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viernes, 30 de diciembre de 2011

COLONIAS FENICIAS DEL MEDITERRÁNEO CENTRAL

Antes de comenzar a enunciar los establecimientos que los fenicios crearon en el Mediterráneo Central, debemos apuntar que estos fueron gradualmente cayendo bajo la influencia política, económica y religiosa de Cartago hasta tal punto que el Mediterráneo Central fenicio constituyó un área cultural formada por asentamientos fenicios en la costa de África, Sicilia y Cerdeña en la que estos establecimientos fueron adoptando un modelo urbano muy similar al de Cartago, algo que permite definir esta presencia fenicia en el Mediterráneo Central de las del Extremo Occidente "en el que las reducidas necrópolis, la limitada extensión de los asentamientos, la presencia de almacenes de mercancías, la ausencia de recintos sacros y otros elementos parecen indicar, al menos inicialmente, en cierto grado de provisionalidad o transitoriedad del poblamiento fenicio original" .
Esta influencia cartaginesa irá aumentando progresivamente hasta tal punto que en el VI a. C., en respuesta al avance griego, primero, y romano después, consiga un control político total sobre los antiguos centros fenicios del Mediterráneo Central ,inaugurandose el periodo púnico, periodo en el que las particularidades propias de las diferentes zonas fenicias del Mediterráneo Central desaparecerán creándose así, un área unificada ya no sólo culturalmente, sino también políticamente, bajo el dominio de Cartago.

Veamos pues, cuales fueron los establecimientos fenicios más importantes del Mediterráneo Central:

-Cartago-
Contrariamente a lo que se ha afirmado muchas veces, Cartago desde un principio se consolidó como una auténtica ciudad colonial adoptando una estructura política, religiosa y urbanística que otros centros del Mediterráneo tardarían mucho tiempo en adoptar. Así, desde un principio Cartago fue el asentamiento más sólido de los fenicios en Occidente, fue la "capital nueva" o Qart-Hadasht, como indica su nombre semita, es decir, la nueva Tiro de Occidente.
La importancia de este nuevo asentamiento explica que en torno a él se crearán varios mitos de fundación entre los que destacan dos: el que hace responsable de la fundación de Cartago a Azoros y Karkhedón y el relato de Dido o Elissa. Este último es el más conocido y el que mejor cuadra con la realidad arqueológica del lugar. Con relación al primer mito de fundación, hubo una serie de autores como Filisteo de Siracusa (historiador griego de la primera mitad del IV a. C.) o Eudoxio de Cnido (también del IV a.C.) para los cuales, en palabras de este último, "poco ante de la guerra de Troya los tirios colonizaron Cartago bajo el mando de Azoros y Karkhedón, del cual recibió nombre la ciudad". El mismo Apiano, una delas fuentes más importante para la historia de Cartago, defendió este relato de la fundación de Cartago. Sin embargo, estos textos son fragmentarios y poco coherentes, además, Azoros y Karkhedón no son más que las transcripciones en griego del nombre de Tiro (Sôr en semita) y Cartago (Qart-Hadast) por lo que el mito pierde toda su credibilidad.
Pero la realidad es que las fuentes que nos mencionaban el relato de la fundación de Cartago por la exiliada Dido o Elissa, son más numerosos y coherentes. Además, sabemos que se basaban en los anales de Tiro, hoy perdidos. Anales consultados por Timeo de Tormina del que beberán Cicerón o Veleyo Patérculo, autores estos que sitúan el nacimiento de Cartago en 814 a. C. por obra y gracia de Dido. Pero veamos el relato de la fundación de Cartago por Dido.
Según este relato basado, como ya se ha dicho, en los anales de Tiro, hacia el 820 a. C. Mattan I dejó el trono de Tiro en manos de su hijo, Pigmalión, de 11 años de edad. Este tenía una hermana, Elissa (la Dido latina), que estaba casada con el tío de ambos, Acherbas o Zakerbaal, sumo sacerdote de Heracles (Melqart) que ocupaba el segundo rango de poder en la ciudad. Pigmalión asesinó a Acherbas esperando eliminar a un rival y enriquecerse con sus propiedades. Este hecho provocó que su viuda, Elissa , junto con un grupo de fieles tirios cenominados los "principes", entre los que estaba Barcas (antepasado de los Bárcidas), huyeran a Chipre tras rendir el pertinente homenaje a Melqart. En Chipre se les unió el sacerdote de Astarté con la condición de que en la futura cuiudad el sacerdocio fura hereditario entre los miembros de su familia, además de Chipre cogieron 80 niñas destinadas a la prostitución sagrada, es decir, a asegurar la continuidad de la religión fenicia en Occidente. La expedición llegó a la actual costa de Túnez donde fue bien recibida por los uticienses, colonos de Útica. También fueron bien acogidos por los indígenas libios cuyo rey, Hierbas, les ofreció comprar todo el territorio que pudiesen abarcar con una piel de buey. Entonces Elissa, llamada ya Dido (la errante) por los indígenas, cortó la piel en tiras muy finas con las que delimitó el perímetro de toda la colonia de Byrsa, en la que se situó la Cartago arcaica. El nombre Byrsa, es decir, el de la colina donde se situó la ciudad, es el vocablo griego que significa "piel de buey" aunque probablemente los griegos lo asimilaron al oír pronunciar una palabra semita, brt, que significa ciudadela fortificada. Posteriormente el rey pretendió casarse con Elisa pero esta se negó y para evitar el casamiento a la fuerza, se arrojó a una hoguera y pasó a ser divinizada. Todos estos acontecimientos se desarrollarían en el séptimo año del reinado de Pigmalión, es decir, en torno al 813-814 a. C.
En el relato se pueden rastrear elementos fantásticos y arreglos típicamente helenísticos como el nombre de Byrsa o la leyenda de la piel de buey. Sin embargo, también posee ciertos elementos extraños al mundo clásico como son la prostitución sagrada, la autoinmolación, los nombre semitas Acherbas, Pigmalión o Elissa, etc. que muestran que probablemente el mito en lo importante se fundamentó en lo recogido sobre la fundación de Cartago en los anales de Tiro.
En lo esencial, el relato de fundación de Cartago nos indica como esta ciudad nació con un carácter especial, es decir, con la firme voluntad de asentarse indefinidamente ya que es una colonia tiria fundada por prófugos políticos que no están dispuestos a volver a la metrópolis, algo que queda demostrado por el hecho de que se llevaran todo lo necesario para garantizar la continuidad de la religión fenicia allí donde van, caso del sacerdote de Astarté y las 80 niñas. Por consiguiente, "Cartago nace con el rango de colonia tiria", como dice Aubet.
Teniendo en cuenta que las descripciones de Cartago de los textos clásicos se refieren a época púnica, ¿Qué conocemos realmente de la Cartago fenicia?.
Cartago estuvo emplazada en una península del golfo de Túnez y en el centro de una de las rutas de navegación más importante del Mediterráneo, además, está provista de un hinterland sumamente fértil y contaba con una situación portuaria inmejorable. Pero la verdad es que hasta hace poco de la Cartago fenicia sólo conocíamos las necrópolis, la capillita Cintas (un depósito de ofrendas) y el tofet, ni tan siquiera conocíamos el emplazamiento de la propia ciudad. A las excavaciones alemanas llevadas a cabo entre 1983 1991 les debemos hoy en día el conocer emplazamiento de la ciudad arcaica. Esta se situó en las laderas meridionales de la colina de Byrsa (antes llamada colina de S.Louis) y ocupó entre los siglos VIII-VII una extensión de unas 55 hectáreas. Los niveles más arcaicos de ocupación se sitúan a más de 5 metros e profundidad bajo la ciudad romana debido a la famosa destrucción de Escipión Emiliano en 146 a. C. Estos niveles proporcionan restos de viviendas con muros de adobe, calles y pozos que forman una estructura de casas aisladas de gran tamaño separadas por plazas o jardines. La evidencia arqueológica sugiere que la Cartago arcaica estuvo rodeada por una especie de "cinturón industrial" fuera de la muralla formado por talleres y hornos metalúrgicos en los que se documenta el trabajo del murex, así como talleres alfareros. En cuanto a los templos, sólo se conocen los que mencionan los textos y un abundante número de inscripciones con los nombres de las divinidades que debían temer culto en la ciudad, pero nada de su arquitectura. La ciudad arcaica queda delimitada Por los barrios de talleres antes mencionados por el sur y el este y por una necrópolis arcaica al norte.
En los niveles más arcaicos de ocupación se han encontrado importaciones cerámicas griegas que arrojan una cronología de 775-750 a. C. También se han encontrado importaciones cerámicas chipriotas y andaluzas, lo que nos indica que la Cartago fenicia del VIII fue una ciudad perfectamente organizada y con contactos comerciales con la zona griega y con las colonias fenicias de sur de España.
Pero, sin duda, lo mejor conocido y lo que más información ha arrojado sobre la Cartago arcaica han sido las necrópolis. Para esta época (VIII-VII a. C.) se conocen tres necrópolis que nos ilustran acerca de la fuerte densidad de poblamiento de este establecimiento con relación a otros del Mediterráneo central y occidental: la necrópolis de Byrsa, situada al sur, la de Junon al norte, y la de Dermech-Douïmes al noreste. Los materiales más arcaicos son los de la necrópolis de Junon ya que sus restos arrojan una cronología de entre 730-720 a. C., mientras que los materiales de la otras dos ofrecen unas fechas de en torno al 700-680 a. C.
Otra zona muy bien conocida es el tofet, este está situado en la colina de Salammbó, muy cerca de puerto y al sur de Byrsa. Esta era la zona sagrada reservada para las incineraciones infantiles y también parece que comenzó a utilizarse hacia finales del VIII a.C. ya que el primer depósito de ofrendas y sacrificios en urnas, excavado por Cintas, se fecha hacia el 700 a.C. Posteriormente, las deposiciones en urnas de incineración van ganando en complejidad ya que se pasa del pequeño túmulo de tierra a un mayor amontonamiento de piedras y, finalmente, a verdaderos y pequeños monumentos funerarios, rematados con estela decoradas en loas que se reúne el mayor número de inscripciones cartaginesas conocidas y de sus particulares símbolos religiosos.
Así pues, las necrópolis, el tofet y los restos de la zona de la Cartago arcaica que ha sido excavada, arrojan una cronología que llega hasta la segunda mitad del VIII a.C. En este sentido, hay que mencionar el hallazgo de la llamada capillita Cintas, un depósito de ofrendas que proporciona cerámicas griegas fichadas entre 760-680 a. C., lo que llenaba un poco el vacío antes reseñado. Sin embargo, la realidad es que Cartago no se consolidará como una entidad urbana hasta la segunda mitad del VIII a.C., momento en que se inicia el uso de la necrópolis, momento en que se fechan los materiales de los niveles más arcaicos de la ciudad, momento en que se delimita el perímetro del asentamiento con una fortificación, etc. De este modo, entre la fundación en 814 a.C. y la consolidación de Cartago como entidad urbana, debieron pasar aproximadamente tres cuartos de siglo.
Examinada la principal colonia fenicia del Mediterráneo central, ahora es el momento de repasar brevemente algunos de los demás establecimientos en la zona.

-Útica-


Esta colonia situada al Norte de la bahía de Túnez, a cuarenta kilómetros al noroeste de la capital, fue fundada sobre un pequeño promontorio en la desembocadura del Medjerda controlando las fértiles llanuras de aluvión de este río. Siguiendo a Plinio el Viejo, esta colonia fue fundada en torno al 1101 a.C., sin embargo, lo único que se conoce de la ciudad arcaica son sus dos necrópolis, y estás, no arrojan materiales anteriores al siglo VIII a.C. Por otra parte, estas necrópolis destacan por su arquitectura funeraria monumental, que según Aubet, se asemeja a las estructuras funerarias de los establecimientos fenicios de occidente, más que a los tipos utilizados en Cartago.


Parece que Útica no dirigió sus miradas hacia el fértil territorio circundante, ni tampoco parece haberse dedicado desde un principio a una producción agrícola importante, algo que por otra parte, tampoco suceder en Cartago. Parece también que Útica se mantuvo independiente económica, y políticamente hasta por lo menos finales del VI a.C., momento en el que el poderío cartaginés sería y demasiado fuerte.


Aunque resta mucho por hacer en Útica, tres son los hechos que relacionan esta supuesta colonia con los establecimientos fenicios de la Península: su emplazamiento en la desembocadura de un río, su arquitectura funeraria y la ausencia de tofet.


-Los fenicios en Sicilia-

Situada en el centro del Mediterráneo, Sicilia es el paso natural más breve entre Italia y el Norte de África a la vez que una escala muy adecuada para cualquier barco que va de Oriente a Occidente, no en vano, esta isla había sido útil para la navegación mediterránea y egea ya desde el II milenio a.C., como demuestra que en ella se hayan localizado cerámicas micénicas. Así pues, no extrañan las siguientes palabras de Tucídides:

"Los fenicios se habían asentado a lo largo de toda Sicilia en promontorios costeros, que habían fortificado, y en los islotes cercanos a fin de comerciar con los sículos. Pero cuando los griegos comenzaron también a llegar en gran número, los fenicios abandonaron la mayoría de aquellos sitios y se instalaron a vivir juntos en Motya, Panormo y Solunto, cerca de los Elymeos, en parte porque buscaban su alianza, y en prte porque desde allí el viaje desde Sicilia a Cartago es más corto" (Tucídides VI, 2,6)

Por otra parte, de este testimonio se desprende que la colonización fenicia de la isla de Sicilia fue anterior a la griega, es decir anterior al último cuarto del VIII a.C., aunque la realidad arqueológica no confirma estos datos ni mucho menos, sólo tenemos constancia de la existencia de las tres colonias que Tucídides nombra: Motya, Solunto y Panormo.
El asentamiento fenicio de Motya se localiza en la isla del mismo nombre situada en la costa occidental de Sicilia y separada del litoral algo menos de dos kilómetros. Una geografía típica de los asentamientos fenicios: una isla, islote o promontorio rocoso, cercano a la costa y bien protegido de vientos y mareas. La elección de la isla de Motya se debería tanto a su posición estratégica en las rutas del Mediterráneo como a su proximidad con relación a Cartago.
El asentamiento de Motya fue ocupado ininterrumpidamente desde finales del VIII a.C. hasta el IV a.C., consta de unas 40 hectáreas de superficie y posee un perímetro amurallado de 2500 metros. Hasta el 650 a.C. la zona de hábitat fue relativamente pequeña, por lo que la población debió de ser escasa, algo que también quedaría probado por el pequeño volumen de enterramientos en la necrópolis de este momento. Esto cambiará en torno al siglo VII a.C. cuando se documenta un aumento de población sobre la base del aumento de los enterramientos. La necrópolis arcaica ofrece los materiales más antiguos y parece que comenzó a utilizarse a finales del VIII a.C., además, muestra una sociedad oriental en sus principales manifestaciones culturales y poco jerarquizada.
En torno al siglo VII a.C. también se documenta la construcción de tres áreas importantes: una zona de instalaciones mercantiles y portuarias en la periferia y dos importante recintos sagrados. Un ejemplo de una de estas instalaciones mercantiles y portuarias lo tenemos junto a la puerta norte de la ciudadela donde encontramos un recinto cuadrado que se ha interpretado como una tintorería de púrpura en uso desde los siglos VII al IV a.C. y que además, está situada en el lugar mejor ventilado para evitar los malos olores de los moluscos descompuestos.
Uno de los recintos sagrados en el llamado "Cappidazzu", situado junto a la Puerta Norte al noroeste de la isla. Se trata de un recinto de unos mil metros cuadrados, sobre cuyo muro noroeste se dispone un edificio de tres naves paralelas y otra transversal al fondo, como parece característico en otros templos fenicios, aunque la construcción principal debió realizarse en el siglo VI a.C., existe un depósito de ofrendas y un pequeño pozo lustral que conforman un templo rudimentario que sería lo que se construiría en el VII a.C.
El otro recinto sagrado es el tofet de Motya, este se localiza también junto a la Puerta Norte y debió ponerse en funcionamiento durante la primera mitad del VII a.C., aunque hacia el 650 a.C. se documenta un aumento de los enterramientos infantiles en él43. El tofet de Motya contiene muchos centenares de urnas de incineración, distribuidas en varios niveles entre los siglos VII-VIII a.C., acompañadas por prótomos femeninos y máscaras sonrientes cuyo estilo evidencia influencias griegas.
Motya dará otro paso hacia su consolidación como colonia totalmente urbana durante el siglo VI a.C., momento en el cual surgirán construcciones públicas de envergadura: la muralla, el temenos del santuario de Cappidazu, un puerto cerrado o cothon al sur, y un dique en la Puerta Norte que unía Motya con Sicilia, a la altura de Birgi. El cothon se comunicaba con mar abierto por el ángulo sudoeste de la isla y era un estanque artificial, de forma rectangular, de 51 x 37 metros de lado, el que se realizarían trabajos de reparación y construcción naval. La muralla bordeaba toda la isla y debió tener numerosas torres y poteras, mientras que la calzada siempre estuvo parcialmente cubierta por las aguas y muestra en su pavimento los surcos de las carretas.
Vemos así, como Motya se va convirtiendo en sucesivas etapas, desde finales del VIII a.C. hasta el VI a. C., en una auténtica colonia urbana al estilo de la vecina Cartago con sus edificios públicos, fortificaciones, recintos sagrados, etc.

De los otras dos establecimientos que, según Tucídides, los fenicios poseían en la isla de Sicilia: Ponormo y Slunto, conocemos muy poco. Por lo que respecta a Panormo (la actual Palermo), de época fenicia sólo conocemos sus necrópolis que fueron utilizadas a partir del VII a.C. En cuanto a la Solunto fenicia, se ignora todavía su emplazamiento.

LOS FENICIOS EN EL MEDITERRANEO ORIENTAL

LA PRESENCIA FENICIA EN EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL.

Es con Ithobaal I (887-856 a. C.) cuándo la presencia fenicia en el Mediterráneo Oriental se convierte en una expansión territorial dejando, de este modo, de ser exclusivamente una presencia comercial. Este creará el reino de Tiro-Sidón, es decir, se anexionará una gran franja de territorio de la costa libanesa en dirección norte. Este reino será, según Aubet36, el principal responsable de la presencia fenicia en Occidente. Además, durante el reinado de este monarca es cuando primero aparecen citadas fundaciones de colonias fenicias: Auza, en la costa Libia (esta colonia todavía no ha sido localizada) y Botrys, en el Norte de Biblos, y que se corresponde con la moderna Batrun, en pleno territorio de Biblos, lo que ha llevado a algunos investigadores a formular la hipótesis de un dominio tirio sobre Biblos.
En el continente asiático las miradas de Tiro se dirigieron tanto hacia el Sur (el reino de Israel) en busca de salidas al Mar Rojo y de alimentos, como hacia el Norte (Sur de Asia Menor y Norte de Siria) en busca del acceso a las reservas de metal. Por lo que respecta al Sur, se conocen una serie de yacimientos que algunos investigadores han querido relacionar con las ciudades que Salomón cedió a Hiram de Tiro en la tierra de Cabul a cambio de asesoramiento técnico en la construcción del Templo, estos son los yacimientos de Aczib, Tell Abu Hawan y Tell Keisan en la llanura de Acre, y Atlit, Tell Mevorakh, etc. al sur del monte Carmelo. Estos últimos han proporcionado arquitectura funeraria consistente en tumbas de incineración y exvotos similares a los de Sidón Y Biblos, además, se ha hallado una inscripción de Eshmunazar de Sidón (siglo V) en Tell Dor, que podría indica el control fenicio sobre la franja costera del reino de Israel hasta mediados del I milenio a. C.
La presencia fenicia en Cilicia y el norte de Siria, en especial en el Golfo de Alejandretta, se explica por la posición privilegiado que este golfo tenía para el control de los accesos a las reservas de metal del sureste de Anatolia. Así, los anales asirios citan una instalación portuaria fenicia en Myriandros, en el Golfo de Alejandretta, y un enclave comercial a orillas de Eufrates que aún no se ha localizado. Además, se documenta el uso del fenicio como lengua oficial y la invocación al Melqart de Tiro en los reyes del norte de Siria y de Cilicia, lo que nos indicaría que sobre esta zona existió una influencia política y cultural fenicia. Así pues, estos fenicios del reino de Tiro-Sidón, instalaron una serie de factorías y escalas en el golfo de Alejandretta y, como ahora veremos, en el litoral de Chipre, mediante las cuales dominaron el comercio de metales y esclavos en Cilicia, los Montes Tauro y el Eufrates, y también las rutas marítimas hacia el Egeo.

Pero este mercado del norte de Siria y Cilicia se perderá a finales del IX a. C. por circunstancias de política internacional lo que marcará un giro en la política comercial fenicia que ahora dirigirá sus miradas hacia Occidente empezando por Chipre. En esta isla se fundará la primera colonia fenicia del Mediterráneo documentada por la Arqueología, Kition. Esta fundación muestra como por primera vez Tiro se vio obligada a desarrollar un control directo sobre un territorio de ultramar y en ella hay que ver el inicio de la la política comercial que llevará a los fenicios a colonizar gran parte de la mitad meridional del Mediterráneo.

La fundación de Kition debe ponerse en relación con los abundantes recursos minerales, en especial de cobre existentes en la isla. Kition, junto la moderna Larnaka, fue una población extensa y próspera, algo que queda demostrado por la gran cantidad de material arqueológico encontrado en su emplazamiento. Esta colonia estuvo muy vinculada a los reyes de Tiro, que construyeron allí en gran templo de Astarté, el conjunto religioso fenicio más importante conocido hasta la fecha. El edificio se componía de una gran sala con entradas al sur y al este, dividido primitivamente en cinco naves por cuatro filas de soportes, quizá de madera, que se construyó en el VIII a. C. Desde esta base en la isla, el reino de Tiro-SIdón conseguirá grandes beneficios gracias a la explotación y el comercio de las zonas del interior de la isla como las minas de mineral de Tamassos.
En resumen, la pérdida de los dos circuitos comerciales que los fenicios dominaban en el continente asiático, hará que esos dirijan sus miradas hacia Occidente, fundando la primera colonia sólida en ultramar documentada por la Arqueología: Kition, en la isla de Chipre, colonia que debe entenderse como trampolín hacia Occidente del que nos ocuparemos ahora.

martes, 27 de diciembre de 2011

NECROPOLIS DEL JARDIN

La necrópolis «El Jardín» está enclavada en un cerro situado en la margen derecha del río Vélez, aproximadamente a 2 kilómetros del pueblo de Torre del Mar y a unos 500 m. al interior.

Se estudiaron un total de 101 tumbas, de carácter individual, aunque pudo tener 200 enterramientos o más, y constituye uno de los mayores cementerios fenicios occidentales conocidos.
Los materiales obtenidos en la necrópolis «El Jardín», así como su
modalidad de enterramientos, aportan a nuestro entender una interrogante más al esclarecimiento de la historia acaecida en el Sur de España durante la Edad de Hierro, ya que si en los momentos primeros de la arqueología en esta parte de la Península todos los yacimientos con materiales de ascendencia fenicia sufrían el elemento catalizador de Cartago y de una forma u otra terminaban dominándose púnicos, la continua aparición de elementos extraños a esa gran colonia o nueva ciudad han hecho que tengamos paulatinamente que ampliar el término, denominándolos paleopúnicos, primeramente, y fenicios de occidente u orientalizantes después.
Esta necrópolis podría ser un ejemplo junto con otros yacimientos como Trayamar, La Joya, Laurita, etc..., en que, por una parte, el enterramiento en sarcófagos de las características descritas, y por otra, gran número de sus materiales cerámicos, sin paralelos ambos en Cartago, pueden hacernos pensar o bien una existencia paralela cronológicamente a Cartago, pero no dependiente total de ésta, sino del próximo oriente de forma directa, cosa bastante difícil de aceptar, o un arraigo cultural propio de la zona, con una cronología anterior necesariamente a la de Cartago, y cuyos orígenes creo que no podemos fijar de forma más concreta que como del Próximo Oriente, ya que ante la variedad que ofrecen los elementos aparecidos hasta el momento en toda Andalucía, el encuadramiento fenicio parece quedar demasiado reducido.

Nos encontramos ante la necrópolis de un poblado en que la mayoría de los materiales pueden datarse, de acuerdo a sus paralelos tipológicos y decorativos en esa zona, en la Edad Media del Hierro (900-600 a. de J. C., en Fenicia-Palestina, según las cronologías ofrecidas, respectivamente. Teniendo que considerar ésta como la fecha más vieja, perdurando la necrópolis hasta finales del siglo IV a. de J. C., como parece probar algunos fragmentos aparecidos de cerámica precampana.

Tanto su cronología probable como su situación geográfica nos hace pensar que fuese ésta la necrópolis perteneciente al poblado de Toscanos, estudiado por el Instituto Arqueológico Aleman, y que ofrece unacronología, hasta el momento, remontada a los finales del siglo VIII a. de J C.
Se puede pensar en una extendida colonización del Próximo Oriente sobre Andalucía en sus primeros momentos anterior a Cartago y posteriormente con sólo una normal influencia de ésta, ante los materiales que nos han ofrecido los yacimientos ya publicados y los que reservan los aún inéditos, pero que ya hemos podido observar, y aunque comprendemos que esta necrópolis puede ser sólo un pequeño ejemplo, sus materiales están ahí para ofrecernos sus diferencias particulares y sólo la base común a ambos de un mismo origen, lo que unido a la proxímitud y magnitud de tantos yacimiento, no solamente en la costa sino también en el interior (se trabaja actualmente en varios yacimientos en las vegas de los ríos Guadalquivir y Genil).

Los enterramientos.

El ritual necrolático de esta necrópolis ha ofrecido dos tipos de enterramiento perfectamente diferenciados: la inhumación y la cremación.
La inhumación se realizó a su vez de dos formas distintas, de una parte, la llevada a cabo en los sarcófagos ya descritos, cuyo número debió ser superior a los cincuenta de acuerdo a las referencias ofrecidas por el propietario de la finca y sus trabajadores; de otra, enterrando el cadáver directamente, lo que observamos personalmente, rescatando lo que sepuede considerar un esqueleto completo que había sido colocado boca abajo, en una posición forzada y con las manos en la espalda, probablemente atadas.
La cremación está atestiguada por pozos realizados en el suelo, de naturaleza esquistosa, de unas medidas aproximadas de 80 cm. de
profundidad y diámetro, en los que depositaron las cenizas y restos óseos que no llegaron a la total calcinación, así como fragmentos cerámicos.
Igualmente apareció un sarcófago del mismo material y características de trabajo que los otros pero cuyas medidas son las de un cubo de aproximadamente 40 cm. de lado, y su interior no podía haber albergado más que cenizas o a lo máximo un posible feto.
Descripción de los materiales.
 Varias Jarras  — Fabricadas en barro de color rojizo, de mala cocción, cuerpo esferoidal y cuello ancho con borde perpendicular a la base. Tienen una sola asa, que va desde lo alto de la panza al borde de la boca. Se apoyan sobre base plana, sin pie.

Olpe - Trozo de olpe de forma esferoidal de cuello estrangulado muy estrecho. El asa es sustituida por un característico pezón perforado para colgar, de los que creemos tendría tres.Fabricado en barro rojizo muy poroso siendo su cocción defectuosa.
La decoración es lineal, a base de grupos de líneas de color negro y una banda roja. Presenta un dibujo especial, cual es una flecha invertida en negro.

Vasos de alabastro, típicos de la cultura fenicia, también hicieron su aparición en esta necrópolis, como el que vemos en la figura adjunta, que es posible que se utilizasen como urnas cinerarias o como transportadores de cualquier líquido o cereal.

Cuenco de pezón perforado . — Fabricado en barro rojizo de cocción defectuosa. Al igual que en la pieza anterior, el asa es sustituido por un característico pezón perforado para colgar, fabricado en sentido inclinado como para que encaje perfectamente la tapadera, que sería igualmente con pezón, de los que creemos la vasija llevaría tres.
Este trozo de cuenco con pezón está revestido con una leve película de color blanco hueso en la superficie exterior y sobre ésta, decoración lineal formada por líneas estrechas de color negro. Al parecer hubo un intento de patinar el cuenco con engobe de color rojo en la superficie exterior del recipiente.

 Varios Platos fabricados algunos con pasta rojiza y otros con pasta amarillenta.

Varias piezas  de oro aparecieron también  en esta necrópolis malagueña, tales como colgantes y anillos que actualmente se encuentran depositados en el museo de Málaga.

Uno de los más importantes hallazgos fue la aparición, en una de las tumbas, un huevo de avestruz, elemento común en varias necrópolis fenicias extendidas por  todo el Mediterráneo, cuyo fin  primordial era el ritual funerario ya fuese para poner cenizas o para utilizarlos como quemaperfumes, quemando así esencias aromáticas y olorosas.
LÁMINAS DE PLATA

En las tumbas 86 y 100 aparecieron fragmentos de lámina de plata con decoración figurada y ornamental, realizada mediante la técnica del repujado. Los fragmentos de la tumba 86 se encontraron junto al mango de plata rematado por una cabeza estilizada de ave. En cambio, la disposición original de las piezas del ajuar de la tumba 100 se ha alterado, debido a la superposición de las sepulturas pertenecientes al gran hipogeo de cámara 66.
En el momento del descubrimiento, las láminas estaban tan incrustadas, aplastadas y fragmentadas en pequeñas piezas que resulto imposible distinguir nada.

Otros hallazgos


Se encontraron también  varios utensilios y herramientas tales como objetos metálicos: agujas, mangos de cuchara, anzuelos, asas de bronce, charnelas, láminas con rosetas.

CASA DE LA VIÑA


 Este asentamiento fenicio se encontró en Torre del Mar (Málaga), muy saqueado y expoliado y tiene una buena relación con la necrópolis de Laurita A
Una parte de los ajuares fue adquirida por la Junta de Comercio y enviada al Museo de Ciencias Naturales de Madrid en 1792, pero por las dimensiones de la necrópolis vemos que la gran mayoría no corrió la misma suerte. Según las indagaciones llevadas a cabo, diferentes urnas de alabastro fueron a parar a colecciones particulares de familias veleñas, cuyos propietarios tenían la creencia de que eran pesas romanas para el trigo. El poco interés y el desconocimiento en la época de este tipo de “antigüedades” provocaron su olvido con los años, y que no se tuviera referencia alguna sobre su origen.
La necrópolis está compuesta por 25 tumbas de tipo pozo. En planta dibuja una forma trapezoidal irregular que se extiende en sentido este a oeste.
Se ha comprobado que la práctica totalidad de las tumbas conservaban losas de piedra, algunas de ellas son muy grandes con más de 1 m de diámetro, que sirvieron para su cierre y proteger el ámbito donde colocar la urna cineraria.
La tipología de las tumbas
Son de tipo pozo simple o presentan nicho  lateral al fondo. Unos modelos semejantes a los observados en la necrópolis Laurita2, aunque apreciamos ciertas diferencias.
Los materiales arqueológicos
A pesar del expolio, algunas piezas, muy pocas, han llegado completas. El material está muy fragmentado y es de complicada reconstrucción.
Eso sí, nos ha llegado una mínima parte, debido al saqueo sistemático aludido, lo que impide conocer con exactitud la evolución de los ajuares en los distintos enterramientos, aunque podemos tener un relativo conocimiento o idea de los productos que caracterizaron el ajuar de este cementerio.
Entre el material exportado al Museo Nacional de Ciencias Naturales encontramos 6 ánforas de cerámica, varios vasos de alabastro de distintas dimensiones, tinaja con tapa (no identificada), los dos jarros de boca de seta, un  collar, un ídolo, un escudo con asa de medalla y una piececita pequeña de plata.
Los inventarios no coinciden con lo conservado en el MAN
En  MAN hay 5 vasos de alabastro y dos vasos de barro cocido, que se correspondían con sendos oinocoe de boca de seta y trilobulada. Martín Almagro publicó los dos juntos como jarros de boca de seta y trilobulada, realizando un estudio más exhaustivo y fechándolos a finales del segundo cuarto del siglo VII.
Estos vasos , los dos mayores, de 65 y 87 cm de alto, debieron ser utilizados como urnas, mientras que los menores, de 23 y 18 cm de alto, serían parte del ajuar del difunto, para contener ungüentos
y perfumes.
Otros materiales encontrados son algunos fragmentos cerámicos de diversas vasijas, especialmente los restos de un jarro de boca de seta, muy fragmentado, aunque se ha reconstruido, decorado con barniz rojo; un borde poco pronunciado de ánfora arcaica, estrecho y ligeramente inclinado al exterior, así como la piedra  que debió tapar su entrada.
El elemento más singular es la jarra de boca de seta. Ostenta cuerpo globular-ovoide apoyado en un pequeño pie circular rehundido, adquiriendo su mayor anchura en la base, para ir descendiendo suavemente hacia la parte superior. Es de cuello alargado y estrecho que disminuye en amplitud hasta la boca, en el que se practica una doble acanaladura por encima de una asita, que arranca de la zona medio-baja del mismo para descansar sobre el  hombro.
Varios fragmentos de platos con barniz rojo y excelente tratamiento, pero no podemos reconstruir sus dimensiones exactas. Otro ejemplar presenta un diámetro de 21 cm y anchura de borde 1,5 cm. Igualmente documentamos un trozo de lucerna de un pico, quemado por el uso, y una jarra de boca trilobulada con barniz rojo, que conservaba parte de la boca.
También se recogió un resto de pithos de cuello corto, con asa geminada y pequeña acanaladura entre el cuello y el hombro. Se muestra en la línea de algunos tipos de Las Chorreras y con parecidas características tipométricas al encontrado en la tumba de Lagos.
Un cuenco de barniz rojo de 20 cm de diámetro; una lucerna completa de un solo pico, ennegrecido, de 14,3 cm de diámetro, y un plato de barniz rojo con 23 cm de diámetro.
En otra tumba  destacan los platos de borde ancho con barniz rojo. Uno de 31 cm de diámetro y 6,7 cm de anchura en el borde, ranurado, de perfil elevado. Otro con 32 cm de diámetro y anchura en el borde 5,35 cm.
Los ajuares estaban compuestos por urnas de alabastro (independientemente de las referidas al siglo
XVIII, actualmente se han registrado numerosos fragmentos), jarras de boca de seta y trilobulada, pithoi, platos de barniz rojo, ánforas, cuencos y lucernas. Lo que responde, muy posiblemente, a un ajuar estandarizado, pero  se desconoce en qué medida cada uno de estos productos estuvieron más o menos presentes en cada tumba.
Como vemos, este conjunto material permite tener una cierta pauta cronológica y evolutiva de los mismos y, por supuesto, de las tumbas donde estuvieron depositados. Se advierte dos momentos desde el punto de vista cronológico-secuencial, relacionados con las últimas décadas del VIII y primera mitad del VII a.C. y, un segundo periodo, entre la segunda mitad del siglo VII a.C. y principios del VI a.C., que se vincula con el mayor número de sepulturas.
La necrópolis de la Casa de la Viña, a la que se asociaban los documentos arqueológicos de siglos pasados, con el conjunto de otros ámbitos funerarios y hallazgos descontextualizados del tramo final del Vélez, ofrecen un panorama algo más completo para entender las diferentes necrópolis adscritas a la comunidad fenicia, así como su comportamiento y evolución durante los siglos VIII-VI a.C. en el territorio de la costa de Vélez-Málaga.
Las prospecciones de los últimos años en la costa oriental de Málaga han conocido nuevos yacimientos y los modos de ocupación del territorio, así como las posibilidades de explotación de sus recursos. Los originales hallazgos y la excavación de muchos de ellos, han ofertado una singular información que, adecuadamente procesada, deberá aportar otras pautas de entendimiento del proceso colonial.
Para empezar, se viene confirmando que durante los siglos VIII-VII a.C. los cementerios fenicios en la costa de Vélez eran lugares de reducidas medidas.
Los datos de que se dispone en las desembocaduras de los ríos Algarrobo y Vélez, permiten considerar una clara evolución en el comportamiento del desarrollo de tumbas y espacios funerarios vinculados a la comunidad semita.
Se percibe una notoria dispersión de lugares de enterramientos y el uso diferenciado de pequeños cementerios, posiblemente vinculados a diferentes familias, evitando erigir una verdadera, extensa, necrópolis.
 Buscan lugares próximos a la costa, apartados de los centros urbanos, que no suponen un referente visual del entorno, como en Lagos, que dista 1,3 km de Las Chorreras, y Casa de la Viña, a 0,8 km de Toscanos, inmersos en cortas cañadas cercanas al antiguo litoral, o inmediatas al asentamiento, como ocurre en Las Chorreras.
En esta situación, también se nota que los fenicios evitan crear auténticas necrópolis, probablemente para impedir el saqueo de sus tumbas por los indígenas con la intención de obtener los productos exóticos que se depositan en estas sepulturas y, lo que es más importante, la profanación de los restos de sus antepasados, ante la falta de vinculaciones y obligaciones sociales e ideológicas-familiares entre las dos etnias.
Casi todos los centros fenicios de la costa andaluza en el siglo VII, sobre todo en su segunda mitad, observan un periodo de máximo crecimiento económico, consecuencia del éxito del proceso colonial. A finales del siglo VIII se registra una basculación poblacional, económica e industrial desde la zona del río Algarrobo hacia la del Vélez.
En estos momentos Toscanos comienza una etapa de esplendor, conociendo un importante desarrollo urbano e industrial (fase Toscanos III)36.Tras un siglo de asentamiento fenicio, las relaciones entre las formaciones sociales indígena y semita fueron mejorando, especialmente a favor de las últimas, para consentir esta reestructuración  territorial. Entre fi nales del siglo VIII e inicios del VII se abandonará Las Chorreras, a pesar de la fuerte inversión constructiva realizada, cuya localización se presentaba muy limitada respecto a la disponibilidad de buenas tierras para el cultivo y posibilidades de comunicación con el interior. No debe ser casual que este abandono venga a coincidir con el auge urbanístico en Toscanos, suponiendo, probablemente, que los habitantes de Las Chorreras se desplazaron hacia la desembocadura del Vélez.
La contemporaneidad de Cerro del Mar y Casa de la Viña, separados unos 300 m, consiente estimar que durante los siglos VIII y VII a.C. el centro urbano e industrial de Toscanos dispuso de diferentes espacios funerarios, situación que puede ampliarse si tenemos en cuenta la relación de alabastros y el Thymaterion localizados en la ladera oriental del Cerro del Peñón, aunque deberá ser confi rmado por la excavación.
Otros aspectos reseñables del registro funerario es que no toda la población se entierra en estos cementerios. Los sepultados se involucran con un rico ajuar, sólo al alcance de pocos.
Una sociedad con marcadas diferencias, que se trasluce en sus reducidos cementerios, donde sólo se entierra un mínimo segmento de la misma. Pues no todo los habitantes de la “ciudad” se hallan integrados en la comunidad en igual grado.
De la gran mayoría social tenemos una significada carencia de datos, debido probablemente a causas de tipo ritual y, lo más seguro, que no todos tenían el mismo derecho a ser enterrados en este tipo de tumbas pues, las únicas conocidas pertenecen a la clase social alta, mientras que del resto mostramos un gran desconocimiento, situación que se prolongará en siglos venideros.
Alusivo al ajuar funerario, compuesto por jarros de boca de seta o trilobulada, platos, diferentes tipos de joyas y urnas de alabastro, independientemente de otros productos menos representativos como pithoi, ánforas y cuencos.
Destacamos la presencia de vasos de alabastro, productos artesanales de alta calidad, procedentes de canteras egipcias y talleres orientales, que nos alertan sobre un comercio permanente, a larga distancia, con el Mediterráneo oriental.
Este rico ajuar advierte, agudiza y consolida las diferencias sociales y económicas de la formación social fenicia, que difícilmente podría estar al alcance de la mayoría y que sólo puede vincularse con la clase dirigente.
Así pues, como es lógico pensar desde la documentación arqueológica, estos sitios necrológicos se convierten en expresión del mundo de los vivos, reafirmando el papel que ejerció la clase gobernante. Ello supone que cuando los fenicios fundaron sus centros urbanos occidentales reprodujeron las formas políticas e ideológicas existentes en Fenicia, que intervienen en la reproducción social.
Pero dentro de esta clase dirigente, el registro permite observar diferencias entre sus miembros. Si bien las tumbas de Cerro del Mar/Casa de la Viña y las de Trayamar parten del mismo principio y concepto de enterramiento, al excavarse en el suelo, desde el punto de vista constructivo y la inversión de trabajo necesaria son muy distintas.


EL LEGADO DE LOS FENICIOS

Los Fenicios era una cultura volcada al mar, y de el hicieron una forma de vida.Este pueblo llevo a cabo un desarrollo de las tecnicas de navegacion a puntos hasta entonces insospechados.
No cabe duda  de que los fenicios fueron los mejores navegantes de la antigüedad , los cuales llegaron a disponer de la tecnología naval mas avanzada de sus contemporáneos .
Los autores clasicos  reconocian esta superioridad , como escribio Pomponio Mela.Este autor del siglo I y natural de la Betica , dijo de ellos:

“........ellos inventaron las letras y otras obras de la literatura y de las artes, como recorrer los mares con sus naves,combatir sus escuadras y gobernar a los pueblos,asi como el despotismo y la guerra...”.


 Este pueblo de marineros ,que vivían de cara al mar, supieron desarrollar técnicas de navegación hasta entonces desconocidas, gracias a los conocimientos náuticos heredados de los Pueblos del Mar .A partir de la invasión de estos pueblos enigmáticos y su posterior fusión con los habitantes del Líbano, los fenicios consiguieron pasar de una navegación casi exclusivamente de cabotaje, hacia una navegación de altura .Ello fue posible al conseguir construir los barcos de quilla, ya empleados por Creta, lo que fue fundamental para que pudieran llevar a cabo sus empresas comerciales por todo el Mediterráneo .Estas empresas comerciales constituyeron la actividad principal de las ciudades fenicias de la antigüedad, consiguiendo abrir y controlar mercados en todos los puntos del Mediterráneo Ello permitió
que durante un largo periodo de tiempo, en torno a tres siglos, ejercieron un férreo monopolio comercial y mercantil, de todo del Mediterráneo .
Para lograr estos objetivos, los fenicios fueron expertos constructores náuticos, considerados los mejores de su tiempo, por otros pueblos del Mediterráneo, con los que competía, como eran egipcios y pueblos del Egeo .Empleando maderas muy resistentes, procedentes de la riqueza forestal de la que hacían gala, como era el encino, ciprés, pino y sobretodo cedros, lograron crear una poderosa flota mercante y guerrera, envidia de todo el Mediterráneo. Esta materia prima forestal, existía casi exclusivamente en los montes del Líbano ,mientras que por el contrario era deficitaria en las costas de Asia y África .Era tanta la fama de estos constructores navales, que pronto otros pueblos recurrieron a ellos para que les construyeran las unidades navales de sus flotas, pudiendo afirmar que los fenicios se convirtieron en exportadores de barcos .En este sentido , el Faraón Sakhure , en el año 2600 a. c , hizo un encargo a los fenicios de unos cuarenta barcos construidos en madera de cedro.
Hacia el 2000  a .c, los ingenieros fenicios eran capaces de construir magnificas naves mercantes con gran capacidad de carga y naves de guerra de enorme tamaño y de superior efectividad bélica que las que construían griegos y egipcios .Sus innovaciones técnicas en el complejo espectro de la ingeniería naval fueron muchos y novedosos, como el calafateado de estopa recubiertos de brea de los cascos , planchas de metal, velas de lino, timones ,sistemas alternativos de propulsión, como eran las filas de remeros, y los espolones de proa .Además construyeron y emplearon planchas de madera de ciprés, mástiles de cedro, remos de encinas y cubierta hecha de boj .
Las naves de guerra fenicias entre sus funciones se encontraba la de escoltar a las naves mercantes, las cuales iban cargadas de apreciadas mercancías .Estas  naves eran de estilizadas líneas y muy aerodinámicas, lo que le confería a la embarcación mayor velocidad.
Los ingenieros fenicios lograron desarrollar diferentes modelos de embarcaciones en función de la actividad a la que estaba destinada , así existan navíos mercantes ,destinados ,como es lógico, al comercio, de forma mas bien redondeada o rechoncha, y las naves de guerra , mucho mas aerodinámicas, de casco ligeramente afilado, con forma de huso ,mas rápidos y de mayor maniobrabilidad.
El barco mercante fenicio por excelencia era el Gaulos ( bañera), nombre dado por los griegos y era una nave de forma redonda y robusta con una eslora de entre 25- 30 m ,7 m de manga y 1,5 mts de calado aproximadamente ,desplazando fácilmente una capacidad de carga superior a las 100 toneladas .Esta embarcación estaba calafateada con estopa recubierta de brea negra por completo ,lo que llevo a Homero a definirlas como “naves negras” .En el centro de la embarcación se alzaba un  solo mástil o palo maestro, generalmente de cedro ,con una verga que sostenía una vela de forma rectangular confeccionada en lino y sustentada por una docena de brioles (cuerdas ).Esta vela era fácil de orientar para captar y aprovechar el viento, gracias a unas brazas o cabos amarrados al extremo de la verga .Este sistema de velamen , no fue sino una ingeniosa adaptación de las velas que empleaban los egipcios en sus desplazamientos por el Nilo .Este sistema consistía en reducir la altura del mástil , lo que otorgaba mayor estabilidad a la nave , a la vez que le daba movilidad a la verga . La nave en cuestión, era fácilmente gobernable gracias a sendos timones de madera, a modo de remos, situados uno a proa y otro a popa, a la altura de los costados, junto a un bauprés ubicado asimismo en proa con una vela de pequeño tamaño .A lo mas alto del mástil se accedía por medio de una escalera de gato realizada en cuerda y asida a lo largo del mástil. Otra nave ideada para el transporte de mercancías eran los Hippoi, designada así  por los griegos por poseer un mascaron de proa, denominado pateco, que representa la cabeza de un  caballo. Estas embarcaciones, que se desplazaba por medio de un sistema mixto  de vela y remo, eran de un tamaño mas reducido que el Gaulos .Al igual que este, contaba con un solo  mástil central ,con vela de lino rectangular .Ambos navíos contaban con un ancla hecha de piedra y madera y que servia, como es lógico, para fondear la embarcación .Como hemos dicho, a demás de disponer de propulsión a vela ,contaba con series de remos que se empleaban para desplazar la embarcación en caso de falta de viento o simplemente para maniobrar en los puertos.
Estas naves debían contar con una tripulación en torno a la veintena de tripulantes, incluido el piloto y el capitán o armador.
Las naves de guerra fenicias eran de las mejores de la antigüedad y a diferencia de los Gaulos y los Hippoi, estos navíos de guerra poseían un casco alargado y aerodinámico de proa recta, a modo de huso, poseyendo lógicamente una mayor velocidad .Estos barcos poseían un puente superior o castillo de popa ,elevado, que se protegía con escudos y que servia para el resguardo y protección de los tripulantes, así como para guardar los aparejos  .Arrancando del centro del casco se elevaba un único mástil central, que sustentaba una vela rectangular, la cual en caso de batalla se recogía para facilitar las maniobras de la tripulación .En  ese momento el papel de los remeros jugaba un papel fundamental dependiendo de ellos la propulsión de la nave .Los remeros fenicios, a diferencia de otros ejércitos del momento, no solían ser esclavos ya que en la batalla necesitaban hombres en los que confiaran para el buen gobierno de la embarcación .Los remeros solían ser originarios de las ciudades de Arwad y Sidon.
Los cascos de los navíos de guerra fenicios, estaban acabados en un poderoso espolón alargado y acabado en punta que se recubría de bronce (innovación técnica del año 800 a . c) ,con el que embestían a las naves enemigas en el combate abriéndoles grandes vías de agua .Existían dos modelos de barcos de guerra fenicios los birremes y los trirremes, según se colocaran los remos en dos o tres ordenes  en puentes superpuestos .En el siglo VIII a . c los fenicios ya construían trirremes , siendo los primeros en construir este tipo de naves, haciendo gala de su magnifica industria naval .La forma de hacerlo fue simple ,a los birremes les añadieron una nueva fila de remos que sobresalía mediante un saliente situado en la parte superior del casco . Los griegos y romanos empleaban quinquerremes, aunque lo mas lógico es pensar que estos navíos no contaran con cinco filas de remos, sino que mas bien, cada remo tuviera asignado cinco remeros.
 Los fenicios también fueron pioneros en la construcción de naves en serie, ya que solían almacenar en sus arsenales las diversas piezas de que se componían, para en caso de necesidad, proceder a su ensamblaje de forma rápida y disponer  así de una numerosa flota, ya fuera de guerra, ya fuera comercial .Desgraciadamente carecemos de ejemplos de naves fenicias, ya que muy pocas han llegado hasta nuestros días y las que lo han hecho dejan mucho que desear en cuanto al campo de la conservación .Como ejemplo, podemos mencionar el relativamente reciente (1988) descubrimiento de dos naves fenicias en Mazarron (España).La primera de ellas estaba completa tan solo en un 40 %, y puede tratarse de una embarcación del año 2600 a . c , de unos 8 m de eslora  por 2 m de manga, que se hundió irremediablemente y donde ha permanecido soterrada unos 2500 a .c sometida a unas ideales condiciones de conservación .En 1993 se pusieron en marcha las primeras campañas de intervención arqueológica que obtuvo como resultado la puesta en valor de innumerables fragmentos cerámicos de diversas tipologías de recipientes, en su mayor parte fenicios , así  como algunas piezas metálicas, como un anillo de plata y una punta de flecha también fenicias .Los objetos mas antiguos fueron datados en el año 625 a . c .Especialmente interesante fue la aparición de diversas partes de la nave ,como un fragmento de unos 4 m perteneciente a una quilla , un fragmento del casco constituido por 9 tablones incompletos , cuatro fragmentos de cuadernas , así como varios restos de soga petrificadas.
La segunda embarcación apareció en las proximidades de la anterior, bajo la arena a unos dos metros de profundidad, en posición de navegación y completa en un 90% de la totalidad del navío .Esta nueva embarcación, datada también en torno al 2600 a. c, sorprendió aun mas, al ser descubierta con parte de la carga que portaba  en su interior. El estado en que se ha hallado este pecio ,convierte el hallazgo en un descubrimiento único .Ello unido a la mas que probable posibilidad de extraer la nave casi completa ,ha llevado a una ralentización de las actuaciones arqueológicas en espera de poder contar con el presupuesto y  los medios técnicos necesarios para conseguir el éxito del proyecto.
Pero los fenicios no solo eran extraordinarios ingenieros navales, sino que además conocían técnicas de navegación, en muchos casos pioneras, de las que solo ellos tenían conocimientos y que se preocupaban de mantener en secreto al igual que sus rutas.
 Los fenicios desconocían la brújula, lo que les obligaba a navegar de día,  bordeando la costa, sin perder de vista el litoral, en breves etapas al principio, atracando de noche en puntos de la costa, practicando una navegación de cabotaje. Inicialmente, estos marinos fenicios se guiaban y orientaban siguiendo los accidentes orograficos costeros, como eran penínsulas, estuarios, cabos o simples salientes costeros que recortaban las costas mediterráneas. Esta navegación de cabotaje, la practicaron los fenicios hasta el siglo XI a. c, siendo a partir de esta fecha cuando los fenicios deciden adentrarse en aguas lejanas, como Creta, Sicilia, Cerdeña, llegando hasta la misma Península Ibérica. Las escalas nocturnas tenían lugar en atracaderos costeros, separados unos de otros, por un día de navegación. Con el transcurrir del tiempo se extendió su funcionalidad, convirtiéndose en puntos de comercio con la población indígena y como lugares de almacenaje de sus mercancías.
Sus singladuras, aunque como se ha dicho, solían hacerlas de día, para orientarse mejor, en ocasiones, también navegaban de noche, orientándose entonces por las estrellas, siguiendo la constelación de la osa mayor o estrella fenicia, como se conocía en la antigüedad, o empleando tablas de distancia que habían elaborado al efecto. Los fenicios eran perfectos conocedores de la astronomía y aplicaron dichos conocimientos astronómicos a la navegación. Según Plinio estos conocimientos fueron heredados de los caldeos .A través de la observación nocturna del cielo, conocieron la posición de las estrellas en el, consolidaron su conocimiento astral .Todo ello ponía a disposición de estos intrépidos marineros la posibilidad de embarcarse en largas etapas, regresando sin problemas al punto de origen, salvo problemas derivados del estado del mar .Para autores , como Luzon Nogue, la orientación a través de las estrellas fue fundamental para que las naves fenicias pudieran recalar en las costas mas occidentales del Mediterráneo, creándose rutas, tanto de ida como de vuelta, a lo largo de las cuales y a partir del siglo VIII a . c ,se establecerían las numerosas colonias griegas y fenicias.
Pero también pusieron en practica su ingenio a la hora de navegar de noche por un mar inhóspito , como deja constancia el historiador griego Arato ( 315 a . c ), el cual afirma que los marinos fenicios empleaban en sus navegaciones nocturnas , unas ánforas horadadas que colocaban colgadas en la proa de sus naves y que servían para iluminar el recorrido .En este sentido los navegantes cananeos ganaban una batalla a sus rivales griegos , ya que mientras que con este sistema innovador los fenicios podían avanzar de noche , los griegos continuaban empleando la navegación de cabotaje.
También eran perfectos conocedores del régimen de vientos, de los accidentes orograficos costeros, del régimen de las corrientes marinas, sabiendo en que momento eran mas propicias y como aprovecharlas.
.Esta expansión marítima y comercial fue posible gracias a una evolución tecnológica de sus embarcaciones. Cuando se carecía de visibilidad, como eran los casos de niebla o cuando se perdía la orientación en el mar, empleaban un ingenioso sistema de  palomas amaestradas.
Todas estas técnicas de orientación náutica no son excluyentes, es decir, es muy probable que todas ellas fueran contemporáneas en su empleo, y se utilizaran indistintamente, según las necesidades y los objetivos de cada momento.
Por otro lado, naves comerciales fenicias poseían una velocidad de entre dos y tres nudos, pudiéndose  navegar en un día en torno a las 50 millas náuticas .Según cálculos estimados, un trayecto entre las costas libanesas y las columnas de Hércules podría  durar unos dos meses. En este sentido hay que tener en cuenta que las empresas náuticas comerciales fenicias tenían lugar en los meses más benignos del año, aprovechando el buen tiempo de la primavera y el verano, por ello se realizaban entre los meses de marzo y octubre .Estas campañas comerciales se inauguraban con una ceremonia de tipo religioso, encomendando a los dioses el éxito del proyecto  y solicitando su bendición .Las naves de guerra, en cambio, se mantenían activas todo el año, con el fin de proteger las costas y los puertos así como para hacer frente a la piratería.
Se ha atribuido a los fenicios ser autores de la difusión de innumerables historias sobre monstruos marinos y personajes míticos y fantásticos, con el único propósito de infundir temor a sus rivales y disuadir a otros pueblos a emprender expediciones marítimas y mantener en secreto sus rutas.
Era tal su espíritu emprendedor y el dominio que tenían de los mares, que en el año 600 a.c, marinos fenicios llevaron a cabo la circunnavegación del continente africano por encargo del faraón Necao II. Estos intrépidos marinos partieron del Mar Rojo y regresaron por el estrecho de Gibraltar invirtiendo en la expedición en torno a tres años, realizando tan solo dos escalas en época invernal. También fueron capaces de llegar al norte de Europa bordeando la Península Ibérica (viaje de Himilcon).Los nautas fenicios consiguieron llegar al extremo occidental del Mediterráneo a comienzos del I milenio a . c ,adelantándose en esta empresa a sus rivales los griegos , los cuales debieron esperar al año 635 a . c , fecha en la que Coleo de Samos llego a entablar relaciones con el Reino de Tartessos .Para lograr la exitosa hazaña de su expansión mediterránea, los fenicios contaron con notables puntos de partida, como eran los puertos de Biblos  o Al-Mina, pero sobre todo de Tiro y Sidon , auténticos protagonistas en esta conquista del Mediterráneo.
Contamos con numerosas representaciones icnográficas donde se nos describe estas naves fenicias en diversas monedas (siglo IV a.c), relieves, terracotas, anillos, o pintados sobre cerámica.
De la audacia y pericia marinera de los fenicios deja constancia Herodoto, que cuenta como los navegantes fenicios  consiguieron circundar el continente africano por encargo  del faraon saita Necao(609-594 a.c ) , mucho antes que los marinos portugueses. Según  Herodoto en su Historia IV 42, 2 – 43, 1 , el rey egipcio encargo la empresa a unos navegantes fenicios que partiendo del mar Eritreo y navegando por el mar del sur , consiguieron  circunvalar Africa.Estos intrepidos aventureros , atracaban al final del otoño en un lugar de la costa  de libia trabajando la tierra hasta que esta daba su fruto y una vez aprovisionados , levavan anclas y proseguian su ruta arribando a Egipto al tercer año de travesia.

lunes, 26 de diciembre de 2011

EL IMPERIO ECONOMICO Y CULTURAL

A día de hoy, los expertos consideran que Fenicia fue un primer ejemplo de “economía global” dirigida por imperios. El momento de máximo esplendor de la cultura fenicia se sitúa entorno al 1.200 a.C. y 800 a.C.
La mayoría de los asentamientos fenicios más importantes tuvo lugar durante todo este período: Biblos, Sidón, Tiro, Simyra, Aradus y Beritus ya aparecen en las Tablillas de Amarna si bien los primeros restos arqueológicos con elementos culturales claramente identificables con la cultura fenicia, corresponden a fechas tan tempranas como el III milenio a.C.
Realmente, Fenicia no era una nación, sino una liga de ciudades – estado, semejantes a las que encontraremos con posterioridad en la Grecia Clásica. A principios de la Edad del Hierro, alrededor del año 1.200 a.C., la repentina y violenta aparición en la parte oriental del Mediterráneo de los Pueblos del Mar, que desplazaron el centro de poder en la zona, dominada por hititas y egipcios, permitieron el florecimiento de las ciudades fenicias, convirtiéndose en potencias marineras.
Despunta muy pronto entre las demás, la ciudad de Biblos, que se vuelve el centro del dominio fenicio en el Mediterráneo. Ya alrededor del 1.000 a.C., Tiro y Sidón reclaman su parcela de poder, convirtiéndose ahora Tiro en la ciudad hegemónica, bajo el mando de Hiram I (969 – 936 a.C.). Es en este período del liderazgo de Tiro, en que se funda Cartago (en el año 814 a.C.) bajo el reinado de Pigmalión (820 – 774 a.C.).
Se creaba así la futura potencia que habría de desafiar a Roma siglos después.
Las finanzas  y el comercio a nivel multinacional o en grandes proporciones ya se conocía desde la Edad Antigua, eran pues los fenicios quienes se encargaron de él, es decir, de transportar mercancías a alto nivel por todo el Mediterráneo tanto Oriental como Occidental, superando beneficios, como si se tratase de mercancía valiosa y manufacturada que llevaban a lo largo y ancho del Mar.
 Para los fenicios, la  mayor parte de su vida giraba en torno al comercio y los mercadeos.
De hecho, los hallazgos arqueológicos muestran que su afán comercial les  condujo hasta los mas remotos lugares del mundo antiguo; sus factorías, de salazones, de cerámica y otros objetos, que comerciaban con los indígenas y con las gentes de las costas
repartidas a lo largo y ancho del Mediterráneo, dan buena prueba de ello.
Dada la importancia que tuvieron los fenicios durante la
Antigüedad, resulta verdaderamente curioso que hasta mediados del siglo pasado apenas se supiera nada de ellos. Hasta el momento, la historiografía contaba tan solo con vagas noticias de su existencia, citas de Homero en la Iliada y  la Odisea, menciones de pioneros de la historia como Herodoto y Plinio, y
sobre todo, pasajes de la Biblia. El descubrimiento casual del sarcófago de  Eshmunazar, rey de Sidon, en el año 1856, fue el detonante que desencadeno una  autentica fiebre arqueológica por desenterrar del olvido a este pueblo.
 Por citar un ejemplo próximo de las continuas sorpresas que todavía pueden  depararnos, basta con citar el hallazgo, el 26 de septiembre de 1980, de un  valioso sarcófago en pleno centro de Cádiz, ciudad que cuenta con mas de 3000  años de historia y cuya fundación se debe, precisamente a los fenicios.
Para encontrar el lugar de procedencia de este pueblo ancestral
debemos viajar hasta una estrecha franja del litoral Mediterráneo que  antiguamente se llamaba Canaan. Fue en el norte de esta tierra, en el actual  Líbano, y la costa de Siria, donde una serie de tribus, que hablaban lenguas  semíticas, decidieron establecerse en pequeñas aldeas de pescadores junto a la costa.
Con el tiempo, esos pequeños establecimientos acabarian convirtiéndose  en autenticas ciudades. Ugarit, Biblos y Sidon fueron algunas de las primeras, y su origen puede situarse a finales del quinto milenio antes de Cristo.
La historia de Fenicia se encuentra indisolublemente unida a estas urbes, a  las que debemos añadir Tiro, que surgió algo mas tarde.
Ninguna de estas ciudades podía comunicarse fácilmente por
tierra con otras, ya que la geografía resultaba demasiado accidentada, por lo  que cada una de ellas fue constituyéndose en un estado autónomo que velaba por sus propios intereses, centrados especialmente en la buena marcha de los
negocios. Tal vez este hecho explique su peculiar organizacion de gobierno.
El sistema político de las ciudades fenicias funcionaba como la plantilla de  una gran empresa. Al frente de la misma se hallaba un monarca, cuya misión principal consistía en defender los intereses de su ciudad frente a los otros estados, e incluso frente a las grandes potencias de la época como Egipto, Babilonia o Asiria. Buena parte de la prosperidad alcanzada por los fenicios
se debió a sus reyes, que sabiamente supieron pactar con los vecinos en los momentos oportunos y rendir vasallaje y pagar tributos a las grandes potencias, cuando las circunstancias lo requerían. Un rasgo característico de la política de estos príncipes fue su tolerancia a los extranjeros, a los que se les permitía asentarse en la ciudad y montar sus propios negocios. La medida resultaba de lo mas conveniente, pues en algún caso los extranjeros podían intervenir frente a los grandes imperios para que no ejercieran presión sobre las urbes donde ellos habitaban.
El rey no solo se hallaba a la cabeza del gobierno, sino que
también era el principal comprador y vendedor del Estado. A través de los textos bíblicos podemos hallar un buen ejemplo en Hiram, monarca de Tiro, que proporciono al rey David los operarios para construir su palacio. Años después, cuando reinaba Salomon en Israel, el mismo Hiram le facilitó los arquitectos y la mano de obra que hicieron posible la edificación del templo de Jerusalem. La autoridad real se transmitía de padres a hijos. Ahora bien, por si el derecho dinástico no bastara, los reyes asentaban su poder en la religión, e incluso se da el caso de que en muchas inscripciones la función sacerdotal (cuyas atribuciones consistían en levantar templos a los dioses y  presidir las grandes ceremonias) se antepone a la monárquica. En el ejercicio del poder, el rey se hallaba respaldado por un funcionario civil, con el titulo de gobernador, y otro militar al que se denominaba comandante de campo.
Tal vez estos dos personajes constituyeran las máximas autoridades de la ciudad, pero no conviene olvidar que, para los fenicios, la actividad mercantil constituía el eje de toda la sociedad, y en el gobierno no podían faltar los representantes de las familias mas acreditadas para defender sus intereses comerciales. Formaban un consejero que asistía al rey en sus deliberaciones, con lo que se establecía así una especie de compromiso
político entre la monarquía y una oligarquía de ciudadanos adinerados.
Este poderoso estrato social contaba con cuantiosos recursos
para constituir flotas, costear expediciones comerciales e incluso formar sociedades aseguradoras que cubriesen los riesgos que podían acechar a las naves en la mar, y que abarcaban desde los piratas hasta las tormentas.
 Ahora  bien, quien no se arriesga no obtiene beneficios, y para los fenicios resultaba totalmente necesario efectuar viajes a ultramar para conseguir las materias primas y las mercancías que traficaban.
De su buena fama como navegantes y navieros nos hablan ya las fuentes egipcias en una fecha tan temprana como el año 2600 AC, en el que el faraón Sakhure compró a los fenicios, entre otras cosas, un lote de 40 barcos construidos con la tan preciada madera de cedro de Libano.
En aquella época, la ciudad fenicia mas prospera era Ugarit, que no solo mantenía relaciones con Egipto, sino también con la potencia naval indiscutible del momento: Creta.
Pero el mapa político, dominado por los imperios hitita y egipcio, sufrió un tremendo cambio en el siglo XII AC: la invasión de una misteriosa horda, a las que se ha denominado Pueblos del Mar, provoco el retraimiento de Egipto y el derrumbamiento del imperio hitita. En cuanto al ámbito del Egeo, los micénicos, y después los aqueos, habían tomado el relevo a la brillante cultura de los cretenses.
Tampoco Ugarit salió muy bien librada del maremagnum, pero Tiro, que se hallaba emplazada en una isla, pudo resistir con éxito las invasiones.
Y liberada del yugo de los grandes imperios, inicio una verdadera aventura comercial y marítima a gran escala. Las sucursales de esta ciudad fenicia abarcaron todo el Mediterráneo y alcanzaron incluso el extremo mas occidental, mediante la fundación de Gadir (Cádiz), hacia el año 1100 AC. Con el tiempo Gadir pasaría a convertirse en la colonia mas importante de la zona, pues no en vano su ámbito de influencia económica alcanzaba no solo la franja
comprendida entre Oran e Ibiza, sino también el litoral atlántico de
Marruecos.
Los orígenes de Cádiz se debieron a motivos meramente
comerciales, en sus alrededores se podía obtener fácilmente la plata, mineral del que existía una fuerte demanda en los imperios de Oriente, sobre todo en Asiria. Lo mismo podríamos decir de las innovaciones técnicas de los fenicios en el arte de la navegación. Cualquier invento que facilitase una mayor carga de mercancías, mas rapidez en su transporte, o protección frente al enemigo era aplicada inmediatamente a los navíos. Las embarcaciones fenicias comerciales resultaban claramente identificables por la forma ancha y redonda del casco, estructura que permitía cargar gran cantidad de productos, pero que afeaba su aspecto. No en vano los griegos las llamaban gaulos (bañera).
Alrededor del año 800 AC los barcos de guerra fueron dotados de
una invención terrible: el espolón. No sabemos con seguridad si tal innovación se debió a los fenicios. Lo que si sabemos es que fueron los inventores del navío mas temible de la antigüedad: el trirreme. Como bien es sabido, cuando el viento no sopla con la fuerza precisa, el velamen se convierte en un elemento inútil para la navegación. Ahora bien, la velocidad y la maniobrabilidad mediante los remos resulta notablemente menor a la que proporciona el viento: la solución consiste en construir barcos mas largos, para albergar mayor numero de remeros. Pero con ello se pierde maniobrabilidad. Si se superponen 2 filas de remos, ya no es necesario alargar la nave. El birreme era una embarcación que venia empleándose desde tiempos antiguos, y los fenicios lo mejoraron añadiéndole una fila mas de remeros. El invento se produjo en los astilleros de Cartago en el siglo IV AC. Esta
ciudad tuvo su origen como colonia fenicia y, según una leyenda, fue fundada alrededor el año 814 AC por Dido, hermana de Pigmalion, rey de Tiro. Existe otra leyenda cuyo protagonista, venerado como un dios, se llama tambien Pigmalion. Este era rey de una colonia fenicia de Chipre, y su historia
ilustra a la perfección la fama que alcanzaron los fenicios como creadores de productos artesanales: Pigmalion era un ser traumatizado por la idea de que en toda mujer anidaba la maldad, así que decidió no tener contacto con ninguna.
 No obstante, su misoginia no le impedía albergar el instinto natural de tener a su lado una compañera, por lo que construyo con sus propias manos una perfecta figura femenina de marfil, material que los antiguos consideraban como el mas próximo a la carne humana. Y resulto que se enamoro locamente de la estatua. Desesperado por el deseo, pidió a los dioses que le dieran una
mujer semejante a la que el había fabricado, y estos accedieron: la estatua cobro vida y de la unión nació una niña.
Verdaderamente, el mito de Pigmalion halla un justo eco en las
talla de marfil desenterradas por la arqueología: los mangos de espejos y abanicos, las estatuillas y las placas, con su variedad de formas, constituyen la clara muestra de una habilidad artesanal exquisita. El mismo Salomon hubo de recurrir a los artistas fenicios para que le construyeran el Arca de Alianza.
La artesanía fenicia alcanzo también altas cotas en la joyería, terreno en el que se perfeccionaron en tal grado que consiguieron lo
inimaginable con la fabricación de esterillas cuyo diámetro tan solo media una décima de milímetro. Asimismo, resultan sorprendentes sus finos trabajos en vidrio. No obstante, y a pesar de la brillantez de sus obras artesanales, se hace patente cierta falta de originalidad. Para ser mas precisos, se podría decir que cuando en el espectro político domina Egipto, el arte de los fenicios copia a
los egipcios, el arte de los fenicios copia a los griegos cuando la dominación procede de los griegos. A fin de cuentas, no conviene olvidar que estos productos constituían sobre todo mercancías de lujo cuya finalidad era la venta. Y al igual que sucede hoy en día, si en el mercado aparecía una moda determinada, el negocio consistía en ofrecer lo que el publico quería, especialmente en lo tocante a productos de lujo. De todas formas, si existía una mercancía totalmente fenicia: se trataba de la púrpura, tan apreciada por las gentes de la Antigüedad, hecha con tejidos teñidos con el jugo del murex, un molusco que habitaba en las costas del Libano.
Desde luego, el mercado internacional no demandaba únicamente
productos suntuosos. La oferta de los fenicios abarcaba prácticamente todo.
A la plata que solicitaban los imperios de oriente, y que ya hemos mencionado, debemos añadir cereales, vinos, aceites, etc. El método utilizado por estos avispados comerciantes podría definirse hoy como el arte de la astucia. El sistema de trueque, que se empleaba desde tiempos inmemoriales, solo comenzó a
decaer a partir de que Giges, rey de Lidia entre los años 680-652 acuño monedas por primera vez en la historia.
Los fenicios no gozaron precisamente de muy buena fama como
comerciantes honrados y escrupulosos. Si bien al principio no traficaban esclavos, llego un momento en el que los confiados nativos aprendieron cuan peligroso resultaba dejar que sus hijos o hijas se aventuraran a subir a sus naves. Ni el osado Ulises quiso aceptar el ofrecimiento de unos marinos fenicios de llevarlo a su isla Itaca. Y es que conocía muy bien la triste historia de su porquero Eumeo, que había sido príncipe hasta que, siendo todavía un niño, se atrevió a visitar el navío de tan pérfidos mercaderes y fue raptado y vendido como esclavo.
Así pues, cualquier cosa de la que se pudiera extraer un
beneficio y fuera transportable, constituía materia negociable.
El afán comercial de los fenicios era la obsesión de sus vidas, y de esta obsesión enfermiza nació el mayor logro que este pueblo ha legado a la humanidad. Nos estamos refiriendo al alfabeto. Los sumerios habían inventado la escritura alrededor del año 3100 AC, y sus artífices fueron los sacerdotes del templo de
la ciudad de Uruk. Este templo, consagrado a la diosa Eana, era también una especie de almacén donde entraban y salían toda clase de productos. Como los sacerdotes debían llevar una estricta contabilidad y eran tantas las mercancías en movimiento, la memoria les faltaba a menudo, asi que se les ocurrió la genial idea de anotar sobre barro una serie de signos para identificar el numero y el nombre de los productos. Naturalmente, los signos resultaban tan innumerables que era preciso casi una vida entera para comprender su significado. Pero a pesar de los inconvenientes, el invento se extendió a otros países. El escriba se convirtió en una figura tan imprescindible como emblemática.
Las cosas siguieron así durante largo tiempo, hasta que los
fenicios entablaron contacto con todos los países que habían adoptado la escritura. En muchas ocasiones las transacciones eran de poca monta, pero debían anotarse con exactitud. Debido a este tipo de comercio al detall, el mercader fenicio tuvo que ingeniárselas como pudo, prescindiendo de los servicios del escriba. Y se dio cuenta de que en todos los lugares, en todos los idiomas se repetían una serie de sonidos que muy bien podían convertirse
en otros tantos signos identificables. De esta forma, y para facilitar no solo la rapidez de las transacciones, sino también la inteligibilidad inmediata de una lengua extranjera, los fenicios redujeron los sonidos de todas las lenguas al asombroso y reducido numero de 30 signos. De esta forma surgió el alfabeto.
Desde luego, y hasta el año 332 AC, en el que iniciaron su decadencia tras las conquistas de Alejandro Magno; decadencia que culminaría cuando Fenicia entro a formar parte del ámbito romano; podríamos afirmar que los fenicios sobrepasaron con creces las limitaciones de su tiempo, gracias a su ingenio y habilidad para los negocios. Sin embargo, vivieron de lleno la epoca que les toco en suerte, y una mancha negra pesara sobre su cultura.
A pesar de todos sus adelantos y refinamientos no consiguieron superar las imposiciones de su religión primitiva y cruel.
Estos inventores del alfabeto, estos pioneros del comercio, estos navegantes intrépidos que tal vez alcanzaron las costas de América, creían firmemente que las fuerzas de la naturaleza se debían a la lucha de los dioses cada cierto periodo anual, y para que el ritmo natural de las estaciones no se detuviera.

LOS HINTERLAND FENICIOS

EL HINTERLAND DE MAZARRON

EL HINTERLAND DE VINARRAGELL

 HINTERLAND TARTESICO EN LA MANCHA

 SEXI Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL RIO GUADALHORCE

EL HINTERLAND DE LA FONTETA

 EL HINTERLAND DE ANDALUCIA

  EL  HINTERLAND DE HUEVA

EL HINTERLAND DE GADIR

ALHONOZ Y SU HINTERLAND 

EL HINTERLAND DE EXTREMADURA

CASTULO Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND DEL CERRO DE ALCORCON

EL HINTERLAND DE MASTIA

AKRA LEUKA Y SU HINTERLAND

EL HINTERLAND  DE SUKRO – CULLERA

EL HINTERLAND DE  AMPURIAS

HINTERLAND DE ALLONIS