicilia.Por otra parte,a menudo nuestras fuentes señalan el carácter intermediario del comercio fenicio.
       Es a partir de las fuentes de J.M.Blázquez que se ha podido afirmar que en el comercio con poblaciones indígenas de Occidente los fenicios utilizaban como elementos de intercambio vinos,aceites,perfumes,joyas y cerámica pintada a cambio de metales.Establecían así un comercio organizado sobre la base de un reducido número de factorías.Los objetos de lujo son los que muchas veces los que testimonian la llegada de los mercaderes fenicios y estarían destinados a lo que podríamos denominar como “aristocracias indígenas”.
J.M.Blázquez encuentra relación con la cerámica bruñida en la que claras influencias orientales.
La estructura comercial basada en el establecimiento de cierto número de factorías y colonias,no fue creada,con lo que se facilitaba la aparición de círculos comerciales conectados que evitarían el viaje directo desde Oriente hasta Occidente,y con lo que entramos ya en la segunda fase de la expansión fenicia,el número de viajes durante el primer período no debió de ser muy elevado.Y como consecuencia los restos arqueológicos tampoco son muy numerosos.
     En resumen, el hiatus comprendido entre las fechas proporcionadas por las fuentes literarias en torno al 1100 a.C. y aquellas que corresponden al conjunto de materiales arqueológicos más antiguos no se remontan más allá del s.VIII a.C. y corresponde a un período de navegaciones y contactos de carácter esporádico,cuyos vestigios materiales son difícil de localizar.El comercio silencioso y la utilización de los núcleos de indígenas debió privar. Después los contactos se incrementaron y hubo representaciones de carácter permanente que no siempre son identificables arqueológicamente porque las factorías eran de tamaño reducido y de escaso número.En una etapa posterior de esta segunda fase las factorías crecieron en número y tamaño,debido al desarrollo de sus actividades económicas y a la llegada de elementos externos,con lo que se inicia un tercera fase de extensión fenicia.

HUEVOS DE AVESTRUZ

El uso de las cáscaras de los huevos de avestruz, como recipientes exóticos de lujo o como elemento ritual funerario, se remonta al epipaleolítico sahariano, donde se presenta con profusas y complicadas decoraciones grabadas. En el predinástico egipcio las piezas halladas en tumbas a partir del VI milenio se decoran con motivos pintados en rojo.  En las tumbas reales de Ur del III milenio  los huevos de avestruz, originarios del desierto sirio, forman parte de los ajuares funerarios, del mismo modo que en las tumbas del bronce medio y reciente, del II milenio a.C., de Siria, Palestina y Chipre, desapareciendo las últimas importaciones en el s. X.
 En el Egeo los huevos de avestruz se importan en el minóico y heládico reciente de la segunda mitad del II milenio, tanto en los palacios, donde se usan como lujosos vasos decorados, como en los enterramientos con función ritual y apotropáica. A partir del s. VIII estas piezas, de procedencia africana a través de Egipto, son frecuentes en los santuarios griegos de Afaia en Egina, de Apolo en Corinto y de Hera en Samos y Argos, apareciendo igualmente en las necrópolis de Rodas.
Según los análisis efectuados en los huevos de avestruz, existen dos focos de origen y distribución, el africano y el sirio. El foco africano o nubio los exporta a Egipto desde la época predinástica hasta fines del II milenio, alcanzando desde allí Chipre en la segunda mitad del II milenio, y el Egeo. El foco sirio es el origen de los ejemplares de Sumer en el III milenio, y de los ejemplares de Siria y Palestina en el II milenio.
A principios del I milenio cesa el comercio de los huevos de avestruz en Oriente y el Mediterráneo, reapareciendo en el s. VIII y poniéndose de moda en el ritual funerario de la colonización fenicia hasta la época púnica avanzada.
 
En Ibiza la necrópolis fenicio-púnica de Puig des Molins entregó casi un centenar de cáscaras de huevos de avestruz pintadas en tumbas de los siglos VI-III, un millar de piezas halladas en territorio español, especialmente de las necrópolis de Puig des Molins y Villaricos.
En la Península Ibérica los primeros hallazgos de huevos de avestruz fueron documentados por G. Bonsor (1899) en los túmulos funerarios tartesios de los Alcores sevillanos y Carmona (Acebuchal, Puerto Judío, Santa Marina.
La Harinera, Santa Lucía y Cruz del Negro. del s. VII-VI. La necrópolis púnica de Villaricos, del s. VI-II a.C., excavada por L. Siret (1908) y más extensamente publicada por M. Astruc (1951), con cerca de ochocientos ejemplares entre sus ajuares, entregó el mayor conjunto de estas piezas de todo el Mediterráneo.
En la necrópolis Laurita, fechada en los tres primeros cuartos del s. VII, aparecieron huevos de avestruz en varias tumbas, continuando los hallazgos en la contigua necrópolis púnica de Puente de Noy. Otros ejemplares proceden de las necrópolis orientalizantes de Boliche, del s. VII y VI, de La Joya, del s. VII-VI, de las púnicas de Jardín y de la Albufereta, del s. VIII y de la necrópolis griega de Ampurias, del s. V .
Los huevos de avestruz aparecen fragmentados en establecimientos fenicios como Morro de Mezquitilla, Toscanos, Alarcón, Cerro del Villar, Abdera  y La Fonteta en Guardamar del Segura, en el tartesio del Carambolo  y en el ibero-púnico del Tossal de Manises.
También han aparecido estos fragmentos de huevos de dicha ave en la necrópolis orientalizante de les Casetes en Villajoyosa ( Alicante).
El huevo de avestruz siempre ha estado revestido de un carácter sagrado, por lo que suele hallarse en santuarios como elemento votivo y en necrópolis con función apotropáica, como germen de vida y de recuperación.
En las tumbas suele contener ocre, que es otro elemento con el mismo significado simbólico de la sangre y de la vida. Aparecen completos con una o dos perforaciones para extraer el contenido, pero es más frecuente hallarlos recortados a dos tercios de altura para servir de recipientes. El borde es liso o dentado, siendo más común el primero.
Los motivos decorativos pintados en rojo adoptan los temas de moda en cada horizonte cultural, fenicio, griego o púnico, del Mediterráneo, siendo los más primitivos (s. VIII-VI) los temas geométricos como los de Laurita, a base de metopas o rectángulos con aspas inscritas, análogas a las del vaso 193 de la necrópolis carmonense de la Cruz del Negro, fechado en el s. VII y de clara tradición del geométrico chipriota y siro-palestino.
El tema geométrico de los ejemplares de Laurita está acompañado por la representación de aves esquemáticas, comunes en cerámicas, estelas y pinturas tumbales del mundo orientalizante mediterráneo, bien representado en cerámicas orientalizantes del Cabezo de San Pedro de Huelva, del Picacho de Carmona, de los Saladares de Orihuela, de la necrópolis de Mesas de Asta, etc.
En la escatología fenicia es fundamental la creencia en la existencia del alma, como un principio o hálito que se eleva en la atmósfera con forma de ave, equivalente al «Ruah» de los textos ugaríticos.
En Laurita las aves pintadas en los huevos de avestruz corresponden a gallos. En la representación de aves de la iconografía funeraria fenicio-púnica, el gallo de las pinturas murales de la tumba VIII de la necrópolis púnica de Jebel Mleza es símbolo de valor apotropáico, una víctima ofrecida en sacrificio, según G. Picard, o la evocación del alma del difunto, según M. Fantar (1970). Las aves funerarias evocan el viaje del alma, siendo un símbolo de la resurrección del muerto, quién, después de permanecer en la tumba, su espíritu se dirige a la región de ultratumba.
A partir del s. V a.C. el ave, en forma de paloma, símbolo del alma del difunto, sostenida en la mano por una divinidad telúrica femenina, identificada con Artemis, Deméter, Perséfone o Tanit, como sucede en la estatua de la tumba 155 de la necrópolis de Baza (F. Presedo, 1972), se pondrá de moda en el Mediterráneo por influencia helénica, desde Rodas hasta Iberia, pero los orígenes serán anteriores, como se constata en Laurita.
La decoración pintada de los huevos de avestruz a partir del s. V adopta los temas florales de la cerámica griega de figuras rojas.
Los huevos de avestruz de los yacimientos fenicios del Mediterráneo central y occidental proceden en época
arcaica de Nubia y del desierto occidental del Nilo, distribuido por Egipto en el s. VIII y por Cartago desde el s. VII. Con la expansión colonizadora fenicia por el Atlántico marroquí, las colonias de Lixus y Mogador distribuirían probablemente la mercancía sahariana hacia Gádir, pero la excesiva abundancia de piezas de las necrópolis púnicas de Villaricos y de Puig des Molins parece indicar que el emporio de transacciones continuó siendo Cartago. Los huevos de avestruz fueron imitados en las cerámicas funerarias de las necrópolis ibero-púnicas del Cortijo de las Sombras de Frigiliana  del s. VI, de Villaricos (s. IV),de Tutugi  y del Cabecico del Tesoro (s. II a.C.).
La Fonteta en la Contestania ha proporcionado un número considerable de fragmentos de huevos de avestruz con ocre rojo en su interior, algunos de los cuales dejan todavía ver motivos bícromos en su superficie externa.
Tenían como  objetos rituales de enterramiento los huevos de avestruz, que simbolizaron el principio vital y la regeneración de la vida, y los depositaban en los talleres fenicios de fundición.
En el siglo VIII a C. estos huevos de avestruz eran bastante vulgares en los yacimientos debido a las colonizaciones de los fenicios y demás pueblos orientales y a las características orietalizantes de los poblados y necrópolis en La península Ibérica.
En el poblado Contestano de la Escuera había vasijas de imitación  y decoración libre a los huevos de avestruz que más bien tenían un carácter ceremonial.
Sobre el hallazgo de  huevos de Avestuz Torres Ortiz nos dice que su significado funerario es evidente yráramente se han hallado en contextos de habitat dentro de las colonias fenicias como ocurre en Toscanos.
 Las cascaras de huevo de avestruz de la forma I aparecidas en España son coincidentes en su ausencia de ornamentación a las halladas en los yacimientos del Norte de África, que datan del siglo vi a. J. C, asi mismo las cascaras de la forma III, IV y VII son similares en su decoración a las descubiertas en dichos yacimientos africanos.
Los motivos de la forma II son todos muy diferentes entre sí, aunque presenten una similitud a causa de la corriente orientalizante que existió en esa época.
Es posible, por tanto, que en un primer período las cascaras halladas en España fueran traídas ya decoradas del Norte de África, y que posteriormente, cuando se difundió más esta costumbre de depositarlas en las tumbas, existieran en España distintos talleres decorativos que copiaran y transformaran. 

LOS HINTERLAND FENICIOS

EL HINTERLAND DE MAZARRON

EL HINTERLAND DE VINARRAGELL

 HINTERLAND TARTESICO EN LA MANCHA

 SEXI Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL RIO GUADALHORCE

EL HINTERLAND DE LA FONTETA

 EL HINTERLAND DE ANDALUCIA

  EL  HINTERLAND DE HUEVA

EL HINTERLAND DE GADIR

ALHONOZ Y SU HINTERLAND 

EL HINTERLAND DE EXTREMADURA

CASTULO Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL CERRO DE ALCORCON

EL HINTERLAND DE MASTIA

AKRA LEUKA Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND  DE SUKRO – CULLERA

EL HINTERLAND DE  AMPURIAS

HINTERLAND DE ALLONIS