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domingo, 29 de enero de 2012

CARTAGO

Las fuentes ponen de manifiesto intrinsecamente que la fundación de Cartago es un fenómeno aislado, que no se puede agrupar ni a la primera oleada de fundaciones (Cádiz, Utica, Líxus), ni a la expansión colonial propiamente dicha, a partir de mediados del siglo VIII a. C
La fundación de Cartago, según Timeo, tuvo lugar treinta y ocho años antes de la primera olimpíada, es decir, en el año 814 a. C. y sitúa en ese mismo año la fundación de Roma, lo que constituye una sospechosa coincidencia. La confrontación de esta cronología con la proporcionada por Fabio Pictor o Varrón para la propia Roma, permitió a autores posteriores establecen la fundación de Cartago entre unos sesenta y setenta años antes que la fecha tradicional de la fundación de Roma, lo que desde el punto de  vista de la crítica textual proporciona una cierta seguridad sobre la fecha tradicional de la fundación de Cartago..
Cartago fue una importante ciudad de la Antigüedad, fundada por los fenicios procedentes de Tiro en un enclave costero del norte de África, cerca de la actual ciudad de Túnez.
La historia dio comienzo en Tiro, una de las más poderosas ciudades en la costa del Levante mediterráneo; allí se desarrolló un drama familiar digno de la mejor novela de éxito.
Cartago fue uno de varios asentamientos fenicios en el Mediterráneo occidental que fueron creados para facilitar el comercio de las ciudades de Sidón, Tiro y otras de Fenicia que estaban situadas en la costa de lo que actualmente es Siria, Líbano e Israel. En el siglo X a. C., la franja costera del Mediterráneo oriental estaba habitada por varias poblaciones semitas, quienes habían creado florecientes civilizaciones. El pueblo que habitaba el actual Líbano llamaba su lengua canaanita, pero fueron llamados "fenicios" por los griegos. El idioma fenicio era muy cercano al antiguo hebreo a tal grado que este último era a menudo utilizado como ayuda para la traducción de inscripciones fenicias.
Cartago estaba situada en una península comprendida entre el golfo y el lago de Túnez. La ciudad estaba protegida por una triple muralla, cada sección contaba con 25 m de altura y unos 10 m de ancho, situada en el istmo, a unos 4 km del mar. La propia muralla tenía cuarteles con capacidad para albergar a 20.000 infantes. El diseño urbanístico y la arquitectura eran una mezcla de modelos con antecedentes sirio-palestinos de tipo predominantemente orgánico y de modelos de lógica hipodámica, en parte creada por su propia práctica de la construcción y, en parte, sobre todo en su última fase, por influencia griega y helenística.
La ciudad de Cartago poseía dos grandes puertos, el comercial y el militar, que le permitieron dominar militar y comercialmente el Mediterráneo occidental. El acceso a los puertos desde el mar venía facilitado por una entrada de unos 21 m de ancho, que en caso de necesidad era cerrada con una cadena de hierro. Los dos puertos estaban unidos por un estrecho canal navegable. Fueron construidos artificialmente, en lo que fue una gran obra de ingeniería, admirados y envidiados, y siendo los más famosos de la Antigüedad.
El puerto civil era de forma rectangular. Allí fondeaban las naves comerciales, que en su mayoría importaban garum, trigo, púrpura, marfil, oro, estaño y esclavos de las factorías, de las colonias y de las explotaciones agrícolas creadas en numerosos enclaves costeros a lo largo del Mediterráneo. Las exportaciones a otras ciudades, colonias o pueblos costeros nativos de las costas del Mediterráneo occidental fueron mercancías manufacturadas, vidrios, cerámicas, objetos de bronce o hierro, y tejidos de púrpura.
El puerto militar era de forma redonda y albergaba en su interior una isla artificial también circular. La isla era la sede del almirantazgo, y su acceso era restringido. El puerto militar según las fuentes clásicas podía albergar 220 barcos de guerra, y sobre los hangares se levantaron almacenes para los aparejos. Delante de cada rada se elevaban dos columnas jónicas, que dotaban a la circunferencia del puerto y de la isla el aspecto de pórtico. Los restos arqueológicos descubiertos han permitido extrapolar la capacidad de acogida del sitio: 30 diques en la isla del almirantazgo y de 135 a 140 diques en todo el perímetro. En total, de 160 a 170 diques, podían albergar tantos barcos de guerra como han sido identificados.
Por debajo de los diques de la dársena se situaban los espacios de almacenaje. Se ha supuesto que en cada dique podían tener cabida dos filas de barcos. En medio del islote circular,había un espacio a cielo abierto, a cuyo lado se levantaba una torre. Los diques podían tener sobre todo la función de astillero naval.
La zona alta se desplegaba partiendo de la colina de Byrsa, donde se hallaba la inexpugnable fortaleza del mismo nombre y el templo de Eshmún. En las laderas de la colina se encontraban las grandes residencias de la aristocracia cartaginesa. Se descubrieron restos de casas recubiertas por las cenizas del incendio de su destrucción, en el año 146 a. C. poseían características muy similares a las helenísticas, siendo un recinto con calles concéntricas.
Las ciudades fenicias eran muy dependientes del comercio, tanto terrestre como marítimo, y sus ciudades contaban con varios de los puertos más importantes del área. Los fenicios establecieron numerosas ciudades coloniales a lo largo de las costas del Mediterráneo (desde Iberia hasta el Mar Negro), con la finalidad de proveer un lugar de descanso para sus flotas mercantes, mantener un monopolio fenicio sobre un recurso natural de un área o para comerciar por su cuenta. Fueron estimulados a fundar ciudades por una necesidad de revitalizar el comercio para pagar el tributo extraído a Tiro, Sidón y Biblos por una sucesión de imperios que los gobernaron y, más tarde, por temor de una total colonización griega de esa parte del Mediterráneo. La colonización fenicia inicial tuvo lugar durante una época cuando otros gobiernos vecinos (griegos, hititas, cretenses) estaban pasando por una "Edad Oscura", quizás después de la llegada de los pueblos del mar.
El rey Pigmalión ambicionaba las riquezas de su cuñado Ajerbas, el gran sacerdote de Melkart, y mandó matarlo para apoderarse de ellas a Pesar de los ruegos de su hermana Elisa, más conocida por Dido, poético nombre que le dio Virgilio en su Eneida. De este modo, la princesa se encontró a la cabeza del bando opositor al rey; a toda prisa se organizó una expedición para huir de Tiro y en ella tomaron parte un buen número de ciudadanos de alcurnia. además de marinos, comerciantes, artesanos, esclavos, etcétera. Los fugitivos arribaron a Chipre, donde otro contingente de personas se sumó a la flota; ésta se encaminó hacia cualquier lugar del Norte de Africa, bien conocido desde mucho antes por los infatigables navegantes fenicios. Así, llegaron a un lugar -cuyo nombre aún desconocemos que ya estaba poblado por gentes de su mismo origen y cuyo jefe cedió a Elisa "todo aquel terreno que pueda ser contenido por una piel de buey". La inteligencia de Elisa demostró su capacidad de dar la vuelta al termino ambiguo del contrato y permitió establecer a toda su expedición, pues hizo cortar la piel de un buey en una fina y muy larga tira de cuero con la cual pudo marcar un terreno amplio, cortando una península y obteniendo una superficie con unos 4 km. de perímetro en la que fundar Qarf Hadasht, la "Ciudad Nueva", la futura Cartago de los romanos.
Con la visita de Eneas -por entonces huyendo de Troya y camino de Italia- y sus amores con Dido, la leyenda cierra otro capítulo y concluye en tragedia: el rey libio Hiarbas pretendió despojar a la reina Dido; no queriendo ésta salir de su viudez, y en homenaje a su difunto marido, organizó un ceremonial de expiación y al termino del mismo se arrojó a la hoguera. De este modo se explica que en Cartago perdurase el culto a Elisa y la proliferación de este nombre -Elishat- en las estelas púnicas halladas en sus necrópolis. Virgilio dramatizó aún más este relato, narrando que el suicidio de Dido fue consecuencia del abandono de Eneas y del mal de amores hacia éste.
Desde el punto de vista religioso, también hay una diferencia entre la oligarquía terrateniente y la mercantil. La primera depositaba su confianza en divinidades agrícolas de carácter femenino y el monarca era al mismo tiempo sumo sacerdote de tal divinidad. Por el contrario, los comerciantes estaban vinculados a una divinidad masculina, Melqant, representante de sus intereses en el panteón fenicio. Así los dioses principales de la ciudad fueron: Melqart (patrón de Tiro), Ashtart (la fenicia Astarté), pero sobre todos los demás se encontraba Tanit ("La Señora"), asociada al Señor Baal Hammón.
Es significativo que tanto en Cartago Nova como en Cartago los autores clásicos nos sitúen un templo dedicado a Asklepio, conocido también como Eshmún. Este hecho forma parte de la evolución de la religión fenicia, ya que parte importante de su desarrollo lo constituye «la espontánea aceptación de influencias religiosas extranjeras (anatólicas,iránicas, griegas)»
Tras la decadencia de Tiro, Cartago desarrolló un gran Estado, de carácter republicano con ciertas características monárquicas o de tiranía, que evolucionó a un sistema plenamente republicano. Los territorios controlados por Cartago la convirtieron en la capital de una próspera República, viéndose enriquecida por los recursos provenientes de todo el Mediterráneo occidental. Cartago fue durante mucho tiempo una ciudad más próspera y rica que Roma.
Cartago fue fundada por colonos fenicios de la ciudad de Tiro, que trajeron consigo la deidad tutelar de Melkart. El historiador romano Apiano fecha la fundación de Cartago 50 años antes de la Guerra de Troya (esto es, entre 1244 y 1234 a. C., según la cronología de Eratóstenes). El poeta romano Virgilio creía que la fundación de la ciudad coincidió con el fin de la Guerra de Troya; sin embargo, es más probable que la ciudad fuera fundada en algún momento entre 846 y 813 a. C.

domingo, 8 de enero de 2012

LOS HEBREOS

Eran un pueblo de nómadas semitas,  que aparecieron en el Asia Anterior alrededor del siglo XIII a.C. Estos se asentaron en la zona de Palestina, al sur de Fenicia. Esta zona esta delimitada al oeste, por el mar Mediterráneo; al este, por el río Jordán y el Mar Muerto; al norte, por las montañas del Líbano y al sur, por la península del Sinaí. Es un territorio menos fértil que Egipto y Mesopotamia, pero presenta llanuras aptas para el pastoreo y el cultivo, por lo que será codiciado por los vecinos del desierto. Esta región se llamo primitivamente el país de Canaan debido a que sus primitivos pobladores fueron los cananeos. Cerca del 1500 a.C. llegaron tribus de origen ario, los filisteos, y denominaron a la zona Philistina , nombre del cual deriva la palabra Palestina. Posteriormente se asentaron los hebreos, singular pueblo, que no formo un poderoso Estado o un Imperio, pero que sorteando avatares mantuvo su vigencia hasta la actualidad. Los hebreos aparecieron en el Asia Anterior. Estos se asentaron en la zona de Palestina, al sur de Fenicia. Esta zona está delimitada al oeste, por el mar Mediterráneo; al este, por el río Jordán y el Mar Muerto; al norte, por las montañas del Líbano y al sur, por la península del Sinaí. Es un territorio menos fértil que Egipto y Mesopotamia, pero presenta llanuras aptas para el pastoreo y el cultivo, por lo que será codiciado por los vecinos del desierto. Esta región se llamo primitivamente el país de Canaan debido a que sus primitivos pobladores fueron los cananeos. Cerca del 1500 a.C. llegaron tribus de origen ario, los filisteos , y denominaron a la zona Philistina , nombre del cual deriva la palabra Palestina. Sociedad: La sociedad israelita estaba íntmamente relacionada con su religión. El núcleo de la sociedad hebrea es la familia. Esta es patriarcal. El padre es la máxima autoridad. Existían también los esclavos; que se obtenían por compra o por ser prisioneros de guerra; no se los trataba con crueldad. En los tiempos de nómades, los hebreos vivían en tiendas con pocos muebles. Esta forma de vida les facilitaba su traslado en búsqueda de pasturas para sus rebaños. Luego de asentarse en Palestina, habitaron en casas de piedra, rodeados de hurtos, conformando poblados. Gobierno: Establecimiento en Palestina. Los jueces: En el siglo XII a.C. los hebreos tuvieron algunos enfrentamientos con los cananeos. Al establecerse en Palestina tomaron las costumbres sedentarias y agrícolas. En cuanto a la organización política continuaron divididos en doce tribus, sin confirmar un solo estado. Su vinculo primordial era el religioso. Cuando eran atacados por enemigos (momentos difíciles) las tribus aceptaban eventualmente a un único jefe, llamado juez, que era, generalmente, un caudillo. Este unía a varias tribus bajo su autoridad. Entre ellos se destacaron Gedeon, Sanson y Samuel. Creación del Estado hebreo. Los reyes: Afines del siglo XI a.C., estas unidades temporales se transformaron en una unidad permanente con la creación del reino de Israel. Estos organizaron un solo Estado: nació la monarquía. En el plano internacional era una época de florecimientos de pequeños reinos independientes. Los grandes Imperios Antiguos habían decaído y todavía no había surgido el terrible poder asirio. Era un buen momento para unirse y derrotar a los filisteos con los que disputaban la zona. El primer rey, Saul, venció a los filisteos y floreció al Estado, su gobierno era acompañado por un Consejo de Ancianos. Su sucesor, David, ataco la ciudad de Cananea de Sión y se apropio de ella llamándola Jerusalén. Posteriormente sometió a los filisteos y extendió los demonios de Israel, desde al Eufrates hasta el Mar Rojo. Los hebreos consideraron esta época como la mas feliz. Su hijo, Salomón, Alcanzo la fama por darle importancia a la justicia y por intensificar el comercio. Organizo también, una flota para comerciar por el Mar Rojo. Parte de las riquezas se aplico a la construcción del palacio y del templo de Yavhe en Jerusalén. El cima. Los dos reinos: La muerte de Salomón desencadeno una rivalidad entre las doce tribus que termino en la división del reino en dos estados diferentes: a) las diez tribus del norte formaron el Reino de Israel, mas vasto y fuerte, con su capital en Samaria. b)Las dos tribus del sur formaron el Reino de Juda, con la capital en Jerusalén. Como consecuencia de esta división hubo una decadencia económica y religiosa. Económica porque ya no tuvieron el monopolio de las rutas de religión; y religiosa porque comenzaron a adorar el reino del norte y asimilaron otras costumbres religiosas como los cananeos. Como reacción ante esto, comenzaron a surgir los profetas, en defensa de la doctrina de Jehová. El exilio. La perdida de la independencia política: La división y las luchas internas provocaron debilidad en los dos reinos. Esto favoreció a los pueblos vecinos que, primero los asirios y después los caldees, los invadieron, conquistaron y esclavizaron. El retorno a Palestina. La comunidad religiosa: Cuando Ciro el grande destruyo el imperio Neobabilonico, permitió a los hebreos a retornar a Palestina y los persas les permitieron reorganizarse como comunidad religiosa de acuerdo con su política. Pero pese a esto, no todos regresaron ya que temían ser esclavizados y se dispersaron por todo el mundo. Sin embargo, quedaron unidos por su lengua, su religión y sus costumbres. La diáspora: Los romanos destruyeron Jerusalén y expulsaron a los israelitas. Estos se desgregaron por el Mediterráneo y comenzó así la diáspora; la dispersión de judíos por el mundo. La historia de los hebreos en Palestina había terminado. Pero la comunidad hebrea sobrevivirá manteniendo intactas sus creencias y costumbres, gracias a su fe y a la alianza con su dios Yavhe. Economía y actividades: Los hebreos , establecidos en Palestina, se dedicaron a la agricultura y la ganadería. El cultivo característico era el olivo y la vid, también obtuvieron legumbres y lentejas. El pastoreo de ovejas, bueyes, cobras, caballos y camellos acompañaba la actividad agrícola. También trabajaron cerámica y confeccionaron numerosos tejidos de lana y lino. Lomas importante de su actividad económica fue el comercio. Esto se debía a que su lugar de asentamiento, Palestina, era una tierra puente, es decir, un lugar de transito de mercaderes entre Mesopotamia y Egipto: exportaban aceite y vino e importaban metales (cobre de Chipre, hierro de Australia, oro de Arabia, plata de Tarsish ), estaño, plomo marfil y especias. Arte: La mayoría de las obras literarias fueron compiladas y organizadas durante el período de apogeo de la monarquía y por obra del rey- poeta David. Merecen especial mención los salmos, los proverbios, los cantos nupciales del cantor de los cantares, las Crónicas, el Génesis, el Éxodo, los Jueces, los Reyes y otros libros denominados Sapiensiales, como el Eclesiastés. Valoraron la música y la emplearon en las ceremonias religiosas. El sofar fue un instrumento típico hebreo, cuerno de macho cabrío utilizado para convocar a las ceremonias rituales. También utilizaron cítaras, sistros panderos (adufes) y flautes, por mencionar los más popularizados. No había pinturas ni esculturas por temor a que cayeran en la idolatría. Fue destacada la arquitectura, dentro de ella los palacios y las viviendas de los nobles. el latín hebræus, éste del hebreo ‘ibrī, y éste quizá del acadio apiru[m], "paria") fueron un antiguo pueblo semita del Próximo Oriente y ancestros de los israelitas y los judíos. Según la Biblia y las tradiciones hebraicas, los hebreos fueron originarios de Mesopotamia. Eran nómadas, vivían en tiendas, llevando manadas de cabras y ovejas, utilizando asnos, mulas y camellos como portadores. Una crisis económica pudo impulsar a Terah, padre de Abraham, a dejar la ciudad para ir a la de Harran, en el Alto Éufrates. De allí, algunos de ellos emigran hacia Canaán, prometido por Dios, a los descendientes del patriarca Abraham (c. 1750 a. C.). Varias tablillas descubiertas en Mari certifican frecuentes migraciones por estas regiones. Abraham y los suyos se asientan en Canaán: en Siquem (actual Nablús), Beerseba o Hebrón. Poco a poco, se mezclan con los pobladores locales y se convierten en agricultores sedentarios hacia el siglo XII a. C. El pueblo de Israel era vecino de otros, como los edomitas, moabitas, ammonitas e ismaelitas. Un rasgo distintivo fue su convicción en la existencia de un único Dios, llamado Yavé. De acuerdo con el Tanaj, el pueblo de Israel es el elegido entre todos los de la tierra por Yavé y al que revela las verdades fundamentales, como la Torá. En la Biblia, "Israel" es el nombre nacional de las personas que se conocen racialmente como "Hebreos". En la condición tribal, el nombre fue históricamente aplicado a todo el pueblo. La historia (Gen. XXXII. 24 et seq.) del cambio de nombre de "Jacob" a "Israel" es en parte un reflejo del hecho histórico de la unión de las tribus y de su triunfo final sobre los cananeos. Como consecuencia, los términos "hebreo" e "israelita" suelen describir a las mismas personas. Hebreos eran llamados antes de la conquista de la tierra de Canaán e israelitas posteriormente. En la actualidad, "hebreo" se utiliza ocasionalmente para designar a los judíos que utilizan el idioma hebreo. Religión La religión domino todos los aspectos de la cultura hebrea. La prohibición de representar la divinidad estimulo la literatura y el resultado fue la BIBLIA. También denominada Sagradas Escrituras. El ANTIGUO TESTAMENTO está escritos por los hebreos. Habla de las costumbres y pensamientos morales de los israelitas. Luego los cristianos agregaron el NUEVO TESTAMENTO con la llegada de Cristo y los orígenes del cristianismo. La primera gran diferencia de la religión del pueblo hebreo con los demás del Cercano Oriente es que cree en un solo Dios. Este es justo y bueno y exige a su pueblo el cumplimiento de una moralidad. No tiene forma humana, esto significa que no puede ser representado. El hombre es inferior a El, pues Dios lo hizo a su imagen, inmortal, pero como ha pecado debe ser castigado. Otra diferencia es que Dios actúa con los hombres y no fuera del mundo de los hombres. Esto no significa que no volvieran a caer periódicamente en el politeísmo. Esta caída se producía varias veces hasta que alguien (como los predicadores) los esperanzaban nuevamente. La primera característica de esta religión es el monoteísmo, se cree en un solo Dios, Yahvé. Yahvé significa "Soy el que Soy". También recibe otros nombres que se corresponden históricamente con las diferentes épocas. Al principio se le llamaba "Elohim" que significaría "Dios" nombre manejado en la etapa politeísta. "Adonai" fue otra denominación, que significa "Señor de Señores"; y " El Shaday" que significa "Todopoderoso" Para llegar a esta etapa monoteísta, creencia en un solo Dios, pasan previamente por: una etapa de Totemismo, de adoración de animales; luego a la del Fetichismo, adoración de objetos materiales o y por último, la monolatría. La segunda característica de su religión es la de alianza o pacto. Fundamentalmente encontramos tres. En primer lugar, la llamada "Antigua Alianza" que es la realizada entre Yahvé y Abraham en representación del pueblo. Dios se comprometía a brindarles protección y ayuda constante, la tierra prometida, una descendencia muy numerosa "... como las arenas del mar..." y señorío sobre las demás naciones. El pueblo hebreo por medio de Abraham, se comprometía a la fidelidad y aceptación de la voluntad divina. Cada alianza necesitaba de una demostración de acuerdo, y ésta era por medio de la sangre. En este caso, el rito, era la circuncisión, por medio de la cual se selló el pacto. La segunda alianza es la realizada entre Yahvé y Moisés en el Monte Sinaí, en ésta se ratifica la primera y el sello de dicha alianza fue por medio de un cordero.La tercera característica de la religión hebrea es el "mesianismo", el que consiste en la creencia de la llegada de un Mesías y en el papel protagónico de Israel sobre los demás pueblos. Para los cristianos el Mesías fue Jesús, para los hebreos, no ha llegado aún. Otra característica de esta religión es la moral, según la alianza o pacto, Yahvé tiene derechos sobre el hombre porque lo creó, por lo tanto determina prohibiciones, limitaciones, marca un camino para que éste alcance la felicidad. Establece los diez mandamientos que se resumen de la siguiente forma: se prohíbe el politeísmo; matar; fornicar; robar; mentir; codiciar los bienes ajenos; se ordena la observancia del sábado; honrar a los padres; la idolatría y la vana invocación del nombre de Dios en el juramento falso.

viernes, 6 de enero de 2012

CAUSAS DE LA COLONIZACION FENICIA

 Que los fenicios fueron grandes comerciantes y que en sus extraordinarias actividades mercantiles se extendieron por todo el Mediterráneo , es bien sabido, pero.. ¿Cómo llegaron los fenicios a ser los grandes dominadores comerciales del Mediterráneo? ¿Que les motivo a abandonar sus costas, sus puertos, sus ciudades y lanzarse en una oleada colonizadora por un Mar poco hospitalario? ¿Qué hizo que sus gentes se establecieran en lejanos lugares fundando nuevas colonias?
La frívola imagen que los fenicios han despertado tradicionalmente, de severos y avaros comerciantes, que se desplazaban por el Mediterráneo con la sola idea de buscar aquellas materias primas y artículos exóticos, de los que carecían y por medio de los cuales lograr ingentes beneficios, queda muy alejada de la realidad.
No fue una causa, la que empujo a la expansión de los fenicios por las aguas mediterráneas, sino una pluralidad de ellas, las cuales se interrelacionan entre si.
Tradicionalmente se venia justificando la colonización fenicia por una causa puramente comercial, exenta de otras , que si bien es cierta, no hay que considerarla como una causa aislada , sino que entra en relación con otros factores, también determinantes dentro de la expansión colonial fenicia .En este sentido la búsqueda de materias primas , sobre todo metales, hizo que los mercaderes fenicios se lanzaran en busca de lugares ricos en estas , muchos de ellos localizados en sitios remotos , como la Península Ibérica o las Islas Británicas .
Otra causa que llevo a los fenicios a su colonización económica del Mediterráneo, fue la escasez de recursos y la degradación medioambiental , como la deforestación de un territorio de gran riqueza forestal , que se venia produciendo en el territorio cananeo, y así lo atestiguan las fuentes bíblicas y arqueológicas, de donde se desprende que hacia los siglos XIII – XII a. c , las metrópolis fenicias empezaron a experimentar un déficit de la producción alimentaría .De este modo, varias ciudades de la costa sirio-libanesa, importaban productos alimenticios , algo impensable en el milenio anterior .Esto es una consecuencia directa de la sobreexplotación agropecuaria a la que los fenicios habían sometido su territorio, un territorio geográficamente escaso para atender las demandas de una población en creciente expansión y desarrollo, con la consiguiente degradación medioambiental .
Fue este aumento poblacional, unido a una perdida de territorios del interior, otra causa de la diáspora fenicia por el Mediterráneo, ya que unida a la escasez de productos alimenticios, que la nación Fenicia venia padeciendo, desemboco en una crisis de subsistencia .Las urbes cananeas presentaban un grave problema de hiperpoblamiento y pocos recursos, hecho, que se agravo por un acentuado éxodo rural, motivado por el déficit de tierras y los malos resultados de la agricultura. Esto trajo consigo un trasvase poblacional del mundo rural al mundo urbano. En este contexto es fácil suponer que el descontento de la población mas desfavorecida, un sector poblacional de ciudadanos libres sin representación asamblearía que perseguía un reconocimiento social , y que se hacia a menudo patente , lo que provocaría frecuentes tensiones sociales , hasta que la situación se tradujo en insostenible , viéndose como una posible solución , la migración mediterránea y la fundación de colonias por el Mediterráneo, donde pudieran desplazarse y establecerse la población sobrante en busca de mejores condiciones de vida y, aligerar así, la presión social de las metrópolis .Los textos de autores clásicos como Salustio o Tertuliano , entre otros , apuntan a este crecimiento poblacional desmesurado , como una de las causas de la colonización mediterránea llevada a cabo por los fenicios.
La desigual redistribución de la riqueza, que chocaba frontalmente con un sistema tributario injusto, puesto en marcha desde las instituciones palaciales, también tuvo su repercusión negativa, favoreciendo la salida de los colonos.
Pero no solo esto , además , la presión fiscal o tributaria a la que se vieron sometidas las ciudades fenicias, por parte de los monarcas asirios, se configura como una causa mas de la salida de los fenicios a las aguas mediterráneas, fundamentalmente en busca de metales, que les proporcionase el numerario preciso para afrontar tan exigentes tributos .En torno al siglo IX , en tiempos de Asurnasirpal, los fenicios debían pagar exigentes tributos , como oro , bronce , plata , o estaño , junto a ingentes cantidades de objetos de lujo .Esta actividad tributaria continuo en tiempos de Salmanasar III y Tiglatpileser III que siguen recibiendo las mismas clases de mercancías por parte de las metrópolis fenicias .
Los metales se convirtieron en los productos mas cotizados por los mercaderes fenicios, y aunque en un principio les bastaban los obtenidos en regiones próximas, como Anatolia, de donde obtenían plomo, plata, hierro, y estaño; Chipre y Asia Menor, de donde sacaban cobre y el hierro; la plata del Egeo y el oro de Ofir, pero pronto se les hizo insuficiente.
Esto unido , al aumento de la influencia griega en aguas del Mar Tirreno y el despuntamiento de Urartu, obligo a los mercaderes fenicios a recurrir a nuevos circuitos comerciales donde abastecerse de productos metalíferos, incrementándose sus visitas a la Península Ibérica.La gran demanda de metales preciosos, hizo que los fenicios pusieran sus ojos en las minas de la Península Ibérica , como Huelva y Sevilla, sobre todo en el periodo púnico, estableciéndose en la colonia tiria de Gadir, empleándola como base para el intercambio comercial con Tartessos . Así, el sur peninsular se convirtió en destino predilecto de las naves mercantes fenicias, atraídas por las riquezas del mítico reino de Tartesos. Era tal la riqueza metalífera, sobre todo plata, que allí encontró este pueblo oriental, que a pesar de su lejanía de las costas más orientales del Mediterráneo, les merecía la pena y les resultaba de enorme rentabilidad .Avieno, sobre la plata fenicia, nos dice:
“……desconocido su uso por los naturales del país, los fenicios lo utilizaban para sus ganancias comerciales y cuando se dieron cuenta de ello, adquirieron plata a cambio de pequeñas mercancías .Los fenicios la llevaron hacia Grecia, Asia y a otros pueblos, adquirieron grandes riquezas .Hasta tal punto se esforzaron los mercaderes, en su afán de lucro, que cuando sobraba mucha plata, porque los barcos estaban llenos de carga, sustituían el plomo de las anclas por plata….”
En otro estado de cosas , tan magna empresa , como era el comercio por todo el Mediterráneo, y sobre todo, el establecimiento , creación y organización de estos nuevos asentamientos humanos , requerían de una perfecta organización .No estamos hablando de un grupo de personas que por su cuenta y riesgo deciden embarcarse en tan complejas expediciones, acabando estableciéndose por su cuenta de una manera anárquica, sino todo lo contrario .Es decir, todo el programa comercial ultramarino que llevan a cabo los fenicios, estaba orquestado por el Estado y mas concretamente por la clase aristocrática, a la cual no le interesaba la situación de inestabilidad social que se vivía en las metrópolis y que día a día, iban acrecentando las desigualdades sociales , generando tensiones internas, que por otro lado, era preferible evitar en la medida de lo posible.
El aparato del estado era el único capaz de poner en marcha semejantes expediciones, ya que esto suponía fletar las embarcaciones necesarias, con todos los preparativos que exigía un largo viaje, en el que además transportaba a ciudadanos dispuestos a establecerse ,definitivamente, en lugares lejanos.
Es muy posible que en un principio, dado el carácter migratorio de estas empresas , la expedición fuera dirigida, físicamente, por miembros de la clase aristocrática , que además pretendían que no se produjera una desvinculación de los nuevos asentamientos respecto de la metrópoli y así controlar los medios de producción .También muchos de estos aristócratas, interesados en influir en la vida política de sus metrópolis ,se veían atraídos a encabezar y participar en estas expediciones ambicionando méritos, que les consolidara en la vida política de su ciudad .Sea como fuere , en uno y otro caso , la búsqueda o el incremento de la fortuna, constituía también, un factor motivador ,a la hora de involucrarse en dichas actividades.
Estos pobladores, dirigidos por miembros de la aristocracia, van a crear en los nuevos lugares de hábitat, un modelo heredado de la metrópoli, reproduciendo el modelo político de esta .Así, no solo van a importar los mismos hábitos de vida que se practicaban en la urbe de procedencia, sino que también su arquitectura seguirá el mismo modelo, imperando el reducto fortificado que protege a la ciudad de eventuales enemigos, y donde la población se puede guarecer a modo de acrópolis.
Pero ¿Cual era el régimen de financiación de las largas expediciones a occidente? , lugar en el que se esperaba encontrar enormes riquezas, ¿A quien le correspondía aportar ese importante capital que condujera al éxito de tan magna empresa? Pues bien no se conoce con certeza de donde salió este capital, lo que si esta claro es que debieron realizarse importantes inversiones, recibiendo un gran aporte financiero .Lo mas acertado esta en pensar que el aporte económico y financiero que reciben las expediciones fenicias provenía de dos fuentes distintas. Por un lado el Estado, que como organizador del proyecto colonizador y migratorio, realizaba las aportaciones mas fuertes, y dentro del estado, el santuario hacia grandes aportaciones económicas a este programa colonizador .Por otro lado, también era importante las aportaciones privadas de una oligarquía mercantil que en torno al 800 a. c aparece ya organizada en asociaciones o consejos de comerciantes (Hubur). Por lo tanto parece posible la coexistencia entre el capital publico y el privado .En un primer momento la iniciativa , en este sentido, la llevaría el Estado , aunque no se descarta ,que con el tiempo, las aportaciones privadas fueran en aumento , pudiendo evolucionar a formas privadas , o simplemente ir alternándose , según las condiciones políticas de cada momento .El hecho de que el Estado estuviera al frente de las nuevas fundaciones por medio de tan fuertes aportaciones económicas y representado por la aristocracia en las nuevas colonias, creo un vinculo de dependencia muy fuerte entre la metrópoli y la nueva fundación.
En este sentido, esos aristócratas, consiguieron establecer en el nuevo espacio urbano, la misma diferenciación social que imperaba en la metrópoli de procedencia .Igualmente se traslada a la colonia el mismo modelo religioso, heredando el panteón de la ciudad madre, así como los ritos funerarios que se practicaban en la metrópoli.
Ahora bien, todo este movimiento migratorio que concluye con el asentamiento en diferentes puntos geográficos, requiere una organización social que permita a los nuevos pobladores poder desarrollar su vida de forma plena .Por ello, una vez establecidos, había que buscar tierras de cultivo que les permitieran llevar a cabo las actividades agrícolas obvias para la subsistencia, así paralelamente a la colonización comercial, se produce una colonización agrícola igualmente compleja.

Tradicionalmente se ha considerado que la expansión fenicia por Occidente venía provocada por la presión asiria, sobre todo desde Tiglatpileser III, que tendría un doble efecto sobre las ciudades-estado fenicias: por un lado, les impondrían fuertes tributos en forma de materias primas (sobre todo plata) y, por otro, les privarían de las tierras interiores que formaban el hinterland agrícola necesario para su supervivencia. Estos dos hechos provocarían en estas ciudades una necesidad de materias primas unida a una necesidad de productos agrícolas que desembocarían en el proceso de expansión objeto de este trabajo. Esta hipótesis ha sido defendida por ilustres investigadores como García y Bellido, Pierre Cintas, Niemeyer, Moscati, etc., pero actualmente es muy criticada.
D. Ruiz Mata apunta que esta visión tradicional pasa por alto un hecho de capital importancia como es que la auténtica presión asiria se da en un momento, reinados de Sennaquerib y Asarhadón (primera mitad de VIII a. C.), en que las colonias fenicias de Occidente están ya plenamente formadas. De este modo, las teorías que apuntan que en la Península Ibérica se produjo más bien una colonización agrícola impulsada por la necesidad de hallar nuevas tierras cultivables queda herida de muerte. Ruiz Mata, por su parte, hace descansar el motivo de la colonización en una búsqueda de metales, de los que Próximo Oriente es deficitario y que los fenicios necesitan, ya que habían perdido los mercados del Mar Rojo gracias a los cuales se abastecían de metales preciosos como el oro de Ophir. En esta línea se sitúa también Blázquez.
Carlos García Wagner por su parte, apunta que la causa principal de la colonización fenicia sería la búsqueda de materias primas para las manufacturas que servían para soportar el comercio con zonas de Próximo Oriente de las cuales Fenicia conseguía productos agrícolas imprescindibles para su subsistencia. D este modo, rechaza también la tesis tradicional de la presión asiria que, según él, sólo sería un elemento coadyuvante y ni tan siquiera el más importante, algo que queda demostrado por el hecho de que los inicios de la expansión fenicia por el Mediterráneo no son anteriores al IX a. C., con lo que, según él, no coinciden con los momentos de mayor actividad política y militar asiria.
También Liverani se ocupa de las causas de la colonización, señalando que las causas de la colonización fenicia deberían buscarse principalmente en tres ámbitos: en la situación en las tierras de destino, en los recursos con los que se comercia y en la situación en la zona de origen de los colonos. Para él la instalación permanente debió producirse por la conjunción de estos tres factores; en primer lugar, el hecho de que en el siglo VIII a. C. los indígenas en ascenso ya no aceptan las baratijas que los fenicios les ofrecían hasta ese momento, ahora "son interlocutores mucho más consistentes. Con ellos no basta la simple arribada estacional de naves aisladas, si requiere una capacidad de presión e intervención directa en los terrenos económico, político y, en última instancia, militar”. En segundo lugar, Liverani señala como la aparición de colonias marca un cambio, se da en un momento en que se pasa de demandar metales a apreciar los recursos agrícolas y ganaderos que son abundantes en el territorio colonizado, todo lo contrario de lo que pasa en tierras fenicias orientales. En tercer lugar, Liverani apunta que en el país de origen (las ciudades-estado fenicias) debió existir algún motivo que indujera a los colonos a dejar sus tierras y lanzarse a unas empresas tan prometedoras como arriesgadas. Este motivo Liverani no lo sitúa ni en las tensiones internas, que sí fue el caso de muchas fundaciones griegas, ni en la presión asiria que considera tardía con relación al desarrollo del proceso de expansión. De este modo él opina que "no parece que las presiones internas (socioeconómicas) y externas (imperiales) expliquen por sí solas el movimiento colonial fenicio, que debió ser una adaptación a las formas de presencia y explotación de la cuenca mediterránea"6.
Para Susan Frankenstein el inicio del proceso colonizador se debería a una búsqueda de materias primas para satisfacer el aumento de la demanda de los socios comerciales extranjeros y políticamente superiores (caso de Asiria) y de sus propios talleres artesanales. Por consiguiente, para ella: "La expansión fenicia hacia el Mediterráneo Occidental es pues, sobre todo, una maniobra en busca de nuevas fuentes de materias primas en áreas hasta entonces no explotadas, en un momento de creciente demanda en el Próximo Oriente paralela a un declive de los suministros procedentes de fuentes tradicionales, como Anatolia e Irán"7.
Pero, sin duda, es María Eugenia Aubet8 quien traza una visión más completa sobre las posibles causas del inicio de la "diáspora" colonial fenicia. Su hipótesis parte de consideración de la colonización como un proceso producto de la conjugación de numerosos factores interrelacionados, aunque unos más importantes que otros, que actuarían en un largo periodo de tiempo. De esta manera, en un momento determinado uno de estos factores o un estímulo exterior actuarían como elemento desencadenante del proceso, simplemente como desencadenante, nunca como causa directa y única. Por consiguiente, Aubet rechaza tanto la hipótesis tradicional sobre la presión Asíria, como la de otros autores que opinan que la colonización se debió únicamente a la propia dinámica interna de la sociedad fenicia y a la necesidad de materias primas (sobre todo metales) durante el periodo de máximo desarrollo de su comercio, es decir, bajo el reinado de Hiram I de Tiro, durante el siglo X a.C., alegando contra estas últimas hipótesis el hecho de que no se documenta establecimiento fenicio alguno en esta fecha tan temprana.
Como hemos dicho, Aubet tiene en cuenta una serie de variables que consideradas en conjunto pudieron provocar el inicio de la colonización fenicia, estas son: el medio geográfico, el déficit agrícola y la sobrepoblación, la demanda de materias primas proveniente de las industrias especializadas, la demanda de metales preciosos, en especial plata, en el oeste del continente asiático, la pérdida de una serie de circuitos internacionales por parte de los fenicios, la presión de Asiría y, por último, la posibilidad que tenían los fenicios de llevar a cabo una empresa de tal envergadura gracias a la desarrollada infraestructura comercial que poseía. A continuación pasaremos a analizar estas variables más detenidamente.
Sin caer en un determinismo ecológico, el medio geográfico es un aspecto importante que, sin duda, influyó en los fenicios a la hora de dirigir sus miradas hacia el Mediterráneo. Recordemos que hacia 1200 a. C. las invasiones de los pueblos como "pueblos del mar", redujeron el espacio de las ciudades-estado fenicias casi exclusivamente a su espacio urbano y un pequeño hinterland. Este espacio debió ser a todas luz insuficiente para mantener una población en aumento que se concentraba en las ciudades. Además, hacia 1200 a. C., se dieron una serie de cambios climáticos en la región de Siria-Palestina que provocaron una sustitución de la vegetación de tipo mediterráneo por otra de tipo desértico y sahariano así como por una reducción del bosque producto de un acusado descenso del índice de lluvias. La costa fenicia no ser verá tan perjudicada por estos cambios, esto provocará que la gente se concentre en ellas, lo que a su vez producirá un aumento demográfico difícilmente soportable por el reducido espacio agrícola del que estas ciudades disfrutaban tras las invasiones del siglo XII a. C. y los cambios climáticos antes reseñados. De este modo, estos dos factores, invasiones y cambios medioambientales, provocaron en estas ciudades un déficit en el abastecimiento de alimento así como un exceso demográfico que tenemos que considerar como factores de desequilibrio que ayudan a entender el porqué del inicio de la colonización.
Este déficit agrícola en las ciudades fenicias sería lo que justificaría el pacto entre Hiram I y Salomón por el cual Hiram recibiría productos agrícolas a cambio de una serie de prestaciones (el asesoramiento técnico el la construcción del templo, etc.) Además, el exceso demográfico está documentado arqueológicamente ya que existe un notable aumento de los asentamientos a lo largo de la costa libanesa. Estos dos hechos -déficit agrícola y sobrepoblación- también explican el que Hiram I e Ithobaal I intenten y consigan dominar la zona de Akko y Monte Carmelo, zona fértil de la que se podían extraer abundantes recursos agrícolas.
Los fenicios fueron famosos por su artesanía de lujo, pero esta artesanía necesitaba de materias primas que no estaban en la propia Fenicia (si exceptuamos algunas pocas, caso de la madera de cedro. Por este motivo las ciudades fenicias, que se habían convertido en el principal exportador de objetos de lujo a estados del próximo Oriente como Asiria o Israel, intentarán alcanzar los depósitos de materias primas. Así, los fenicios se vieron en la necesidad de "controlar las rutas comerciales marítimas y terrestres que le garantizaran el abastecimiento de materias primas y la distribución de sus mercancías"9. He aquí otro factor de capital importancia a la hora de intentar conocer las razones que impulsaron a los fenicios a llevar a cabo su expansión por el mediterráneo.
En un momento determinado en la zona de Próximo Oriente la plata se convierte en el patrón de referencia, es decir, todas los productos estipulaban su valor en una determinada cantidad de plata. Esto hizo que la demanda de ese metal fuera abundante y que los grandes imperios pasaran a necesitar un suministrador. Este papel de suministrador es el que Tiro asumirá trayendo plata y metales, de las minas anatólicas entre el siglo X y finales del VIII a. C. primero, y, cuando en 800 a. C. se establece la alianza sirio-urartia y estas minas queden cerradas para los fenicios, de las minas del sur de España. Esto último queda demostrado por el hecho de que entre 720-650 a. C., momento en que tanto las minas anatólicas como los metales que venían vía Mar Rojo estaban fuera del control de los fenicios, las fuentes documentan la entrada de gran cantidad de plata procedente de Tiro a Asiria.
Así pues, el hecho de que la plata alcance el valor de patrón de referencia hace que este metal aumente su valor y que los fenicios intenten controlar su comercio, incluso después de perder el control de las reservas minerales de Anatolia. Para conseguir este control parece que la única solución era dominar las florecientes minas del occidente mediterráneo. Tenemos aquí pues, un importante factor a considerar con relación al proceso de expansión.
También debió influir en el inicio del proceso colonizador el hecho de que durante finales del IV y principios del VIII a. C. Tiro perdiera sus principales circuitos comerciales en el continente asiático; el que unía Fenicia con Israel y el que la conectaba con la zona del norte de Siria y sur de Asia Menor, debido a diferentes avatares políticos. Tras la muerte de Salomón, poco a poco se fueron deteriorando las relaciones entre el reino de Israel y Tiro, hasta que durante el reinado de Ahab se manifiesta una total hostilidad frente a la ciudad fenicia. Este hecho provocó que la ruta comercial que unía Tiro con Israel, el Mar Rojo y Ophir y de la que los fenicios obtenían metales y productos agrícolas, se cerrara para los fenicios. La pérdida de esta ruta obligó a Tiro a dirigir su mirada hacia el norte de Siria y Cilicia. Allí, con la instalación de asentamientos en el golfo de Alejandreta, Tiro conseguirá el dominio de tierras fértiles, el suministro de metales de Cilicia y Anatolia y dará salida a sus productos manufacturadas. Pero a partir de 800 a. C. con el establecimiento de la alianza entre Urartu y los reinos del norte de Siria, los depósitos metalíferos de Cilicia y Anatolia queda fuera del dominio de Tiro. Además, las campañas de Salmanasar III en el Orontes hace que Tiro pierda influencia en estas tierras tan aptas para la agricultura. A todo esto se une la consolidación a finales IX a. C. del reino de Aram-Damasco que, aprovechando un momento de debilidad asiria, se expansiona hacia el sur (Israel y Judá) con lo que Tiro pierde gran parte de su comercio terrestre y sus actividades quedan reducidas a intercambios de mercancías de lujo con los poderosos monarcas de Damasco.
De este modo, fuera de los dos circuitos que le habían dado prosperidad, a Tiro sólo le queda una salida: el Mediterráneo. Estamos a finales del siglo IX a. C. y es el momento en que se funda Kition y Cartago. Este cambio hacia Occidente también se ve favorecido por la reorientación de la demanda asiria hacia las materias primas, dejando un tanto de lado las manufacturas. Algo que hace que Tiro tenga que buscar nuevas fuentes de aprovisionamiento fuera del continente asiático.
Sin duda, la presión asiria también debió influir en los fenicios a la hora de tomar la decisión de iniciar la diáspora. Aunque, como ya se ha apuntado, no en los términos que tradicionalmente se ha defendido. Así, la presión asiria no sería tal que redujera el comercio fenicio a un mero intercambio forzoso obligando o Tiro a emprender una expansión hacia el Mediterráneo en busca del crecimiento económico. Por el contrario, aunque desde Tiglatpileser III se creó un cerco político y económico sobre las costas de Fenicia por parte de Asiria, Tiro no fue atacada ya que Asiria sabía que dejándola hacer (aunque con las pertinentes restricciones), Tiro podría ser más útil al Imperio. Así, imponiendo tanto un tributo como un intercambio preferencial, Asiria no intervino en los asuntos comerciales de Tiro, con lo que a fin de cuentas, "Tiro se convertía en un instrumento de la expansión asiria".
De este modo, las ciudades fenicias jugaron un importante papel en la economía asiria, ya que el Imperio Asirio necesitaba de las materias primas y productos de lujo que Tiro le proporcionaba mediante tributo; pero a cambio, Tiro conservó una independencia comercial (con algunas restricciones) que le permitió prosperar. Esta relación provocaba en Tiro la necesidad de metales para pagar esos tributos que garantizaban su relativa independencia comercial que le servía para aumentar su poderío económico. En la búsqueda tanto de esos metales como de materias primas los fenicios se dirigirán hacia Occidente.
Todo esto lleva a Aubet a afirmar que:
"Asiria exigía a Tiro lo que no podía obtener fácilmente en otros territorios: al principio hierro para su maquinaria de guerra y más tarde plata, oro y bronce. Desde finales del siglo VIII a. C. Fenicia será la principal abastecedora de materias primas en Oriente, lo que implica que la demanda asiria determinó nuevamente la tendencia expansionista ha-
bitual en la política de Tiro, esta vez dirigida hacia el Mediterráneo Occidental" .
Un último aspecto que Aubet considera es el hecho de que la expansión colonial tiria debió efectuarse en un momento no de crisis, sino de prosperidad, ya que esta expansión colonial necesitaría de una organización logística, de una planificación y de una financiación tan grande que sólo se podía habeer llevado a cabo en circunstancias muy adecuadas, es decir, cuando el estado fuera lo suficientemente sólido y las expectativas de éxito son lo suficientemente grandes. Apuntamos esto ya que la complejidad que la colonización implica no puede ser soportada por ninguna compañía comercial o iniciativa individual por poderosa que esta fuera. Este momento Aubet lo sitúa ente IX y 720 a. C., momento en que se documenta un atesoramiento de plata por parte de los asirios que sólo puede ser explicado por la existencia de unas fuentes de aprovisionamiento fabulosas como son las del Sur de la Península Ibérica.
En resumen, como causas desencadenantes del proceso colonizador fenicio debemos tener en cuenta una serie de factores que tienen que ser considerados en su conjunto. Por un lado estaría el déficit crónico de alimentos que padecen las ciudades estado fenicias tras la crisis, tanto política como climática, del 1200 a. C. Pero también influiría la búsqueda de materias primas para satisfacer la demanda tanto de los estados políticamente superiores, como de sus propios talleres artesanales. También habría que tener en cuenta tanto la pérdida de sus circuitos comerciales tradicionales en el continente asiático, como la presión asiria en forma de tributo. Y por último, debemos considerar el hecho de que los fenicios sólo llevaron a cabo su expansión colonial cuando esta fue posible, es decir, cuando dispusieron de los medios necesarios como era una tecnología adecuada, un estado próspero económicamente, unos productos con gran aceptación, etc.
En fin, innumerables circunstancias se unieron en un determinado momento formando una coyuntura en la que los fenicios hicieron lo que creyeron que sería más rentable para ellos, expandirse por todo mediterráneo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

LOS BARCOS FENICIOS

Poderío naval:
Llegaron a contar con cuantiosos recursos para constituir flotas, costear expediciones comerciales y formar sociedades aseguradoras que cubriesen los riesgos de la navegación comercial. En el 2600 a. de C. El faraón Sakhuré compró a los fenicios cuarenta barcos construidos con cedro del Líbano. Ugarit mantenía relaciones con Creta, la potencia naval de la época, más tarde relevados por los micénicos y los aqueos. Tiro, emplazada en una isla, se libró de las invasiones y aprovechando la debilidad de las potencias, inició una aventura marítima a gran escala. Cualquier innovación técnica naval que facilitase una mayor carga de mercancías, más rapidez o protección frente al enemigo era aplicado inmediatamente a los navíos. Sus embarcaciones tenían el casco con forma ancha y redonda. Los griegos las llamaban gaulós (bañera). Alrededor del 800 a. de C. los barcos de guerra fueron dotados de espolón e inventaron el trirreme, mejora de los fenicios al añadir una fila más de remeros. La adaptación tuvo lugar en los astilleros de Cartago en el siglo IV a. de C.

¿Qué barcos utilizaban?:
En primer lugar estaban las naves de transporte local. Estas naves eran pequeñas y estaban provistas de uno o dos remeros, poseían los extremos redondeados y el mascaron de proa en forma de cabeza de caballo. Como embarcación de pequeño tonelaje parece haber servido únicamente para transporte local y para la pesca. Así pues, este era el barco común para los desplazamientos cortos a lo largo del litoral, con lo que no nos interesan tanto.

En segundo lugar encontramos las naves mercantes, esta sería la nave utilizada en la expansión fenicia por occidente.
El tipo habitual de barco mercante era panzudo y ancho, por lo que en griego se le denominaba gaulós (bañera); podía alcanzar hasta los treinta metros de manga por unos siete de anchura y se dirigía con timones laterales colocados a popa; como propulsión auxiliar llevaba remos que permitían maniobrar con rapidez en caso de que no hubiese viento en número que podía alcanzar los 18 o 20, pero el impulso fundamental lo facilitaban las corrientes de aire sobre una gran vela cuadrada colocada en un mástil central. Esta ausencia de remeros debe ponerse en relación con la necesidad de disponer de la bodega libre para llevar la máxima carga posible. Su capacidad oscilaba entre 100-500 toneladas y su velocidad, con viento favorable, en torno a unos cinco nudos (17).
En tercer lugar estarían las naves de guerra fenicias, en las que no me detendré debido a que no considero que fueran de capital importancia a la hora de estudiar el proceso de expansión fenicia. Además, en anteriores exposiciones ya se trató el tema con la suficiente profundidad.

Así pues, los fenicios, diestros marineros, surcaron con sus gaulós las aguas del Mediterráneo, utilizando una navegación de altura basada en su conocimiento de determinadas estrellas (la estrella polar), en busca de lugares donde establecerse.

-Los condicionamientos naturales: los vientos y las corrientes en el Mediterráneo-.

En nuestro afán de contestar a la pregunta: ¿Cómo se expandieron los fenicios?, no podíamos dejar sin estudiar las condiciones naturales del Mediterráneo, ya que, sin duda, esas condiciones influyeron en gran medida en la elección de los lugares en los que asentarse. De este modo, expondremos ahora de que manera las corrientes y los vientos existentes en el Mediterráneo pudieron condicionar a los fenicios en dicha elección.

-Las corrientes-

En el Mediterráneo las corrientes suelen ser superficiales, estaciónales y originadas por los vientos dominantes, variables y costeros. En la antigüedad para naves de gran tamaño, caso de los gaulós fenicios, era esencial navegar a favor de estas corrientes debido al peso y la escasa maniobrabilidad que poseían estos enormes buques.

En el Mediterráneo la corriente dominante discurre en orientación contraria a las agujas del reloj y se forma por la entrada de agua desde el Atlántico por el estrecho y desde el Mar Negro por los Dardanelos. Esta entrada de agua se debe al desnivel que existe entre el Mediterráneo y estos mares. De este modo, de Gadir a Tiro domina una corriente este-oeste que discurre a lo largo de la costa africana hasta Port Said desde donde se dirige al Norte bordeando la costa de Fenicia e Israel, Asia Menor y el Norte del Egeo. Llegados a este punto a esta corriente general se le une una nueva corriente que viene de Mar Negro. Así, se forma otra corriente que discurre por el Norte de Creta y llega al Adriático, sube por la costa este y baja por la costa oeste de dicho mar, discurre por el Mar Tirreno, llega al golfo de Génova y se dirige al Sur de España.

A la hora de cruzar el estrecho los barcos se encontraban de frente con la corriente atlántica, por lo que había que esperar a que soplase viento de levante que contrarrestasen la corriente para cruzar el estrecho y llegar a Gadir.


Esta corriente marina marca la ruta seguida por los barcos fenicios en sus viajes hacia Occidente. D este modo, saliendo de Tiro, las naves se dirigirían hacia Kition, desde donde enfilarían hacia la mitad Norte del Mediterráneo, es decir, por las islas de Creta, Sicilia, Cerdeña, Ibiza, etc., acabando el viaje en el sur de España. Siendo observador se verá como en dichas zonas es donde más presencia fenicia podemos documentar. En este sentido, los asentamientos de la costa oriental de Andalucía deberían relacionarse con la necesidad de los barcos de esperar condiciones favorables para cruzar el estrecho, -aunque como más adelante veremos esta no sería la única causa de la presencia fenicia en las costas mediterráneas andaluzas-. Pero entonces, ¿Cómo se explica el establecimiento de Gadir?, para Aubet, el establecimiento de este enclave de tan difícil acceso respondería a una posición privilegiada para relacionarse con el núcleo indígena tartéssico y con las rutas comerciales del Norte y Centro de España. Vamos atisbando así la enorme complejidad del fenómeno colonial.

-Los vientos-

En el estrecho de Gibraltar los vientos se reducen a ponientes y levantes y según predominen unos sobre otros hay años de ponientes o años de levante. Los vientos de levante suelen predominar durante los meses que van de Marzo a Septiembre, mientras que en los demás meses se alternan ponientes con levantes.

En años de poniente, cuando los vientos de este soplan con fuerza, la travesía de estrecho en dirección al Atlántico o a Gadir es particularmente peligrosa por lo que había que esperar vientos favorables. Los vientos de levante pueden predominar en la entrada oriental del estrecho, por lo que cuando en invierno coinciden ponientes y levantes, es prácticamente imposible cruzar el estrecho.

En resumen, en esta parte del trabajo, hemos intentado presentar una breve visión tanto de los medios que los fenicios utilizaron en su expansión por el Mediterráneo, como de los condicionamientos técnicos y naturales bajo los cuales emprendieron esta empresa. De este modo, hemos visto como los fenicios conocían la navegación nocturna y de altura y como utilizaron fundamentalmente unas naves amplias y lentas, los gaulós, en su expansión por Occidente. Pero también, hemos observado como una parte importante de los emplazamientos coloniales fenicios, responden a necesidades impuestas por las propias características medioambientales que impone la navegación en el Mediterráno.

Diseño de embarcaciones:

 
Para poder desarrollar sus actividades comerciales, los fenicios utilizaron barcos equipados adecuadamente para dichos fines, que explotaban todos los recursos puestos a disposición por la técnica de los astilleros de la época y que no estaban muy distantes de los criterios constructivos actualmente en uso. Ante todo hay que recordar los barcos de transporte, llamados gauloipor los antiguos autores, a causa de la redondez de su casco, que tenían una amplia capacidad de carga y poseían una anchura equivalente a la cuarta parte de la longitud. Los barcos de transporte fenicios tenían una longitud comprendida entre los veinte y los treinta metros y, por lo tanto, la anchura era de seis o siete metros; el calado era de un metro y medio aproximadamente, en analogía con la parte saliente del casco. Si las medidas ahora mencionadas corresponden a la mayor parte de la flota en uso, no hay que excluir los barcos mercantiles de mayores dimensiones. La popa era redondeada y culminaba con un friso de cola de pescado o en forma de viruta, así como la proa, también curvilínea, acababa en el aplustro, un friso zoomorfo representando la cabeza de un caballo. En el casco, a espaldas de la proa, estaban representados dos ojos, que, según la intención de cada caso, tenían que permitir al barco ver la ruta y tenían que causar terror a los enemigos. La propulsión de estos barcos estaba garantizada por la presencia del palo maestro que sostenía una vela rectangular, fija con una yerga que se orientaba según fuera la dirección del viento. La forma y la posición de la vela permitían al barco tan sólo unas andaduras con vientos provenientes de los cuadrantes de popa. El gobierno del barco estaba asegurado por el timón, un remo con las palas asimétricas muy amplias, que se sujetaba en el lado izquierdo, cerca de la popa. En el puente del barco, siempre hacia la parte de popa, surgía el castillo que ofrecía protección a la tripulación y contenía los aparejos además de la cocina de a bordo. La tripulación de estos buques raramente superaba los veinte hombres, incluyendo al capitán armador y al piloto, puesto que la navegación de vela no requería un número mayor de marineros. Pasando a considerar los barcos que componían la flota de guerra de los fenicios y de Cartago es preciso observar, ante todo, que estas embarcaciones eran más delgadas que la flotilla comercial. Pues, para poder albergar una tripulación más numerosa y para poder disponer en los bancos del mayor número posible de remeros, estos navíos tenían una anchura que correspondía casi a la séptima parte de su longitud. Mientras la popa era semejante a la de los barcos comerciales, la proa se apartaba bastante, puesto que constituía la parte más importante de la embarcación y el arma ofensiva durante las batallas. Era precisamente en la extremidad de la proa donde se colocaba el espolón, es decir, una punta de bronce de diferentes perfiles que se utilizaba para destrozar los costados de los barcos adversarios. A los lados de la proa estaban ubicados los acostumbrados ojos, encima de los cuales se hallaban los orificios por los que pasaban los cables de las anclas. En el puente, siempre hacia proa, estaba situado el castillo, una estructura de madera que durante los enfrentamientos albergaba a los arqueros o las catapultas; en popa estaba en cambio el puente, reparo y alojamiento del capitán y de los oficiales. El gobierno del barco estaba asegurado por dos timones colocados en los costados, cerca de la popa. La propulsión del barco de guerra era más compleja, puesto que en batalla eran indispensables las evoluciones y cambios bruscos de ruta para poder tocar al enemigo con el espolón y evitar los golpes asestados por la flota adversaria. Por lo tanto, en el puente se levantaban dos palos, uno colocado en el centro, que sostenía la gran vela maestra, y otro ubicado en la proa que enarbolaba una pequeña vela, la cual permitía gobernar el barco incluso con vientos transversales. Durante las batallas los barcos se desarbolaban y la propulsión de los mismos quedaba asegurada por los remeros. Estos se colocaban en el interior del casco, a lo largo de los costados del barco, y empuñaban los remos que salían por los orificios practicados en la tablazón. Junto a los barcos comerciales y de guerra, se conocen también embarcaciones menores, como los botes utilizados para recorridos de pequeño cabotaje o las barcas de pesca. La forma del casco era semejante a la de los barcos mercantiles, con una proporción análoga entre la longitud y la anchura. La popa, adornada con un friso, era redondeada, mientras que la proa era apiculada, llevando encima una viga. La propulsión dependía tanto de las velas, con un pequeño palo, como de los remos, mientras el gobierno se aseguraba mediante un timón situado a la izquierda de la popa. Siempre sobre el tema de la flota de guerra es preciso mencionar primeramente los tipos en uso entre el inicio de la historia de los fenicios y la caída de Cartago.
El barco más antiguo y más elemental era la pentecontera, cuyo nombre indica sus características más sobresalientes. La embarcación, en efecto, tenía una longitud que se calcula entre unos veinticinco metros y tenía una tripulación de cincuenta hombres en los remos, dispuestos en veinticinco por cada lado, además del capitán, el segundo, el piloto y los hombres encargados de la maniobra de las velas, que no superaban el número de diez. El ritmo del movimiento de los remos lo aseguraba un flautista. La reina del Mediterráneo, dueña indiscutible del mar, entre los siglos VII y IV a.C., fue la trirreme o triera, cuya invención los antiguos autores atribuyen a los navegantes fenicios. Esta embarcación albergaba una tripulación de unos ciento ochenta hombres, dispuestos en la siguiente forma: ochenta y cinco hombres por cada lado se aplicaban a los remos, mientras la parte restante constituía el personal consagrado al mando y a la maniobra del velamen, así como un pequeño contingente de infantería de desembarque, destinada al combate. La innovación fundamental de este barco fue el hecho de que los remeros, dada la longitud del casco, no superior a los treinta y seis metros, no estaban dispuestos en línea, sino superpuestos en tres filas desiguales, de manera que pudieran lograr un triple objetivo: no estorbar el movimiento de los remos de los marineros, no tener que levantar demasiado los costados del barco y contener su longitud. Los antiguos autores también atribuyen la sucesiva tetrera, en servicio en las flotas cartaginesas a partir del siglo IV a.C., a los astilleros de Cartago. La innovación de este barco, como la de la sucesiva pentera, clásico buque de línea durante las guerras púnicas, consistía en disponer de cuatro y, a continuación, de cinco remeros para cada remo y en un mismo banco. Tanto la tetrera como la pentera tenían una longitud de casi cuarenta metros y una anchura de poco más de seis, con una parte sumergida no superior a los dos metros. La máxima velocidad alcanzable por estos barcos -cuya tripulación era respectivamente de doscientos cuarenta y de trescientos hombres aplicados a los treinta remos por lado, además de aquellos destinados a la maniobra de las velas-, velocidad obtenida con el uso simultáneo de dos medios propulsores y únicamente para cortos trechos, era de cinco y de seis nudos. La velocidad de crucero, alcanzable con el uso de uno solo de los medios de propulsión era de casi la mitad de la máxima. La aproximación al teatro de la batalla se hacía con el exclusivo uso de la vela; en el momento de avistar al enemigo, se amainaban las velas y se quitaba el mástil y, cuando era posible, se dejaba en tierra para dejar libre el puente, a fin de que los combatientes pudieran moverse fácilmente en él. 
Construcción naval:

En cuanto a la carpintería y a las técnicas de construcción de aquel tiempo, ha sido de gran ayuda, para su mejor conocimiento, el descubrir en un espejo de mar poco al norte de Marsala, dos barcos púnicos del siglo III a.C. Los barcos, en discreto estado de conservación teniendo en cuenta su larga permanencia en agua, han sido clasificados por los autores del hallazgo como barcos de guerra, pero la ausencia del espolón, de por sí tan significativa, y su escasa longitud, no superior a los treinta metros, permiten atribuir a las dos embarcaciones una función más bien de avisos-repuestos, no destinados a las operaciones bélicas sino a funciones de enlace. En todo caso, lo que sigue siendo de importancia fundamental es la técnica utilizada en su construcción.
En efecto, ha sido posible observar que ambos barcos estaban construidos en su totalidad, con piezas de madera prefabricadas separadamente y montadas sólo en un segundo tiempo. Esto se deduce en base a la presencia en los bordes de cada pieza de unas letras del alfabeto púnico y de líneas de guía que debían servir de referencia a los carpinteros. Este descubrimiento contribuye también a aclarar el famoso episodio descrito por Plinio (Nat. Hist., XVI, 92) en que se cuenta cómo la primera flota romana fue construida tan sólo en sesenta días. En realidad, el historiador Polibio cuenta lo siguiente: "En esta ocasión, los cartagineses habían asaltado (a los romanos) en el estrecho (de Mesina) y un barco cubierto, habiendo avanzado demasiado en su afán de combatir, se había embarrancado y había caído en manos de los romanos; de este barco se sirvieron para construir toda la flota". Es bastante evidente que, si para la construcción del barco de guerra cartaginés se habían utilizado los sistemas descritos arriba, el subsiguiente desmontaje había revelado su procedimiento y había permitido a los carpinteros romanos preparar la flota en muy breve tiempo. Por otra parte, siendo innegable la supremacía de las flotas cartaginesas en este período, es lógico que se tomaran como prototipos los barcos que, en aquel tiempo, constituían la suma de las técnicas navales, de la funcionalidad y de la manejabilidad, en toda la cuenca occidental del Mediterráneo. En conclusión, la estructura de los antiguos barcos fenicios y púnicos y los elementos que componían su casco, por lo menos en base a lo que se puede deducir de los restos de embarcaciones arriba citados, era bastante parecida a las actuales barcas de pesca de los países ribereños del Mediterráneo. Se trata de un complejo de tablas colocadas a cuchillo o parcialmente superpuestas -la tablazón- que va sujeto interiormente por un esqueleto de vigas -las ordenadas- ortogonales a la quilla. Además subsisten trazas de un recubrimiento externo que protegía la tablazón, formado por planchas de plomo embreado interiormente con pez y fijadas al casco con clavos de cobre.

LOS HINTERLAND FENICIOS

EL HINTERLAND DE MAZARRON

EL HINTERLAND DE VINARRAGELL

 HINTERLAND TARTESICO EN LA MANCHA

 SEXI Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL RIO GUADALHORCE

EL HINTERLAND DE LA FONTETA

 EL HINTERLAND DE ANDALUCIA

  EL  HINTERLAND DE HUEVA

EL HINTERLAND DE GADIR

ALHONOZ Y SU HINTERLAND 

EL HINTERLAND DE EXTREMADURA

CASTULO Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL CERRO DE ALCORCON

EL HINTERLAND DE MASTIA

AKRA LEUKA Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND  DE SUKRO – CULLERA

EL HINTERLAND DE  AMPURIAS

HINTERLAND DE ALLONIS